Posteado por: Alejandro Villarreal | Viernes, junio 29, 2012

«Vatileaks»: la investigación continúa

Título: «Vatileaks»: la investigación continúa
Autor: Documentation Information Catholiques Internationales -DICI-
Traducción: Alejandro Villarreal -29 jun. de 2012-

Benedicto XVI recibió en audiencia del 16 de junio a la comisión investigadora encargada de arrojar luz sobre el escándalo de las filtraciones de información en el Vaticano. Formada a finales de abril de este año y compuesta por tres cardenales retirados, el español Julian Herranz, el eslovaco Josef Tomko y el italiano Salvatore De Giorgi, los tres con más de ochenta años de edad; esta comisión puede interrogar a quienquiera que desee de entre las 2,843 personas que trabajan para la Curia y los 2,001 empleados por el gobernorado (la parte administrativa de la Ciudad del Vaticano). Por sí solos, por ejemplo, pueden interrogar a otros cardenales. Aunque esta reunión se anunció públicamente, no se ha obtenido ninguna información acerca de lo que trató.

Gianluigi Nuzzi

La investigación continúa también a nivel penal, habiendo sido asignado para el caso a la policía vaticana y su sistema judicial, el 6 de junio se interrogó intensamente a Paolo Gabriele, el mayordomo del papa, quien está acusado de «robo agravado». Hasta este día (22 jun), él es el único sospechoso que ha sido arrestado. Según los hallazgos de las primeras investigaciones y los reportes de la prensa italiana, se dice que él tomó la corresponencia que se encontraba en el escritorio del secretario del papa, Mons. Georg Gänswein, y que la fotocopió para enviársela a alguien de fuera o a un cómplice dentro del Vaticano. Sin embargo, para los medios transalpinos, Paolo Gabriele sólo es un «chivo expiatorio». Según varias fuentes del centro de Europa, parece ser cierto que varios cardenales se encuentran detrás de estas filtraciones y que el mayordomo sólo envió algunas cartas a otras personas, quienes después las explotaron y las hicieron públicas. Estos alegatos fueron rápidamente refutados por Fr. Federico Lombardi. En particular, el director de la oficina de prensa vaticana negó el 11 de junio de 2012 la información  publicada esa misma mañana por tres darios principales, afirmaron que dos cardenales y cinco laicos, uno de ellos periodista, figuraban entre los sospechosos. «Podría haber alguna información plausible, pero no así sus números», les advirtió. Fr. Lombardi reconoció que la investigación se estaba llevando «lentamente», pero él notó que esto era signo de un «proceso escrupuloso» de parte del sistema judicial del Vaticano.

Entre los cardenales citados de forma regular en la prensa italiana, está el Card. Angelo Sodano, quien dirigió la Secretaría de Estado de la Santa Sede durante 16 años bajo Juan Pablo II, él dijo que estaba sorprendido por «las insinuaciones acerca de varias maniobras». En una entrevista publicada en primera plana el 6 de junio de 2012 en L’Osservatore Romano, el deán del Colegio de Cardenales explicó que «una variedad de opiniones no significa división». «Por experiencia personal puedo asegurarles que el compromiso para realizar una labor genuina de comunidad al servicio del Papa, es la regla de la Curia Romana y del Gobernorado», cada vez que puede hacerlo.

