Posteado por: B&T | Sábado, abril 9, 2011

‘La Revuelta Protestante: Su trágico impacto inicial’ por Dave Armstrong

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Título: La Revuelta Protestante: Su trágico impacto inicial
Autor: Dave Armstrong
Traducción: Alejandro Villarreal -abril de 2011-

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Contenido:

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Las citas se refieren a las obras enlistadas en la bibliografía. Cualquier otra información adicional se consignará junto a la nota.

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i. Prefacio y declaración de intención (particularmente dirigido a los protestantes)

El siguiente material es definitivamente controversial y sin duda podrá ser considerado ofensivo, en parte o completamente, para muchos lectores protestantes. Sin embargo, la intención no es insultar o excitar a una discusión sin propósito. No significa un ataque sobre los méritos y logros personales de muchos protestantes de nuestra época, sino un examen crítico y sincero de muchos aspectos de lo que hoy es conocido como la “Reforma Protestante” (como católico, prefiero el término “Revuelta” y “Fundadores Protestantes” en lugar de “Reformadores Protestantes”). No obstante, es mi opinión que cierta controversia, aunque dolorosa, es necesaria y útil con el propósito de determinar los méritos relativos de lo que se consideran verdades históricas.

Tal reflexión y el proceso de descubrimiento implícito deberán ser, por lo tanto y necesariamente, emprendidas con un carente de espíritu de malicia o de envanecimiento. Es mi sincera esperanza que estos defectos estén ausentes en mi escrito, aunque será difícil hacerlo al considerar este delicado tema, el cual provoca profundos sentimientos partidistas y de adhesión en ambos lados (protestante y católico). Espero que no se me tome por un enemigo sino como un “amigo” cristiano crítico y sincero, aunque separados por un abismo grande y desafortunado.

El verdadero ecumenismo, con el cual estoy profundamente comprometido, no encubre los profundos desacuerdos por una delirante y “cálida atmósfera” de felicidad vacía. En lugar de eso, la profundidad del verdadero ecumenismo es una camaradería, a pesar de las grandes diferencias, donde predomine un ambiente de mutuo. A pesar de mis múltiples incursiones para quitar el componente hostil del tema, lo cual podría ser considerado injurioso por los protestantes, sostengo un profundo amor y respeto por mis hermanos cristianos “separados”, sabiendo que es muy probable que la gran mayoría de ellos desconozcan los acontecimientos históricos que a continuación se relatarán, así como yo los desconocía antes de realizar mi investigación.

La Historia es particularmente instructiva al mostrarnos las ideas, en este caso teológicas, que sostuvieron personas reales y culturas a través del tiempo. Las consecuencias iniciales y duraderas de la Revuelta protestante son más que suficientes, creo yo, para cuestionar las premisas de esta agitación que se dio dentro del Cristianismo. Aunque la historia no determina en última instancia la verdad, ésta está llena de lecciones. La ignoramos a nuestro propio riesgo, cualquiera que sea nuestro punto de vista, y permanecemos prisioneros de nuestro tiempo y de nuestras modas pasajeras si fallamos en considerar integralmente la historia.

Este trabajo, debe recordarse siempre, tiene el propósito de ofrecer una visión diferente al prevaleciente punto de vista protestante, y este trabajo, por mucho, también es más fiel a la investigación de los historiadores seculares del periodo. Cuando uno mismo tiene la carga de la prueba o uno es el proveedor de un punto de vista relativamente menos conocido o incomprendido, se deben documentar ampliamente estas “nuevas” afirmaciones, que algunas veces resultan impactantes, con el fin de atraer la atención de una audiencia incrédula. Yo solamente he proporcionado las evidencias documentales, utilizando las palabras de los mismos Fundadores Protestantes, de quienes fueron testigos y de los historiadores seculares y protestantes, tanto como me fue posible.

El lector es libre para decidir cómo deberá interpretar esta información, dentro del marco de referencia ofrecido. Con toda honestidad, debo decir que creo que cada protestante está obligado a enfrentar esta perturbadora información presentada, así como los católicos deben lidiar con algunos hechos incómodos de la historia del catolicismo. Tales dificultades no son necesariamente fatales para la propia posición, no obstante, deben enfrentarse con un interés de honestidad intelectual y apertura.

[Nota del Traductor: Puede tenerse en mente también una máxima de San Agustín que dice: “Interficite errores, diligite errantes” (“Aniquila los errores pero ama a aquellos que yerran”). La cual resume la actitud correcta cuando consideramos el asunto de un ecumenismo que no pretende ser modernista, liberal o masónico.]

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ii. Deficiencias en Lutero y Zuinglio

1. Introducción

¿Qué clase de hombres eran los primeros líderes de la Revuelta Protestante que se pusieron en contra de la Iglesia católica a principios del siglo XVI? Existe una mitología muy arraigada en el Protestantismo que nos hace creer que ellos mostraron la calidad moral más sublime, aunque nadie de ellos afirma que fueron “santos”, en el sentido católico de la exaltación de la santidad. Aparentemente, los protestantes creen que la santidad es, en última instancia, irrelevante respecto a la reforma doctrinal e incluso la reforma moral. Esto es difícil de entender ya que la dicotomía que ellos aplican entre la sabiduría y la rectitud no es una noción bíblica. Al final, uno podría esperar razonablemente, sublimes manifestaciones de santidad, por sobre el promedio, basados en las estupendas afirmaciones de reforma de la Iglesia y restauración de la pureza, simplicidad e integridad. Tristemente, no es tal el caso, así como la Biblia tampoco opone la sabiduría a la rectitud:

Santiago III, 17 Mas la sabiduría de arriba es primeramente pura; luego pacífica. Indulgente, dócil, llena de misericordia y de buenos frutos, imparcial sin hipocresía…

Proberbios II, 7 Asiste a los justos y se hace escuchar de los que proceden rectamente.

Juan V, 36 … porque las obras que mi Padre me dio hacer, esas obras que yo hago, dan a favor mío el testimonio de que el Padre me ha enviado.

Juan VIII, 46 ¿Quién de vosotros me argüirá de pecado? Si os digo la verdad, ¿por qué no me creéis?

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2. Martín Lutero.

A. Consideraciones generales.

Me parece muy evidente que Lutero, como fundador de un nuevo movimiento dentro del Cristianismo, debería ser sujeto a un escrutinio minucioso, debido al hecho de que muchas presunciones fundamentales del Protestantismo se originan en él, por ejemplo, la justificación imputable por la sola fe, la garantía de salvación, la doble predestinación absoluta, sola Scriptura [o sólo la Biblia], el discernimiento privado o personal, la negación de la infalibilidad de la Iglesia y su fundamento en la tradición y la jerarquía, la abolición de cinco sacramentos junto con la veneración de los santos, etc.

Es innegablemente importante establecer tanto la pericia teológica como el carácter de la persona quien presumió de invalidar mucho de la sabiduría acumulada del Cristianismo en 1480 años, y quien al final reclamó mayor autoridad para sí mismo que cualquier papa que haya vivido o siquiera imaginado tenerla. Esto, por ningún motivo, representa un juicio a los protestantes actuales, es más un análisis a las raíces de la teología protestante actual derivada de Lutero. He intentado establecer un registro preciso y sujetar a Lutero a los mismos parámetros que él sometió al catolicismo, por supuesto, a los de la Escritura, de la que se consideraba un campeón. Se esperaría que un católico procediera así.

Es insensato para cualquier protestante, incluso para aquellos quienes rechazan este apelativo, el negar el indiscutible vínculo entre las denominaciones actuales del protestantismo con Martín Lutero. El hacerlo sólo es señal del desconocimiento de un elemento crucial en el pensamiento protestante, de su propia historia y de sus hipótesis fundamentales. Cualquier cuerpo cristiano que clama ser parte o la legítima manifestación del cristianismo histórico, debe exponer su ideología de forma coherente y plausible. Esto necesariamente involucrará un estudio histórico y adicionalmente alguna especie de interpretación teológica de la propia historia.

Ningún protestante puede negar su relación orgánica con Lutero, así como tampoco ningún católico puede desligarse del papado histórico, las Cruzadas, la Inquisición, etc. Si los católicos son objeto constante de mofa y burla por las supuestas faltas históricas, entonces los protestantes también deben enfrentar los elementos desagradables y condenables de la historia protestante. Ambos lados deben tener el coraje de asumir con justicia sus propias deficiencias y los aciertos de los opositores que no se oponen a Dios.

No soy en absoluto anti protestante y de hecho, tengo gran respeto por mi anterior comunión de la que me convertí al catolicismo en 1990, después de 13 años como protestante evangélico, mientras que, al mismo tiempo, no estoy de acuerdo con ésta de muchas formas. Las consideraciones que se harán son ciertamente, y a propósito, unilaterales, con el fin de elaborar un contra argumento a la mitología aceptada de los protestantes, por decirlo de alguna manera, acerca de Martín Lutero. Sus fortalezas reales están bien documentadas en cualquier biografía protestante, cualquier investigador objetivo, o estudioso aficionado, sobre la perspectiva católica de la historia, necesita también consultar trabajos escritos desde una perspectiva crítica católica, con el fin de fomentar el examen minucioso y quizás por buscar un resarcimiento por causa de Lutero.

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B. Lenguaje y falta de control de la lengua.

Lucas VI, 45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca cosas buenas, y el malo saca cosas malas de su mal tesoro, pues de la abundancia del corazón habla la lengua.

Lutero describió a los católicos como “la iglesia-meretriz del diablo” (Grisar, IV) quienes “llenan nuestras bocas con estiércol de caballo” (Grisar, IV), junto a cientos de otras deplorables y denigrantes frases que se repiten, que resultan tragicómicas y que nos hablan de su estado psicológico afectado. Él decía de sí mismo, por otro lado: “Ni en mil años Dios ha concedido tan grandes dones a ningún obispo como lo ha hecho conmigo” (Grisar, IV).

De Lutero podría decirse, como si fuese alguien más: Juan VI, 46 “Jamás hombre alguno habló como éste”, aunque en un sentido completamente distinto. Este hombre, contrario a Lutero, era “manso y humilde de corazón” (Mateo XI, 29), y Él dijo a sus seguidores que “…el que le dijere (a su hermano) ‘loco’, será reo de la gehena del fuego” (Mateo V, 22). A pesar de todo esto, he aquí algunas de las típicas descripciones de Lutero dedicadas a muchos católicos:

“Burro coronado, abandonado, hombre insensato, excremento de puercos y burros, real charlatán insolente, tonto consumado” (Grisar IV; describiendo al rey Enrique VIII).

“Mentiroso, loco sediento de sangre, asesino, traidor, asesino de almas, archibellaco, cerdo mugriento hijo del diablo, negación, el diablo mismo” (Grisar IV; describiendo a Joaquín I, Elector de Brandenburgo).

“Loco, asesino sediento de sangre, burro cegato y endurecido, quien debería ser puesto junto a los escarabajos estercoleros amontonando el abono de los papistas.” (Grisar IV; describiendo a Hoogstraaten, un dominico de Colonia).

“Retrae tu lengua… saco enfermizo y sifilítico, lleno de gusanos” (Grisar IV; describiendo al Papa León X o a otro papa).

Tito I, 7-8 Porque es preciso que el obispo sea inculpable, como administrador de Dios; no soberbio, ni iracundo, ni dado al vino, ni pendenciero, ni codicioso de torpes ganancias, sino hospitalario, amador de los buenos, modesto, justo, santo, continente…

Si Lutero falló miserablemente en reflejar el carácter de un obispo modelo, ¿cómo puede creerse que él fue el “Reformador” de toda la Iglesia? Por ahora, el punto debe ser evidente: desde la perspectiva bíblica, las enseñanzas de un hombre deben respaldarse con su vida, o si no, sus doctrinas serán sospechosas, así enseñó Jesús y Pablo. Pensar que un hombre como este, quien muestra tal falta de rectitud moral, podría ser transmisor de la verdad “primitiva”, santa y pura del Cristianismo para el mundo, es bíblica, moral e incluso lógicamente sospechoso.

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C. Heinrich Bullinger hablando sobre el lenguaje de Lutero.

Su colega protestante y rebelde, Bullinger, nos dejó su testimonio al respecto:

El manda al diablo a todo quien no está completamente de acuerdo con él. En toda esta actitud criticona existe una cantidad inmensa de animosidad personal y muy poca actitud amigable e indulgente… Muchos son los predicadores que han reunido de los libros de Lutero bastantes ejemplos de abuso en el lenguaje, con los cuales pronuncian discursos incendiarios desde sus púlpitos… A través de este ruin ejemplo de tales predicadores se está esparciendo el hábito de envilecer y calumniar… y la mayoría de los clérigos de nuestros días quienes desean aparecer como buenos evangélicos salpimientan sus prédicas con abusos y calumnias. (Janssen III).

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D. El desprecio de Lutero hacia los Votos.

