Aborto y Excomunión

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Título: Aborto y Excomunión
Autor: Ronald L. Conte Jr, de Catholic Planet
Original en inglés: Abortion and Excommunication [se ha tomado parcialmente este texto]

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>ABORTO<<

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[Se ha tomado, para la traducción de los cánones y el documento del Papa Juan Pablo II, las versiones ofrecidas en castellano de la página oficial del Vaticano, ligas disponibles]

Cualquier católico quien obstinadamente niegue que el aborto es SIEMPRE gravemente inmoral, comete un pecado de herejía e incurre automáticamente en excomunión.

El derecho canónico y la enseñanza de la Iglesia.

Canon 1398: Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae.

Canon 751: 751 Se llama herejía la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma; apostasía es el rechazo total de la fe cristiana; cisma, el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos.

Canon 1364 §1: El apóstata de la fe, el hereje o el cismático incurren en excomunión latae sententiae, quedando firme lo prescrito en el ⇒  c. 194 § 1, 2; el clérigo puede ser castigado además con las penas enumeradas en el ⇒  c. 1336 § 1, 1 , 2  y 3.

La frase “latae sententiae” indica un juicio o sentencia que ya se ha adquirido, en otras palabras, una sentencia o juicio que no necesita de un juicio adicional en el futuro, de alguna autoridad; se refiere al tipo de excomunión en que se incurre automáticamente. Se incurre en tal sentencia de excomunión “por el sólo hecho de haber cometido la ofensa” (CIC 2272) y no requiere en el futuro de un juicio particular sobre el caso de alguna autoridad competente.

[CIC = Catecismo de la Iglesia Católica]

Apostasía, herejía y cisma son todas las ofensas por la que se incurre en sentencia de excomunión automática. Herejía es la obstinación en la negación de alguna verdad de la fe católica, en materia de fe y moral [o costumbres], la cual ha sido enseñada por el Magisterio. El Magisterio de la Iglesia repetida y definitivamente ha enseñado que el aborto siempre es gravemente inmoral [es decir, NO HAY EXCEPCIONES]. (CIC 2270 al 2275)

El Papa Juan Pablo II, en Evangelium Vitae, n. 57:

“Por tanto, con la autoridad conferida por Cristo a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con los Obispos de la Iglesia católica, confirmo que la eliminación directa y voluntaria de un ser humano inocente es siempre gravemente inmoral. Esta doctrina, fundamentada en aquella ley no escrita que cada hombre, a la luz de la razón, encuentra en el propio corazón (cf. Rm 2, 14-15), es corroborada por la Sagrada Escritura, transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal.”

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El hacerse practicar un aborto, o abortar.

Cualquier católico quien deliberadamente y conscientemente se haga practicar un aborto, comete un pecado mortal e incurre automáticamente es excomunión, según el canon 1398.

Bajo las leyes de las sociedades seculares, si alguna persona comete un crimen, entonces quien deliberada y conscientemente auxilie a esa persona, sustancial o esencialmente a cometer tal crimen es llamada cómplice y también está sujeta a los castigos que contemple la ley. De manera similar, cualquier católico quien deliberada y conscientemente proporcione auxilio a cualquier mujer en procurarse un aborto, también comete un pecado mortal y también incurre en la misma sentencia de excomunión.

Cualquier católico que sustancialmente auxilie a otro en cometer deliberadamente el pecado de abortar también es culpable de grave pecado e incurre en excomunión latae sententiae.
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Creer que el aborto es una opción.

Cualquier católico quien obstinadamente niegue que el aborto siempre es gravemente inmoral, comete un pecado de herejía. El pecado de herejía también incurre en excomunión latae sententiae.

Desafortunadamente, algunos católicos obstinadamente niegan que el aborto siempre es inmoral, y algunos católicos afirman que el aborto, en determinados casos, puede ser moralmente aceptable, y algunos católicos afirman que una persona puede, “sin malicia”, procurarse un aborto. Bajo el Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica, los cánones 751 y 1364, nos indican que tales católicos incurren automáticamente en pecado de herejía.

Esta sentencia de excomunión latae sententiae se aplica a cualquier católico, quien niegue que el aborto es gravemente inmoral, ya sea que esta negación la haga pública o sea privada.

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La promoción del aborto

Aquellos católicos quienes públicamente anuncien su negativa y contradigan que el aborto siempre es gravemente inmoral, o quienes públicamente promuevan el aborto, o quienes públicamente opinen a favor del aborto legalizado, también cometen un pecado mortal e incurren en sentencia de excomunión latae sententiae.

Esta sentencia de excomunión también se aplica a los políticos que sean católicos, así como a aquellos católicos que se dediquen al análisis político, locutores, escritores o en general a quienes públicamente hagan patente su error y decir que el aborto puede ser moralmente aceptable o que debería legalizarse. Esta sentencia de excomunión también se aplica a aquellos católicos que se ostenten como teólogos o expertos en la Biblia, pero crean y enseñen que el aborto no siempre es gravemente inmoral.

Los católicos que promuevan el aborto son automáticamente excomulgados, por dos razones: la primera, ellos han caído en pecado de herejía al creer que el aborto no siempre es gravemente inmoral (cánones 751 y 1364) ; segundo, estos católicos proporcionan auxilio sustancial a las mujeres para que se hagan practicar un aborto al influenciar públicamente con la política del aborto legal y al facilitarles el camino del aborto. Aquellos quienes proporcionen esta asistencia sustancial, cometen un pecado mortal e incurren en sentencia de excomunión latae sententiae (canon 1368).

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El voto a favor del aborto

Cualquier político católico quien proporcione su voto con la intención de legalizar el aborto, o de favorecer las leyes que lo permiten, o de ampliar o facilitar el aborto, cometen pecado mortal.

Cuando tal voto indica que el político católico cree que el aborto no siempre es gravemente inmoral, tal político incurre en sentencia de excomunión automática, bajo los cánones 751 y 1364, debido a la herejía implícita.

Cuando tal voto se da con el propósito de legalizar el aborto, o que se obtenga más fácilmente, o se amplíen las opciones para su práctica, tal político incurre en sentencia de excomunión automática, bajo el canon 1398, así como cualquiera que se atreva a proporcionar auxilio sustancial o medios a las mujeres para hacerse practicar un aborto. Los políticos católicos quienes aprueben leyes que legalicen el aborto, lo protejan, o amplíen las opciones para su práctica, proveen auxilio sustancial a las mujeres que desean hacerse practicar un aborto.

No es suficiente, para los políticos católicos sólo declarar que ellos “se oponen personalmente” al aborto. Si cualquier político católico favorece la despenalización del aborto, a pesar de haber declarado su oposición personal, tal político comete un pecado grave por promover el aborto y por haber votado a favor del aborto legal.

Lo mismo se aplica a cualquier católico que de su voto con la intención de legalizar el aborto, o de proteger las leyes que lo permiten, o de ampliar las opciones para su práctica. Tal persona comete pecado grave e incurre en sentencia de excomunión automáticamente por dos razones: la primera, ellos cometen el pecado de herejía al creer que el aborto puede ser legal y estar a la disposición; subsecuentemente, los políticos católicos y votantes son requeridos por la ley moral para continuar promulgando futuras restricciones y limitaciones al aborto, con la mayor extensión posible y a la menor oportunidad, para que voten a favor de leyes que penalicen el aborto.

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