Posteado por: Alejandro Villarreal | Viernes, septiembre 9, 2011

En el caso hipotético de un Papa hereje, éste podría gobernar válidamente a la Iglesia, aunque ilícitamente

.
.

Título: En el caso hipotético de un Papa hereje, éste podría gobernar válidamente a la Iglesia, aunque ilícitamente
Autor: R. P. Brian W. Harrisson. O. S., M. A., S. T. D.
Texto correspondiente al artículo de ‘Living Tradition’ No. 87 de mayo de 2000
Traducción: Alejandro Villarreal -sept. 2011- Énfasis, notas e imagen añadidos. Traducido y publicado aquí sin el permiso expreso del autor

.
.
Ha surgido mucha angustia en los círculos católicos tradicionales por los cambios dramáticos que en las recientes décadas han alterado el rostro de la Iglesia de manera significativa. Algunos grupos e individuos han ido demasiado lejos como para afirmar que la Sede de Pedro ha estado vacante en uno o más, incluso todos, los pontificados desde la muerte de Pío XII, en 1958. Otros, fundamentados en la misma premisa, esto es, que el beato Juan XXIII y sus sucesores no han sido verdaderos papas, y han designado sus propios “papas”, como Gregorio XVII en España y Pío XIII en los Estados Unidos, con un pequeño grupo de seguidores. Deseo expresar aquí que tal rechazo a la autoridad de los Papa recientes no tiene fundamento en la doctrina tradicional ni en la ley de la Iglesia, incluso sobre la presunción, altamente improbable, de que uno o más de estos hombres haya caído, de hecho, en herejía, en el estricto sentido canónico de la palabra.

R. P. Brian W. Harrisson. O. S., M. A., S. T. D. Profesor de teología en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Nació en Sydney Australia en 1945. Converso del presbiterianismo al catolicismo en 1972. Es considerado doctrinalmente conservador, se opone a la hermenéutica de la ruptura y a los excesos del tradicionalismo.

Soy consciente de que San Roberto Belarmino y algunos otros notables teólogos sostuvieron que un Papa podría dejar de ser Papa si cae en herejía, pero esto no es doctrina a la que los católicos estén obligados a conceder su asentimiento; es una opinión teológica debatible, con la cual podemos libremente estar o no en desacuerdo. No dispongo en este momento de toda la legislación relevante que estaba en vigor hace cuatro siglos, en el tiempo de San Roberto Belarmino, pero para los fines que me he propuesto, esto no es importante. La tesis que defenderé en este breve artículo se titula: On the basis of twentieth-century canon law (Fundamentado en la ley canónica del siglo XX), que se encuentra en los códigos de 1917 y 1983, sobre un Papa que reúne los requerimientos canónicos de la herejía, esto es, quien pertinazmente duda de uno o más verdades que deben ser creídas con fe divina y católica [1], podría no tener el derecho moral ante Dios de ser Papa, de tal manera que su permanencia en el puesto (oficio) podría ser ilícita. No obstante, si se niega a renunciar, el podría todavía ser verdaderamente Papa, en el sentido de que sus actos de gobierno papal podrían todavía ser válidos ante Dios y la iglesia [2].

Es fundamental un claro entendimiento sobre la diferencia entre licitud y validez. Una acción lícita significa que uno actúa conforme a la ley. La ley en cuestión puede ser la ley natural, la ley revelada por Dios, como la de recibir el bautismo, o podría ser la legislación humana, ya sea civil o eclesiástica, las cuales están en armonía con la ley de Dios. Se sigue que una acción ilícita es objetivamente inmoral en tanto que viola una ley justa. Una acción válida, por otro lado, es aquella que produce u obtiene los efectos espirituales o jurídicos que intenta producir. Pero puede ser lícita o ilícita, moralmente buena o moralmente mala. Por ejemplo, un obispo que lleva a cabo una consagración episcopal sin mandato papal actúa ilícitamente, pero válidamente: él viola una ley justa, pero el hombre al que ha ordenado recibe efectivamente los poderes sacramentales de un obispo, y así, él a su vez puede ordenar verdaderos sacerdotes, capaces de ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa. Un sacerdote quien celebra la Misa estando en pecado mortal, o sin utilizar la indumentaria apropiada, actúa ilícitamente, pero suponiendo que no existen otros defectos en la forma en que ofrece la Misa, todavía es válido: el pan y el vino que consagra se convierten verdaderamente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. En el campo jurídico prevalece este mismo principio. Por ejemplo, un obispo que designa a cierto sacerdote como pastor de una parroquia sabiendo que este hombre está en pecado mortal o no reúne los requisitos sicológicos para la tarea, actuaría ilícitamente, ya que esta designación violaría la ley canónica [3], pero esta designación todavía sería válida. En otras palabras, este sacerdote sería el legítimo pastor de la parroquia en cuestión, y así, por ejemplo, los matrimonios que atestigüe serán verdaderos matrimonios. Los parroquianos, por su parte, estarán obligados a obedecer y aceptar sus decisiones justas mientras el obispo lo tenga en este oficio.