La visión de Lutero sobre los solemnes votos religiosos obviamente influyó en su eventual abandono a los mismos a que él mismo se comprometió como monje:

“Ningún voto de los monjes tiene la menor validez ante Dios. Sacerdotes, monjes, monjas están obligados a abandonarlos si ellos se sienten valiosos para engendrar e incrementar las criaturas de Dios.” [O´Connor 9; EA, XX, 59-59]

En cuanto a la enseñanza bíblica acerca de la seriedad de los votos y juramentos, citaré tres ejemplos extraídos de diccionarios bíblicos protestantes:

Cuando hicieres un voto a Yavé, tu Dios, no retardes el cumplirlo; pues Yavé, tu Dios, de cierto te pedirá cuenta de ellos y cargarías con un pecado. Si no haces voto, no cometes pecado; pero la palabra salida de tus labios la mantendrás y la cumplirás conforme al voto libremente hecho a Yavé, tu Dios, que tu boca pronunció. (Deuteronomio XXIII, 21-23)… La seriedad de los juramentos está enfatizada en las leyes de Moisés (Ex XX, 7; Lev. XIX, 12)… Ezequiel habló como si el perjurio fuese castigable con la muerte (Ez. XVII, 16 ss.)… Jesucristo enseñó que los juramentos eran obligatorios (Mateo V, 33)… Jesucristo mismo aceptó un juramento imprecatorio (Mateo XXVI, 63 ss.), y Pablo también pronunció un juramento (2 Cor. I, 23, Gal. I, 20)… Dios mismo se obligó en un juramento (Heb. VI, 13-18). [Douglas, 1313, 902].

Los juramentos son compromisos solemnes que no deben tomarse a la ligera. El tercer mandamiento del Decálogo prohíbe que se realicen juramentos imprudentemente (Ex. XX, 7, Deut. V, 11). El noveno mandamiento prohíbe el perjurio. Un juramento debe ser cumplido… (Eclesiastés V, 4-5). [Myers, 773-774].

El apóstol Pablo… tuvo que cortar su cabello… para satisfacer el cumplimiento de un voto (Hechos XVIII, 18)… Su voto fue voluntario, pero después que el voto fue prometido, tenía que ser cumplido… El engaño al hacer un voto es una afrenta a Dios y se gana su abominación (Malaquías I, 14)… El mentir en un juramento podría resultar en la muerte (Ezequiel XVII, 16-18). Jesús mismo se comprometió en un juramento, así como Pablo (2 Cor. I, 23; Gal. I, 20). Incluso Dios mismo se comprometió en un juramento. [Lockyer, 1088, 767].

Lutero no fue el único “reformador” quien rompió un voto hecho a Dios, se incluyen otros como Zuinglio, Knox, Cranmer y Latimer, quienes fueron todos sacerdotes; Escolampadio, quien tomó un voto monástico, Enrique VIII y Bucero, quienes rompieron sus votos matrimoniales.

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3. Ulrico Zuinglio.

La diversa inmoralidad sexual de Zuinglio está afirmada por muchos historiadores:

Sus votos sacerdotales no le impidieron excluirse de los placeres de la carne, tuvo algunas aventuras con mujeres liberales. [Durant, 405].

Una plaga de inmoralidad… se había posesionado de él… en las propias palabras de Zuinglio, “sucumbí como el perro que se traga su vómito.” En 1518… había vivido en este desgraciado estado, recayendo durante un año más o menos. Y se rindió a toda esperanza de recuperación, en sus cartas primero se defiende (en parte) diciendo que rigurosamente había evitado las mujeres casadas y las vírgenes. [Hughes, 135].

En 1518… admitió… unos cuantos lapsos sexuales. [Dickens, 112].

Zuinglio… había tomado esposa en 1522, aunque no legalizó su unión por medio del matrimonio hasta dos años después. [Lucas, 512].

Con un cinismo sin paralelo, Zuinglio reconoció su conducta inmoral, incluso con una prostituta (*)… En el año 1522 escribió a sus familiares cercanos: “Si escuchan que yo peco de orgullo, glotonería y lujuria, créanlo, desafortunadamente soy esclavo de estos y otros vicios” (+).

Posteriormente tomó por esposa a una viuda con quien sostuvo una prolongada relación indecorosa. [Janssen V, 130; citando ‘Zwingli’s Works’, * VII, 54-57 y + I, 86].

Extendiendo su propia experiencia a otros, Zuinglio predicó:

Entre las miles de personas espirituales, sean monjes, sacerdotes o monjas, no se encontrará uno sólo quien no practique la lujuria. [Jenssen V, 130].

Más allá de cualquier objeción, en 1522 Zuinglio comenzó a intimar carnalmente con la viuda Anna Reinhard, con quien no casó públicamente hasta abril de 1524 y con quien cuatro meses después, el 31 de julio, tuvo un hijo. [Janssen V, 130, nota adicional de Pastor].

Incluso el biógrafo partidario de Zuinglio, un tal R. Stahelin, estuvo obligado a aceptar que: …por lo menos existe un defecto en tal unión (de Zuinglio con Reinhard). [‘Zwingli: His Life And Works’, Basel, 1895. I, 224].

A pesar de toda esta infamia, Zuinglio, el auto confesado adúltero compulsivo, continúa llamándosele “reformador” del Cristianismo. Se concede que estos hechos no son muy conocidos, pero al ser expuestos deben ser encarados, ya que estamos hablando de los originadores del Protestantismo. En el Protestantismo, los mismos hombres que cometieron estas graves faltas son los mismos quienes elaboraron las flamantes doctrinas.

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iii. La división y propagación sin fin.

1. Felipe Melanchthon.

“Estoy extremadamente afligido por esta revuelta dentro de la Iglesia, si Cristo no hubiese prometido estar con nosotros hasta el fin del mundo, temería que la religión fuese destruida por todas estas disensiones.” [Daniel-Rops, 86].

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2. Martín Lutero.

“Existen hoy día casi tantas sectas y credos como existen cabezas.” [Durant, 441].

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3. Henri Daniel-Rops.

No existió una Reforma, sino muchas, y todas tendían a la separación en sectas… el Calvinismo… demostró ser incapaz en disciplinar a la mayoría… posiblemente debido a que el verdadero genio detrás de la Reforma residía en su concepción de religión como una simple aventura personal… Este mensaje, la esencia del nuevo Cristianismo, había sido transmitido al mundo, no por Calvino, sino por Lutero. [Daniel-Rops, 201].

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4. Louis Bouyer.

El problema en el Protestantismo nunca ha sido resuelto como respuesta al problema en la Iglesia: de hecho, nunca ha sido resuelto para nada ya que nunca ha sido planteado claramente… El movimiento fue tentado para fugarse por medio de la quimera de la Iglesia invisible. Enfrentado con las consecuencias del Anabaptismo y con la simple y destructiva anarquía que obviamente era guiada por esta quimera. Lutero tomó el camino irreflexivo de invocar al poder secular… considerando que el remedio era peor que la enfermedad, el Calvinismo entonces trató de volver a crearse por medio del esfuerzo individual… por medio de una Iglesia autoritaria. Pero esta Iglesia nunca se conformó de forma absoluta con su ideal, cayendo en subjetividades como reacción a Calvino y sus arbitrariedades, las cuales no fueron menos individualistas, injustificadas y tiránicas. De aquí la perpetua tensión entre las Iglesias, las cuales son sólo intentos dictatoriales para imponer una escuela particular de pensamiento y espiritualidad, y de individuos rebeldes, quienes sólo pueden escapar de la anarquía estableciendo nuevas dictaduras por propia cuenta…

Las varias Iglesias del Protestantismo fueron erigidas sobre la tesis de la oposición a la única Iglesia de todos los tiempos, oposición que está latente dentro de la síntesis protestante… Ellos son, por lo tanto, incapaces de paralizar sus principios o de cesar en su oposición a la única Iglesia postulada por la comisión dada a los apóstoles por la autoridad del Verbo Encarnado de Dios… [Bouyer, 270-271].

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5. Matthew Blochinger.

Profesor en Wittenberg, Matthew Blochinger expresó su consternación por las divisiones gereralizadas, aproximadamente en 1560:

Actualmente, escuchamos voces en todas direcciones alabando al enemigo… Los papistas, en cualquier caso, se dice, están de acuerdo entre ellos, e incluso entre los Turcos. Nosotros, los cristianos protestantes, por el contrario, nos encontramos en incesantes guerras internas, luchando uno contra otro con frenesí e implacable odio, mientras que cada manifestación de nuevas opiniones nos dispersa como torbellino. [Janssen, VII, 278; Dollinger, II, 171-172].

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6. Johannes Janssen.

Este distinguido autor de 16 volúmenes de historia alemana, desde 1450 hasta 1648, ofrece su informada opinión:

“En el año 1525 ya prevalecía la completa anarquía en el dominio de la religión. Entre luteranos y zuinglianos… hubo repetidos intentos de reconciliación, pero cada uno de ellos falló, y entonces siguieron nuevas peleas.” [Janssen, XIV, 145].

Existieron en todas partes… enfrentamientos de unos contra otros en luchas feroces. Llevaron a cabo rivalidades intersectarias utilizando las mismas armas… que habían utilizado en contra de los católicos. Todas las iniquidades de las que acusaban a la Iglesia católica: seducción de pueblos, idolatría, servicio diabólico, fueron aplicados con igual virulencia entre ellos. Cada uno apelaba a la Palabra de Dios y a su propia interpretación de ésta. [Janssen, X, 256].

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7. Preserved Smith.

Cada hombre, se quejaba Lutero, interpreta el Santo Libro de acuerdo a su propia mentalidad y desviada razón. El viejo dicho que decía que la Biblia era el libro de los herejes se volvió verdad. Fue en vano que los Reformadores insistieran en que nadie, excepto los ministros… tenían el derecho de interpretar la Escritura. Fue en vano que los gobernantes prohibieran, como un estatuto escocés lo expresó, “cualquier disputa o sostener opiniones sobre la Biblia”, los clamores discordantes del ‘debe ser’ se levantaron, algunos mostraban erudición, otros ignorancia, otros fatuidad, pero todos se envanecían y eran intolerantes. [Smith, 117].

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8. El Anabaptismo.

Los anabaptistas, quienes representaban el ala más radical y descentralizada de la Revuelta Protestante, sufrieron las mismas tendencias anárquicas. Dos menonitas, un pastor y un profesor de teología, admitieron esto en una revista evangélica:

“Menno Simons (1496-1561) murió siendo fiel a su visión pero decepcionado por las divisiones de su rebaño. Él se habría horrorizado al saber que tanto su nombre como las tendencias de su rebaño se dividían algunas veces por asuntos tales como los botones de la ropa, o por la conveniencia de los radios, y que le sobrevivirían a él por siglos…”

“En Estados Unidos, el Menonismo se ha dividido en tantas ocasiones… que el ala más grande de sus “conferencias”… contiene sólo a una tercera parte de la totalidad de la familia. Muchas de sus conferencias no han deseado, de forma oficial, realizar una misión en común con las demás.” [John L. Ruth, “America’s Anabaptists: Who They Are”, Christianity Today, 22 de octubre de 1990, 26].

Pregúntese a 20 anabaptistas lo que creen y muy probablemente se obtendrán 20 diferentes respuestas. Esta diversidad es herencia de los primeros anabaptistas. [Marlin e. Miller, “America’s Anabaptists: Who They Are”, Christianity Today, 22 de octubre de 1990, 30”].

Janssen discute la posición del Anabaptismo:

La discordia en la religión, el rencor, la aspereza del espíritu y el estado general de descuido por parte del imperio fomentaron e incrementaron año con año, casi a un grado increíble el número de sectas teológicas, las cuales no tenían un código completo ni una enseñanza definitiva, así como ningún organismo eclesial con una cabeza reconocible y con sus miembros definidos… En la opinión de la mayoría de los separatistas, los teólogos luteranos y zuinglianos eran los peores enemigos y corruptores del “verdadero Cristianismo”, incluso comparados con el papa mismo y el clero católico… No era la palabra muerta y exterior de la Biblia lo que constituía la revelación divina, sino la luz interna de cada quien… El “nuevo evangelio”, decía el predicador anabaptista Melchior Rink… ‘es una hipocresía y un fraude como religión’. Al principio Lutero estaba lleno del espíritu de Dios, pero ahora se ha convertido en un auténtico Anticristo, él y sus seguidores guían al pueblo hacia la perdición. [Janssen V, 149-153].

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9. Doscientas visiones sobre la Eucaristía.

Un ejemplo gráfico de la verdaderamente absurda “diversidad” fue mencionada por Fr. John Hardon, SJ:

En 1577, en Ingolstadt, Alemania, se publicó el libro ‘Two Hundred Interpretations of the Words, This is My Body’ (Doscientas interpretaciones de las palabras Esto es Mi cuerpo). Las teorías iban desde un completo simbolismo a alguna especie de presencia espiritual. [Hardon, 461].

Antes del siglo XVI, todos los cristianos virtual y unánimemente afirmaban que el verdadero cuerpo físico y sangre de Jesucristo estaba presente en la Eucaristía.

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10. Donald Bloesch.

