Posteado por: Alejandro Villarreal | Miércoles, octubre 6, 2010

Los Pinzones de las Galápagos y los Evolucionistas

Título: Los Pinzones de las Galápagos y los Evolucionistas.
Autor: H. Yahya.
Traducción: Alejandro Villarreal de B&T.

Contenido

i. Introducción.

Los libros acerca de la vida de Carlos Darwin, y durante el desarrollo de su teoría, siempre otorgan una importancia singular a las islas Galápagos, del Pacífico. Estas islas incluso son mencionadas en algunos libros de texto de biología, debido a que fueron una fuente de inspiración para Darwin, en la elaboración de su teoría. Los evolucionistas describen a estas islas como el lugar donde se encuentran los fundamentos de la teoría de la evolución, y el laboratorio mismo de Darwin. Como resultado de una intensa propaganda darwinista durante el siglo XX, las islas Galápagos han adquirido gran fama.

Estas pequeñas islas son muy cercanas entre sí, a unos mil kilómetros de las costas de Ecuador, al oeste de Sudamérica. Tienen un origen volcánico, habiéndose formado del magma arrojado por un volcán, hace muchos años.

Durante su viaje de 5 años, a bordo del buque de exploración H. S. M. Beagle, Darwin desembarcó en las islas Galápagos en 1835, y pasó varias semanas realizando observaciones. La diversidad de plantas y animales de estas islas, tan diferentes de las de tierra firme, causaron fuerte impresión en Darwin.

El buque de exploración H. S. M. Beagle

Las islas Galápagos es una región que contiene un gran número de plantas y animales, focas, mariposas e insectos. 42% de las plantas que se encuentran en las islas Galápagos. 75% de las aves, 91% de los reptiles y todos los mamíferos, son únicos, endémicos de esta zona, y no se encuentran en ningún otro lado [214].

Los pinzones de las islas Galápagos son únicos y representan un hito para el darwinismo. Se consideran 13 especies de pinzones, en las islas Galápagos, y una más perteneciente a la isla Cocos, a unos 600 kilómetros al noreste. La literatura científica refiere estas 14 especies de aves como pinzones de las Galápagos o pinzones de Darwin. Estas aves varían entre 7 y 15 centímetros de largo, y generalmente poseen un plumaje oscuro. Viviendo en un estado cercano a la domesticación, estas aves no vuelan largas distancias. Aunque han sido clasificadas en 14 especies diferentes, existe un emparentamiento muy cercano entre ellas, exhibiendo formas corporales similares, colores y hábitos. Los ornitólogos distinguen, como características principales, la forma del pico y el tamaño del cuerpo.

Esta profunda influencia sobre Darwin se describe en varias referencias:

Entonces, los pinzones jugaron un papel importante en la formulación de la teoría de Darwin, y se convirtieron en una parte importante de su evidencia sobre la función que desempeña la selección natural en la evolución [215].

De hecho, Carlos Darwin vio en las 13 especies de pinzones de las Galápagos, un apoyo para su teoría de la evolución [216].

Los evolucionistas, desde las observaciones de Darwin sobre los pinzones, han afirmado hasta el presente, que estas aves evolucionaron de una sola especie que llegó ahí, desde hace mucho tiempo, desde Sudamérica. No dejan pasar una sola oportunidad para utilizar a estas aves como ejemplo de evolución a través de la selección natural, y las describen como una de las evidencias más famosas de la evolución. Aún más, los evolucionistas afirman que los estudios sobre los pinzones proveen de evidencia abrumadora sobre el papel de los procesos evolucionarios para generar una gran biodiversidad [217].

Los evolucionistas refieren la diversidad que es posible a partir de una sola especie, colocándola en diferentes escenarios, y como ejemplo de propagación de la adaptación (adaptive radiation). Ellos describen a la supuesta evolución de los pinzones que viven en las Galápagos, como un ejemplo clásico de esto, e incluso, van aún más lejos, afirmando que este proceso es observable en la actualidad.

El profesor Ali Demirsoy, quien dedica una considerable parte de sus escritos y libros a la evolución, describe a los pinzones de las Galápagos, como un buen ejemplo de la propagación de la adaptación:

La propagación de la adaptación puede observarse, a pequeña escala, en los pinzones que viven en las islas Galápagos… Algunos de estas aves se alimentan de lo que encuentran en el suelo, comiendo cereales y semillas, otros viven en los árboles, alimentándose de insectos, mientras que otros viven en cactáceas, alimentándose de sus semillas. Pero estos pájaros, comparten un mismo origen, mostrando un impactante nivel de propagación de la adaptación, en términos de la forma de sus picos y su talla corporal [218].

