Posteado por: B&T | Lunes, febrero 13, 2012

El notable regreso de Stalin en Rusia

Título: El notable regreso de Stalin en Rusia
Autor: Vladimir Radyuhin
Original en inglés: Stalin: a remarkable comeback
Traducción: Alejandro Villarreal -feb. 2012-

Nota de B&T: El siguiente artículo data de finales del año 2009, sin embargo, la vigencia de los hechos que se describen todavía es actual, apoyados por otros hechos de la actualidad, como el inminente ascenso de Vladimir Putin al poder en Rusia para marzo de 2012.

(hindu.com).- En 1989, José Stalin figuraba en la décima posición entre las figuras históricas rusas notables, pero el año pasado [2008] fue votado como el mejor tercer líder ruso de todos los tiempos.

Después de 50 años de olvido oficial, el líder soviético José Stalin recibió un regalo de cumpleaños de las autoridades rusas por el 130 aniversario de su natalicio, que será el mes entrante [diciembre]. Un epígrafe ha sido reinstalado en la entrada recién restaurada de una de las estaciones del tren subterráneo más concurridas, en la renovación de la estación Kurskaya hay una rotonda que muestra de nuevo una estrofa del himno soviético de 1944: «Stalin nos inculcó la lealtad hacia el pueblo. El nos inspiró al trabajo y al heroísmo.»

Este es un notable retorno de alto perfil de Stalin, a 56 años de su muerte. El nombre de Stalin y su imagen fueron borrados de las calles y edificios en toda Rusia después de que el líder del Partido Comunista, Nikita Khrushchev denunció «el culto a su personalidad» e incluyó múltiples represalias para desalentarlo en el famoso discurso histórico del vigésimo congreso del partido comunista en 1956. El cuerpo embalsamado de Stalin fue retirado del mausoleo del Kremlin donde estaba al lado de la tumba de Vladimir Lenin, y Stalingrado fue despojado de este nombre, a pesar de su fama heroica durante la II Guerra Mundial [la sangrienta batalla de Stalingrado contra los alemanes].

Nota de B&T: A la ciudad de Volgogrado se le cambió el nombre en 1925 por el de Stalingrado en honor a este personaje, por el papel que se le atribuye en la defensa de la ciudad contra las fuerzas patrióticas anticomunistas de la Guardia Blanca.

Muchos monumentos dedicados a Stalin fueron derribados y su nombre sólo era pronunciado oficialmente cuando se hacía alusión a la memoria de las víctimas de sus incontables campañas. El ganador del premio Nobel Alexander Solzhenitzyn, y otros autores soviéticos, retrataron a Stalin como un tirano, ofreciendo detalladas narrativas del encarcelamiento sistemático y asesinato de millones de rusos en los famosos campos de concentración llamados Gulag.

Sin embargo, la figura de Stalin ha emprendido un notable retorno en los pasados 20 años. Irónicamente, este proceso comenzó cuando el régimen comunista, que él fortificó, se desplomó. En 1989, Stalin figuraba en un distante décimo lugar en la lista de las figuras rusas más notables, pero en 2008 fue votado como el tercer mejor líder ruso de todos los tiempos. Además, en alguna ocasión, durante la encuesta nacional de seis meses, estuvo en el primer lugar y pudo haber terminado en la punta si los organizadores no hubiesen apelado a la gente para que votase por alguien más.

Este es un revés desconcertante, la respuesta a esta paradoja se encuentra en el profundo trauma que el espíritu ruso sufrió cuando el superpoder soviético colapsó y Rusia se hundió en una profunda crisis económica, social y moral. No importa cuán denodadamente los historiadores liberales digan que la desintegración de la Unión Soviética era inminente, muchos rusos saben que la culpa por la caída de régimen se debió a la ineptitud y corrupción de sus líderes.

Según Sergey Kurginyan, científico y político, el actual apoyo hacia Stalin representa «un esfuerzo por escapar de la idiotez a la que ha sido forzada la nación» a finales de los ochenta y principios de los noventa del siglo XX.

Como un blogger de nombre Valery escribió, los logros de Stalin fueron «sólo tres»: «Un fuerte crecimiento económico en la URSS; la victoria en la II Guerra Mundial y la libertad para Europa. Armamento nuclear no sólo para los EE. UU. y la ausencia de grandes guerras durante 50 años. La Ausencia de “Hiroshimas y Nagasakis”.»

«¿No fue Stalin el ruso más grande?», pregunta este blogger retóricamente.

En comparación, hay muy pocos rusos que puedan enorgullecerse de las dos décadas de postcomunismo. La terapia de la conmoción (shock therapy) se reformó bajo el expresidente Boris Yeltzin, arruinando la economía y creando oligarquías que ahuyentaron la prosperidad del país. La anarquía burocrática y la corrupción total bajo el gobierno de Vladimir Putin, su sucesor, tan sólo ha provocado mayor nostalgia del pueblo por el pasado soviético. «La opinión pública cree firmemente que las élites soviéticas, a pesar de todos sus defectos, trabajaron para el Estado, mientras que las élites actuales sólo trabajan para su propio beneficio», dijo el encuestador Leonty Byzov.

En la medida que las atrocidades de Stalin se desvanecen de la memoria con el olvido de las víctimas, lo que permanece en la mente del pueblo es lo que Winston Churchill dijo sobre Stalin: «Stalin llegó a Rusia con un arado de madera y dejó a ésta en la posesión de armas nucleares».