Este bien conocido y respetado teólogo evangélico desentramó el asunto de las divisiones en el Protestantismo, la cual es característica en toda su historia, en una sección titulada “The Scandal of Disunity” (El escándalo de la desunión):

La desunión de la Iglesia cristiana actual… es por supuesto deplorable. Pero es aún más escandalosa la desunión que ataca como plaga a la familia evangélica… La desunión cristiana es una contradicción en la voluntad de Jesucristo para que su pueblo sea uno (Juan XVII, 20-23). También está en conflicto con la declaración de Pablo de que sólo debe existir un cuerpo y un Espíritu… un Señor, una fe, un bautismo (Efesios IV, 4-5). La desunión teológica e incluso en campos sociológicos traiciona, con horrible ignorancia, la naturaleza de la iglesia. Verdaderamente, los signos clásicos de la iglesia de Jesucristo son su unidad, santidad, apostolicidad y catolicidad. Este último término denota su alcance y continuidad universal con la tradición de toda la iglesia, la cual ha perdido mucha de la credibilidad de su misión por la amarga disputa entre sus consejos misioneros e iglesias. [‘The Future of Evangelical Christianity’ (el futuro del cristianismo evangélico), Garden City, NY: Doubleday 1983, 64].

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11. Santiago III, 14-17.

Pero, si tenéis en vuestro corazón sólo celos amargos y rencillas, no os gloriéis ni mintáis contra la verdad; que no será sabiduría que desciende de arriba la vuestra, sino sabiduría terrena, animal, demoníaca. Porque donde hay envidias y rencillas, allí hay desorden y toda clase de vilezas. Mas la sabiduría de arriba es primeramente pura; luego pacífica, indulgente, dócil, llena de misericordia y de buenos frutos, imparcial, sin hipocresía.

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iv. El liberalismo sexual del Protestantismo temprano.

1. Lutero hablando sobre la bigamia: El escándalo de Felipe de Hesse.

El asunto concerniente a la bigamia del Landgrave Felipe de Hesse es bien conocido y casi universalmente detestado por los observadores protestantes. Habiendo escuchado del liberalismo sexual de Lutero, Felipe pidió para él un permiso para tomar una segunda esposa, con el fin de “remendar” su adulterio manifiesto. Al principio, Lutero aconsejó al Príncipe tener “relaciones secretas”, comparando esto al concubinato de los Patriarcas del Antiguo Testamento.

Incluso el Landgrave pensó que esto era una completa laxitud moral y persistió en su petición para tener un matrimonio bígamo aceptado, lo cual era ilegal. Esta petición se le concedió en un documento emitido el 10 de diciembre de 1539, escrito por la mano derecha de Lutero, Felipe Melanchthon, y firmado por Lutero y otros seis “reformadores”, incluyendo a Martín Bucero.

El “reverendo” Denis Melander, un signatario de la carta, quien había contraído matrimonio en tres ocasiones, ofició el vergonzoso “matrimonio” del Landgrave Felipe. El secreto muy pronto fue público y causó tal conmoción en los luteranos, que Felipe Melanchthon “enfermó al borde de la muerte por el remordimiento.” Lutero, descaradamente, pretendió que nada sabía sobre el asunto y aconsejó al adúltero “decir una buena y creíble mentira.”

Como muestra representativa, he aquí cuatro fuentes protestantes para verificar lo anterior:

“este doble matrimonio no fue solamente el más grande escándalo, sino la mancha más grande en la historia de la Reforma y de la vida de Lutero.” [J. Kostlin, Life of Luther, Stuttgart: 1901, 2, 481, 486].

Lutero… citó la poligamia de los patriarcas en el Antiguo Testamento como un precedente. El aconsejó que un segundo matrimonio debía mantenerse en secreto… Cuando todo fue descubierto, Lutero aconsejó decir “una buena y sólida mentira.” [Latourette, II, 728].

Existen muchos incidentes con los cuales uno puede correr el velo… El más notorio fue su actitud hacia la bigamia del Landgrave, Felipe de Hesse… Lutero le aconsejó mentir… La solución de Lutero al problema puede considerarse sólo como una lamentable evasiva. [Bainton, 292-293].

…el matrimonio bígamo de Felipe (1540), el cual sucedió con la aprobación de Lutero. …Melanchthon… aconsejó tanto a Enrique VIII como a Felipe de Hesse para tomar dos esposas. [Cross, 1081, 899].

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2. La posición católica sobre el celibato.

Los católicos creen, siguiendo a San Pablo, que el celibato sacerdotal es capaz de ofrecerse a sí mismo devota, sincera y dedicadamente tanto a Dios como a su rebaño. Las ventajas prácticas de tener más tiempo y no tener la carga de las múltiples lealtades, son obvias al sentido común. ¿Por qué, entonces, existe tanta animadversión hoy, y en la época de Lutero, sobre este requerimiento disciplinario, el cual no es un dogma como tampoco es irrevocable, aunque está firmemente afianzado en la tradición católica? Yo pienso que es la falta de fe en el poder de Dios para asistirnos es tal estado de vida tan difícil.

Quienes se oponen al celibato asumen de forma simplista, como Lutero, que una vida sin sexo es finalmente imposible, mientras que Nuestro Señor Jesucristo y San Pablo indiscutiblemente enseñaron lo contrario. Uno debe tomar una posición a favor o en contra de la enseñanza bíblica, se debe enfatizar que en este punto, a nadie se le obliga al celibato. Es tanto un asunto de opción personal y, a un nivel más profundo, a la aceptación de un llamado interior dado por Dios. San Pablo reconocía tanto el ímpetu divino (1 Cor. VII, 20) como el libre albedrío o iniciativa humana (VII, 37). Estos no son contradictorios, sino al contrario, complementarios, en otras palabras, si uno es llamado al celibato, o más allá, al sacerdocio, a uno le será otorgado tanto el deseo como la habilidad de llevar tal estilo de vida con éxito (ver Filipenses II, 13). Si uno no es llamado, como la mayoría de nosotros, al celibato, entonces él o ella podrán optar por el matrimonio (1 Cor. VII, 7, 9, 20, 28, 38).

Cuando la mayoría de los líderes de la Revuelta Protestante abandonaron los votos de su ordenación y tomaron esposas, algunas veces varias, esto no fue una prueba adversa para la doctrina católica en su recomendación del celibato, sino al contrario, un indicativo de que algo estuvo torcido en la integridad de aquellos hombres, quienes en última instancia negaron las claras afirmaciones de Jesús y San Pablo sobre el tema.

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3. Lutero habla sobre el matrimonio de los no cristianos.

¿Quién debe efectuar un matrimonio cristiano?:

“El matrimonio es… comparable a cualquier transacción mundana. Así como podemos comer, beber, dormir, caminar, montar, hablar y hacer negocios con un pagano, un judío, un turco, un hereje, así también podríamos contraer matrimonio con cualquiera de ellos. No se preste atención a esta ley de tontos que lo prohíben.” [Janssen, III, 130 / LW, vol. 45, 25; “Sermon on Married Life,” (Sermón sobre la vida matrimonial) 1522].

Una vez más, Lutero se sale de los límites del Cristianismo y de la moral bíblica. San Pablo, el “héroe de Lutero”, claramente enseña esta “ley de tontos” (¿es San Pablo un tonto?) para que los cristianos contraigan matrimonio sólo con cristianos:

1 Corintios VII, 39 “… (enviudando) queda libre para casarse con quien quiera, pero en el Señor.”

2 Corintios VI, 14 “No os unáis en yunta desigual con los infieles. ¿Qué consorcio hay entre la justicia y la iniquidad? ¿Qué comunidad entre la luz y las tinieblas?” [comparar con: 15-17; Deut. VII, 3].

Casi todos los comentaristas protestantes sostienen que los dos versículos citados excluyen el matrimonio de un cristiano con un no cristiano (por ejemplo en ‘Daily Study Bible’ de William Braclay, Matthew Henry, en ‘Wycliffe Bible Commentary’ (Comentario a la Biblia W.), ‘Eerdmans Bible Commentary’ (Comentario a la Biblia E.), Adam Clarke, Jamieson, Fausset and Brown).

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4. Otros ejemplos del liberalismo sexual protestante.

Martín Bucero… fue esposo de no menos de tres mujeres, sucesivamente… [Spalding, I, 176].

(Theodore Bezal) en 1548… fue a Ginebra, donde formalmente casó con Claude Desnoz, con quien había contraído matrimonio clandestinamente en 1544. [Cross, 166].

Zuinglio, en 1522, junto con otros nueve clérigos, dirigieron una petición al obispo de Constance [católico]… para abolir el celibato, anteponiendo como razón urgente… las escandalosas vidas disolutas que estaban viviendo… hasta ese momento con mujeres, por lo cual estaban causando frecuentes escándalos y afrentas. [Janssen V, 129-130; Zwingli’s Works, I, 30-51].

Uno no debe preguntarse entonces la razón por la que en Zurich, donde Zuinglio y Bullinger presidieron:

“Y en algunas otras ciudades, los burdeles abrieron, pero fueron puestos bajo la supervisión de un oficial quien debía vigilar que ningún hombre casado los frecuentase.” [Smith, 61].

El historiador secular Preserved Smith ofrece su valoración de aquellos extraños tiempos:

“En Escocia existía, por supuesto, una especie de matrimonio de prueba… por medio del cual las partes podían vivir juntos por un año, al cabo del cual podían continuar su matrimonio o separarse. Pero, comenzando por Lutero, muchos de los reformadores pensaron que la poligamia era menos equivocada que el divorcio… Lutero desarrolló esta tesis ya en tiempos tan tempranos como 1520… él no se echó para atrás para aplicarlo de vez en vez…” [Smith, 61-63].

Erasmo, el venerable erudito quien permaneció fiel al catolicismo, declaró con ironía:

“La Reforma parece no haber tenido otro propósito que el volver a los monjes y monjas en novios y novias.” [Stoddard, 92].

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v. Los inmediatos efectos adversos del protestantismo sobre la moral.

1. Observaciones generales de los historiadores.

Preserved Smith escribe:

La Reforma tuvo un efecto visible y permanente sobre las normas morales… Muy frecuentemente era seguida por un rompimiento en las normas convencionales y por un énfasis en el dogma a expensas del carácter que lo operaba erróneamente. Latimer pensó que la reforma Inglesa fue seguida por una ola de maldad. Lutero dijo que cuando el demonio del papado fue expulsado, otros siete demonios habían entrado y tomado su lugar. [Smith, 59].

Todos los contemporáneos unánimemente hacen las mismas declaraciones. Los escritos y cartas de los fundadores del sistema de la nueva Iglesia están llenos de quejas… Muy abiertamente ellos reconocen que sólo después de la introducción de la nueva doctrina fue que todo este cambio trasgresor tuvo lugar, y que la condición de las cosas era ahora tan mala incluso entre aquellos quienes se auto nombraban evangélicos. [Janssen, XVI, 1-3].

El historiador protestante liberal alemán Adolf von Harnack concede que:

El hombre común no resiente el escuchar que las “buenas obras”… constituyen un peligro para el alma… El inevitable resultado fue que en las Iglesias reformadas de Alemania, desde el principio, fueron acusadas de laxitud moral y cuestionada en su seriedad por el propósito de santificación de la vida… Pero la religión no es sólo un estado del corazón, requiere de hechos también… La Reforma, fue también incapaz de percibir todas las conclusiones a las cuales llevarían las nuevas ideas, otorgándoles tan sólo el puro efecto. [Adolf von Harnack: ‘Liberal Theology at its Height’ (Teología liberal a su altura), edited by Martin Rumscheidt, London: Collins, 1989, 222-223, from What is Christianity?, 1900].

Es útil preguntar ¿cuáles fueron las condiciones reales de Alemania antes del advenimiento de la Revolución de Lutero? Will Durant nos lo informa:

“Por mucho, la religión estaba floreciendo en Alemania, y la abrumadora mayoría de las personas eran ortodoxas y… pías. Las familia alemana era casi una iglesia en sí misma, donde la madre era una catequista y el padre un sacerdote, la oración era frecuente y los libros devocionales estaban en cada hogar.” [Durant, 451].

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2. El disgusto de Lutero por el estado de la moral protestante.

Ningún protestante necesitaría consultar nada más que a los Fundadores del Protestantismo para convencerse de la declinación moral prevaleciente. Lutero es bastante gráfico:

Los servidores divinos de lo más Alto se volvieron cada vez más raros. [Durant, 451].

¿Quién hubiera querido comenzar a predicar?, si de antemano sabíamos que tanto desastre, amotinamiento, escándalo, sacrilegio, ingratitud y maldad debían continuar. Pero ahora… debíamos pagar por todo ello. [Janssen, XVI, 13; EA, vol. 50, 74; en 1538].

Peor que la avaricia, la prostitución y la inmoralidad, que lo llenaba todo, estaba el desprecio general hacia el evangelio. [Janssen, XVI, 16; EN, IV, 6; en 1532]

Ahora que… somos libres… mostramos nuestra gratitud de una forma calculada para disminuir la ira de Dios… Hemos tenido el Evangelio… pero no nos molestamos en actuar conforme a éste. [Janssen, XVI, 16-17].

Tengo muy claro el haber perdido toda esperanza por Alemania, debido a… toda la deshonestidad, inmoralidad y granujería que reina por todos lados… y adicionalmente a esto, el desprecio a la Palabra y la ingratitud. [Janssen, XVI, 19; LL, V, 398, 407; carta a Anton Lauterbach, noviembre de 1541].