Veamos ahora la cuestión de quién puede ocupar la Silla de Pedro. Algunos sedevacantistas claman que la elección del Card. Angelo Roncalli en 1958, como Papa Juan XXIII, fue inválida [4] ya que él habría caído en herejía y/o por haber pertenecido secretamente a la Francmasonería mientras fue Nuncio Papal en París, poniéndose así él mismo fuera de la Iglesia. En aquel tiempo, la pertenencia a la Francmasonería atraía una excomunión automática o latae sententiae. No intentaré aquí investigar y evaluar estos cargos, ya que en cualquier caso, incluso siendo ciertos, la resultante excomunión, por asombroso que parezca, no habría descalificado al Card. Roncalli de ser electo válidamente como Papa. Esto es claro en la legislación especial de la Iglesia para el gobierno de los cónclaves. En ese tiempo, la legislación relevante se establecía en la Constitución Apostólica Vacantis Apostolicae Sedis del 8 de diciembre de 1945 [8], del Papa Pío XII; y este documento incluye una provisión especial, sorprendente a primera vista, la cual, de hecho, ha sido incluida sustancialmente en todas las demás legislaciones papales para los cónclaves, desde el siglo XIV hasta el presente [6]. Esta relevante ley de Pío XII dice así:

«34. Ninguno de la Cardenales puede, por ningún motivo, o por pretexto o razón de alguna excomunión, suspensión o interdicto de cualquier clase, o por cualquier otro impedimento eclesiástico, ser excluido de la elección pasiva y activa del Supremo Pontífice. Nosotros, por este medio, suspendemos tales cesuras únicamente con el propósito de la dicha elección, en cualquier otro tiempo permanecerán en vigor [7].»

Activo”, en este contexto, significa que dicho Cardenal puede votar en la elección, mientras que “pasivo” significa que él mismo puede ser elegido [o votado]. Algunos lectores podrían reaccionar espontáneamente con incredulidad hacia la noticia de que la ley tradicional de la Iglesia se sale de sus cabales para hacer esto posible, y así los herejes y francmasones, entre otros, podrían ser elegidos a la Sede de Pedro. ¿No deberían, seguramente, tales enemigos de la Iglesia deberían ser los primeros en ser excluidos de cualquier participación en algo tan sagrado? A primera vista parecería que debería ser así, pero un momento de reflexión muestra que tal legislación es necesaria precisamente con el fin de proteger al papado de la calamidad en que los sedevacantistas ahora de hecho han caído: una Iglesia sin cabeza visible, y por lo tanto sin unidad visible, una Iglesia cuyas estructuras caigan en el caos absoluto. Necesita recordarse que algunas ofensas conllevan la pena de la excomunión latae sententiae, como la herejía misma, y que puede cometerse en gran secreto, sin conocimiento público del hecho; así, si la ley de la Iglesia requiere que un Cardenal sea liberado de toda censura eclesiástica con el fin de ser elegible al papado, los votantes en general no tendrían garantía de que algún candidato en particular fuese de hecho inelegible debido a algún crimen secreto por el cual haya incurrido en excomunión. Ellos podrían involuntariamente llevar a cabo una elección inválida, en cuyo caso el “Papa” electo no sería verdadero Papa. La invalidez de sus actos entonces sería una especie de cáncer espiritual que destruiría lentamente las estructuras vitales internas de la Iglesia; los obispos designados por él no tendrían verdadera potestad para gobernar sus respectivas diócesis; ninguna ley que aprobase tendría carácter de obligatorio en la Iglesia; y en particular, los Cardenales designados por él no serían electores válidos para un futuro Papa. Entonces ¿cómo podría un verdadero Papa ser restaurado en tal estado de las cosas? ¿Quién tendría competencia para decidir? Cuando el hecho de esta oculta excomunión finalmente saliera a la luz, el caos resultante sería inimaginable. Nadie sabría con certeza quién, si es que alguien quedara, tendría verdadera autoridad en la Iglesia, y el cisma, quizás una serie de cismas, parecerían inevitables. La ley de la Iglesia, por lo tanto, prevé y evita la posibilidad de esta catastrófica situación permitiendo que incluso un hereje secreto o un apóstata, si es elegido como Papa, ascienda a la Silla de Pedro con plenos derechos jurídicos sobre la Iglesia universal en la tierra, aunque incluso, al interior, a nivel místico de la gracia y la Comunión de los Santos, el pueda ser totalmente separado del Cuerpo Místico de Cristo.

Nota de B&T: De aquí también se concluye la inconveniencia del sedevacantismo mitigado o la tesis de Cassiciacum, donde de nuevo, el asunto de saber si un papa es hereje y por lo tanto considerado “papa material” y no “papa formal”, según esta teoría, se convierte en un asunto altamente subjetivo y que no deja de atraer los problemas del sedevacantismo radical.

Ahora, si un hereje, apóstata o francmasón puede entonces ser válidamente elegido como Papa, entonces obviamente él puede válidamente permanecer actuando como Papa hasta su muerte. Los cardenales que designe serán verdaderos cardenales, los obispos que designe a las Sedes tendrán verdadera jurisdicción, habrá verdadera garantía de que los santos que canonice estén en el Cielo, y debemos obedecerle, por la legislación que nos obliga, en tanto que no nos mande pecar o hacer algo manifiestamente opuesto al bien común de la Iglesia. Así, la continuidad de la estructura y el sistema de la Iglesia universal serán preservados hasta que, por la Providencia de Dios, un Pontífice más digno sea elegido.