Por su parte, Gianluigi Nuzzi, el periodista que hizo públicas las filtraciones de información del Vaticano en su libro Sua Santitá (Su santidad: Los documentos secretos de Benedicto XVI), publicados por Chiarelettere, ha realizados declaraciones a la prensa francesa. En una entrevista que apareció el 7 de junio en la revista Le Pèlerin, él defiende la autenticidad de su trabajo, esperando en particular que «la divulgación de estos documentos haría posible introducir más transparencia detrás de esas altas murallas». Sin embargo, el periodista transalpino dijo poco acerca de la fuente de las filtraciones, excepto que «son católicos que han trabajado en el Vaticano durante años en un espíritu de fidelidad al papa y a la Iglesia». Él afirmó haberse reunido con “aproximadamente diez de ellos, pero quizás sean el doble en total”. Estos serían «creyentes genuinos quienes ya no soportan la hipocresía que están atestiguando en la cima (en las posiciones más altas) de la Iglesia». Uno de ellos, por ejemplo, manifestó una verdadera indignación cuando descubrió que se habían realizado gastos suntuosos, como en la representación del  nacimiento (o belén, en España), en la Navidad de 2009 en la Plaza de San Pedro, lo cual costó 550 mil euros. Otro me dijo que no temiera, él dijo que estaba actuando “con la serenidad del justo”. Cuando le preguntó si lo había perturbado el escándalo que se había provocado, él respondió que “un libro podría desarrollar una situación”, y que él “tenía su consciencia bastante limpia”, ya que él “no hizo nada ilegal”, que sólo “procesó la información”. Así, el periodista explicó que llevó cabo una labor paciente de verificación y examinación cruzada, con el fin de proveer de un contexto a sus revelaciones.

El periodista italiano niega que esté tratando de hacer algo equivocado contra la Iglesia y que él tiene un «respeto infinito» por Benedicto XVI. «Además, -dijo- el Vaticano y la Iglesia son dos realidades muy distintas: ¿qué tienen en común los ambiciosos prelados romanos… y los devotos parroquianos quienes tuvieron que unir esfuerzos para comprar una fotocopiadora? Desde la publicación de Su Santitá, he estado recibiendo mensajes de aliento por parte de muchos católicos. Estoy seguro que mis abuelos, quienes solían tocar las campanas cada domingo, estarían orgullosos de mí». Finalmente, él defiende al mayordomo del papa, expresando su asombro porque «alguien se haya atrevido a encerrar a tan pacífico individuo quien simplemente fue acusado de haberse hecho de algunos papeles».

Habiéndose hecho pública la desaparición de estos «papeles», el Card. Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano, habló el 21 de junio  en el semanario Famiglia Cristiana. Él dijo que «ha estado en el centro de esta confusión» y reconoció que «estos asuntos fueron una experiencia dolorosa» para él, aunque recibió mucho apoyo de la «verdadera Iglesia». Según el prelado romano, «existe un intento tenaz y constante para separar, para crear divisiones entre el Santo Padre y sus colaboradores». Él culpó a «muchos periodistas por inventar fábulas, por jugar a ser Dan Brown», el autor del Código Da Vinci, quien imaginó que la Santa Sede estaba en el centro de muchas conspiraciones. Recordando también el despido del presidente del Istituto per le Opere di Religione –IOR- (Instituto para las Obras de Religión), Ettore Tedeschi, el 25 de mayo, el Card. Bertone declaró que «su despido no fue debido a dudas internas en cuanto a un mayor deseo de transparencia (en el manejo del banco), sino al deterioro de las relaciones entre los consejeros, por sus diferencias.»

Estas diferencias fueron confirmadas por el número dos del Banco del Vaticano, Paolo Cipriani. Él reveló que el ahora expresidente «no mantuvo las cosas bajo control, él estaba ausente aún cuando estaba presente en persona». En una entrevista publicada por el diario italiano Il Corriere della Sera el 10 de junio de 2012, él afirmó que «algunas veces entraba a la oficina del presidente, la cual está separada del resto del Instituto, y no le decía nada, entonces se salía». Más aún, en su documentación personal, confiscada por la policía italiana, Ettore Gotti Tedeschi supuestamente admitió que había sido despedido como resultado de sus demandas para aclarar la apertura de cuentas en el IOR pertenecientes a varios politicos italianos. Paolo Cipriani rechazó esta versión de los hechos, por el contrario, él culpó al presidente por haber permanecido indiferente a sus apelaciones para una investigación seria sobre el asunto. Ettore Gotti Tedeschi «prefirió no saber nada», aseguró al entrevistador, respecto a su antiguo superior.

Fuentes: apic/imedia/Pèlerin/Reuter/AFP – DICI no. 257 del 22 de junio 2012.

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