Estoy hastiado de vivir en esta abominable Sodoma… El Día del Juicio está muy cerca, el mundo se merece su destrucción. [Janssen, XVI, 20; LL, V, 502-503, 552, 703, 772; carta a Amsdorf, 29 de octubre de 1542].

Leipzig, la ciudadela del luteranismo, era:

“peor que incluso Sodoma… Ellos tienen tal inclinación a la condenación eterna, bueno, entonces, dejen que se cumpla su deseo.” [Janssen, VI, 276; LL, V, 773; enero de 1546].

“Nuestra forma de vida es tan mala como la de los papistas. Pero… ellos no predican la verdad… Cuando puedo demostrar que la doctrina de los papistas es falsa, entonces fácilmente puedo demostrar que su forma de vida es malvada.” [Giorgio de Santillana, The Age of Adventure (La era de la aventura), New York: Mentor, 1956, 145].

“Bajo el papado llovieron limosnas, fundaciones y legados. Bajo el Evangelio [de Lutero], por el contrario, nadie se desprende de un centavo.” [Janssen, XV, 465].

“Aquellos quienes deberían ser buenos cristianos porque han escuchado el evangelio, ahora son más duros e inmisericordes que antes… díganme, ¿dónde puede encontrarse un pueblo… suficientemente piadoso… para mantener a un maestro de escuela o a un pastor?… Gracias también al querido Evangelio, la gente se ha vuelto… abominablemente malvada… diabólicamente cruel… glotona… saqueando y robando los bienes de la Iglesia… ¿No deberíamos estar totalmente avergonzados de nosotros mismos?” [Janssen, XV, 466-467].

“Me temo que… nosotros representamos una mayor ofensa a Dios que los papistas.” [Janssen, XV, 467].

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3. La agonía de Felipe Melanchthon por el curso que tomaba el Protestantismo.

“Nunca antes fue la actitud del mundo tan hostil y odiosa como en la actualidad.” [Janssen, XV, 480; en 1528].

“Se apoderada de mí una agonía más allá de toda comprensión cuando contemplo las condiciones de nuestros tiempos. Nadie odia el evangelio con más intensidad que la gente que pretende estar de nuestro lado. La maldad de los campesinos es intolerable.” [Janssen, XVI, 21; en junio de 1528].

Las siguientes declaraciones fueron realizadas por Lutero ¡sólo 11 años después de él hubiera puesto las ruedas de la Revolución en marcha!:

“La condición de los asuntos de la Iglesia me causa tal ansiedad que nada puede mitigarla. Ni un solo día pasa sin que yo desee que mi vida termine.” [Janssen, V, 220; BR, I, 1110].

“Soy incapaz de sugerir nada para acabar con esta anarquía.” [Janssen, VII, 140; BR, VIII, 504; carta a Hardenburg, c.1558].

¿Podía la alarma y el disgusto de Lutero, sus allegados y su elegido sucesor Melanchthon, como se manifiesta arriba, contener una pizca de culpa? ¿Podría ser posible que hayan sido conscientes de su responsabilidad en esta tendencia y diseminación de la anarquía moral?

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4. La confesión de Martín Bucero sobre la laxitud del Protestantismo.

“Estando en Estrasburgo, apenas puede distinguirse la presencia de la Iglesia, no existe ningún respeto por la Palabra, nadie recibe los sacramentos.” [Janssen, V, 145-146].

Este era su propio dominio y no obstante ¡existen montones de confesiones de un absoluto fracaso!

“La depravación se incrementa continuamente entre los seguidores del ‘Evangelio’.” [Dollinger, II, 26-35 — in 1528].

“La mayoría de la gente desprecia y evita por completo el servicio de la Iglesia, la Palabra y los sacramentos, el consuelo de la absolución y la oración, en resumen, la amistad de la Iglesia… Es dura la verdad del reproche que se nos hace, pues mientras condenamos vigorosamente las oraciones, los ayunos… hasta ahora acostumbrados, tampoco rezamos ni ayunamos nosotros mismos, estamos perdiendo toda piedad… y nos dirigimos a… la sensualidad y la vida fácil.” [Janssen, V, 145-146; Dollinger, II, 26-35 — in 1538].

“Todo este… pecado e inmoralidad prevaleciente que existe entre nuestro pueblo es una fuente de gran escándalo… El Emperador mismo está indignado por estas constantes exhibiciones… según lo ha expresado.” [Janssen, VI, 245; carta a Felipe de Hesse, 8 de enero de 1544].

En dos cartas a Calvino, Bucero se lamenta de la moral protestante que está en práctica:

“Entre todos ellos, el más evangélico no es capaz de saber lo que es el verdadero arrepentimiento.” [Bossuet, I, 156; en 1542].

“Dios nos ha castigado por el daño que hemos hecho en su nombre, por nuestra absoluta y dañina hipocresía.” [Bossuet, I, 156; en 1547].

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5. Andreas Musculus.

Musculus era un predicador luterano quien describió su tiempo (1560) como “indescriptiblemente inmoral comparado con la Alemania del siglo XV” [Durant, 765].

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6. El horror que causaba a Erasmo la inmoralidad protestante.

“No se ha visto mayor libertinaje y además, mayor sedición, nada en el mundo menos evangélico que estos pretendidos evangelistas… Todo es llevado a su extremo en esta nueva Reforma. Ellos exaltaron aquello que debía ser erradicado, ellos incendiaron toda la casa queriéndola limpiar. La moral es rechazada, se ha incrementado más que nunca la lujuria, el libertinaje y los adulterios; no existe orden, ni disciplina entre ellos… Encuentro más piedad en un buen obispo católico que en todos estos nuevos evangelistas.” [Bossuet, I, 155-156].

El obispo Bossuet comenta acerca de lo anterior:

“Cuando él escribió de esta manera a sus amigos protestantes respecto a los amargos frutos de su reforma, ellos cándidamente estuvieron de acuerdo con él… Él les reprochó la Malicia de Capito [Wolfgang], las falsedades malintencionadas de Farel, a quien Escolampadio, habiendo convivido con él, no sufría ni soportaba; les reprochó la arrogancia y la violencia de Zuinglio… Lo que él decía no era para complacer a los católicos, cuyos desórdenes él también les echó en cara con suficiente libertad. Pero, además de su desaprobación a su alarde de reforma, la cual carecía de méritos superiores por sí misma, juzgó que existía una diferencia esencial entre aquellos quienes negaban las buenas obras por debilidad, de aquellos quienes reducían su dignidad y necesidad al máximo.” [Bossuet, I, 155-156].

En otro lugar, Erasmo resuena así:

“¿Qué puede ser más ruinoso que dejar que ciertas palabras lleguen a los oídos del pueblo? ‘El Papa es el Anticristo’, ‘los obispos y sacerdotes son sólo unos esclavos’, ‘las leyes hechas por el hombre son heréticas’, ‘la confesión es perniciosa’, ‘las obras, méritos y trabajos son conceptos heréticos’, ‘no existe el libre albedrío’, ‘todo sucede por necesidad’… Ya veo, bajo el pretexto del Evangelio se está forjando una nueva raza, temeraria, sinvergüenza e ingobernable, en una palabra, insoportable como Lutero mismo.” [Stoddard, 97].

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vi. El Protestantismo temprano y el declive de la educación.

1. Martín Lutero.

En 1522 Lutero derramó su cólera sobre la “grosera necedad del tomismo”, sobre “los burros y puercos tomistas”, y sobre “la estúpida audacia y engreimiento de los tomistas.” [Grisar, I, 163; WA, X-2, 188-190, 206].

“En mi opinión, la dialéctica sólo puede ser dañina para los teólogos… En teología… todo silogismo debe desecharse.” [Janssen, XIV, 123; LL, I, 127; carta a Espalatino, 29 de junio de 1518].

Santo Tomás de Aquino, según Lutero, era un “charlatán y hablador.” [Janssen, XIV, 125]. Lutero “no sabía si Tomás se había salvado o condenado.” [Bossuet, I, 111]. Aquino y San Juan Crisóstomo fueron descritos como “habladores ociosos”, y a éste último recibiendo adicionalmente el calificativo de “hombre ambicioso y arrogante” [Janssen, XIV, 190]. Es inevitable que a uno le llegue la imagen de aquellos griegos paganos quienes incapaces de entender la brillantez intelectual, espiritual y teológica de San Pablo, lo llenan de escarnio: ¿Qué es lo que propala este charlatán? (Hechos XVII, 18). Parecería que Lutero sólo puede caricaturizar a estos hombres que son más brillantes que él. Aquí, como era tan frecuente, tan sólo combatía contra el hombre de paja que se fabricaba, burlándose y calumniándolos, la cual fue su técnica también en contra del Catolicismo. He aquí otros ejemplos de la opinión de Lutero sobre otros Padres:

“San Basilio fue un completo bueno para nada… Orígenes ya ha sido colocado en lo prohibido, y en cuanto a Gregorio Magno, el diablo lo engañó con una herejía infantil. San Agustín tampoco es confiable, ya que él… erró frecuentemente. San Jerónimo… no dice una sola palabra respecto a la fe, la verdadera Iglesia y la forma de vida, en sus escritos.” [Janssen, XIV, 190].

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2. La declinación de la educación y el aprendizaje debido al protestantismo.

El Protestantismo temprano causó:

“una declinación del… aprendizaje. Las quejas sobre en este aspecto comienzan a hacerlas ellos mismos en los primeros años después de la introducción de las innovaciones religiosas. No sólo Erasmo y otros humanistas se quejan, sino muchos líderes del Protestantismo también, especialmente Melanchthon, en cuyas cartas y discursos, desde 1522 hasta su muerte, se lamenta del decaimiento de las artes finas y porque no cese nunca el aprendizaje.” [Janssen, XIV, 235].

“Incontables personas… hablan con amargura del continuo decaimiento de la más sublime moral y de la cultura refinada… del creciente desprecio por el conocimiento clásico y del aprendizaje en general.” [Janssen, XIII, 377].

En Alemania, el periodo comprendido entre 1450 hasta los tiempos que precedieron a Lutero fue:

“un tiempo cuando la cultura penetraba a todas las clases de la sociedad… un tiempo de extraordinaria actividad en el arte y el aprendizaje… el conocimiento religioso era celosamente difundido, y el desarrollo de la vida religiosa abundantemente promovida… Las universidades consiguieron una excelencia y distinción nunca soñadas…” [Janssen, II, 287].

El Protestantismo pudo, queriéndolo o no, debilitar todo esto. Refiriéndose a Melanchthon, Janssen declara:

“Sus esfuerzos por reavivar las artes liberales en Wittemberg fueron completamente inútiles. En sus cartas privadas él no duda en atribuir la responsabilidad a los teólogos de Wittemberg por su desprecio al conocimiento.” [Janssen, III, 357; BR, I, 575, 604, 613, 679, 683, 695, 726, 894].

[Nota del Traductor: El concepto de arte liberal, heredado de la antigüedad clásica, hace referencia a su cultivo por “hombres libres” en oposición a las “artes serviles”: la gramática, lingua “la lengua”; la dialéctica, ratio “la razón”; la retórica, tropus “las figuras”; la aritmética, numerus “los números”; la geometría, angulus “los ángulos”; la astronomía, astra “los astros”; la música, tonus “los cantos” Wikipedia.].

“Melanchthon mismo, de acuerdo a la mayoría de las referencias protestantes, ‘fue por mucho más humanista que… la mayoría de los reformadores. Él se preocupaba por el aprendizaje también…’.” [Cross, 898].

Nótese la implicación de que a la mayoría de los “reformadores” no les importaba el conocimiento. Una opinión moderada lo testifica con tristeza:

“Las escuelas de Alemania están desiertas… entre el pueblo se desprecia universalmente al conocimiento, e incluso los príncipes… están llenos de una oposición y repulsión hacia el estudio.” [Janssen, XIII, 328-329; BR, I, 756; carta a Arnold Burenius en 1542].

“En Alemania, el aprendizaje se ha vuelto un asunto de desprecio.” [Janssen, XIII,328; carta a Enrique VIII en 1535].

“El primer texto de filosofía ampliamente utilizado entre los protestantes fue ‘Metafísica’, del jesuita español Suárez, publicado en 1605.” [Janssen, XIV, 130].

El partidario de Melanchthon, Henry Moller, profesor en Wittemberg, también se quejó en 1569, dijo que su tiempo se caracterizaba por:

“el declive generalizado en los estudios de filosofía… ¿Cuántos ministros existen en el presente en Alemania quienes son unos completos ignorantes de estas ciencias?… Hay muchos libros groseros y sin fundamentos circulando entre el pueblo que denigran y distorsionan la filosofía… esto no podría tener otro resultado que el completo derrumbe del aprendizaje, la incursión de la Iglesia [luterana] en la barbarie.” [Janssen, XIV, 132-133; Dollinger, II, 496].