La creciente popularidad de Stalin también es una reacción a las declaraciones occidentales que dicen que Stalin debe compartir la culpa con Hitler por haber comenzado la Segunda Guerra Mundial. Los delegados rusos para la Organización por la Seguridad y Cooperación en Europea abandonaron la reunión parlamentaria anual en julio, después de que sus miembros presentaron una resolución que igualaba los papeles de Hitler en Alemania y Stalin en la Unión Soviética para desatar la II Guerra Mundial. Los rusos, en quienes es sagrado el recuerdo de 27 millones de compatriotas muertos en la guerra, ven en tales declaraciones una clara tergiversación de la historia, diseñada para satanizar a la Unión Soviética y a Rusia, su sucesora.

Hoy, todas las librerías de Rusia ofrecen numerosas biografías políticas e historiografía que describen a Stalin y a su era bajo una luz predominantemente positiva. Las estatuas de Stalin han comenzado a reaparecer en muchos poblados, el primer museo privado dedicado a su figura ha abierto en Volgogrado, antes Stalingrado, y la legislatura de la ciudad de Oryol hace algunos años votó para promover una apelación ante los líderes del Kremlin para rehabilitar a Stalin, argumentando que nunca se ha demostrado que él fuera responsable por la muerte de millones de personas.

Sin embargo, la rehabilitación de Stalin en el metro de Moscú provocó una particular y amarga disputa en la sociedad rusa, muchos historiadores y activistas de derechos humanos acusaron a las autoridades de tratar de distorsionar la historia, ellos recordaron cuando el primer ministro Putin era presidente [2000-2008], el Kremlin comisionó la elaboración de un manual para los maestros de historia que balanceara las atrocidades de Stalin con el encomio a sus logros. El manual lo describía como «el líder soviético más exitoso de todos los tiempos», y sugería que sus represiones eran un instrumento para lograr «la máxima eficiencia entre la élite gobernante y para movilizar a la sociedad para que lograse tareas aparentemente inalcanzables». El arquitecto moscovita en jefe dijo que no había ninguna agenda encubierta al restaurar la estación del metro Kurskaya a su forma original, cuando fue construida en 1949, además, no descarta la posibilidad del regreso de la estatua de Stalin que adornaba tal estación.

Incluso la Iglesia Ortodoxa Rusa está dividida en este tema. Un vocero oficial del Patriarcado de Moscú dijo que no debería haber reconocimiento público alguno de «aquellos quienes son culpables de asesinar grandes cantidades de inocentes». Sin embargo, otros clérigos dijeron que esta crítica estaba fuera de lugar. «El Stalinismo debe combatirse, no en las estaciones del metro, sino en nuestras cabezas, a través de literatura, el cine, la televisión y la escuela», dijo el Arcediano Andrey Kurayev.

Los comunistas, mientras que aprueban la reaparición de Stalin, vieron esto como parte de una campaña del partido Rusia Unida encabezado por el Sr. Putin, para utilizarlo como señuelo entre quienes apoyan el comunismo de antaño explotando su nostalgia por el pasado soviético. El líder comunista, Gennady Zyuganov dijo que su partido celebraría a lo grande el 130 aniversario del natalicio de Stalin, con manifestaciones en las calles y reuniones, donde 50 mil activistas serían condecorados con la medalla conmemorativa Stalin, especialmente acuñadas para la ocasión.

El presidente Dimitry Medvedev se unió al debate, de tal forma que permitiera a los analistas detectar las diferencias e incluso las tensiones con el poder paralelo del Sr. Putin, «este es un signo de la creciente brecha entre los valores de la gente del Putin y la gente de Medvedev», dijo un analista de Moscú. «Medvedev ha recurrido a la tradición oriental al invocar los símbolos del pasado que envían un mensaje al presente, de la misma manera en que los chinos invocan a Confucio en sus debates políticos».

Los analistas dijeron que el Sr. Putin ha impulsado una discreta rehabilitación de Stalin al promover la idea de que Rusia necesita de un líder fuerte, un gobierno centralizado y el monopolio de un partido. «Medvedev aparentemente no cree en este concepto de desarrollo, y este es el mensaje que envió a través de su denuncia al Stalinismo [neostalinismo]», dijo el Dr. Oreshkin.

Incluso aquellos quienes tienen una visión más benigna hacia Stalin no suponen un retorno al Stalinismo, sino que el debate es sobre qué es prioritario en las ambiciones de modernidad en Rusia, el estado o el individuo. El Sr. Medvedev vota por el individuo.

«Creo que no puede lograrse ningún progreso, éxito o ambiciones en el país por el precio de la pena por las pérdidas humanas», dijo el presidente en su vídeo blog. «Nada puede ser más importante que el valor de la vida humana.»

Pero el debate está muy lejos de haber acabado, los encuestadores dicen que los rusos tienen una actitud ambivalente sobre Stalin. Según la casa independiente Levada Center, casi el 70% está de acuerdo que Stalin fue «un cruel tirano culpable por destruir la vida de millones de inocentes», y casi en la misma proporción se cree que no importa cuántos crímenes haya cometido, lo que cuenta en el análisis final es que «bajo el liderazgo de Stalin, Rusia ganó la Gran Guerra Patriótica».

Traducción de Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com

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