Según Hau y Wikelski, los pinzones de Darwin “son un ejemplo de libro de texto, de la propagación de la adaptación”, y, “uno de las evidencias más convincentes de la evolución en acción” [219].

Este capítulo analizará los errores de Darwin y los de sus seguidores, errores correspondientes a los pinzones, y se mostrará que estas aves no revelan evidencia alguna para la teoría -transformista- de la evolución.

Primero, se expondrá brevemente sobre la clasificación de estas aves, según la literatura científica.

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ii. La clasificación de los pinzones de las Galápagos.

En términos de anatomía, comportamiento y ecología, los pinzones de las Galápagos se dividen en 14 especies. Ya que seis de éstas se alimentan de las semillas que se encuentran en el suelo, son conocidos como pinzones terrestres (ground finches). Éstos, a su vez se dividen en tres tipos, según su talla corporal y el tamaño de su pico: el gran pinzón terrestre (Geospiza magnirostris), el pinzón terrestre mediano (G. fortis), y el pequeño pinzón terrestre (G. fuliginosa). Otros tipos de pinzones terrestres incluyen al gran pinzón terrestre de las cactáceas (G. conirostris), el cual tiene un pico grande y come de las flores y la pulpa de los frutos de los cactos, junto con sus semillas; el pinzón terrestre pequeño de las cactáceas (G. scandens) y el pinzón terrestre de pico afilado (G. difficilis), el cual come los huevos de otros animales y la sangre, así como semillas.

Seis de las especies de pinzones de las Galápagos son arbóreos. Aparte del pinzón vegetariano (Platyspiza crassirostris), todos ellos se alimentan de insectos. El pinzón carpintero (Cactospiza pallida), realiza orificios en los cactos con su pico, para extraer a los insectos que se esconden ahí. El pinzón de mangle (C. heliobates), utiliza su pico delgado y aplanado para atrapar insectos al vuelo, en las zonas pantanosas. Los otros pinzones arbóreos son el gran pinzón de los árboles (Camarhyncus psittacula), el pinzón mediano de los árboles (C. pauper) y el pinzón pequeño de los árboles (C. parvulus). Los pinzones vegetarianos comen hojas, semillas, frutas y flores, con su pico corto y ligeramente curvado.

El pinzón trinador (Certhidea olivacea) tiene un pico pequeño y delgado con el cual, caza insectos. El pinzón de la isla Cocos (Pinaroloxias inornata), es la única especie que vive fuera de las islas Galápagos, y se alimenta principalmente de insectos, tanto en los árboles como en el suelo.

Cada especie de pinzón está dotada de un pico con una estructura determinada, para sus requerimientos de comida. El pico de los pinzones de las Galápagos puede compararse con las pinzas y las cuchillas, en las cuales existe un diseño específico para cada función.

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iii. El surgimiento del mito sobre los pinzones de Darwin.

De hecho, es bastante sorprendente que se haga referencia a los pinzones que viven en las islas Galápagos, junto con al nombre Darwin, ya que él no fue el primero en descubrirlos. En realidad, ya se tenía noticia de éstos, desde hace mucho tiempo antes. El capitán James Colnett, por ejemplo, ya había hablado de ellos en 1798 [220]. Más aún, al contrario de lo que mucha gente imagina, en la estancia de Darwin en las islas Galápagos, realizó observaciones muy superficiales sobre los pinzones. Sus notas de viaje sólo contienen una sola referencia hacia los pinzones, y nunca los menciona, para nada, en su “Origen de las Especies” [221].

En la realidad, Darwin otorgó alguna importancia a los pinzones, sólo después de su viaje. Mientras estuvo en las islas, no despertaron mucho interés en él. Recolectó 9 especies de las 13, y sólo identificó como pinzones a 6, describiendo a los otros como otras especies de pájaros. En resumen, fue incapaz de distinguir completamente a las especies de pinzones, y también falló en establecer alguna relación entre la forma de sus picos con sus hábitos de alimentación. Incluso, ni siquiera anotó qué especie pertenecía a cual isla. Como dijo Michaela Hau y Martin Wikelski, de la Universidad de Illinois: “Debido a su descuido, al visitar las islas Galápagos, Darwin no reconoció la importancia potencial de los pinzones para la teoría que desarrollaría después [222]“.

El bien conocido ornitólogo británico, John Gould, estudió en detalle los especímenes que recolectó Darwin en 1837, y concluyó que estas aves eran únicas, endémicas de las Galápagos, y que la mayoría de las observaciones de Darwin eran incorrectas. Esta conclusión vino entonces de un examen a las aves, que capturó la tripulación del Beagle, y de la revisión de las notas de Darwin [223].