Los humanistas cristianos de Alemania y del norte de Europa, hombres de letras y defensores del estudio, quienes apreciaban el conocimiento antiguo y la educación, se volvieron en gran medida contra el Protestantismo:

“El intolerante dogmatismo de los Reformadores, su violencia en el discurso, su fragmentación sectaria y sus animosidades, su destrucción del arte religioso, su teología de la predestinación, su indiferencia hacia el estudio secular… todo esto favoreció el desprecio de los humanistas por la Reforma.” [Durant, 425].

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3. La crítica de Erasmo hacia el anti intelectualismo protestante.

“Lutero nos ha cubierto a nosotros y al buen conocimiento de odio… La Iglesia [luterana] está sobrecargada de abusos de autoridad y… decretos humanos con el propósito de sacar ventajas… aunque muy frecuentemente son sólo intentos imprudentes se arreglar las cosas de peor manera. ¡Con qué ola de odio Lutero está derribando al buen conocimiento y al Cristianismo!” [Phillips, 171; en 1521].

“De verdad me pregunto… ¿qué cosa es lo que Dios ha removido del corazón de Lutero, para que él ataque con su pluma y con tal atrevimiento al Romano pontífice, a todas las universidades, a la filosofía y a las órdenes mendicantes?” [Erasmo, 152; carta a Jodocus Jonas, 10 de mayo de 1521].

“Doquiera que el luteranismo prevalece, el conocimiento y las artes liberales se van para el suelo.” [Janssen, III, 355; carta a Pirkheimer].

“El estudio de las lenguas y la predilección por la literatura fina en todos lados está paralizada. Lutero las ha colmado de odio insufrible.” [Grisar, VI, 32].

Respecto al declive en las escuelas de Nuremberg, Erasmo escribió:

“Toda esta pereza vino por el nuevo Evangelio [luterano].” [Grisar, VI, 32].

Lutero le respondió utilizando su característico modo:

“¡Detesto a Erasmo!… Lo detesto desde el fondo de mi corazón… considero a Erasmo como el más grande enemigo que Cristo haya tenido en los últimos mil años.” [Daniel-Rops, 77; Table-Talk].

Zuinglio, quien como Lutero alguna vez admiró a Erasmo, también se deslindó de él:

“Cuando exhorté a Zuinglio de forma accesible, el me escribió de vuelta, de forma desdeñosa: ‘Lo que usted cree no nos incumbe a nosotros y lo que nosotros sabemos no es de su incumbencia.’. ¡Como si él hubiese sido, como Pablo, trasladado al tercer cielo y aprendido algún misterio ignoto para nosotros, criaturas terrestres!” [Phillips, 195].

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vii. La antipatía de los primeros protestantes hacia el arte y su tendencia al iconoclastismo.

1. Sumario.

“Desde mediados del siglo XVI el arte religioso se extinguió en todas las regiones protestantes de Alemania… Nada, sino sólo la estrechez de los sectarios podía oponerse a que el arte alemán permaneciera en un nivel alto como antes de la Reforma. Por casi dos siglos, la arquitectura, la escultura y la pintura alemana no produjeron nada comparable con las creaciones… inmediatamente anteriores… al cisma en la Iglesia.” [Janssen, XI, 50-51].

“Hans Holbein, el joven, uno de los más grandes pintores de todas las épocas, fue obligado a tomar trabajos como pintor de casas y a pintar Escudos de armas, con el fin de poder sobrevivir… Como consecuencia de la pérdida de su trabajo, de su oficio, estuvo obligado también a emigrar a Inglaterra… ‘El arte de pintar’, se quejaba el pintor alemán Alberto Durero en un panfleto, dirigiéndose a Wilibald Pirkheimer, ‘es muy despreciado entre nosotros los alemanes en la actualidad, por mucha gente que dice que tiende a producir la idolatría’.” [Janssen, IV, 165].

Un capítulo popular de la historia del arte resume la influencia negativa de la Revuelta Protestante:

“En los países del norte, en Alemania, Holanda e Inglaterra, los artistas fueron confrontados por una crisis muy tangible… por la cuestión de si la pintura podía y debía continuar. Esta gran crisis fue traída por la Reforma, muchos protestantes objetaron las pinturas o estatuas de santos en las iglesias y las consideraron como un signo de la idolatría papista…

“Podemos atestiguar el efecto de esta crisis en la carrera del más grande pintor alemán de su generación… Hans Holbein el joven (1497-1543)… En 1526 el dejó Suiza para dirigirse a Inglaterra… ‘Las artes están congeladas’, escribió Erasmo al recomendar al pintor a sus amigos… Cuando Holbein hubo dejado los países germano parlantes comenzó en éstos un ocaso a un grado alarmante, y cuando Holbein murió, las artes también entraron en una crisis en Inglaterra. De hecho, la única corriente en la pintura que sobrevivió a la Reforma fue la del retrato, la cual fue establecida tan sólidamente por Holbein…

“Hubo sólo un país protestante en Europa donde el arte sobrevivió por completo a la crisis de la Reforma, en Holanda… los artistas… especializados en todos aquellos tipos de materias en las cuales la Iglesia protestante no podía poner objeciones… (por ejemplo, las naturalezas muertas).

“Entre mayor era la prédica de los protestantes en contra de las muestras artísticas que se realizaban en las fachadas de las iglesias, mayor era el énfasis de la Iglesia católica por dar libertad artística a éstas. Así, la Reforma… también indirectamente tuvo un efecto sobre el desarrollo del Barroco.” [E. H. Gombrich, ‘The Story of Art’ (La historia del arte), London: Phaidon, Revised 11th edition, 1966, 274, 277, 279, 326].

Preserved Smith nos provee de una interesante visión:

“Incluso cuando la Reforma no se oponía conscientemente al arte, lo hizo a un lado bruscamente como un distractor de la verdadera cuestión de la vida. Así, el arte ha llegado a representar, en tierra protestante, un asunto despersonalizado de ‘negocios’ o de ‘educación’.” [Smith, 215].

Al decidir lo que era “puro”, Calvino y sus sucesores hicieron el papel de tontos:

“Las iglesias reformadas no permitían los órganos… éste llena el recinto de sonido ornamental no-bíblico… un instrumento elaborado y desordenado… En los países calvinistas, excepto Holanda… se prefirió no tener órganos. Existe un relato de un organista que mientras veía que destrozaban su gran órgano a hachazos, él lloraba… Todos los órganos ingleses fueron vendidos o destrozados nuevamente en 1644…” [Chadwick, 438-439].

Afortunadamente para la historia de la música, ¡Bach fue luterano y no calvinista!

“Otro puritano, el Dr. Reynolds de Oxford, fue el azote del teatro elisabetiano, el cual… él deseaba prohibir completamente. Los puritanos obligaron a los teatros a mudarse… de Londres a Southwark. Si ellos hubiesen llevado a cabo este veto a nivel nacional, muchas de las grandes obras de la literatura inglesa nunca hubiesen sido escritas… Shakespeare, Jonson y Webster sin duda, hubiesen tenido otras profesiones.” [Paul Johnson, ‘A History of the English People’ (Una historia del pueblo inglés), New York: Harper & Row, Revised edition, 1985, 162].

En la Ginebra calvinista:

“el teatro fue denunciado desde el púlpito… el asistir a las representaciones estaba prohibido.” [Huizinga, 171-172].

“El ‘Libro de disciplina’ en Escocia prohibió la asistencia a los teatros. Calvino lo desaprobaba por completo, e incluso Lutero lo consideró como ‘un oficio de tontos’ y a veces peligroso.” [Smith, 44].

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2. Martín Lutero: Un curioso batiburrillo.

Lutero mismo unas veces se mostraba moderado a este respecto:

“No sostengo que por el Evangelio se deban destruir todas las artes, como cierta gente supersticiosa cree… La ley de Moisés prohíbe solamente las imágenes de Dios.” [Durant, 820].

Por otro lado, sin embargo, Lutero mostraba más interés en trivializar y vulgarizar el arte al encargar que se hiciesen caricaturas de católicos representados por burros, etc.:

“Doquiera que uno va, se pueden ver… caricaturas de sacerdotes y monjes, de tal manera que se experimenta un sentimiento de disgusto al ver o escuchar sobre una persona del clero.” [Janssen, XI, 56; LL, II, 674; letter to Archbishop Albert of Mayence, June 2, 1525].

En 1526 Lutero convocó a sus discípulos para:

“atacar a los… idólatras del romano Anticristo por medio de pinturas. Maldito el que se abstenga de realizar esta labor, pues sabe que puede hacer un servicio a Dios.” [Janssen, XI, 56].

Esta es una muestra del desafortunado método de Lutero, de disentir por medio de la calumnia, la obscenidad y la burla, en lugar de utilizar el discurso racional.

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3. El iconoclastismo protestante. ¿Son las imágenes artísticas idolatría?

La antipatía hacia el arte de los primeros protestantes fue mostrada con mayor intensidad por medio de su iconoclastismo respecto a las imágenes en las iglesias, a las cuales ellos consideraban idólatras:

“Los Reformadores menos compasivos que Lutero y menos cautelosos que Calvino prefirieron prohibir las pinturas y esculturas religiosas, y limpiar sus iglesias de todo ornamento. Así, la ‘verdad’ expulsaba a la belleza como una infiel. En Inglaterra, Escocia, Suiza y el norte de Alemania la destrucción fue total e indiscriminada. En Francia, los hugonotes destruyeron… los santuarios, y los cálices encontrados en las iglesias… La demolición fue brutal y salvaje.” [Durant, 821].

“Entre los predicadores de las nuevas opiniones religiosas había una multitud quienes, como Wickliffe el viejo, denunciaron a todas las artes y las ciencias como trampas diabólicas. Zuinglio y sus seguidores designaron a todo el arte cristiano, por lo menos el que se encontraba dentro de las iglesias, como un engaño del diablo… Ellos asumieron una actitud hostil hacia todo el arte cristiano… Zuinglio ni siquiera toleraba las pinturas de Jesucristo. La Confesión Helvética de fe, diseñada por Bullinger, rechazaba las imágenes de Cristo como si fuesen ídolos paganos… En la Iglesia de Basilea, las regulaciones del año 1529, introducidas por Escolampadio, dicen: ‘Dios ha maldecido a todos aquellos que hacen imágenes’. William Farel fue más lejos como para denunciar que el hacer pinturas e imágenes era un pecado contra natura… Calvino llamó ‘tontos miserables’ a quienes colocaban pinturas e imágenes en las iglesias, quienes destruyen toda la piedad sobre la tierra. También se consideraba ignominioso el representar los acontecimientos de la historia sagrada. Teodoro Beza dirigió su furia especialmente contra los cuadros que representaban la Crucifixión, a la cual él abominaba, él deseaba que los tribunales cristianos redujeran a cenizas a todas las pinturas.” [Janssen, XI, 28-29].

Martín Bucero presidió tumultos iconoclastas en, por ejemplo, Augsburgo en el año 1537. [Grisar, VI, 277]. Hablando de la predilección de Calvino por desnudar iglesias, el historiador Philip Hughes observa:

“Cualquier cosa que no se mencione en las Escrituras debía ser eliminado. Crucifijos e imágenes, todas las decoraciones, e incluso las cruces ‘insignias de la malignidad papal’, fueron condenadas.” [Daniel-Rops, 153; ‘Articles on Ecclesiastical Discipline’ (Artículos sobre disciplina eclesiástica), 1536 — con William Farel].

Los desvaríos de Calvino:

“Sería ridículo… si imaginamos que es más importante que dar un mejor servicio a Dios, el ornamentar nuestros templos y emplear órganos y cachivaches. Pues la gente se distrae, por los objetos externos, de la adoración a Dios, que así es profanada.” [Smith, 215].

Incluso los grandes vitrales de colores sufrieron la ira de los “reformadores”:

“La iglesia debía estar iluminada, las paredes debían ser blancas y la mayoría de los protestantes creían que los vitrales eran inapropiados y distraían del culto de adoración.” [Chadwick, 440].

En Inglaterra:

“El 21 de febrero de 1548, el concilio del rey ordenaría que todas las imágenes fueran retiradas de las iglesias… Se llevó a cabo un barrido en todas las iglesias de Londres, los frescos fueron cubiertos con una tela blanca, las paredes fueron adornadas con versículos de las Escrituras.” [Daniel-Rops, 198].

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4. El testimonio de Erasmo sobre el saqueo a una iglesia.

Un ataque iconoclasta tomó lugar en la Basilea de Escolampadio, en Suiza, el 9 de febrero de 1528, en el cual sucedió:

“un ataque general a todas las iglesias, la turbamulta destruía las imágenes y rompía los vitrales. Erasmo describió esto con detalle en una carta a su amigo Pirckheimer, él debió haber observado esto con tristeza desde la ventana de su casa, mientras la muchedumbre causaba estragos sobre… los objetos inanimados…

“Ni una estatua dejaron en pie en las iglesias… o en los monasterios; todos los frescos fueron blanqueados. Todo lo que podía quemarse formó parte de una gran hoguera, lo demás fue destruido en pequeños pedazos. Ni el valor ni la maestría artística prevalecieron para salvarse.” [Phillips, 197].