Sin embargo, ¿cuál sería el caso hipotético de un pontífice ortodoxo al momento de su elección, pero cayese en herejía durante su pontificado?, ¿perdería el papado? Esto parecería extraño y paradójico a la luz de la ley del cónclave que hemos referido, si la pregunta fuese afirmativa ¿por qué un Papa, quien habría sido un traidor secreto a Cristo desde el principio de su pontificado tendría algún tipo de ventaja sobre un hombre, quien al menos comenzó su pontificado con la fe de Pedro? En cualquier caso, la ley canónica es clara y tal Papa no perdería de hecho su poder para gobernar a la Iglesia válidamente, tampoco incluso cuando realice expresiones públicas de doctrina herética. En el Código de 1917, encontramos que los apóstatas y los herejes ciertamente incurren en excomunión latae sententiae (ipso facto) (c. 2314, §1); pero necesitamos considerar otros cánones con el fin de ver cómo se relaciona esta excomunión con la pérdida del oficio eclesiástico. El canon 2263 declara que a una persona excomulgada, como podríamos esperar, «le está prohibido ejercitar oficios o tareas eclesiásticas» [8], entre las primeras está, por supuesto, el papado. Sin embargo, el siguiente canon (2264) afirma lo siguiente: «Un acto de jurisdicción llevado a cabo por una persona excomulgada, ya sea en el foro interno o externo, es ilícito; y si se ha pronunciado una sentencia condenatoria o declaratoria, también es inválida, sin perjuicio del c. 2261, §3; de otra manera es válido» [9].

Estas últimas palabras son significativas. Asumiremos que este Papa, cuya validez en su elección nadie disputa, se niega a admitir que ahora ha caído en herejía, entonces, ya que no existe otra persona sobre la tierra o autoridad, ni siquiera todos los obispos reunidos en un concilio ecuménico serían competentes para aprobar alguna sentencia condenatoria contra este Papa, o para emitir alguna declaración de que ha incurrido en excomunión, se sigue de la legislación de la Iglesia que, si se rehúsa a dimitir, todos sus actos de jurisdicción permanecerían siendo válidos, incluso cuando sean ilícitos. Así que, mientras que en esta hipótesis, este Papa podría ofender gravemente a Dios por ejercitar obstinadamente su oficio bajo una excomunión (no declarada), todos sus actos oficiales son todavía jurídicamente válidos y obligatorios para el resto de los miembros de la Iglesia [10]. En el contexto de la disputa contemporánea acerca de la vacancia de la sede papal a raíz del Vaticano II, existe otro canon en el Código de 1917 que a primera vista podría proveer de un fundamento legal para la tesis de que el Papa pudiera perder su oficio por caer en herejía después de su elección a la Silla de Pedro. El canon 188, §4 afirma que entre las acciones que automáticamente (ipso facto) causan en algún clérigo la pérdida de su oficio, incluso sin alguna declaración de parte de algún superior, es la de «desertar (o apostatar) públicamente de la fe católica» (“A fide catholica publice defecerit”). Sin embargo, el “desertar públicamente” de la fe, en este contexto, claramente significa algo más drástico que realizar declaraciones heréticas (o presuntamente heréticas) en el curso de sus discursos públicos o en documentos. Este motivo en particular, de la pérdida del oficio eclesiástico, se encuentra en la sección del Código que trata acerca de la renuncia a tal oficio (cc. 184-191), y es parte de un canon que enlista ocho clases de acciones que la ley considera como “renuncias implícitas”. En otras palabras, son la clase de acciones que con seguridad pueden considerarse como evidencia de que el clérigo en cuestión no desea continuar con el oficio que tenía hasta el momento, incluso podría nunca molestarse en redactar su renuncia o abdicación por escrito.

Otros ejemplos dentro del c. 188 hacen más claro las clases de cosas que son contempladas: la §3 tiene en mente a sacerdotes que aceptan una promoción a otro oficio eclesiástico incompatible con el previo, por ejemplo, un nuevo obispo diocesano cuya consagración podría tomarse como una causa implícita de renuncia de su oficio previo de pastor de una cierta parroquia; la §5 menciona a los clérigos que se casan, ya sea mediante dispensación canónica o sólo civilmente; la §6 menciona a los clérigos quienes, contrarios a la ley canónica, espontáneamente se unen a las fuerzas armadas seculares. En tal contexto, por lo tanto, el c. 188, §4, al hablar de “deserción pública” (o abandono) de la fe católica, sólo puede significar la clase de deserción que es obvia e indisputable ante todo el mundo, incluso para los católicos y no católicos, iletrados en la doctrina, la clase de deserción donde el clérigo en cuestión llanamente cesa de profesar la fe católica y hay una clara ausencia de demostrar el menor deseo de continuar con su previo oficio eclesiástico. Lo que el Código está contemplando aquí, sería, por ejemplo, a un sacerdote uniéndose abiertamente a una secta protestante o a una logia masónica, o quien se declara como ateo y se une al Partido Comunista. En tales casos infaustos, es muy común que el sacerdote en cuestión haga sus maletas y se vaya, sin siquiera molestarse en emitir una carta formal de renuncia a su obispo.

Ahora, es bastante obvio que ninguno de los Papas post-conciliares jamás han actuado de una forma ni remotamente comparable a esta clase de “deserciones públicas” de la fe. Todo sedevacantista debe admitir que estos ocupantes del Palacio Apostólico en Roma, reconocidos casi por todo el mundo como Papas, han, al menos, profesado públicamente ser católicos a través de sus respectivos pontificados, y han mostrado en cada aparición pública signos o deseos de continuar ejercitando el oficio papal hasta el día de su muerte.