Frank Sulloway, un historiador de la ciencia, dijo, respecto a los hábitos de alimentación y distribución geográfica de los pinzones, que el pensamiento de Darwin era limitado e incorrecto, en gran medida [224]. Acerca de la afirmación de que Darwin tomó a los pinzones de las Galápagos, como la evidencia para la evolución, Sulloway dijo: “Nada podría estar más lejos de la verdad” [225].

Resumiendo, en los años siguientes a la travesía, Darwin concluyó que los pinzones podrían representar un ejemplo de la evolución, pero al hacer esto, él estaba fundamentándose en datos deficientes y erróneos. En realidad, no fue Darwin quien mitificó a los pinzones de las Galápagos, sino los evolucionistas del siglo XX. El término “pinzones de Darwin” fue utilizado por primera vez por Percy Lowe en 1936, y el ornitólogo David Lack popularizó el uso del término. En el libro de Lack de 1947, los pinzones ya formaban parte normal de la propaganda evolucionista. Siendo un patrocinador de las afirmaciones neodarwinistas, él inventó el relato sobre los pinzones de Darwin, conocido por todos, y su supuesta evolución ha sido estudiada mucho más que cualquier otra familia de aves [227].

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iv. La investigación después de Darwin.

En épocas tan lejanas como la postrimería del siglo XIX, olas de visitantes llegaban a las islas Galápagos. Los visitantes e investigadores, la mayoría de ellos estadounidenses, recolectaron miles de especímenes de estas aves. Por ejemplo, tan sólo la ‘California Academy of Sciences’ (Academia de las Ciencias de California) agregó más de 8 mil aves, incluyendo a los pinzones de Darwin, a su colección entre 1905 y 1906. El objetivo de esto era terminar la labor que Darwin había dejado inconclusa, y rescatar a la evolución de su predicamento, buscando evidencia válida.

Existía otra razón de peso para los investigadores evolucionistas, sobre los pinzones de las Galápagos. En el ‘Origen de las Especies’, Darwin había escrito que nuevas especies surgían por medios de la selección natural, lentamente, y por esta razón no podía ser observada, sino sólo deducida. Esto no era aceptable para las normas de una ciencia en desarrollo. Los neodarwinistas se dedicaron a una búsqueda de nueva evidencia, para así sostener sus afirmaciones de que la evolución era científica. En este punto, el relato de los pinzones de las Galápagos representó un alivio.

Estos pájaros fueron el foco de atención de estudios de larga duración, muchos evolucionistas emitieron declaraciones, basadas en sus observaciones. En un artículo de abril de 1953, de ‘Scientific American’, David Lack afirmó que la evolución de las aves de las Galápagos había sucedido recientemente, por esta razón, las islas representaban un lugar excepcional [229]. Otro evolucionista, Peter Grant, incluso sostuvo que los pinzones de las Galápagos aún se encontraban en evolución [230].

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v. Peter Grant y su esposa, en las islas Galápagos.

Estos dos personajes, quienes continuaron su investigación en el departamento de Ecología y Biología evolucionista, de la Universidad de Princeton, pasaron muchos años en la isla Daphne mayor, una de las islas más pequeñas de las islas Galápagos, estudiando al pinzón mediano. Ellos registraron la medida de sus picos, alas y cuerpos de estas aves, que capturaron con redes, y después les colocaron bandas distintivas, para después liberarlos. Para 1977, ellos habían marcado a la mayoría de las aves de la isla, y a casi todas en 1980.

El profesor Grant y su equipo pusieron un gran empeño en su trabajo de campo, en su investigación en las islas Galápagos, pero fallaron en poner el mismo empeño y atención al analizar sus resultados. Ellos cayeron en este terrible error debido a que evaluaron sus descubrimientos, no desde el punto de vista científico y objetivo, sino a la luz de sus pre-concepciones evolucionistas.

De esta forma ellos vigilaban a aproximadamente 20 mil pinzones, de generación en generación. La ausencia de humanos y de depredadores en la isla, hicieron a los pinzones tan mansos como los especímenes domesticados. Esto facilitó la labor de la pareja mucho más. Adicionalmente, El profesor Grant y su esposa regularmente medían la cantidad de lluvia que caía sobre la isla.

La mayoría de la investigación sobre los pinzones se llevó a cabo en el hábitat natural de estas aves. Peter y Rosemary Grant, junto con sus asistentes, observaron a las aves bajo condiciones climáticas muy distintas, y buscaron identificar los efectos de la supuesta evolución sobre éstos. Se debe notar que todos los investigadores involucrados en estos estudios creían que los seres vivos eran resultado de una evolución, y ellos pretendían confirmar esto con sus observaciones, confirmar la creencia a la cual eran tan devotos.