Así concluye esta sección, con imágenes destrozadas por muchedumbres enloquecidas, pasando por encima de bellas y sublimes iglesias, echando espuma por la boca, con furia autosuficiente, reduciendo a pedazos crucifijos tallados a mano, representando a Nuestro Señor quien murió por nuestra salvación, bajo el pretexto de que tales obras de arte eran idólatras. Erasmo, temiendo que “el reino de los fariseos fuera seguido por el de los paganos” [Phillips, 198], abandonó Basilea el 13 de abril de 1528 para escapar de esta usurpación filisteísta, a pesar de los ruegos de su amigo Escolampadio. Por suerte para todos, posteriormente los protestantes suavizaron su odio hacia el arte, pero todavía les quedaron muchos efectos, en su incapacidad de apreciación de la belleza, la imaginación y la estética.

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viii. El gran fundamento político de la Revuelta Protestante.

1. Epílogo.

Simplemente, debido al nexo que existía entre los príncipes, predicadores y teólogos [luteranos], es que la nueva religión, promovida así entre el pueblo, fue capaz de sobrevivir.

“’Si no hubiese sido por los príncipes y señores’, dice Lutero, ‘no hubiéramos podido sobrevivir tanto tiempo, oremos entonces por nuestro Elector, para que él sea capaz de preservar a la Iglesia [luterana]’.” [Janssen, V, 286; HA, I, 2444].

“Ningún católico instruido podrá negar el estado de consternación en que se encontraba el Occidente cristiano a principios del siglo XVI… Ningún protestante instruido podrá negar los motivos políticos y personales que motivaron en gran medida la Reforma Protestante.” [Rumble and Carty, II, 66].

“¿Cómo imaginar jamás que, en tales revoluciones, las nuevas doctrinas tuviesen éxito en el grueso del pueblo sino sólo por una fuerza superior de inherente verdad?… ¿El que el luteranismo cargara sobre sí un propio poder es una teoría evidentemente verdadera comparada con lo que sucedió?… La gran mayoría de los príncipes alemanes eran totalmente indiferentes a la religión como tal… Pero… cuando los monjes abandonaron sus deberes para tomar la vida de casados, las abadías, sus edificios, sus tierras, no fueron cedidas para el uso general del pueblo… Todo eso pasó a las manos de los príncipes y dicho proceso se disimuló con la ‘nobiliaria’ denominación de ‘secularización’, que fue sólo el primer robo a gran escala sobre bienes ajenos y donde el estado fue el ladrón. Doquiera que la Reforma tenía éxito tan sólo fue porque el gobernante local la impulsaba o porque la facción de la Reforma tenía éxito en el derrocamiento del gobernante.” [Hughes, 206-207].

“En la Europa luterana, las cortes civiles se volvieron cortes en general, y el poder secular era el único poder legal. Los legisladores seculares designaron al personal de la Iglesia [ahora luterana] y se apropiaron de la propiedad de la Iglesia [en principio católica, luego luterana ‘secularizada’]… La Iglesia se volvió dependiente del estado, el movimiento luterano pensó someter por completo la vida a la teología, pero en un instante perdió todo a regañadientes, ante el avance penetrante de la secularización, la cual es el tema (o estrategia) principal de la vida moderna.” [Durant, 377].

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2. El estado-Iglesia como la panacea protestante.

A. Martín Lutero.

“Lutero… despreció al común del pueblo… Lutero hubo de transferir la mayor parte de la autoridad que arrebató a la Iglesia católica hacia el estado, por lo tanto, él defendió el derecho divino de los reyes.

“Lutero: La mano que empuña la espada no es una mano humana sino la mano de Dios. Es Dios, no el hombre, quien ajusticia, quien quiebra la voluntad en la rueda, quien decapita y azota, es Dios quien hace la guerra.

“En esta exaltación del estado… residen las semillas de las filosofías absolutistas de Hobbes y Hegel, y el presagio del imperialismo alemán.” [Durant, 448; WA, XIX, 626].

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B. Felipe Melanchthon.

“Melanchthon apoyó a Lutero… al confirmar el derecho divino de los reyes.” [Durant, 457].

“Melanchthon tuvo posteriormente abundantes razones para arrepentirse por su apoyo al poder secular… De aquí su exclamación: ‘¡Si tan sólo pudiera revivir la jurisdicción de los obispos! Porque he visto la clase de Iglesia que tendremos si la constitución eclesiástica es destruida’.” [Grisar, VI, 270; BR, II, 234; carta a Camerarius].

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C. Zuinglio y sus seguidores.

Al parecer de Zuinglio, los partidarios más radicales del movimiento acabaron por estar en la reacción… Lo que se estaba originando como una atmósfera de libertad cristiana y autonomía congregacional, se estaba tornando en un endurecido Estado-Iglesia. En su tratado ‘De justicia divina y humana’ (1523), Zuinglio aceptó que esto era inevitable. Más aún, él ahora rechazaba la noción de que cualquier sociedad ideal pudiera surgir en este mundo pecador… Como Lutero, el había tenido que reconciliar su idealismo social con su necesidad de congraciarse con los gobiernos existentes.” [Dickens, 118].

“Zuinglio, como reformador eclesiástico, exaltó la autoridad de los fervorosos magistrados en términos mucho más decisivos que los de Lutero. Mientras que éste último tuvo la tarea primordial de restaurar una religión cristocéntrica, Zuinglio llevó a cabo una fase más avanzada en la Reforma: la imposición sistemática de la disciplina cristiana en la comunidad. La teocracia compuesta de magistrados y pastores fue invención de Zuinglio en Zurich, y esto le fue transmitido a Calvino, quien consumó su experimento en Ginebra.” [Dickens, 118].

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D. Martín Bucero.

Martín Bucero fue quien tuvo la posición más absolutista de todos:

“Los súbditos, dijo él, deben ser completamente sumisos y sin distinción. Incluso cuando los legisladores les dieran órdenes que fueran contrarias a la Palabra de Dios, los súbditos deben obedecer, para esto, debe presumirse que fue Dios mismo quien ha delineado el camino de los castigos.” [Janssen, IV, 367-368].

Esta separación entre Dios y el gobierno, moralmente hablando, fue una maniobra verdaderamente satánica que resultó, por ejemplo, en el Comunismo, el Fascismo y el Nazismo. El aborto a petición también, debido a que se sustenta con el sofisma de que lo legal es lo correcto.

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E. Noruega y Suecia.

“Federico I impuso el luteranismo en Noruega, en Suecia lo hizo Gustavo Vasa. …como rey de Suecia… era católico, y el pueblo estaba muy unido a la fe católica, pero Gustavo necesitaba dinero para su nuevo reino, y para obtenerlo confiscó las propiedades de la Iglesia. No por convicción religiosa sino solamente por urgencia política es que decidió imponer el luteranismo por mandato civil.” [Rumble and Carty, II, 64].

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F. La religión alemana “territorial”

“En 1556 el Conde Palatino Otto Heinrich declaró a la doctrina de Lutero como la religión exclusiva de la nación, pero su sucesor, Federico III, sólo tres años después, estableció el calvinismo como la religión del estado. Su hijo, Ludwig, sin embargo, en 1576 trajo al luteranismo de nuevo y expulsó del país a todos los ministros calvinistas, maestros y oficiales. En 1583 el péndulo osciló de nuevo y el hermano de Ludwig, Johann, restableció el calvinismo. Así, el pueblo infeliz, en un periodo de menos de 40 años fue obligado a cambiar su fe religiosa cuatro veces, ¡esto sin mencionar el cambio original, mucho más traumático, del catolicismo al protestantismo!” [Stoddard, 98].

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G. La Ginebra de Calvino: ¿la “Ciudad sobre la Colina”?

¿Cómo era la vida en una ciudad como Ginebra, Suiza, en la cual, a su líder protestante Juan Calvino le había sido transferido todo el poder para implementar su agenda social, religiosa y política? La historia verdadera puede servir para ilustrar muchos de los defectos del Protestantismo temprano:

“Ginebra, en este periodo, experimento una dictadura de la moral que difícilmente tiene paralelo en la historia. Comenzó al regreso de Calvino en 1541, pero se fue perfeccionando con el tiempo. La policía o ‘guardianes’ vigilaban todo, incluso los detalles más íntimos de la vida privada de los hombres. Cualquiera que se considerara que tenía pensamientos malos o actuara de esta forma, era castigado con fraternal ferocidad.

“Existía una prisión para aquellos quienes gustaban del baile… disfrutaban de la bebida… del juego… A los barberos se les prohibía tonsurar a los sacerdotes que pasaban por la ciudad y a los joyeros se les impedía que les fabricaran cálices. El incumplimiento a esto se consideraba una ofensa castigable con la horca. El sólo decir ‘descanse en paz’ junto a la tumba de un difunto se consideraba una confesión blasfema y una herejía… Dos niños pequeños fueron azotados con varas por haber comido dos rondas de pastel al salir de la Iglesia, y otro joven pilluelo casi fue decapitado por haber devuelto una cachetada que le propinó su madre…

“Es un hecho bien conocido que los dictadores inevitablemente terminan por buscar regular cada aspecto de la vida de sus súbditos” [Daniel-Rops, 180,194-196].

“Hubieron, por supuesto, cinco sermones por semana a los cuales todos tenían que asistir… La moda en el vestido y los zapatos… estaba regulada, así como los estilos en el peinado de las mujeres… Es necesario mencionar que la menor señal de la antigua religión estaba rigurosamente prohibida… Los anabaptistas fueron desterrados, y con pena de muerte al que osara regresar. Las raras demostraciones de ateísmo… eran castigadas con la muerte por decapitación habiendo sido torturados con antelación. Los herejes eran quemados… Pocos delitos eran castigados con mayor intensidad y prontitud que el contradecir las enseñanzas de los maestros. El debate entre intelectuales era algo que no podía suceder en Ginebra… Incluso el decir que Calvino no era buen predicador podía significar prisión…

“Naturalmente, existía la censura en los libros, incluso el texto de Bullinger ‘Contra los anabaptistas’, fue prohibido… Los pecados reales, sin embargo, fueron tratados con más tibieza… La inquisición [protestante] que soñaron desde el principio, se hizo realidad. Dos veces al año, una comisión de ministros y ancianos visitaban todas las casas del pueblo para verificar que todo estuviera de acuerdo a sus normas ‘buenas y divinas’… Todo esto fue asentado en un gigantesco registro, con notas junto a los nombres de los ciudadanos: ‘piadoso’, ‘tibio’, ‘corrupto’… Adicionalmente a esto, en el inmenso rubro de súbditos piadosos, estaban quienes voluntariamente espiaban a sus vecinos e incluso se aproximaban a ellos para conversar hasta que cometían un error.” [Hughes, 234-235].

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3. La impopularidad de Lutero y de otros revolucionarios protestantes.

“Año tras año, la aversión de la gente hacia la nueva doctrina y sus apóstoles iba en incremento, incluso en Wittemberg, en el corazón y la cuna de la innovación.” [Janssen, V, 283-284].

“Si el Elector le hubiera otorgado en sus dominios libertad religiosa al Catolicismo, le hubiera representado un gran riesgo, los predicadores [protestantes] temieron esto ante la vista del sentimiento general del pueblo que la vieja fe ganara una decisiva victoria sobre la nueva.” [Janssen, V, 286].

Lutero ni siquiera pudo visitar a su padre, quien se encontraba muy enfermo, en febrero de 1530, por temor a que los campesinos pudieran lincharlo:

“Sabes bien qué clase de amistad me ofrecen los señores y campesinos.” [Janssen, V, 284; LL, III, 550, 15 de febrero de 1530].

“La estima que el pueblo tenía por la doctrina de Lutero no era mayor que la que tenían por su persona…

“‘Ellos nos acusan de rebeldía, por haber destruido la unidad de la Iglesia y por ser los autores de todas las calamidades actuales… Muchos dicen, la religión es para los perros, ya no existe la reverencia hacia Dios… ¿Qué beneficio nos ha traído el Evangelio?, antes estábamos, por mucho, en mejor situación…’.

“La gente hubiera deseado deshacerse de él, junto con su Evangelio, desterrarlo por siempre o por lo menos matarlo de hambre” [Janssen, V, 284-285].

“Los campesinos se volvieron en contra de la Reforma sintiéndose utilizados y traicionados, algunos llamaron a Lutero ‘Dr. Lügner’ (‘Dr. Mentiroso’) y ‘adulador de los príncipes’. Por años, después de la revuelta, se volvió tan impopular que raramente se atrevía a dejar Wittembreg…

“’Todo lo que hizo Dios a través de mí se ha olvidado’, escribió el 15 de junio de 1525; ‘ahora los señores, sacerdotes y campesinos están en contra de mí y me amenazan de muerte’.” [Durant, 393].

“’La mayoría de los alemanes’, escribió Melanchthon en 1548, ‘detestan el mundo de Dios tanto como nos odian a nosotros’.” [Janssen, XVI, 22; BR, VI, 778].