Ya hemos visto que el Código de 1917, junto con la legislación papal tradicional del cónclave, no deja lugar a la visión de que la comisión de la herejía o apostasía, como tales, impidan a un hombre de alcanzar válidamente, o retener, el oficio papal. Esto es igualmente cierto en el Código de 1983 y en la legislación del cónclave de 1996 de Juan Pablo II, pero ya que la validez y el carácter obligatorio de estos documentos no son reconocidos por los sedevacantistas, no he apelado a su autoridad en este ensayo.

http://www.bibliaytradicion.wordpress.com

Resumiendo:

1. La ley continua y tradicional de la Iglesia, expresada repetidamente en las Constituciones papales desde la Edad Media, claramente permite que un Cardenal hereje o apóstata participe plenamente en un cónclave papal, e incluso sea electo Papa. Y si él válidamente obtiene en papado como hereje o apóstata, el podría ciertamente retenerlo válidamente, incluso mientras permanece en tal desdichado estado espiritual.

2. Un Papa que comienza su pontificado como católico ortodoxo, pero se convierte en hereje formal o apóstata durante su pontificado, podría incurrir legalmente en excomunión. Sin embargo, incluso si su herejía o apostasía de volviese del conocimiento público, al menos para aquellos católicos con el beneficio de una sólida formación doctrinal, la ausencia de una autoridad competente sobre la tierra quien pueda declarar su excomunión legalmente significa que, si se niega a dimitir e insiste en continuar llevando a cabo actos de autoridad papal, estos actos, aunque ejercitados ilícitamente, podrían todavía ser válidos. En otras palabras el podría todavía ser, jurídicamente, verdadero Papa, a quien tendríamos que reconocer y obedecer en todas las cosas, menos en el pecado, aunque a nivel interior, donde opera la gracia, el podría estar totalmente separado del Cuerpo Místico de Cristo. Así guarda Dios a su Iglesia de la posibilidad de caer en el caos y quedarse sin la autoridad terrenal gobernante.

http://www.bibliaytradicion.wordpress.com

Notas:

1. Cf. 1983 Code, c. 751; 1917 Code, c. 1325, §2.  1. Cf. Código de 1983, c. 751; Código de 1917, c. 1325, §2.
2. It goes without saying that Divine Providence would never permit him to define his heresy ex cathedra, for the dogma of papal infallibility assures us that this can never happen.
2. Sin implicar que la Divina Providencia  le permitiría definir su herejía ex cathedra, ya que el dogma de la infalibilidad papal nos asegura que esto nunca sucederá.
3. Cf. c. 521, §2, 1983 Code; c. 453, §2, 1917 Code. 3. Cf. c. 521, §2, Código de 1983; c. 453, §2, Código de 1917.
4. If that were true, it would follow without further ado that no subsequent occupant of the Vatican’s Apostolic Palace has been a true Pope either; for those named by the ‘non-Pope’ Roncalli as Cardinals would then have been in reality ‘non-Cardinals’, with no capacity to validly elect the next Pope. So the election of G. B. Montini as Paul VI would also have been invalid, as well as those of his two successors up till now.
4. Si esto fuese verdad, se seguiría sin ninguna dificultad que ningún ocupante subsecuente del Palacio Apostólico Vaticano ha sido verdadero Papa tampoco, ya que aquellos nombados por el “que no es Papa” Roncalli, como Cardenales, en realidad tampoco lo serían de verdad, sin capacidad de elegir válidamente al siguiente Papa. Así, la elección del G. B. Montini como Pablo VI también sería inválida, así como todos los sucesores hasta ahora.
5. AAS 38 (1946), pp.65-99. AAS=Acta Apostolicae Sedis
6. The most recent legislative act on this topic is John Paul II’s Apostolic Constitution Universo Dominici Gregis of 22 February 1996 (AAS 88 [1996] pp. 305-343). The relevant article is #35 (p. 322).
6. La más reciente acta legislativa sobre este tema es la Constitución Apostólica Universo Dominici Gregis del 22 de febrero de 1996 de Juan Pablo II. (AAS 88 [1996] pp. 305-343). El artículo relevante es el #35 (p. 322).
7. “34. Nullus Cardinalium, cuiuslibet excommunicationis, suspensionis, interdicti aut alius ecclesiastici impedimenti praetextu vel causa a Summi Pontificis electione activa et passiva excludi ullo modo potest; quas quidem censuras ad effectum huiusmodi electionis tantum, illis alias in suo robore permansuris, suspendimus” (AAS 38 [1946], p. 76). This legislation was in force for the elections of both John XXIII and Paul VI. The elections of John Paul I and John Paul II were governed by the substantially identical law promulgated by Paul VI in his Apostolic Constitution Romano Pontifici Eligendo of 1 October 1975 (AAS 67 [1975] pp.609-645). This slightly revised text reads as follows: “35. Nullus Cardinalis elector, cuiuslibet excommunicationis, suspensionis, interdicti aut alterius ecclesiastici impedimenti causa vel praetextu, a Summi Pontificis electione activa et passiva excludi ullo modo potest; quae quidem censurae, ad effectum huiusmodi electionis tantum, suspensae putandae sunt” (AAS 67 [1975], p. 623).
7. “34. Nullus Cardinalium, cuiuslibet excommunicationis, suspensionis, interdicti aut alius ecclesiastici impedimenti praetextu vel causa a Summi Pontificis electione activa et passiva excludi ullo modo potest; quas quidem censuras ad effectum huiusmodi electionis tantum, illis alias in suo robore permansuris, suspendimus” (AAS 38 [1946], p. 76). Esta legislación estuvo vigente para las elecciones tanto de Juan XXIII como de Pablo VI. Las elecciones de Juan Pablo I y Juan Pablo II fueron gobernadas por una ley sustancialmente idéntica promulgada por Pablo VI en su Constitución Apostólica Romano Pontifici Eligendo del 1 de octubre de 1975 (AAS 67 [1975] pp.609-645). En este texto poco modificado se lee: “35. Nullus Cardinalis elector, cuiuslibet excommunicationis, suspensionis, interdicti aut alterius ecclesiastici impedimenti causa vel praetextu, a Summi Pontificis electione activa et passiva excludi ullo modo potest; quae quidem censurae, ad effectum huiusmodi electionis tantum, suspensae putandae sunt” (AAS 67 [1975], p. 623).
8. “Excommunicatus . . . prohibetur ecclesiasticis officiis seu muneribus fungi, . . . “.
9. “Actus iurisdictionis tam fori externi quam fori interni positus ab excommunicatis est illicitus; et si lata fuerit sententia condemnatoria vel declaratoria, etiam invalidus, salvo praescripto can. 2261, §3; secus est validus, . . . “. The other canon cited here (2261, §3) simply makes an exception to this invalidity when it is a case of an excommunicated priest (whose sentence has been declared) giving absolution to someone in danger of death. The words omitted after validus in the above citation also have nothing to do with the question of losing the papal office. They refer to c. 2261, §2, which allows the faithful to request the sacraments from an excommunicated priest whose sentence has not been declared, and make it clear that, in acceding to that request, such a priest acts licitly as well as validly in giving absolution.
9. “Actus iurisdictionis tam fori externi quam fori interni positus ab excommunicatis est illicitus; et si lata fuerit sententia condemnatoria vel declaratoria, etiam
invalidus, salvo praescripto can. 2261, §3; secus est validus, . . . “. Los otros canones citados aquí (2261, §3) simplemente hacen una excepción a esta validez, cuando es el caso de un sacerdote excomulgado, cuya sentencia ha sido declarada, dando la absolución a alguien en peligro de muerte. Las palabras omitidas después de ‘validus’ en la cita de arriba, tampoco tienen nada que ver con la cuestión de perder el oficio papal. Se refieren al c. 2261, §2, el cual permite a los fieles pedir los sacramentos a un sacerdote excomulgado cuya sentencia no ha sido declarada, y dejan en claro que, accediendo a esta petición, tal sacedote actúa lícitamente así como válidamente al dar la absolución.
10. These considerations arising from cc. 2263 and 2264 also provide the answer to a possible objection regarding our first hypothetical case: i.e., that of a Pope who is already formally heretical, or otherwise secretly excommunicated, at the time of his election. It might be argued that since Pius XII’s legislation makes a point of stipulating that the suspension of all ecclesiastical censures applying to Cardinal electors applies only while the election itself is actually being carried out, it is clear that such a Pope (assuming he does not inwardly re-embrace the orthodox faith, renounce his Masonic membership, or whatever, at the very moment in which he accepts the Chair of Peter) would, in the first instant after his election, again fall under the same excommunication which had weighed upon him beforehand. In which case he would be unqualified to continue holding the papal office – or any other ecclesiastical office. This is all very true. Such a Pope would indeed be holding office illicitly, and would therefore have the moral duty before God to resign the papacy immediately after having been elected. But if he did not do so, and since his election itself would have been valid, the canons we have just discussed would guarantee the continuing validity of his acts for as long as he refused to resign.
10. Estas consideraciones surgen de los cc. 2263 y 2264 y también proveen la respuesta a una posible objeción a nuestro primer caso hipotético, es decir, que un Papa quien ya es formalmente hereje, o de otra manera secretamente excomulgado, al tiempo de su elección. Se puede objetar que ya que la legislación de Pío XII estipula que la suspensión de todas las censuras eclesiásticas se aplican únicamente a un Cardenal elector durante el tiempo de la elección, es claro que tal Papa, asumiendo que interiormente no vuelva a abrazar la fe ortodoxa ni renuncie a su membresía masónica, o la que sea, en el momento preciso en que acepta la Silla de Pedro, podía, en el primer instante después de su elección, caer de nuevo bajo la misma excomunión que le pesaba de antemano En cuyo caso él no calificaría para continuar reteniendo el oficio papal, o cualquier otro oficio eclesiástico. Esto es muy cierto. Pero si no lo hizo y si su elección sería válida, los cánones que ya hemos discutido le garantizarían continuar válidamente en sus actos mientras se niegue a dimitir.

.
.

Traducción de Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com

.

.

>>BITÁCORA<<

.

.

SOBRE la REPRODUCCIÓN del CONTENIDO de B&T: Se concede el permiso para reproducir, total o parcialmente, las traducciones originales de este blog, en otras páginas o blogs, con la condición de mencionar el origen del mismo, así como a su autor original y el nombre del traductor. El autor de B&T hace lo correspondiente al tomar material de otras páginas, sin excepción, y a pesar de no concordar totalmente con las ideas de otras webs o autores, creyendo que en esto reside un simple pero no despreciable acto de honestidad.

.
.