En cuanto a las condiciones climáticas de las Galápagos, normalmente hay una estación cálida y lluviosa entre los meses de enero y mayo, siendo los otros meses más fríos y secos. Adicionalmente, el fenómeno meteorológico conocido como El Niño, se manifiesta en intervalos irregulares que van de los 2 a los 11 años, y con diferentes niveles de intensidad, y el cual altera el balance climático de la región. En algunas épocas había mucha lluvia, siendo los años subsiguientes muy secos y áridos.

El nivel de precipitación pluvial es de vital importancia para los pinzones que se alimentan de semillas. En años de alto nivel de precipitación pluvial, los pinzones terrestres pueden obtener fácilmente las semillas que necesitan para crecer y reproducirse. En años de sequía, sin embargo, las plantas de la isla producen una cantidad limitada e inadecuada de semilla, y el resultado de esto es que algunos pinzones no consiguen comida.

Grant y sus colegas midieron el nivel de precipitación pluvial en Daphne Mayor en 1976, y la catalogaron como de nivel normal. Durante los 18 meses de sequía que siguieron, desde mediados de 1976 a enero de 1978, hubo una significativa disminución de cantidad de semilla disponible y también una significativa disminución del número de pinzones terrestres. La población de éstos decayó un 15% respecto al año anterior. Ellos asumieron que la mayoría de los otros pájaros había muerto, y que una pequeña porción había emigrado.

Grant y su equipo hicieron otra importante observación, los pinzones que sobrevivieron a la sequía crecieron sobre la talla normal y tenían picos ligeramente más anchos. La medida promedio de los pinzones terrestres sobre la isla en 1977 era aproximadamente medio milímetro más profundo, 5% más grande que el promedio de 1976. Se considera la profundidad del pico como la distancia desde la parte más alta, hasta la más baja, hasta donde se une con la cabeza [incluyendo el contorno entre estos dos puntos]. Partiendo de este punto, los investigadores afirmaron que la selección natural había separado a estos especímenes tan sólo por la disponibilidad de semilla, y que estas aves con picos más grandes eran capaces de comer semillas duras (producto de la sequía) y así sobrevivir.

En un artículo de octubre de 1991 en ‘Scientific American’, Peter Grant anunció que su investigación ofrecía evidencia directa para la evolución. Según él, 20 casos de selección natural eran suficientes para convertir a un pinzón terrestre mediano, en un gran pinzón terrestre o pinzón terrestre grande. Asumiendo que las sequías ocurrían cada 10 años, este cambio podría tomar en un periodo tan breve como 200 años. Agregando un margen de error, Grant sostuvo que esta transición también podría ocurrir, por lo mucho, en un periodo de 2 mil años; aunque teniendo en cuenta la cantidad de tiempo que estas aves han vivido sobre esta isla, esta estimación resultaría demasiado baja. Él sugirió que a la selección natural le podría tomar incluso más tiempo para transformar a un pinzón terrestre mediano en un pinzón terrestre de las cactáceas [232].

Grant reiteró estas afirmaciones en artículos posteriores, manteniendo insistentemente que los pinzones habían confirmado al darwinismo y que eran prueba de la selección natural, por medio de la influencia ambiental, y que causaba que los organismos evolucionaran [233].

Los evolucionistas consideraron estas afirmaciones como un salvavidas. Ellos las describieron como la evidencia para la evolución a través de la selección natural, un proceso que hasta el momento había sido refutado por la experimentación y la observación. Las investigaciones de los Grant fueron el tema del libro de Jonathan Weiner, y el cual le valió el premio Pulitzer otorgado a su libro ‘The Beak of the Finch’ (El pico del pinzón). En este libro de 1994, Weiner describió este cambio del pico del pinzón, como “la mejor y más detallada demostración a la fecha del poder de los procesos darwinistas” [234]. Y de nuevo, según Weiner el pico del pinzón se convirtió en un icono de la evolución [235]. Con la publicación de este libro, Peter y Rosemary Grant se volvieron los héroes del darwinismo.

Por supuesto, el profesor Grant y su equipo pusieron un gran empeño en su trabajo de campo, en su investigación en las islas Galápagos, pero fallaron en poner el mismo empeño y atención al analizar sus resultados. Ellos cayeron en este terrible error debido a que evaluaron sus descubrimientos, no desde el punto de vista científico y objetivo, sino a la luz de sus pre-concepciones evolucionistas.

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vi. El error sobre el cambio del pico del pinzón.