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ix. Protestantismo y capitalismo

Otro mito muy esparcido es el de la unión orgánica entre el Protestantismo y el capitalismo, como si el catolicismo no tuviera relación alguna con éste último. Aunque existe un elemento verdadero en esto, como en toda mentira, particularmente respecto a Calvino, pero los factores causantes reales son mucho más complejos:

“Lutero… despreciaba el comercio y el capitalismo… como Melanchthon, Lutero pensó que el estilo de vida más admirable era el del campesino, debido a que estaba menos en contacto con el espíritu corruptor de las transacciones comerciales…

“Lutero: La mayor desgracia de la nación alemana es, ciertamente, el tráfico de intereses… El demonio lo inventó y el Papa le dio su aprobación, y con esto le ha hecho un daño incalculable al mundo.” [R.H. Tawney, ‘Religion and the Rise of Capitalism’ (La religión y el surgimiento del capitalismo), New York: Mentor, 1926, 82-83, 85].

“Zuinglio… insistió sobre la conocida tesis de que la propiedad privada se origina en el pecado… y, mientras enfatizaba que se deben pagar intereses cuando el estado lo ordena, lo condena en sí mismo como si fuera contrario a la ley de Dios.” [Tawney, ibid., 92].

He aquí, de nuevo, a un “reformador” diciendo que algo es maligno, aunque si el estado lo ordena, debe hacerse. Esto sólo son tonterías morales, y una afrenta a Dios y la cristiandad. Esta clase de mentalidad sólo afecta a los principios en su totalidad, y es una de las causas principales de la actual perversión, en la máxima que propugna “la separación de la Iglesia y el estado”, la cual es frecuentemente utilizada por los secularistas para subyugar la libertad religiosa cristiana.

“Además de su calificada indulgencia hacia los intereses, el Calvinismo hizo unas cuantas innovaciones en detalles de política social, mientras que el contenido el programa era completamente medieval.” [Tawney, ibid., 104].

“Actualmente, nadie toma en serio la tesis de Max Weber, la cual dice que el Calvinismo creó una nueva visión dedicada al capitalismo, el ‘ascetismo mundano’ de los negocios de la modernidad. Parece tan difícil construir alguna defensa a favor de esta engañosa teoría… Casi cualquier elemento que formaba parte del mundo de los negocios en el siglo XVI, incluyendo los registros contables de doble entrada [debe y haber], ya existían en el periodo medieval tardío. La familia Fugger de financieros alemanes y la mayoría de los banqueros de Augsburgo siguieron siendo católicos a pesar de la Reforma, mientras que otros centros financieros importantes en Amberes, Lyon, Génova, Venecia, estaban situados en países católicos. De nuevo, el ideal del trabajo esforzado y la vida metódica fue predicado por los jesuitas del siglo XVII… así como también por sus contemporáneos puritanos. En general, el Calvinismo combatió las prácticas de capitalismo sin trabas con mucho más consistencia que cualquier otra de las iglesias cristianas. Calvino… consideró que el cobro de intereses era una actividad dudosa para un cristiano.” [Dickens, 178].

“El capitalismo existió, tanto en forma como en espíritu, antes de la llegada de Calvino… Las fuerzas económicas que fluían fuera del ámbito religioso contribuyeron a su crecimiento antes de la Reforma. El espíritu capitalista era muy fuerte en Venecia, Florencia, en el sur de Alemania y en Flanders en el siglo XV, aunque estas eran por completo regiones católicas. El desarrollo del capitalismo en Inglaterra y Holanda se debió, en gran parte, a causas económicas… El énfasis de Calvino sobre las virtudes de la clase media no era nuevo, ya que dichas disposiciones sobre industria y economía podían encontrarse ya en la filosofía antigua y en el catolicismo medieval… el énfasis de Aquino [Santo Tomás] sobre la vida mesurada, junto con sus condenaciones a las extravagancias… la ociosidad y la deshonestidad fueron incentivos para el crecimiento de la economía de la clase media… La idea del llamado secular como vocación divina… no era una idea nueva….

“El capitalismo estaba en práctica antes de que Calvino apareciera y fue producto de muchas fuerzas complejas. El factor dominante en la revolución capitalista fue el cambio de la economía natural a la economía monetaria. Esto tuvo lugar algunos siglos antes del XVI y pavimentó el camino de una nueva era… Calvino no ideó el sistema ni el espíritu capitalista.” [Harkness, 187-188, 190, 192-193].

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x. Enrique VIII y la llamada “Reforma” inglesa

1. El fundamento político e impopular de la “Reforma” Inglesa.

“En Inglaterra, la Reforma en todo sentido dependió de la iniciativa de la Corona… La Reforma del reino de Eduardo VI fue traída por una alianza entre políticos totalmente mundanos y carentes de moral con los Reformadores, intolerantes en extremo, como para ponerse ciegamente en sus manos.” [Hughes, 165, 196].

“Cuando el aquejado hijo de Enrique falleció, el pequeño y enfermizo Eduardo, el rey parecía obtener notoriedad. Pero el poder real estaba… en las manos de hombres sin escrúpulos quienes formaban el Consejo. Ellos persiguieron con rigor e incrementaron el saqueo de bienes religiosos e incluso realizaron un esfuerzo para imponer una nueva religión protestante que resultaba repugnante a la vasta mayoría de los ingleses. El secretario de gobierno, quien tenía toda la evidencia a su disposición, estableció esta mayoría en once doceavas partes de la población [o 91.7%].” [Belloc, 12].

“Nunca antes en la historia, ni siquiera en la Alemania luterana, un gobierno había llevado a cabo la total confiscación de la autoridad espiritual para su propio beneficio.” [Daniel-Rops, 242-243].

“La gente escapó de un papa infalible para caer en brazos de un rey absolutista. En un sentido material, el pueblo no se benefició… William Cobbett pensó que, ‘visto sólo en su aspecto social, la Reforma Inglesa fue en realidad el levantamiento de los ricos contra los pobres’.” [Durant, 577-578; Cobbett [1763?-1855] fue un obrero de la clase trabajadora y figura central por la reforma parlamentaria].

“La Reforma, por supuesto, fue una manifestación típica del conservadurismo inglés conducida con la familiar mezcla de confusión, tortuosidad, hipocresía y racionalizaciones de carácter retroactivo.” [Johnson, ibid., 156].

“La forma en que los políticos podían reaccionar ante la religión fue demostrado con mayor descaro en Inglaterra… Ningún país… parecía ser más ortodoxo… Así, la autoridad papal difícilmente había sido puesta en duda antes del golpe, pero fue completamente removida… Esto colocó su origen en una revolución política, sólo los deliberadamente ciegos pudieron hacer esta negación… poniendo la doctrina y las creencias en segundo plano.” [Hurstfield, 80-81].

“La Reforma Inglesa fue una revolución con énfasis político.” [Chadwick, 97].

“La reforma en Inglaterra fue determinada principalmente por los intereses de la Corona.” [Lucas, 533].

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2. Algunos absurdos de la resultante Iglesia de Inglaterra.

“La Iglesia de Inglaterra, en su ‘Homilía de Idolatría’, claramente declara que ‘durante más de 800 años, laicos y clérigos, aprendieron y desaprendieron, que hombres de todas las edades, sectas y grados, mujeres y niños de toda la cristiandad, habían estado alguna vez hundidos en abominable idolatría, de todos los vicios el más detestado por Dios y el más condenable para el hombre’.” [Stoddard, 134].

“En 1548, Eduardo VI, como suprema Cabeza de la Iglesia, pudo decretar que ningún clérigo utilizara el ‘Libro de Oración Común’, o utilizar cualquier otra forma de oración ¡bajo pena de prisión perpetua! Tres años después esto fue extendido al laicado… De hecho, tanto los sacerdotes como muchos laicos fueron forzados a adoptar el Anglicanismo o sufrir la pena de muerte de formas tan despiadadas que el hacha representaba la más compasiva…

“Todos los católicos fueron objeto de maltrato por las opresivas leyes. El convertirse al Catolicismo era considerado un acto de alta traición… No podían llevarse a cabo bautizos, matrimonios o inhumaciones excepto bajo los ritos de la Iglesia de Inglaterra. El espionaje y la traición eran bien recompensados. Una estatua en el Parlamento, colocada en 1605, decía: ‘Cualquier persona que denuncie dónde se dice Misa [católica], obtendrá su propio perdón y una tercera parte de los bienes incautados al infractor’…

“Ningún hombre podía disfrutar de seguridad en la intimidad de su hogar, donde era probable que a todas horas, aunque generalmente de noche, fuera visitado por un magistrado acompañado por una séquito armado… Todos los detenidos eran interrogados y revisados minuciosamente… y existen ejemplos, asentados en registros, de incontables mujeres cuyas vidas fueron puestas en peligro por la brutalidad de los oficiales.” [Lingard, ‘History Of England’ (Historia de Inglaterra), vol. 6, pp. 166-167].

“Como prueba de que se estaban poniendo en práctica leyes atroces, podemos citar el hecho de 1626, cuando Lord Scroop fue acusado de ser muy indulgente ya que él había procesado judicialmente a sólo 1,670 católicos en una pequeña región al este de Riding, en Yorkshire.” [Stoddard, 134-136].

“Más aún, estaban padeciendo divisiones internas y sus dogmas no podían ser definidos con certeza… Las diferencias de la Iglesia en Inglaterra no estaban limitadas por trivialdades… La ‘Alta Iglesia’ y la ‘Amplia Iglesia’ (‘High Church’, ‘Broad Church’)… consideraban al Sacramento de la Santa Comunión desde puntos de vista totalmente diferentes. Una sostenía que implicaba el milagro de la transubstanciación; la otra decía que únicamente era un servicio conmemorativo… Adicionalmente, mientras que los anglicanos consideraban a la Iglesia católica [romana] como la ‘Mujer de Púrpura’ y la encarnación de la idolatría y la blasfemia, otros en la misma Iglesia [anglicana] creían en la Divina Presencia en el santuario, adoptaron la confesión auricular y… se aproximaron lo más posible a las ceremonias de la Iglesia católica romana. Es aún más paradójico el hecho que algunos miembros de la comunión anglicana se llamaban a sí mismos protestantes… muchos clérigos y laicos de la Alta Iglesia repudiaron este nombre ¡e incluso declararon que el Protestantismo era una herejía!” [Stoddard, 136-137].

“¿Quién decidiría y quién respaldaría tales decisiones en una Iglesia como esta? Teóricamente el rey o la reina lo tendrían que hacer, pero realmente, en cualquier caso probado las decisiones… las tomaba el Parlamento, y ¿qué es el Parlamento? Una asamblea legislativa compuesta en su mayoría de legos, muchos de los cuales son ateos, agnósticos o judíos… El actual jefe de la Iglesia de Inglaterra es el dirigente de aquel partido político en particular que resulta estar temporalmente en el poder. Hoy este jefe es el Sr. Lloyd George un disidente galés; y no hace mucho el mundo contempló el aún más asombroso espectáculo de ver a un judío, Benjamín Diraelí, ¡nombrando al Arzobispo de Canterbury y a otros prelados en la Iglesia establecida!” [Stoddard, 138-139]. [Nota del Traductor: Recuérdese que esta cita viene de una obra escrita en 1922].

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3. Efectos sobre la moral y la educación de la Revuelta Inglesa.

James Anthony Froude, un historiador anglicano y ‘ardiente defensor de Enrique VIII’ [Durant, 765], describió las condiciones de la Inglaterra de 1550:

“El movimiento comenzado por Enrique VIII… había arrojado al país a manos de ordinarios aventureros… No sólo las más altas virtudes de auto sacrificio sino los deberes comunes de probidad moral fueron desapareciendo gradualmente. La vida privada fue infectada con la impureza ante la cual el clero católico lucía inocente.” [Durant, 765-766].

La educación y el conocimiento sufrieron un gran declive al que experimentó, de forma similar, el resto de Europa, como era de esperarse en un régimen que ejecutaba a famosos intelectuales -y santos- como Fisher y More:

“Hubo un momento cuando Oxford y Cambridge parecían sufrir el mismo destino de las abadías. El acta de 1547… expresamente excluía a los dos colegios de las ciudades… Después de casi 20 años de disturbios se encontraban en un estado crítico, ‘los pozos casi se han secado’, declaró un reformador, predicando ante menudo rey. Nueve décimas partes del estudiantado han desaparecido, dijo también, Inglaterra verdaderamente ‘se volverá más bárbara que Escitia’. Por supuesto, pasaron dos años en este reino cuando en Oxford no se otorgó ni un solo grado académico. Miles de libros fueron destruidos en el transcurso de múltiples visitas reales así como miles fueron destruidos también cuando cerraron las abadías. La biblioteca de la universidad desapareció. En Cambridge, aproximadamente en 1538, la universidad pasaba por una crisis económica por lo que comenzó a vender sus libros y lo que alguna vez fue una biblioteca se convirtió en tienda de libros. La constatación de esta caída causada por esta divina Reforma fue general.” [Hughes, 199].

¿Cualquier buen cristiano podría estar orgulloso de esta herencia?

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xi. Conclusión: Los pecados y desatinos de los revolucionarios.