Responses

  1. ESTO LO ENCONTRÉ ALEJANDRO (ES VIEJO COMO VERÁS, TODAVÍA SE HABLABA DE JUAN PABLO II), Y ME GUSTARÍA TU OPINIÓN TENIENDO EN CUENTA EL ANÁLISIS DEL R.P. HARRISSON

    “Expreso” de la Tesis de Cassiciacum:

    La clave para entender la tesis es esta: la jurisdicción viene directamente de la autoridad divina; la designación para recibir la jurisdicción viene de la autoridad eclesiástica. Lo que viene directamente de Dios es anulado por las intenciones contrarias de Wojtyla; lo que viene de la autoridad eclesiástica puede ser anulado solamente por la autoridad eclesiástica.

    La designación viene de los electores debidamente autorizados, solo ellos pueden anular la designación. Así Wojtyla en realidad no es papa. Sin embargo, materialmente lo es, en cuanto que está en posesión de una elección legal.

    • En mi personal opinión, que quede claro y según lo que sé, la elección puede invalidarse si no fue realizada correctamente en el Cónclave, pero en el caso de los papas post-conciliares no ha habido señalamientos o signos de irregularidades en el procedimiento de su elección, por lo tanto no hay invalidez. La designación de la que se habla supongo que se refiere estrictamente al Cónclave, pero una vez que éste finalizó sin novedades ya no puede echarse atrás, ni mucho menos cuando se ha dado a conocer públicamente el nombre del nuevo pontífice. En este post se trata brevemente algo sobre este tema, entre otros asuntos (http://wp.me/pcXTf-3fU).

      • Gracias Alejandro y perdón por no aclararme, respecto a la materialidad por la cual han sido designados (si, el Cónclave) pueden a su vez designar obispos y demás, no tengo dudas. Mi pregunta a tí iba más bien en relación a esto:

        “la jurisdicción viene directamente de la autoridad divina… Lo que viene directamente de Dios es anulado por las intenciones contrarias de Wojtyla”

        Si esto es así Alejandro, y te lo pregunto, entonces queda claro que todos los Papas posconciliares han perdido su jurisdicción, a diferencia de lo que dice el R.P. Harrisson, puesto que nadie puede decir que sus herejías, aun cuando no haya autoridad para declararlas formales, no han sido intensionales, teniendo en cuenta que de seguro todos han poseído la educación y la inteligencia necesaria para darse cuenta.

        • Si ponemos en práctica esta proposición y sin fijarnos a quien, entonces no sólo los papas postconciliares salen perdiendo. Consideremos el pedido de la Virgen en Fátima, el de consagrar Rusia al Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen, bien puede decirse que esto vino directamente de Dios y que no fue obedecido por ningún Papa, de hecho y paradójicamente quien realizó algo que se acercaba más a ello fue Juan Pablo II. Pero es un hecho que ni Pío XI ni Pío XII, papas que no son postconciliares, realizaron este pedido del Cielo, entonces, ¿estamos dispuestos a realizar tales juicios que no sólo afectan a los papas post conciliares? No es un tema baladí, si consideramos que las consecuencias por no hacerlo es el caos resultante del esparcimiento de los errores de Rusia, bien podríamos decir que mucho de lo que sucede hoy es por esta desobediencia en particular. El caso específico de la jurisdicción lo toca el P. Boulet en el punto 3.2. Incompatibilidad entre la herejía y la jurisdicción eclesiástica y ss., y en el cual se llega a la misma conclusión que el P. Harrison.
          +
          El P. Boulet cita esto del Cardenal Billot:

          Dios podría aceptar la vacancia de la Sede Apostólica por un tiempo. El también permitiría que existiese alguna duda alrededor de la legitimidad de la elección. Sin embargo, Dios nunca permitiría que toda la Iglesia reconociera como Pontífice a alguien quien no lo fuese real y legalmente. Así, mientras que un papa sea aceptado por la Iglesia y esté unido a ésta como el cuerpo a su cabeza, uno no puede ya emitir duda alguna sobre algún defecto en la elección… Debido a que la aceptación universal de la Iglesia sanaría de raíz alguna posible elección viciada.” (Billot, Tractatus de Ecclesia Christi, Vol. I, pp. 612-613)
          +
          En lo personal, sin creer que las acciones cuestionables de los últimos papas sean aceptables ni mucho menos, pienso que lo que muchos buscan, al pretender declarar al Papa inválido, o informal, o usurpador, o falso, etc., es un remedio muchísimo peor que la enfermedad. No por nada esa legislación especial para el cónclave se viene aplicando desde el siglo XIV, lo paradójico es que hoy algunos esperan soluciones muy afines a las políticas actuales, la de derrocar a quien no les gusta, como simple medida humana, sin detenernos a pensar como católicos y aceptar que un papa heterodoxo o que realiza tales exhibiciones es tan sólo el síntoma de algo más profundo y en cuya enfermedad de la Iglesia estamos involucrados todos por nuestra falta de caridad y abandonar nuestros deberes de fieles. ¡Qué fácil es deshacerse de lo que no nos gusta, ésa es la filosofía del aborto! ¿Estaremos dispuestos a sufrir cristianamente la situación actual (y buscar solución igualmente cristiana) en lugar de obstinarnos en “destituir” al Papa como si fuese un empleado cualquiera de una empresa humana y como si en realidad estuviera en nuestra mano?

