Posteado por: Alejandro Villarreal | Domingo, marzo 27, 2016

El error de Nostra Aetate en la práctica: Bergoglio dice que mahometanos, hindúes, católicos, coptos y protestantes son hermanos, hijos del mismo “dios” y del mismo “padre”.

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Título: El error de Nostra Aetate en la práctica: Bergoglio dice que mahometanos, hindúes, católicos, coptos y protestantes son hermanos, hijos del mismo “dios” y del mismo “padre”.
Autor: Alejandro Villarreal

“… mahometanos, hindúes, católicos, coptos, evangélicos protestantes, hermanos, HIJOS DEL MISMO DIOS, deseamos vivir en paz integrados.” (Al minuto 1 con 53 segundos)
“… diversas religiones, diversas culturas, pero HIJOS DEL MISMO PADRE, hermanos…  (Al minuto 3 con 45 segundos)”

Sin que ya sea sorpresa ya y contando con que ya muchos se han acostumbrado a las ocurrencias del Sr. Bergoglio, de nuevo ha reiterado el error de Nostra Aetate, pretendiendo que mahometanos y talmudistas/kabalistas, es decir, los falsos judíos de la Sinagoga de Satanás (Ap. II,9), y extendiendo en esta ocasión el círculo a prácticamente todas las religiones del planeta, creen en la Santísima Trinidad. Algunos dirán que eso no es lo que dice Nostra Aetate, sino que todos creen en el mismo Dios, entonces habría que preguntarse si los cristianos siguen creyendo en la Sma. Trinidad, porque el planteamiento o implica una conversión de mahometanos y talmudistas/kabalistas o implica la apostasía de los cristianos. Estas palabras del Sr. Bergoglio son parte de una campaña de apología al mahometanismo y de su permanente ocultación de las fechorías de sus amigos israelitas, tanto en Palestina como en la destrucción de países árabes, limitándose a decir que “son los traficantes de armas” los que fomentan la guerra en la actualidad, cuando todos sabemos que es Benjamín Netanyahu y su partido Likud que gobierna Israel quienes azuzan a Estados Unidos y todos sus aliados en contra de los enemigos de los sionistas en Medio Oriente, pero no, en la descripción de Bergoglio no encontramos hombres con rostro, con nombre y apellido, sino sólo son “traficantes de armas”, al parecer un montón de pendencieros con pasamontañas en la cabeza y un gran signo de interrogación en la frente, pues al parecer es imposible saber quién fomenta hoy la guerra, a quién beneficia la guerra y quién es responsable de la avalancha mahometana de refugiados a tierras que alguna vez fueron cristianas (refugiados que están provocando a su vez conflictos y quienes desean estableces sus costumbres de tinte anticristiano).

¿Mahometanos y católicos creen en la Sma. Trinidad?, ¿los cristianos -apostatando- creen ya en el dios mahometano? Porque en definitiva, no creemos en el mismo Dios. Esto decía San Juan Damasceno -s. VII-VIII AD- (http://wwwmileschristi.blogspot.mx/2014/10/san-juan-damasceno-habla-del-islam.html):

También existe la superstición de los ismaelitas* que hasta hoy prevalece y mantiene a la gente en el error, siendo un precursor del Anticristo. Ellos son descendientes de Ismael, [quien] nació a Abraham de Agar, y por esta razón se les llama tanto Agarenos como Ismaelitas. También son llamados “sarracenos” que deriva de Σάῥῤας κενούς (Sarras kenous), o desamparados de Sara, por lo que Agar dijo al ángel: “Voy huyendo de mi señora Sarai” (1). En tiempos, éstos eran idólatras y adoraban la estrella de la mañana y a Afrodita, a la que en su idioma llaman Khabar, que significa “grande” (2). Y así, hasta los tiempos de Heraclio fueron grandes idólatras. A partir de ese tiempo hasta el presente un falso profeta llamado Mahoma ha aparecido en medio de ellos. Este hombre, después de haber tropezado con el Antiguo y Nuevo Testamento, y de igual manera, al parecer después de haber conversado con un monje arriano (3), ha ideado su propia herejía. Y entonces, habiéndose congraciado con la gente mediante su aparente piedad, les hizo creer que un cierto libro le había sido enviado desde el cielo. En él estableció algunas composiciones ridículas en este libro suyo y se lo entregó a ellos como objeto de veneración.