Cada cierto tiempo, como ya se mencionó, El Niño afecta la región oeste del norte y sur de América, particularmente, y algunas veces, tiene un efecto intensificador sobre los niveles de precipitación pluvial de las islas Galápagos, lo que lleva a la proliferación vegetal y a la abundancia de semilla. Los pinzones terrestres, por consiguiente, consiguen fácilmente la comida que necesitan, y su número aumenta después de estos periodos lluviosos.

Los investigadores evolucionistas imaginan que han encontrado evidencia para la evolución en las ligeras fluctuaciones de los picos de los pinzones, sin embargo, esta “evidencia” es completamente ideológica.

Grant y sus colegas atestiguaron una situación similar en 1982-83. Con las lluvias, hubo semilla en suficiencia, y el tamaño promedio de los picos de los pinzones terrestres regresó a los niveles previos a la sequia de 1977. Esto sorprendió en gran medida a los investigadores, quienes esperaban que el pico continuara su evolución, creciendo más.

Este cambio de tamaño promedio de los picos de los pinzones de las Galápagos, en realidad tiene una explicación muy diferente: En los años de sequía, cuando la semilla es escasa, los pájaros con picos más grandes de lo normal pueden abrir las semillas que quedan, más grandes y más duras, con sus picos más grandes y poderosos. Los individuos más débiles de la población de pinzones, con picos más pequeños, mueren debido a que no pueden adaptarse a las condiciones existentes. Y así, el tamaño promedio del pico se incrementa. En periodos lluviosos, por otro lado, cuando existe abundancia de semillas, incluyendo las pequeñas y blandas, este proceso funciona en la dirección opuesta: Los pinzones terrestres con picos más pequeños se adaptan mejor a su ambiente y su número se incrementa. Así, el tamaño promedio del pico del pinzón regresa a su tamaño normal. De hecho, Peter Grant y su pupilo, Lisle Gibbs admitieron esto mucho tiempo después, en un artículo publicado en la revista ‘Nature’, en 1987 [236].

En resumen, los hechos claramente revelan que no ocurre nada parecido a un cambio evolutivo. El tamaño promedio de los picos fluctúa de acuerdo al nivel de precipitación pluvial, algunas veces se incrementa o disminuye, pero todo dentro de un margen establecido, y lo que es incuestionable es que no ocurre ningún cambio neto.

Habiéndose dado cuenta de esto, Peter Grant dijo que “la población, sujeta a la selección natural, oscila para adelante y para atrás” [237]. Algunos investigadores evolucionistas han dicho que la selección natural trabaja en dos sentidos, mutuamente opuestos [238].

No importa cuántas veces oscile el péndulo de un reloj, es un hecho que siempre oscilará en torno a un punto medio, sin dirección alguna. Esto todavía es válido, incluso si tal péndulo oscilara perfectamente durante millones de años.

Danny Faulkner, un profesor de astronomía y física, de la Universidad de Carolina del Sur, dijo que las fluctuaciones en los picos de los pinzones no representan evidencia alguna para la evolución -transformista-: “Y, si se ha supuesto la microevolución en una dirección y posteriormente se revierte al punto inicial, eso no es evolución y nunca podrá serlo” [239].

El tamaño promedio de los picos de los pinzones de las Galápagos se incrementa o disminuye (ligeramente) según la disponibilidad de recursos alimenticios, pero los investigadores evolucionistas imaginan que han encontrado evidencia para la evolución en las ligeras fluctuaciones de los picos de los pinzones, sin embargo, esta “evidencia” es completamente ideológica.

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vii. El engaño de la “evolución” del pinzón.

Recapitulando, a través de la observación a miles de pinzones terrestres (Geospiza fortis) de 1970 a 1990, Grant y su equipo nunca observaron ningún incremento o decremento neto, en el tamaño del pico del pinzón. Aún más, ninguna especie, o incluso un rasgo, se hicieron presentes, y tampoco observaron ningún cambio neto, en ninguna dirección.

La labor de un científico objetivo es reportar los hechos, sin especulaciones o distorsiones. Es inaceptable exagerar un fenómeno, o distorsionarlo en su verdadero significado, con el fin de producir evidencia para una teoría. Así, el análisis del profesor Grant fue completamente distinto a sus descubrimientos, el afirmó un fenómeno que nunca observó, que una especie de pinzón podía transformarse en otra, en tan corto tiempo como 200 años, y de esta manera, ensombreció seriamente su propia investigación. En palabras del biólogo de la Universidad de California, el Dr. Jonathan Wells, esto es “exagerar la evidencia” [240].