        • Gracias Alejandro, ¡esto es lo que quería! ir resolviendo dudas. Es que muchos solo se pelean entre si defendiendo sus posturas pero sin tratar de resolver las posturas de los demás para llegar a la verdad.
          Todavía me gustaría que alguna vez hubiera un debate abierto entre las principales autoridades tanto de la Fraternidad como de entre los sedevacantistas duros y mitigados. ¡Después de todo quiero creer que todos buscan llegar a un claro!

        • Como dice Mons. Williamson, hemos llegado al “punto sin retorno”, la confusión está más allá de los arreglos humanos, necesitamos de la mano de Dios pero necesitamos pedir su intervención, reconocer que no podemos si Él, y aplicar la solución de la Madre de Dios: rezo del Rosario, sacrificios y reforma de la propia vida.

  2. “habrá verdadera garantía de que los santos que canonice estén en el Cielo”. Osea que cuando Ratzinger canonice a Wojtyla (por que lo va a hacer el u otro) es garantía de que Wojtyla esta en el cielo según este protestante-catolico????

  3. El artículo de Harrisson está muy bien redactado.
    Teóricamente hablando, es un artículo muy interesante.
    Pero a mí, personalmente, no me importa Roncalli ni Montini ni los demás payasos pontificios.
    A mí lo que me importa es que un falso Papado, en lugar de la Misa de San Pío V, le ha impuesto a la Iglesia una parodia satánica de la verdadera Misa.
    Esto es lo que me importa.
    Lo demás son cavilaciones estériles de canonistas.

  4. El beato Wojtyla, en el cielo, se la pasa besando el Corán y untándose la cara con caca de Shiva.

  5. @ Alejandro.

    En relación con la fecha del fin del mundo -para que practiques tu francés- te pongo lo siguiente.

    Personne ne sait le jour ni l’heure.
    Mais nous sommes près pour les raisons suivantes :
    (1) Apostasie de l’Église.
    (2) Sacrements nuls.
    (3) Blasphèmes publics.

  6. @ Ahmad. Respecto de tu ahmado B-16, mira…

    [editado] XVI visitará a fines de septiembre el convento agustino de Erfurt, considerado la cuna del reformador Martín Lutero, en un “acto simbólico de gran fuerza para el ecumenismo”, coinciden las iglesias evangélicas y católica alemanas. Se tratará de la primera visita que en 500 años realizará un jefe de la iglesia católica al lugar que albergó de 1505 a 1511 a quien luego se significaría como reformador religioso. “Actualmente, el diálogo ecuménico ya no puede ser alejado de la realidad y de la vida de fe sin que produzcan daño a las iglesias. Por lo tanto, dirijamos juntos nuestra mirada hacia el año 2017, que recuerda los 500 años de la publicación de las tesis de Martín Lutero acerca de las indulgencias. En esa ocasión, los luteranos y los católicos tendrán la oportunidad de celebrar en todo el mundo una conmemoración ecuménica común” (1) Las 95 tesis luteranas, precisamente se confrontaban contra el Papado y le niegan el Primado de Jurisdicción y la Infalibilidad al Pontífice Romano; de hecho le niegan todo poder sobre la Iglesia. Cuando sus tesis fueron refutadas y Lutero se empecinó en ellas, fue excomulgado -farandae sententia o ipso jure-.

    La pertniacia de Lutero lo llevó a declarar:

    “Que se me convenza mediante testimonios de la Escritura y claros argumentos de la razón —porque no le creo ni al Papa ni a los concilios, ya que está demostrado que a menudo han errado, contradiciéndose a sí mismos— por los textos de la Sagrada Escritura que he citado, estoy sometido a mi conciencia y ligado a la palabra de Dios.”

    Benedicto Ratzinger Tauber con luteranos
    Al hereje Lutero, es a quien Benedicto XVI anhela celebrar
    (Notimex) [editado] XVI llegará a Alemania el próximo 22 de Septiembre, y al día siguiente se trasladará al claustro agustino de Erfurt, hoy capital del estado de Thüringen. En el convento de Erfurt el pontífice se reunirá con representantes de la iglesia protestante en Alemania, para luego oficiar junto con los evangelistas una ceremonia religiosa en ese recinto. (
    El propio Benedicto XVI, originario de Alemania, pidió el encuentro.

    A su vez el director adjunto de la oficina de la Iglesia Evangélica en Hannover, Thies Gundlach, expresó su deseo de que Ratzinger muestre el camino

    “del cómo ambas iglesias cristianas deben interpretar el actuar de Martín Lutero a 500 años de la Reformación”.

    Resaltó que se espera que Benedicto XVI impulse la convergencia en cuestiones polémicas entre ambas iglesias en la definición de cargos eclesiásticos y los sacramentos.

    El mismo viernes 23 Benedicto XVI visitará la capilla de Etzelbach, en Thüringen, un centro de peregrinaciones famoso por La Piedad de madera que según la leyenda, fue encontrada por un campesino en el campo en el siglo XVI.

    El sábado 24 oficiará una misa en la plaza de la Catedral de Erfurt, a la que se espera la asistencia de 27 mil peregrinos de Alemania y otros países europeos.

    Luego sostendrá encuentros con representantes de las iglesias católica y evangélicas, así como con religiosos judíos e islámicos en Berlín, y el domingo 25 visitará la ciudad de Friburgo.

    El presidente de Alemania, Christian Wulff, dará la bienvenida en Berlín este 22 de septiembre a Benedicto XVI, quien es originario de Baviera y cuyo nombre de pila es Joseph Aloisus Ratzinger.