Él dice que hay un solo Dios, creador de todas las cosas, que ni ha sido engendrado ni ha engendrado (4). Él dice que Cristo es la Palabra de Dios y de su Espíritu, pero una criatura y un siervo, y que fue engendrado, sin semilla, de María, la hermana de Moisés y Aarón (5). Porque, él dice, que la Palabra y Dios y el Espíritu entraron en María, y dio a luz a Jesús, que fue un profeta y siervo de Dios. Y dice que los judíos querían crucificarlo por violación de la ley, y que se apoderaron de su sombra y la crucificaron. Sin embargo, el mismo Cristo no fue crucificado, dice, ni tampoco murió, porque Dios por Su amor por Él, lo llevó consigo al Cielo (6). Y dice esto, que cuando Cristo hubo ascendido al Cielo, Dios le preguntó: “Oh Jesús, ¿No has dicho “Yo soy el Hijo de Dios y Dios”?” Y Jesús, él dice, le respondió: “Ten misericordia de mí, Señor. Tú sabes que yo no he dicho esto y que no desdeño ser tu siervo. Pero los pecadores han escrito que hice esta declaración, y han mentido sobre mí y han caído en el error”. Y Dios respondió según Mahoma: “Yo sé que tú no dijiste esas palabras” (7).

Hay muchas otras cosas extraordinarias y ridículas en este libro que cuenta que fue enviado a él por Dios. Pero cuando preguntamos: “¿Y quién está ahí para dar testimonio de que Dios le dio el libro? ¿Y cuál de los profetas predijo que tal profeta se levantaría?”, ellos están perdidos. Y nosotros decimos que Moisés recibió la Ley en el Monte Sinaí, con Dios que aparece ante los ojos de toda la gente en la nube, y el fuego, y la oscuridad, y la tormenta. Y decimos que todos los profetas desde Moisés para abajo predijeron la venida de Cristo y como Cristo Dios (el Hijo de Dios encarnado) iba a venir y ser crucificado, morir y resucitar, y cómo él iba a ser el juez de vivos y muertos. Entonces, preguntamos: “¿Cómo es que este profeta de los suyos no vino de la misma manera, con los demás dando testimonio de él? ¿Y cómo es que Dios no presentó a este hombre en vuestra presencia con el libro al que os referís, aun cuando él le dio la Ley a Moisés, con la gente presenciándolo, y la montaña humeando, para que vosotros pudierais tener certeza?” ellos responden que Dios hace como le place. “Eso –respondemos nosotros- ya lo sabemos, pero nosotros os estamos preguntando cómo llegó el libro a vuestro profeta”. Entonces replican que el libro bajó a él mientras dormía. Entonces chistosamente les decimos que mientras él reciba su libro en sueños y de hecho no sienta la operación, el mismo adagio le sea aplicado (lo que quiere decir: me estás dando la vuelta al sueño) (8).

Cuando nos preguntamos de nuevo: “¿Cómo es que cuando nos ordenas en este libro tuyo no hacer nada ni recibir nada sin testigos, no le dicen: ‘Primero nos muestras por testigos de que eres un profeta y que has venido de Dios, y nos muestras cuáles Escrituras son las que dan testimonio de ti’?”, ellos se avergüenzan y se mantienen en silencio. Entonces nosotros proseguimos: “Aunque tú no puedas esposar una mujer sin testigos, o comprar, o adquirir una propiedad, aunque no puedas recibir un asno ni poseer una bestia de carga sin testigos, y aunque tú puedas poseer tanto mujeres como propiedad y demás cosas gracias a los testigos, aun así nada menos que tu fe y tus escrituras las aceptas sin aval de testigos. Pues el que te trajo esto no tiene el aval de ninguna fuente, ni existe nadie conocido que atestigüe sobre él antes de que viniera. Y por el contrario, lo recibe mientras está durmiendo”.

