Posteado por: Alejandro Villarreal | Sábado, febrero 11, 2012

Comentarios Eleison CCXXXIX (239 – 11 de febrero de 2012): Angelismo mortal

Título: Angelismo mortal
Autor: S.E. Mons. Richard Nelson Williamson, FSSPX
Original en inglés: Deadly Angelism
Traducción: Alejandro Villarreal -feb. 2012-

Al discernir lo que hizo de T. S. Eliot (1888-1965) «indiscutiblemente el poeta más grande de habla inglesa del siglo XX», un escritor conservador de nuestros días, Roger Scruton, tiene algunas cosas interesantes que sugerir a los católicos para que se aferren a su Fe por las puntas de los dedos, en estos primeros años del siglo XXI; en síntesis: ¡en el dolor está la solución!, si es que vamos a ser crucificados por el mundo que nos rodea, ésta es la Cruz que debemos estar cargando.

Mons. Richard Nelson Williamson, FSSPX

Eliot fue en poesía un archimodernista, como Scruton dice, «él derrocó al siglo XIX en el campo de la literatura e inauguró la era del verso libre, la alienación y la experimentación». Uno bien podría cuestionar si la combinación final de Eliot, la alta cultura y el anglicanismo, es una solución suficiente para los problemas que él atacaba, pero, ¿quién puede negar que con su famoso poema «Waste Land» (Tierra de desecho) de 1922, él abriera el camino para la poesía inglesa contemporánea? La enorme influencia de sus poemas demostró, al menos, que Eliot tenía el dedo sobre el pulso de los tiempos. Él es un hombre moderno y atacó directo a la cabeza el problema de los tiempos modernos, lo cual, resumido por Scruton, es «fragmentación, herejía e incredulidad».

Sin embargo, «Waste Land» no podría ser la pieza maestra fuera del caos en la que fue hecha, y fuera del cual no tiene sentido, es, de hecho, un brillante retrato en tan sólo 434 líneas de la deteriorada “civilización” europea que emergió de las ruinas de la I Guerra Mundial (1914-1918). Y, ¿cómo pudo Eliot ser capaz de hacer esto?, porque, como dice Scruton, Eliot, el archimodernista, era también un archiconservador. Eliot se había empapado de los grandes poetas del pasado, notablemente de Dante y Shakespeare, pero también de maestros mucho más modernos, como Baudelaire y Wagner, y es claro, a partir de «Waste Land», que debido a que Eliot se aferró del orden del pasado, él fue capaz de manejar el desorden del presente. bibliaytradicion.wordpress.com

Scruton comenta que si en ese entonces Eliot mandó a volar la gran tradición romántica de la poesía inglesa del siglo XIX, es debido a que el romanticismo ya no correspondía a la realidad de su época, «él creyó que la gastada dicción poética de sus contemporáneos, y sus ritmos cadenciosos, acusaban una seria debilidad moral: una falla en observar la vida tal como es, una falla para sentir lo que debe sentirse durante la experiencia que no puede escapársenos. Y esta falla no se limita, pensaba Eliot, a la literatura, sino que corre a través de toda la vida moderna.» La búsqueda por un nuevo idioma literario, de parte de Eliot, fue, por lo tanto, parte de una búsqueda más amplia, «por la realidad de la experiencia moderna».

¿No hemos visto, y aún seguimos viendo, la misma «seria debilidad moral» dentro de la Iglesia? Uno podría llamar “cincuentismo” a esta debilidad, ya que este lapso de tiempo, los cincuenta del siglo XX, fue el padre directo del desastre del Vaticano II de los sesenta. ¿Qué fue, si no el rechazo a mirar de frente al mundo moderno, la causa? ¿La pretensión de que todo y todos eran agradables? ¿La pretensión de que, si yo me aferro a un sentimentalismo seudoangelical, entonces los problemas de la Iglesia en el mundo revolucionario se desvanecerán? Y, ¿cuál es la pretensión actual para que Roma realmente quiera acercarse a la Tradición católica si no es el mismo rechazo esencial a la realidad moderna? Como Eliot nos enseñó, el sentimentalismo es la muerte de la verdadera poesía; así, el Arzobispo Lefebvre nos mostró que esto es la muerte del verdadero catolicismo. El archiconservador Arzobispo fue el católico más verdadero de los católicos modernos.

Católicos, la realidad actual podría crucificarnos de cualquiera de sus corruptas maneras, pero regocíjense, otra vez, dice San Pablo, regocíjense, porque en nuestra propia aceptación de nuestra moderna Cruz, sólo está nuestra propia salvación y el único futuro para el Catolicismo.

Kyrie eleison.

Traducido por Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com


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