Posteado por: B&T | Martes, junio 5, 2018

Andrés Manuel López Obrador, ¿la esperanza de México?

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Título: Andrés Manuel López Obrador, ¿la esperanza de México?
Autor: Alejandro Villarreal
Los vídeos citados sólo se usan para apoyar el punto que se ha planteado en el texto, y no necesariamente se está de acuerdo con todo lo que expresan.

Es tiempo de elección a presidente de nuestro país, y como cada sexenio, no hay representación católica en los candidatos, a pesar de que el país es mayoritariamente católico, ¡vaya ironía!, es la misma oferta basura disfrazada de izquierda y “derecha”, mientras que los medios masivos de comunicación nos quieren convencer de que el “ejercicio democrático” es lo que más nos conviene, es el nuevo viejo ídolo. Nos alientan a votar por lo que no queremos y por lo que no nos representa. Como cada sexenio, desde hace más de doce años, por tercera vez se lanza el Sr. Andrés Manuel López Obrador, el candidato populista que representa a la izquierda radical y que siempre se ha mostrado como “amigo” del pueblo, visitando incluso cada municipio del país, el problema con este personaje es que, como todo personaje de la política mexicana, hace una cosa y dice otra, la triste realidad es que ningún político puede ser amigo del pueblo y jamás representará los intereses de los mexicanos, que podríamos reducir a unos cuantos aspectos: respeto a la fe y costumbres católicas del pueblo, y su manifestación pública y privada, así como una educación integral que la incluya, tal y como hoy el Estado mexicano se la garantiza a grupos como los menonitas del norte de país, mientras que bajo la apariencia de laicidad se muestra realmente como anticatólico; garantizar un trabajo que permita a cada padre de familia sostener a quienes dependen de él; cerrarle las puertas al aborto, a la promoción del estilo de vida homosexual, a la eutanasia, a la pornografía, a la industria de la anticoncepción, es decir, a todo aquello que atente moralmente contra la familia cristiana; que proteja y garantice la propiedad privada de cada mexicano contra los intereses extranjeros y contra el mismo Estado, especialmente contra las acciones rapaces de EEUU; que se proteja el libre mercado, se abandone el mercantilismo estatal y por supuesto, se ponga un alto al supercapitalismo que en lugar de ponernos en manos de un superpoderoso Estado, nos pone en la manos de superpoderosa plutocracia mundial; en fin, hay tantos aspectos para elaborar una agenda política que realmente sirva a los mexicanos, pero hoy ningún candidato la sostiene.

¿Es López Obrador la respuesta a las plegarias del pueblo mexicano? (o mejor dicho, el castigo a la falta de plegarias del pueblo mexicano), dados los hechos y el historial de este personaje, me temo que no. Como Jefe de Gobierno, el único cargo y experiencia que he tenido él, podemos decir que no fue nada extraordinario y que incluso se caracterizó por vergonzosos actos de corrupción de sus allegados, que despreció las protestas de la población cuando se manifestó contra él dados los preocupantes índices de criminalidad a la alza en la capital (manifestación auténtica, pues al no ser simples acarreados políticos atrajo las iras del tlatoani don Peje), que despreció abiertamente la atención que se le dejaba de dar incluso cuando falleció el papa Juan Pablo II.

Pero esto no es todo, con gran estupor nos enteramos en su discurso de esta elección de 2018 que él pretende llevar a cabo “una cuarta transformación del país”, continuadora de tres de los acontecimientos que más han dañado, empobrecido, saqueado, burlado y debilitado a nuestro país: la Independencia traicionada y secuestrada por la masonería, la Reforma saqueadora y la Revolución sangrienta abiertamente anticatólica; en sus propias palabras: “Yo sostengo que estamos a punto de lograr una transformación. Ha habido tres transformaciones: Independencia, Reforma y Revolución mexicana, hace cien años, y vamos a llevar a cabo la cuarta transformación”. ¿Qué significa esta cuarta transformación, más traiciones y más privilegios a la francmasonería, más saqueos a la Iglesia limitando su acción y más privilegios bajo el agua en favor de los EEUU, mayor persecución a la fe y costumbres católicas? Para nada es maniquea esta proposición, es y ha sido el pan nuestro de cada día desde la 3a tranformación, según López Obrador, quien además ha dicho: “No estoy obcecado con ser Presidente de México para ser un presidente mediocre… Quiero pasar a la historia como Juárez, como Madero y como el general Lázaro Cárdenas del Río. Y no es ego, es buscar ser ni siquiera hombre de Estado, quiero ser hombre de nación”.

¿Pasar a la historia como Juárez o como Lázaro Cárdenas?, ¿dos personajes que se caracterizaron por su servilismo a los EEUU?, en la historia real, no la historia del PRI y de sus hijos espirituales, es decir la izquierda radical (y la falsa derecha del PAN “conservadora” del desastre liberal) que incluye hoy al mismo López Obrador, no hay nada encomiable, ni nada a favor del pueblo de México, es insultante que alguien nos proponga ser continuador de estos capítulos oscuros de la historia de México, y que quiera ser imitador de personajes tan mediocres como los que dice admirar, sin olvidar sus palabras elogiosas a personajes tan despreciables como Fidel Castro en ocasión a su fallecimiento (junto a la admiración que le profesan los dirigentes de MORENA y PT al desastre socialista bolivariano de Hugo Chávez y Nicolás Maduro).

Pero, ¿esto se queda en simple apreciación histórica e ideológica?, no, López Obrador, es promotor además del relativismo práctico cuando no le conviene mostrar su verdadero rostro, es decir, si se le pregunta sobre su línea de acción respecto al aborto o los temas de la agenda homosexual, siempre dirá que lo someterá a votación, a plebiscito, “a la consideración de la gente”, alguien podría pensar que esto lo convierte en un “gran demócrata”, sin embargo, tan sólo demuestra su cobardía y su carácter de demagogo; si tomáramos en serio la democracia diríamos que es el sistema por el cual se elige a un gobernante, nada más, no es el sistema por el cual todo se debe poner en duda. Pero la deformación ideológica actual la ha elevado a carácter de ídolo, a la diosa democracia que puede ser el juez que nos diga ahora lo que es el bien y el mal, es decir, pretende tomar el lugar de Dios. A pesar de este discurso demagógico de López Obrador, tras bambalinas, su partido MORENA y su aliado PT promueven, sin consultar a nadie, sin plebiscitos previos, la legalización del aborto, el estilo de vida homosexual, liberación de drogas, etc. De esta manera queda evidenciado que la tarea de López Obrador es engatuzar a la gente más humilde e ignorante, que es la gran mayoría de este país, tiene como tarea mantener embobada a la gente con sus discursos repetitivos e incendiarios, mientras sus “colaboradores” hacen y deshacen, tal y como sucedió cuando fue jefe de gobierno.

¿Pasaremos por alto además los personajes que se le han aliado como Manuel Barlett, Napoleón Gómez Urrutia, Elba Esther Gordillo, CNTE, Alfonso Romo, Nestora Salgado, Martín Esparza, Marcelo Ebrard, etc.? ¿Pasaremos por alto las acciones del morenista Ricardo Monreal prometiéndole a la comunidad judía de México “el oro y el moro”, incluso prometiéndoles imponer en México esa vergonzosa y tiránica acción de castigar a quienes no creemos en el holocuento y a quienes critican las acciones criminales de Israel contra Palestina?

¿Qué decir sobre la “denuncia” de López Obrador de la “mafia del poder” en México, cuando él mismo y su partido MORENA sirven a una mafia del poder internacional, la del Foro de Sao Paulo y la de George Soros?, por nombrar dos de los más visibles, pues su partido MORENA opera políticamente para conseguir la agenda de este siniestro personaje, a este respecto, personajes como Alfredo Jalife, simpatizante de López Obrador, acepta por mero interés esta relación queriendo deslindarlo y disculparlo, pero es indudable que hasta AMLO sirve a mafias del poder internacionales, y estas mafias lo apoyarán, no sin obtener nada a cambio y no sin entregar nuestro país a ciertas políticas y concesiones, tal y como Juárez y Cárdenas lo hicieron hace décadas, pero la leyenda rosa o historiografía oficial nos los han pintado como grandes patriotas. Lo que López Obrador denuncia son las mafias que le son adversas, pero jamás hablará de las mafias a las que él sirve.

