Pornografía y hedonismo por la web: violación de los derechos humanos

Título: Pornografía y hedonismo por la web: violación de los derechos humanos
Autor: Esther M. Sousa
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Las páginas web pornográficas agreden en serie la pantalla de su computadora, aún cuando usted indique con un “no”, pues se le instalarán en el browser hasta que las quite. Los mercaderes de la suciedad moral que es la pornografía, están tratando de encontrar más adictos para llenar aún más sus bolsillos.

La sociedad es la que paga. Escasamente hay leyes que la prohíban. Y ninguna porno es inocua, ni la “leve”. Crea parafilias que comienzan en la fantasía y van subiendo el tono en la imaginación y los sentidos, hasta buscar apagarse en el acto de violación y el crimen. Se pierde la racionalidad, se entorpecen las facultades superiores:

La inteligencia, la voluntad, la capacidad de elegir el bien moral, dejándose la persona a la descontrolada fuerza del instinto para el apagamiento. Asesinos y violadores múltiples como Ted Bundy, Ray Bauer y otros, comenzaron con el vicio de la porno (1).

Hay páginas disfrazadas de “derechos humanos” que promueven pornografía y hedonismo. Una editorial española de porno de adultos denuncia la pedofilia y la porno infantil; no quiere competidores. Su anuncio en Internet engañó a organizaciones provida y a favor de la familia que la hicieron enlace. Los negociantes de porno, condones, píldoras y abortos promueven las parafilias y el hedonismo por internet, para vender. Los controladores de la población y sus asociados (FNUAP, UNESCO, UNICEF, IPPF, etc.) apoyan ese hedonismo con fondos millonarios. Se valen de textos y fotos atrayentes, aveces utilizando hasta personajes populares como una “Spice Girl” como su goodwill ambassador, como hizo la FNUAP y Marie Stopes International, desde Inglaterra, para engatusar a los menores con su página (2). Hay algunos que afirman ofrecer “educación sexual” de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica, pero incluyen en su sitio web textos explícitos y eróticos que conducen a los jóvenes al hedonismo, y se enlazan con organizaciones antivida, mezcladas con las católicas. ¡Tenga cuidado! Con el pretexto de “informar”, invaden el ciberespacio con su caballo de Troya, para cautivar a los más susceptibles.

La castidad cristiana protege la dignidad del ser humano y las relaciones humanas auténticas (3). Y estos “educadores” no la enseñan por la creencia en el falso “derecho humano” a una “libre expresión” sin límites, en la cual incluyen los más indecentes textos, como si el perenne valor de la virtud moral fuera “anticuado” o quitara a la persona de su libertad. Los promotores de porno, condones, aborto, contraceptivos o “microabortivos” extienden promiscuidad, masturbación, homosexualidad e infecciones de transmisión sexual (ITS), y no respetan la vulnerabilidad característica de los adolescentes; la atacan directamente para sus fines y crean esclavos dependientes de ella. ¿A esto le llaman educación?

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¿Qué pueden hacer los padres de familia ?

Los obispos estadounidenses en “Su familia y el ciberespacio” (4) tienen algunas sugerencias:

La atmósfera de oración y valores cristianos compartidos en familia, la confianza de tratar abiertamente estas preocupaciones en familia; aplicar al ciberespacio lo que usted ordinariamente espera de sus hijos: Saber a dónde van, preguntándoles con quién(es) se conecta(n) y cuándo “salen” al internet. Escúchelos cuando ellos comenten lo que han encontrado. Ponga la computadora en una zona común de la casa, no en un cuarto. Asegúrese de instalar filtros como CyberPatrol, Cybersitter, Net Nanny, Surfwatch, X-Stop (5).

Si los padres no se preocupan por el internet, los niños pensarán que tampoco ellos necesitan preocuparse. Existe en la internet una cantidad impresionante de información sana; profundice junto a sus hijos en estos intereses. Anímelos a ver con sentido crítico lo que encuentren en la red; enfatice los sitios y materiales buenos; anímelos a que pregunten todo lo cuestionable o dudoso; adviértales de no dar información personal ni enviar fotos sin su autorización. Pídales que no llenen cuestionarios, ni respondan a contactos sospechosos o que pidan encuentros personales. Y si sus hijos le muestran algo inapropiado, prohíbaselo con amor, pero no tenga una reacción violenta porque podrían cohibirse de contarle las cosas (6). Es necesario que los padres se involucren, en lo que concierne al colegio, las bibliotecas, los medios de comunicación y las leyes civiles. Proteja a su familia cultivando las buenas relaciones y una vida familiar cristiana, donde los miembros conversan y rezan juntos; reúnase con otras familias y grupos que apoyen los verdaderos valores morales.

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Esther M. Sousa es la Directora Ejecutiva Auxiliar de VHI y tiene jna maestría en teología del matrimonio y la familia del Instituto Juan Pablo II de Roma.

Notas: 1. Los dañinos efectos de la pornografía, B. Clowes, H.L.I . 2. LifeSite Daily News, oct. 24, 2001. 3. Lea acerca de la castidad y los jóvenes en la página de VHI. LifeSite Daily News, oct. 24, 2001. 4, 6. Your Family and Cyberspace, Conferencia Episcopal de EE.UU., junio 16, 2000, http://www.nccbuscc.org/comm.cyberspace.htm. 5. http://www.optenet.com ofrece filtros en América Latina y España.

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