Posteado por: Alejandro Villarreal | Domingo, julio 20, 2014

Homilía: «Sexto domingo después de Pentecostés» por el R.P. Alfonso Gálvez Morillas

Título: Homilía: «Sexto domingo después de Pentecostés»
Autor: R.P. Alfonso Gálvez Morillas
Homilía correspondiente a la Misa del domingo 20 de julio de 2014. Publicado aquí sin el permiso expreso del autor

«Tomando los panes, dio gracias, los partió y los dio a los doce para que los repartieran a la hambrienta multitud; bendijo asimismo los peces y mandó distribuirlos»: imagen de la eucaristía, verdadero Pan de vida para los hombres.

«El Señor es la fortaleza de su pueblo.» Cántico magnífico de alegría y de varonil confianza, en que, una vez más, expresa el pueblo cristiano su confianza y su seguridad. El gradual, el aleluya y el ofertorio hacen eco a este hermoso cántico de entrada.

La epístola y el evangelio ponen de nuevo ante nuestros ojos nuestra condición de bautizados. Muertos al pecado por el bautismo, deberíamos vivir una vida nueva, en que no hubiese lugar alguno para el pecado; la vida de Cristo debe regular la nuestra y llevarla hacia Dios, sin ningún compromiso con la pasada esclavitud, de la que nos ha libertado. Mas sería irrealizable esta exigencia se santidad, e imposible de sostener nuestra marcha hacia Dios, si él no viniera en nuestra ayuda para comunicarnos la fuerza necesaria. Entre todos los socorros sobrenaturales que se nos prodigan y cuya acción bienechora canta la misa de hoy, ocupa el primer lugar la eucaristía. La multiplicación de los panes, que la anunciaba, muestra el pan cotidiano de nuestras fuerzas para seguir a Cristo «sin desfallecer en el camino». Tomado del Misal diario Latín-español

La Biblia y la Liturgia de este día. Sobre la multiplicación de los panes. Hoy se nos ofrece el segundo de estos milagros; léase el primero en Marcos VI,30-44.

Sobre sus prefiguraciones en el Antiguo Testamento: Dios alimenta a su pueblo en el desierto con el maná y las codornices y el apaga la sed con el agua que brota de la roca (Éxodo XVI; XVII,1-7), la olla Sarepta (3 Reyes XVII,7-16), Eliseo multiplicando los panes (4 Reyes II,19-22).

Sobre su simbolismo eucarístico, léase el discurso del pan de vida que sigue al relato de este milagro (Juan VI).

Sobre los efectos del bautismo cristiano. Incorporación a Cristo, con quien se muere al pecado (Romanos VI, de donde está tomada la epístola del día), y con quien se resucita (Efesios II,4-6 – Colosenses II,9-15; III,1-4), incorporación a la Iglesia en Cristo y en el Espíritu Santo (1 Corintios XII,12-13 – Gálatas III,27-28 – Efesios I,22-23; IV,1-6), nuevo nacimiento espiritual que borra los pecados y da la vida eterna (Juan III,1-21).

Lectura de la Biblia. 3 Reyes I,5-40; III; V,9-20; X,1-13; XI,1-13.

Sexto domingo después de Pentecostés

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