    Benedicto XVI también se reunirá con la canciller federal alemana Angela Merkel, con el ex canciller federal Helmut Kohl y dirigirá un discurso ante el Bundestag (parlamento alemán).

  7. Un católico NO puede orar con un no católico porque de hacerlo sea anatema (MALDITO), aunque en el caso de b16 no hay problema porque b16 no es católico sino hereje, al final es lo mismo, los herejes son malditos. Ósea b16= a anatema…

  8. B. Ratzinger Condemned by His Oath.

    Bp. Williamson argues that Ratzinger is likewise not culpable for his heresy because:

    “Benedict XVI believes that Catholic ‘truth’ can evolve. For instance, very serious statements of Catholic truth that cannot change, like the Syllabus or Pascendi, he calls merely ‘substantial anchorages’ in Church doctrine, meaning that the Church could anchor there, and usefully anchored there for a while, but in modern times the Church needs new ‘substantial anchorages’ in doctrine.”

    Here, by attributing to Ratzinger an explicit belief in dogmatic evolution, Bp. Williamson unwittingly drives another nail into the heretic’s coffin.

    Pope St. Pius X’s Pascendi and Syllabus condemn the evolution of dogma as a modernist heresy. And Ratzinger, before he was ordained subdeacon, swore on the Gospels the Anti-Modernist Oath to reject and condemn this error.

    By taking this oath, seminarian Ratzinger publicly affirmed that he knew the rule of faith. He thus became culpable for the sin of heresy committed against it:

    “From the moment that one sufficiently knows the existence of the rule of the faith in the Church and that, on any point whatsoever, for whatever motive and in whatever form, one refuses to submit to it,” says the canonist Michel, “formal heresy is complete.” (“Héresie, Héretique,” Dictionnaire de Théologie Catholique [Paris: Letouzey 1909-] 6:2222)

    So Ratzinger possessed sufficient knowledge.

    • Nada nuevo en realidad, en este post: http://wp.me/pcXTf-3Ar. Mons. Williamson describe (desde 1990) la “mentalidad en descomposición” que los liberales deben tener para seguir la “lógica” o mejor dicho la falta de lógica de su proceder. Pero como le mencioné a otro lector, el establecer o darse cuenta de la herejía (material o más difícilmente la formal) no es sino el principio de la solución al problema liberal, no es una meta en sí, eso sí, hablo de la verdadera solución, puesto que la salida falsa es convocar cónclaves de cochera, parafraseando al mismo Mons. Williamson, seguramente también es una salida falsa caer en la herejía del conciliarismo, así como el golpe de estado o provocar un cisma o varios cismas, ¿cuál es la estrategia sedevacantista, alguien la sabe, de la A a la Z (donde la A es darse cuenta de la existencia de la herejía material)? Lo que tan ligeramente el P. Cekada tilda de “razonamiento circular” por parte de Mons. Williamson (en el artículo original), es una muy entendible cautela: Nadie puede juzgar a la Primera Sede; nadie puede declarar, con potestad, la herejía (o supuesta herejía) del Papa. Seguramente el canonista Michel no tenía en mente el caso particularísimo del Papa, porque todo comentarista que se respete sabe que este es un caso excepcional en donde no caben ligerezas ni generalizaciones. Estamos ante una situación extremadamente frágil, delicada y terrible en la Iglesia, y no creo que muchos de los teóricos del sedevacantismo sepan hacia dónde se dirigen, yo pregunto objetivamente ¿conocen o saben hacia dónde lleva su actitud o por el contrario van improvisando en el camino?
      +
      El “conocimiento” que el Papa pueda tener es irrelevante cuando obvia y aparentemente él no se está guiando por el Magisterio de la Iglesia, sino por entablar relaciones amistosas con un mundo que cada vez es más hostil al verdadero catolicismo, y que sólo lo tolerará en la medida en que deje de colocarse encima de todos, esta es la triste realidad del mundo de hoy, esta es la mentalidad del Anticristo que precederá su llegada y que comenzó a manifestarse hace ya mucho tiempo. Creo que es demasiado simplismo pensar en el Papa “maquiavélico” y sobre todo en las soluciones fantasiosas que no están en las manos de la grey, necesitamos ver la situación globalmente y que hoy es necesaria la mano de Dios aquí y no la solución humana del sedevacantismo.

  9. “By taking this oath, seminarian Ratzinger publicly affirmed that he knew the rule of faith. He thus became culpable for the sin of heresy committed against it:

    “From the moment that one sufficiently knows the existence of the rule of the faith in the Church and that, on any point whatsoever, for whatever motive and in whatever form, one refuses to submit to it,” says the canonist Michel, “formal heresy is complete.” (“Héresie, Héretique,” Dictionnaire de Théologie Catholique [Paris: Letouzey 1909-] 6:2222)

    So Ratzinger possessed sufficient knowledge.”

    @ Raul.

    Dear Raul: That’s what I keep saying and no one believes me. These last five clowns are not Popes. Check out “Cum Apostolatus Officio”.


Los comentarios se revisarán antes de publicarse. Procure realizar comentarios fundados en las Sagradas Escrituras, La Tradición Apostólica y/o en la historia; las leyendas negras se desecharán y los pensamientos personales son sólo eso. Los comentarios cerrarán después de 7 días de la publicación del post. Gracias.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías