Posteado por: Alejandro Villarreal | Viernes, marzo 23, 2012

Comentarios Eleison CCXLV (245 – 22 de marzo de 2012): Respuesta abierta a la Carta abierta de Mons. Nicola Bux (corregida)

Título:Respuesta abierta a la Carta abierta de Mons. Nicola Bux (corregida)
Autor: S.E. Mons. Richard Nelson Williamson, FSSPX
Traducción: Alejandro Villarreal -mar. 2012- La corrección se refiere a una segunda versión que Mons. Williamson mandó a los suscriptores de sus Comentarios

Londres, 22 de marzo de 2012.

Monseñor:

En su Carta abierta del 19 de marzo se dirigió al Obispo Fellay y a todos los sacerdotes de la FSSPX, apelando a nosotros para que aceptemos la oferta sincera, cálida y de corazón que el Papa Benedicto XVI está realizando a la FSSPX con el propósito de sanar la ya antigua grieta entre Roma y la Fraternidad. Permítame, como sacerdote de la FSSPX al que Ud. se dirigió, ofrecerle mi opinión en lo que podría haber sido la respuesta de un «gran hombre de la Iglesia», el Arzobispo Lefebvre.

Mons. Richard Nelson Williamson, FSSPX

Su carta comienza con una apelación por «todo sacrificio en el nombre de la unidad». Pero no puede haber verdadera unidad católica que no esté fundamentada en la verdadera Fe católica. El gran Arzobispo realizó todos los sacrificios por la unidad en la verdadera doctrina de la Fe. Desafortunadamente, las Discusiones Doctrinales de 2009 a 2011 demostraron que la grieta doctrinal entre la Roma del Vaticano II y la FSSPX es tan amplia como siempre.

A esta grieta Ud. la refirió el 19 de marzo como simples «perplejidades que perduran, puntos que deben profundizarse o detallarse», pero el 16 de marzo el Card. Levada fue categórico al decir que la posición tomada el 12 de enero por el Obispo Fellay es «insuficiente para superar los problemas doctrinales». El Obispo Fellay una vez hizo la observación sobre la forma en que los hombres de la Iglesia de Roma pueden diferir entre ellos, y aún así quieren su unidad cueste lo que cueste, en cualquier caso la Fe sacrificada por la unidad sólo sería una unidad sin fe.

Por supuesto, como Ud. nos lo recordó, la Iglesia es una institución, tanto divina como humana. Por supuesto, el elemento divino no puede fallar, así que, por supuesto, la Iglesia en última instancia no puede fallar, y el sol seguirá saliendo. Pero uno podría discrepar cuando Ud. dice que está cercana la aurora, porque esa verdadera Fe que la FSSPX confirmó durante las Discusiones no está brillando desde la Roma del Vaticano II, donde, según la FSSPX, no podría estar segura. Tampoco podría traer luz, si esta Fe adoptara la oscuridad Conciliar.

La sinceridad de los deseos del Papa para dar la bienvenida a la FSSPX hacia la «total comunión eclesial», como se ha demostrado en una serie de gestos de verdadera buena voluntad, no está en duda, pero no es posible «una profesión común de fe» entre la FSSPX y los creyentes del Vaticano II, a menos que la FSSPX fuese a desertar a la Fe que ha defendido en las Discusiones. Y cuando la FSSPX exclama «¡Dios no lo permita!» ante tal idea de deserción, lejos de que su voz sea sofocada, será escuchada en todo el mundo, y esta posición portará los buenos frutos de la Iglesia católica, los cuales hoy son la excepción, no la regla.

Ciertamente, «este es el momento apropiado», ciertamente «el tiempo favorable vendrá» para la solución de los problemas que agobian a la Iglesia y al mundo, solución a la que la Madre Celestial desde hace mucho ha estado convocando, y la cual depende sólo del Santo Padre. De hecho, cuando Nuestro Señor puso esta solución en las manos de su Madre, ella dijo que ninguna otra solución podría funcionar, ¡así que Él no dejará otra solución a la mano sin provocar que su Madre sea llamada mentirosa! Es inconcebible.

La solución ha sido conocida desde hace mucho tiempo, ¿cómo podría el Cielo dejar al mundo en tal angustia, como la de los últimos 100 años, sin proveer una solución como la del profeta Elías para el leproso Namán, jefe del ejército del rey de Siria?

Nota de B&T: Este pasaje bíblico puede leerse en 2Reyes V.

Humanamente hablando, la solución parecería ridícula, pero nadie podría decir que es irrealizable. Solamente se requiere de un poco de fe y humildad. El general pagano reunió suficiente fe y confianza en el hombre de Dios para realizar lo que el Cielo requería, y por supuesto, fue curado al instante.

¡Dejemos que el Santo Padre reúna suficiente fe y confianza en la promesa de la Madre Celestial! ¡Dejemos que sea él quien aproveche el «momento apropiado», antes de que hombres dementes tengan éxito en lanzar la Tercera Guerra Mundial en el Medio Oriente! Dejemos que él, y nosotros pidiendo por él, salve a la Iglesia y al mundo realizando nada más que lo que la Madre Celestial pidió que se hiciera. No es imposible. Ella podría quitar todos los obstáculos de su camino. Ciertamente, sólo él puede hoy salvarnos de un sufrimiento inimaginable e innecesario.

Y si él desea apoyo con oración o con obras, con las cuales la humilde FSSPX podría ayudarle a consagrar Rusia al Corazón Inmaculado en unión con todos los obispos del mundo, a quienes la Madre Celestial podría convocar, él sabe que puede contar primero y principalmente con el apoyo del Obispo Fellay y con los otros tres obispos de la FSSPX, de quienes el menor es

Su devoto servidor en Cristo,

+Richard Williamson.

Traducido por Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com


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