Más aún, ellos nos llaman herejes y asociadores (Ἑταιριστάς) porque, dicen, introdujimos un asociado con Dios declarando a Cristo Hijo de Dios y Dios. Nosotros les decimos como contestación: “Profetas y escrituras nos han traído esto, y vosotros, según mantenéis persistentemente aceptáis los profetas. Pero si nosotros erróneamente declaramos a Cristo hijo de Dios, es porque eso es lo que nos enseñaron y lo que nos trajeron”. Pero algunos de ellos dicen que eso es una malinterpretación que nos lleva a representar a los profetas diciendo tales cosas, mientras otros dicen que los hebreos nos odiaban y nos engañaron escribiendo en nombre de los profetas, para perdernos. Y entonces aún les decimos: “En tanto que vosotros afirméis que Cristo es la palabra de Dios y el espíritu, ¿por qué nos acusáis de ser herejes? Pues la palabra y el espíritu es inseparable de todo aquello que tiene existencia de un modo natural. Por lo tanto si la palabra de Dios está en Dios, entonces es obvio que Él es Dios. Si en cambio, Él está fuera de Dios, entonces según vosotros, Dios no tiene ni palabra ni espíritu. En consecuencia, para evitar un asociado a Dios, lo mutiláis. Sería mucho mejor para vosotros aceptar que tiene un asociado que mutilarlo, como si estuvierais tratando con una piedra o con un trozo de madera o cualquier objeto inanimado. Así que mientras torticeramente nos llamáis herejes, nosotros replicamos llamándoos mutiladores de Dios”.

Ellos nos acusan además de ser idólatras, porque veneramos la Cruz, que ellos abominan. Y nosotros les respondemos: “¿Cómo es que entonces os frotáis contra una piedra en vuestra Kaaba (9), y la besáis y la abrazáis?”. Algunos de ellos dicen que Abraham tuvo relaciones con Agar sobre ella, pero otros dicen que ató el camello a ella cuando iba a sacrificar a Isaac. Y nosotros les contestamos: “Pues la Escritura dice que había bosques en la montaña y había árboles de los cuales Abraham cortó madera para el holocausto y puso encima a Isaac (10), y entonces dejó los asnos detrás con dos jóvenes, ¿por qué decir tonterías? Pues en ese lugar ni hay árboles ni un pasillo para asnos”. Y se quedan sin palabras, pero aún afirman que la piedra es de Abraham. Entonces les decimos: “Aceptemos que es de Abraham, como decís con toda locura. Entonces, sólo porque Abraham tuvo relaciones con una mujer o porque ató el camello a ella, no os avergüenza besarla y todavía nos culpáis por venerar la Cruz de Cristo por la cual el poder de los demonios y el engaño del Diablo fueron destruidos”. Esta piedra de la que ellos hablan es la cabeza de aquella Afrodita a la cual veneraban y a la que ellos llamaban Khabar. Incluso hoy día restos de la escultura son visibles para el observador cuidadoso.

3. Éste puede ser el monje nestoriano Bahira (Jorge o Sergio), que conoció al muchacho Mahoma en Bostra de Siria y afirmó reconocer en él la señal de un profeta.
4. Corán, Sura 112.
5. Sura 19, 4-169.
6. Sura 4, 156.
7. Sura 5, 116ff.
8. Los manuscritos no contienen el adagio, pero Lequien sugiere éste de Platón.
9. La Ka’ba, llamada ‘la casa de Dios’, se supone construida por Abraham con la ayuda de Ismael. Ésta ocupa lo que los musulmanes consideran el sitio más sagrado de la mezquita de La Meca y de todo el mundo. Incorporada a su muralla está la piedra aquí referida, la famosa Piedra Negra, que obviamente es una reliquia de la idolatría de los árabes preislámicos.
10. Gen. 22, 6.
¿Mahometanos y católicos son hijos del mismo Dios, del mismo Padre?, ¿los mahometanos creen en la Sma. Trinidad?, ¿afirmar esta evidente contradicción no es reflejo de ignorancia o de ánimo de engañar?

Mahometanos☧

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