Wells sostiene que los darwinistas frecuentemente recurren a tales métodos, y cita como ejemplo, algunas expresiones publicadas en un panfleto de la ‘American National Academy of Sciences’ -ANAS- (Academia Nacional Estadounidense de Ciencias):

En un folleto de 1999 publicado por la ANAS, se describe a los pinzones de Darwin como “un ejemplo, particularmente ineludible” sobre el origen de las especies. El folleto explica la manera en que los Grant y sus colegas mostraron “que un sólo año de sequía en las islas pueden llevar a cambios evolutivos sobre los pinzones”, y que “si las sequías ocurren cada 10 años en estas islas, una nueva especie de pinzón podría surgir en aproximadamente 200 años”.

Esto, además de confundir al lector, al no mencionar que tal selección se revierte después de la sequía, tampoco produce ningún cambio evolutivo en el largo plazo, el folleto simplemente omite este inconveniente detalle, que es un hecho. Y al modo del peor corredor de bolsa atolondrado, quien afirma que algo podría valer el doble en 20 años, debido a que se reportó un incremento del 5% en 1998, al mismo tiempo se deja de mencionar que en 1999 se reportó un decremento del 5%, este folleto engaña al público respecto a una parte crucial de la evidencia [241].

Es inconcebible que una institución respetada y confiable como la ‘American National Academy of Sciences’, haya empleado tales artilugios de engaño con el sólo objetivo de proveer de aparente evidencia para la selección natural y la evolución, a través de los picos de los pinzones. El profesor Phillip Johnson, de la Universidad Berkeley, dijo lo siguiente en un artículo del ‘Wall Street Journal': “Cuando nuestros principales científicos tienen que recurrir a esta clase de distorsión, que llevaría a la cárcel a cualquier corredor de bolsa, sabemos que ellos están en problemas” [242].

En resumen, el relato de los pinzones de las Galápagos, que clama ser uno de los ejemplos más representativos para la evolución a través de la selección natural, es un claro engaño. Aunque es sólo una pequeña muestra de ejemplos similares de los evolucionistas, empelando métodos no científicos.

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viii. El error de la especiación.

Desde hace mucho tiempo se ha reconocido la dificultad de distinguir entre las especies de pinzones de las Galápagos, debido a sus similitudes. Los ornitólogos frecuentemente han escrito que el hacer esta clasificación, requiere de una gran experiencia [243]. Por consiguiente, la clasificación de estos pinzones en 14 especies separadas es un tema de controversia entre los ornitólogos.

En resumen, absolutamente ninguna de las variaciones de los pinzones de las Galápagos puede ser considerada como prueba o evidencia de la evolución -transformismo- de Darwin y de sus seguidores.

En síntesis, una especie está definida por una población cuyos individuos tienen una estructura y características funcionales similares, capaces de aparearse sólo entre ellos, naturalmente, y capaces de aparearse exitosamente con otros miembros, fuera de su propio círculo. Según esta definición, sería incorrecto dividir a los pinzones de Darwin en 14 especies diferentes, debido a que una significativa proporción de ellos ha sido observada cruzándose. Por supuesto, el profesor Grant admitió que se podrían reorganizar en seis especies, en lugar de 14, y aún así, posteriores estudios han admitido que este número de especies podría ser aún menor [244].

La investigación genética sobre los pinzones de las Galápagos ha mostrado que no existen diferencias significativas entre éstos [245]. Por ejemplo, mediante un estudio conjunto entre investigadores del Instituto Max Planck y la Universidad de Princeton, de 1999, se anunció que la clasificación tradicional de los pinzones de las Galápagos no concordaba a nivel molecular [246]. Hau y Wikelski han expresado lo mismo: “No existe evidencia de una barrera genética absoluta entre las diferentes especies de pinzones de Darwin, de esta manera, muchas de estas especies pueden hibridar” [247].

En conclusión, los pinzones de las Galápagos son subespecies de una sola especie. Lo que Darwin vio e imaginó como evolución -transformismo-, en realidad es simple variación genética. Los pinzones que muestran diferentes características de apariencia, en realidad son variaciones dentro de la misma especie, de una sola especie. De esta manera, es cuestionable hablar del surgimiento de una nueva especie.

Existe una buena razón sobre la insistencia de los evolucionistas hacia los pinzones, debido a que los pinzones representan uno de los grupos que muestra la mayor cantidad de variación, entre las familias de aves [248]. Como consecuencia de esto, ellos han procurado consistentemente interpretar a la variación genética como evidencia de evolución -transformismo-.