Casi se cumplen cien años de la Guerra Cristera, el escenario desde aquel tiempo es al mismo tiempo muy parecido y muy distinto. Es parecido en el sentido que quienes están en el poder de nuestro país son despreciadores del catolicismo y del pueblo católico, del verdadero cristianismo, además, no hay representación política verdadera del pueblo; difiere, dicho con gran dolor, en que hoy la Iglesia pasa por una profunda crisis y por lo tanto ha abandonado su ministerio, hay escasísimos pastores que puedan apacentar, acosejar e instruir al pueblo, muchos está contaminados de esa peste llamada “teología de la liberación” o marxismo rociado con agua bendita, hoy apartentemente el pueblo de México está esperanzado, no en la Providencia de Dios, sino en un aspirante a tirano de izquierda, lo cual de por sí ya es decir demasiado, porque, ¿qué tiranilllo de izquierda en la historia de la humanidad ha podido cumplir la promesa de traer prosperidad a un país (incluso podríamos preguntarnos si en realidad han planteado tal cosa)?, ninguno. Si planteramos la historia de la lucha del pueblo mexicano, en los términos que lo hace López Obrador, diríamos que debemos conseguir nuestra cuarta transformación, pero a partir de los siguientes hitos históricos: 1. La alianza de los pueblos indígenas con los conquistadores españoles para acabar con la tiranía de la casta sacerdotal azteca pagana (y otras) y la implantación del cristianismo en América. 2. La Independencia que impulsó y llevó a término don Agustín de Iturbide, y que tuvo como finalidad deslindarse de la invasión napoleónica a España, no como rechazo a España misma, sino como continuación de la España cristiana, la España católica. 3. La Guerra Cristera que se opuso al gobierno opresor masónico y que lo derrotó en la práctica, lo cual fue revertido por la tibieza de la alta jerarquía de los hombres de la Iglesia mexicana, pero que puso en claro tanto la fuerza como la convicción del pueblo de México, hoy sumido en una vergonzosa idolatría e ignorancia. La cuarta transformación sería retomar la Guerra Cristera, la erradicación de la influencia masónica en nuestro Estado, en nuestro gobierno político, del cual López Obrador forma parte. Y como en la guerra religiosa de los años veinte del siglo pasado, es una misión que debe echarse en hombros el pueblo de México, esta vez sin detenerse hasta cumplir el objetivo, ¿será posible tal hazaña?, difícilmente. En la historia real del pueblo de México no caben alabanzas a la Independencia que nos fue robada, a la masonería que asesinó al primer Emperador de México, don Agustín de Iturbide y que encauzó el país al servilismo a EEUU; no hay elogios ni reconocimiento a una “Reforma” que le robó sus bienes a la Iglesia mexicana, y que los repartió entre los poderosos amigos de Benito Juárez, como el “pobrecito” José Yves Limantour, a una reforma que jamás benefició ni a los pobres ni a los indígenas (bandera actual de la izquierda camaleónica) y que por el contrario, los dejó desprovistos de educación, atención médica, y de todos los servicios sociales que llevaba a cabo la Iglesia; no hay reconocimiento a una Revolución sangrienta y fallida, que no sólo se ensañó contra el pueblo creyente, sino que terminó de saquear el país a favor de EEUU, inutilizando el campo mexicano y culminando con la entrega del petróleo mexicano a este país, por parte de Lázaro Cárdenas, después de arrebatárselo a Inglaterra, lo cual nos lo venden como la heroica expropiación petrolera de 1938.

Esta breve crítica a un personaje opaco como Andrés Manuel López Obrador no significa un espaldarazo a los otros partidos políticos ni a sus candidatos presidenciales, al contrario, el sistema político mexicano está podrido y esta putrefacción la encabeza el Sr. López, mucha gente al parecer votará por él por el hartazgo que le ha provocado la partidocracia reinante, es el recolector de la basura, en pocas palabras. En la actualidad nadie representa al pueblo de México, esa es la realidad. El cielo ha escogido al pueblo de México para ser un hijo predilecto de la Madre de Dios, si este pueblo elige ser hijo de un tiranillo de izquierda, o continuar siendo la burla de otros vendedores de promesas de poca monta, no lo hará con poco dolor.

☧2

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Responses

  1. Ha hahaha, no bueno por Gente como usted el padre Solalinde se ha de arrepentir de representar a los católicos dentro de Morena. Regrese a su ceremonia yunquista o del opus del que ya le toca. Por eso la iglesia de una institución que debería ser ejemplo de las reales acciones y palabras de Cristo, se ha vuelto corrupta, banal, y autoritaria por personas como usted (mentirosas, obsesionadas, enajenadas, y claro fanáticas y antirogresista) la iglesia ha muerto.

    • ¿El padre Solalinde representante de católicos?, mío no, ningún representante de la teología de la liberación representa el catolicismo. Y tampoco, ni yunquista ni mucho menos del Opus, pero para que entendiera esto tendría que abandonar su muñeco de paja y estudiar (no hacer el ridículo de pretender hablar de lo que no sabe, en pocas palabras). Desgraciadamente el populacho ignorante se enamora de cualquier caudillo, no importa que se contradiga, no importa que sea incongruente, no importa que sea el clon del país vecino al cual ya arruinaron. Si hemos de ver gente mentirosa, obsesionada, fanática y antiprogresista es en las filas de MORENA y particularmente los que siguen a López Obrador, cualquiera puede corroborar esto si se revisa los comentarios de las noticias, vídeos, etc., en las cuales se critica a este personaje (e incluso en los que se habla de las estrategias de tal partido), tal como Ud. sólo puede espetar ataques ad hominem e insultar, no decir ni pío sobre lo que se dice (porque en el fondo saben que hay razón para decir tales cosas), por lo cual, me doy cuenta que es acertado mi breve análisis, pero tristemente me doy cuenta que el populacho no entiende razones, pocos mexicanos están dispuestos a razonar, vendrá entonces el aprendizaje por las malas, ¿aprenderá así el populacho o imitará a su tlatoani culpando a todos de su desgracia?


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