Para reafirmar que la situación en las islas Galápagos es un caso típico de variación genética, podemos considerar otro ejemplo: En 1967, 100 pinzones, todos pertenecientes a la misma especie, fueron capturados en la isla de Laysan, en el Océano Pacífico, y fueron transportados a una isla del sureste, a unos 500 kilómetros de distancia. Se realizaron observaciones durante 20 años y en la década de los 80 del siglo pasado se mostró que la estructura de los picos de estas aves difería de cómo habían sido en un inicio [249]. Este estudio es sólo un ejemplo que muestra la gran diversidad entre el universo de pinzones. El Dr. Lee Spetner, un físico israelí y autor del libro ‘Not by Chance!’ (¡Ni por casualidad!), afirma que lo que se observa aquí no es evolución, sino el potencial de la variación que ya estaba presente en aquellos 100 pájaros originales, transportados hacia la isla [250].

Como ya se ha descrito, la variación genética no es evidencia de evolución -transformismo-, debido a que sólo consiste en la emergencia de varias combinaciones de información genética ya existente, y a la cual no se agrega nueva información. La selección natural o las variaciones dentro de la especie es el fenómeno que los evolucionistas refieren como microevolución. Sin embargo, del hecho de que esto no cambia a una especie en otra, ni se produce el surgimiento de nueva información genética, no prueba ni es evidencia de evolución (cambiar una especie en otra diferente).

Nuevas variaciones podrían aparecer si diferentes combinaciones de pinzones de las Galápagos se cruzaran durante mucho tiempo, o fueran sujetos a diferentes entornos ambientales. Pero no importa lo que se haga, al final seguirán siendo pinzones.

Resumiendo, absolutamente ninguna de las variaciones de los pinzones de las Galápagos puede ser considerada como prueba o evidencia de la evolución -transformismo- de Darwin y de sus seguidores. Existen barreras genéticas insuperables entre las especies, y las pequeñas fluctuaciones en los picos de los pinzones no representan evidencias de que estas barreras pueden ser superadas. En lugar de poner falsas esperanzas en relatos sobre los pinzones de las Galápagos, los evolucionistas deberían responder la pregunta de cómo es que se crearía nueva información genética que llevaría a la formación de nuevas especies, a partir de una existente. El darwinismo no tiene respuestas racionales y científicas que ofrecer, y los oponentes a la “teoría de la evolución”, saben bien esto.

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Notas:

214 Özge Balkiz, “Neden Bizim de Kangurumuz Yok?” (“Why don’t we have a Kangaroo?”), Bilim ve Teknik, No. 410, January 2002, p. 85.
215 Alan D. Gishlick, “Icons of Evolution,” http://www.natcenscied.org/icons/icon7finches.html.
216 http://www.astrobio.net/news/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=1178.
217 Timothy A. Mousseau, Alexander E. Olvido, “Geographical Variation”, Encyclopedia of Life Sciences, 2000, g.els.net..
218 Prof. Dr. Ali Demirsoy, Yasamin Temel Kurallari, Vol. I / November I, 11th edition, Ankara: Meteksan Yayinlari, 1998, p. 613.
219 Michaela Hau, Martin Wikelski, “Darwin’s Finches,” Encyclopedia of Life Sciences, 2000, g.els.net.
220 Dr. Robert Rothman, “Darwin’s Finches,” 2001, http://www.rit.edu/~rhrsbi/GalapagosPages/DarwinFinch.html
221 Jonathan Wells, Icons of Evolution, New York: Regnery Publishing, Inc., 2000, p. 160
222 Michaela Hau, Martin Wikelski, “Darwin’s Finches,” Encyclopedia of Life Sciences, 2000, g.els.net
223 Carl Zimmer, Evolution: The Triumph of an Idea, New York: HarperCollins, , 2001, p. 32
224 Frank J. Sulloway, “Darwin and His Finches: The Evolution of a Legend,” Journal of the History of Biology, Vol. 15, 1982, p. 36.
225 Frank J. Sulloway, “Darwin and the Galapagos,” Biological Journal of the Linnean Society, Vol. 21, 1984, pp. 29-59.
226 David Lack, Darwin’s Finches, Cambridge: Cambridge University Press, 1947.
227 Lee Spetner, Not By Chance!, New York: The Judaica Press, 1998, p. 202.
228 http://www.pgmuseum.org/beck/acad~1.htm
229 David Lack, “Darwin’s Finches,” Scientific American, April 1953.
230 Peter R. Grant, “Natural Selection and Darwin’s Finches,” Scientific American, October 1991, pp. 82-87.
231 Jonathan Weiner, The Beak of the Finch, New York: Vintage Books, 1994, p. 19.
232 Peter R. Grant, “Natural Selection and Darwin’s Finches,” Scientific American, October 1991, p. 82-87.
233 Peter R. Grant, B. Rosemary Grant, “Speciation and Hybridization of Birds on Islands,” in Peter R. Grant (editor), Evolution on Islands, Oxford: Oxford University Press, 1998, pp. 142-162.
234 Jonathan Weiner, The Beak of the Finch, p. 9.
235 Ibid , p. 112.
236 Lisle Gibbs, Peter Grant, “Oscillating Selection on Darwin’s Finches,” Nature, Vol. 327, 1987, pp. 511-513.
237 Peter R. Grant, “Natural Selection and Darwin’s Finches,” Scientific American, pp. 82-87.
238 Jonathan Weiner, Op. cit., pp. 104-105.
239 Gailon Totheroh, “Evolution Outdated,” 2001, http://www.cbn.com/spirituallife/ChurchAndMinistry/Evangelism/Evolution_Outdated.aspx
240 Jonathan Wells, Icons of Evolution, Regnery Publishing Inc., 2000, pp. 173-174.
241 Ibid., pp. 174-175; See National Academy of Sciences, Science and Creationism: A View from the National Academy of Sciences, Second Edition, Washington DC, 1999.
242 Phillip E. Johnson, “The Church of Darwin” The Wall Street Journal, 16 August 1999.
243 Dr. Robert Rothman, “Darwin’s Finches”, 2001, http://www.rit.edu/~rhrsbi/GalapagosPages/DarwinFinch.html.
244 Peter R. Grant, Op.cit., pp. 127–139.
245 James L. Patton, “Genetical processes in the Galapagos,” Biological Journal of the Linnean Society, Vol. 21, 1984, pp. 91-111; Nancy Jo, “Karyotypic Analysis of Darwin’s Finches,” in R.I Bowman, M. Berson, A.E. Leviton (editors), Patterns of Evolution in Galapagos Organisms, CA: Pacific Division, AAAS, San Francisco, 1983, pp. 201-217.
246 A. Sato, C. O’hUigin, F. Figueroa, P.R. Grant, B.R. Grant, H. Tichy, J. Klein, “Phylogeny of Darwin’s finches as revealed by mtDNA sequences”, Proceedings of the National Academy of Sciences, vol. 96, Issue 9, 27 April 1999, p. 5101-5106.
247 PMichaela Hau, Martin Wikelski, “Darwin’s Finches,” Encyclopedia of Life Sciences, 2000, g.els.net
248 Lee Spetner, Not By Chance! p. 202.
249 Shelia Conant, “Saving endangered species by translocation,” BioScience, Vol. 38, 1988, pp. 254-257; S.L. Pimm, “Rapid morphological change in an introduced bird,” Trends in Evolution and Ecology, Vol. 3, 1988, pp. 290-291.
250 Lee Spetner, Op cit., pp. 204-205.

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Responses

  1. The Vortex los judios (no habia para escribir ahi)si esta religion judia es falsa tambien lo es el estado de israel, estos judio masones son enemigos de la Iglesia catolica y juan pablo2 dice son nuestros hermanos mayores en la fe y les pide perdon y quiere hacer sentir a los catolicos culplables del holocausto cuando es bien sabido que fue por cuestiones politicas y no religiosas, por una mala interpretacion de la Iglesia segun jp2,osea jp2 le pedia perdon alos enemigos de la Iglesia a los promotores del anticristo,pero bueno eso es otra cosa tengo una duda por favor si me pudieran sacar de ella,en el antiguo testamento los Profetas hablan de que Dios va a llamar a los hijos de israel, de Jacob de todos los rincones de la tierra,van a llevar los tesoros de las naciones a su templo en Jerusalem que van reinar por siempre etc etc cosas asi, si el judaismo como religion ya caduco y la Iglesia catolica es la continuacion de Israel,¿¿¿¿como interpretar alos Profetas en este asunto de que a los hijos de Jacob va a llamarlos Dios desde todos los rincones de la tierra??? José Alberto Villasana Munguía y Luis Eduardo López Padilla se equivocan porque todas sus profecias giran en torno a la foramacion del estado de israel en 1948 hasta llegan a decir que quien retiene al impio,el ser condenado el Adversario( El Misterio de Iniquidad 2 Tesalonicenses 2:1-12) es Benedicto16 como si este señor fuera un gran santo,quien lo retiene debe de ser algo o alguien muy grande en cuanto a santidad posiblemente la misa verdadera abolida por pablo6,Benedicto 16 mas que retener a de ser quien lo promueve,mi duda es solo sobre los Profeta en la cuestion de Israel

    • Jacinto:
      +
      He abierto los comentarios del tema al que te refieres. Si te parece bien ahí continuaremos la charla.


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