1. Distorsiones en la historia de la religión (Rumble and Carty).

“Los libros de texto de historia en lengua inglesa han sido escritos en su gran mayoría por hombres totalmente adheridos al Protestantismo o por hombres con una convicción anti católica… Si tan sólo inconscientemente las tendencias y los prejuicios han dominado sus escritos… En la historia de la Reforma Protestante las emociones y las lealtades sentimentales se han puesto una y otra vez por sobre una mejor y desapasionada razón… De ambos lados de la historia se ha escrito con un espíritu partidista… La Iglesia católica, sin embargo, no tiene nada que temer a los resultados de la investigación histórica seria… Los mejores historiadores católicos y protestantes no están tan lejos de un consenso en los hechos aunque no se los interpreta de la misma manera.” [Rumble and Carty, II, 65-66].

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2. Los desatinos de los “Reformadores” (G.K. Chesterton).

G.K. Chesterton, un ingenioso personaje convertido al catolicismo, hace las siguientes observaciones sobre el derrotero general de la Revuelta Protestante en sus primeras etapas:

“Un hecho no siempre resaltado, pero que siempre me impresiona como el hecho más sobresaliente de todos los misteriosos acontecimientos, es la increíble torpeza de los Reformadores. Los auténticos teólogos protestantes fueron de pésima calidad. Ellos tuvieron una increíble oportunidad cuando la vieja Iglesia había sido eliminada de su camino junto con muchas cosas que realmente eran impopulares y algunas otras cosas que eran merecidamente impopulares… Ellos consumaron todos los errores que era posible cometer, ellos libraron una loca guerra contra todo lo que representaba la vieja fe, de tal manera que sólo pretendían ganar la simpatía de los demás, como la lucha en contra de las oraciones por los muertos o contra la afable imagen de la Madre de la humanidad. Ellos se endurecieron y fijaron su posición de un modo tan efímero que cualquiera podía darse cuenta que pasarían como las modas. Lutero se ató a una especie de furia habitual, la cual, no podía durar para siempre. Calvino fue lógico, pero utilizaba esta lógica en un esquema en el cual la humanidad no encontraría nada perdurable. Quizás los más exitosos fueron aquellos quienes realmente no tenían ninguna idea que ofrecer, como los fundadores de la Iglesia Anglicana… pero incluso ellos mostraron la misma ceguera al sujetarse a sí mismos, instantáneamente, al derecho divino de los monarcas, el cual casi inmediatamente colapsó…

“Los protestantes… fueron desacertados. Realmente ellos no pensaban lo que hacían y esto principalmente se debió a la fuerza que estaba detrás de ellos, que fue la impaciente insolencia y avaricia de los nuevos nobles y príncipes rebeldes…

“En el mismo momento en que el hombre comenzó a contradecir a la Iglesia, por medio de sus propios y personales juicios, sus acciones en su totalidad fueron increíblemente imprudentes. Aquellos quienes rompieron con los fundamentos de la Iglesia casi inmediatamente colapsaron ante la vista de sus propias tesis.” [Chesterton, 26-27, 29].

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3. Erasmo hablando del carácter de Lutero.

“La razón natural humana me ha enseñado que un hombre, pretendidamente honesto, no puede ir más allá de la causa de Dios, sobre todo quien ha excitado al mundo a una gran conmoción y quien encuentra deleite en el abuso y el sarcasmo y que nunca se sacia de esto. Tal cantidad de arrogancia, como nunca habíamos visto sobrepasar, no puede ser ajena al desatino y tal individuo revoltoso no está, en lo absoluto, en armonía con el espíritu apostólico.” [Stoddard, 97].

“Todas las buenas personas lamentan y deploran el cisma fatal con el cual tú has estremecido al mundo con tu espíritu arrogante, desenfrenado y sedicioso.” [Spalding, I, 464].

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4. El rumbo que tomó la Revuelta Protestante condujo a Melanchthon a la desesperanza.

“Esta desmesurada y miserable anarquía me provoca tal angustia que felizmente abandonaría esta vida… La anarquía fortalece la presunción de los malvados y el abandono del aprendizaje amenaza con traer otra era de oscuridad y barbarie… Las manifestaciones en contra de la religión se realizan abiertamente.” [Janssen, XVI, 23-24; BR, V, 852; VII, 543].

En 1545 Melanchthon describe con acierto a “cuatro tipos” de protestantes:

“La primer clase… detesta los lazos con las leyes y costumbres de la Iglesia y prefiere la ruptura con toda la disciplina… (son) la gran parte de la gente común quienes no entienden nada de los fundamentos de la enseñanza… La segunda clase son… los nobles… quienes dan su aprobación… no por convicción sino porque no desean oponerse a los príncipes. La tercera clase… hace grandes pretensiones de piedad… pero bajo este manto sólo buscan gratificar su propia lujuria y codicia… La cuarta clase son aquellos cuyas convicciones se basan en su propio entendimiento, pero estos son pocos.” [Janssen, XVI, 22; BR, V, 725-726].

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5. Resumen de los efectos de la Revuelta (Will Durant).

Finalmente, la opinión del gran historiador Will Durant quien no es católico sino más bien de la corriente secularista. En el epílogo de su monumental trabajo ‘The Reformation’ (La Reforma), él se pone en el lugar de un católico respondiendo a la gran confusión y a los trastornos socio-políticos de la Revolución Protestante, realizando esta tarea más que bien:

“Su énfasis en la fe contra las obras fue ruinosa… por cientos de años la caridad casi desapareció en aquellos lugares donde tuvieron su victoria… Casi destruyeron todas las escuelas que nosotros establecimos y debilitaron, hasta el límite de su desaparición, a las universidades que la Iglesia católica había creado y desarrollado. Sus propios líderes admitieron que esta disrupción de la fe llevó a un peligroso deterioro de la moral, tanto en Alemania como en Inglaterra. Dejaron caer en el caos del individualismo a la moral, la filosofía, la industria y el gobierno. Despojaron de toda alegría y belleza a la religión… sentenciaron a condenarse masivamente a la humanidad, ‘reprobándolos’, y consolaron a unos pocos inocentes con el engreimiento de la ‘elección’ y la salvación. Sofocaron el desarrollo del arte, y doquiera que triunfaron, los estudios de la época clásica marchitaron. Expropiaron los bienes de la Iglesia para dárselo al estado y a los ricos, pero dejaron en mayor pobreza a los necesitados y añadieron desprecio a los miserables… Rechazaron el papado sólo para exaltar al estado: dieron a los codiciosos príncipes el derecho de determinar la religión de sus súbditos… Dividieron nación contra nación, y muchas veces nación y ciudad contra ellas mismas; arruinaron la forma en que el poder en el mundo salvaguardaba la moral y crearon el caos de los estados en tensión… Afirmaron su derecho al discernimiento personal pero se los negaron a otros tan pronto como pudieron… Cada hombre se convertía en su propio papa y así juzgaba las doctrinas de la religión sin tener la habilidad suficiente para comprender la función de la religión en la sociedad y la moral… Una especie de manía desintegradora abierta para todos, enfrentando a los partidarios de unos contra otros, en disputas absurdas y violentas por las que los hombres comenzaron a dudar de la religión y por la que la cristiandad misma se disolvería… la Iglesia permanece firme entre todos estas fluctuaciones de opiniones y pareceres… la cual es el único redil que puede preservar la religión.” [Durant, 936-937].

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Bibliografía.

[P = Obra protestante / S = Obra secular]

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Breve descripción de los principales fundadores protestantes.

1. Teodoro Beza (1519-1605): Francés. Amigo y biógrafo de Calvino quien prosperó como Pastor en Ginebra, Suiza. Publicó una traducción al latín del Nuevo Testamento en 1556 y una crítica a un texto griego en 1565.

2. Martín Bucero (1491-1551): Alemán. Introdujo y promovió el Protestantismo en Estrasburgo (ahora parte de Francia). Sostuvo una opinión intermedia sobre la Eucaristía, entre la de Lutero y Zuinglio, y por algún tiempo tuvo la función de moderar estas partes. Escribió ‘Sobre el Reino de Cristo’ (1550), fue el primer protestante en tratar el tema de la ética social.

3. Heinrich Bullinger (1504-75): Suizo. Sucedió a Zuinglio como pastor en jefe en Zurich, Suiza, y fue el más moderado y tolerante de todos los fundadores protestantes, pero no tan influyente como los demás. Fue autor de ‘La Segunda Confesión Helvética’ de 1566 y fue ayudante de la reina Elizabeth de Inglaterra.

4. Juan Calvino (1509-64): Francés. Pastor en jefe en Ginebra de 1541 a 1564, autor de ‘Institutos de la Religión Cristiana’ (1536 con varias revisiones), el trabajo más influyente de teología sistemática protestante. Los comentarios de Calvino también fueron la pauta para la exégesis protestante. Llegó a ser la figura central de la Revuelta Protestante después de la muerte de Lutero y últimamente se ha considerado más importante en la historia que éste por la prosperidad que tuvieron las iglesias calvinistas especialmente en Holanda, Escocia, Inglaterra y Estados Unidos.

5. Thomas Cranmer (1489-1556): Inglés. El primer arzobispo de Canterbury después de que la Iglesia de Inglaterra rompiera con Roma y de que se manifestara la causa principal de Enrique VIII para derrocar la supremacía papal. Anuló los matrimonios de Enrique con Catalina de Aragón y Ana Bolena, fue el principal autor del libro ‘Libro de Oración Común’.

6. William Farel (1489-1565): Francés. Introdujo el Protestantismo a Neuchatel, Suiza, en 1530 y a Ginebra en 1535, posteriormente presidió en Berna. Su matrimonio, teniendo él 69 años con una joven viuda, se hizo con la desaprobación de Calvino.

7. John Knox (1505?-72): Escocés. Siguió de cerca las doctrinas de Calvino y llevó el Protestantismo a Escocia en 1560, quizás fue el revolucionario más anti católico y virulento de todos los primeros líderes protestantes.

8. Martín Lutero (1483-1546): Alemán. “Padre de la Reforma”, quien la inició con sus 95 tesis publicadas en Wittemberg, Alemania, el 31 de octubre de 1517. Sus trabajos más importantes (y sus favoritos) fueron ‘Comentario a los Gálatas’ y ‘La esclavitud de la voluntad’. También tradujo la Biblia al alemán y escribió innumerables panfletos que circularon ampliamente. Fue un orador destacado pero su pensamiento carecía de orden y frecuentemente caía en la calumnia y/o la vulgaridad. Creía que el cuerpo y la sangre de Cristo estaban literalmente presentes en la Eucaristía “dentro, alrededor, en el pan” (consubstanciación), esta opinión era la más cercana a la católica.

9. Felipe Melanchthon (1497-1560): Alemán. Mano derecha y sucesor de Lutero, pero con un temperamento mucho más apacible. Escribió ‘Loci Communes Theologici’ (Lugares comunes en la teología) (1521, rev. 1555), el primer tratado teológico sistemático protestante, y ‘La Confesión de Augsburgo’ (1530), el cual es un documento relativamente conciliador que contiene algunos elementos que pudieran considerarse católicos.

10. Johannes Escolampadio (1482-1531): Suizo. Introdujo el Protestantismo a Berna y Basilea, Suiza, fue el pastor en jefe de Basilea, amigo de Zuinglio con quien compartía su simbólica opinión sobre la Eucaristía. Se mostró muy abrumado cuando supo de la muerte de Zuinglio en el campo de batalla y murió poco tiempo después.

11. Ulrico Zuinglio (1484-1531): Suizo. Pastor en jefe de Zurich, “Reformador” de Suiza. Sostuvo que la Eucaristía era sólo un símbolo, y fue el más radical de los revolucionarios protestantes, después de los anárquicos anabaptistas. Murió en la batalla de Cappel, Suiza, junto a muchos de sus predicadores.

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Traducción de Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com

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SOBRE la REPRODUCCIÓN del CONTENIDO de B&T: Se concede el permiso para reproducir, total o parcialmente, las traducciones originales de este blog, en otras páginas o blogs, con la condición de mencionar el origen del mismo, así como a su autor original y el nombre del traductor. El autor de B&T hace lo correspondiente al tomar material de otras páginas, sin excepción, y a pesar de no concordar totalmente con las ideas de otras webs o autores, creyendo que en esto reside un simple pero no despreciable acto de honestidad.

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Responses

  1. Me puse a buscar fotos de iglesias anglicanas ,metodistas, calvinistas, luteranas y encontré que tienen vitrales ,imágenes ,crucifijos algunas hasta altares (altares no mesas) hasta parecen más católicas que las iglesias novus ordo minimalistas ,aunque un verdadero relajo mujeres obispos ,mujeres sacerdotes ,obispos gay , bodas de lesbianas, algunas iglesias hasta con estatuas o imágenes de la Virgen María ,algunas fueron iglesias católicas por lo que entendí al medio leerle, también se puede ver que hay como mil divisiones entre cada denominación. Como que las iglesias que vienen directamente de la reforma tienen más similitud con el catolicismo tradicional y las más nuevas por ejemplo: “metodistas pentecostales”, “anglicanos bautistas” etcétera con la iglesia católica novus ordo carismática, igual hay unos que se dicen llamar católicos tradicionalistas con imágenes, crucifijos solo que los sacerdotes se casan ,o católicos anglicanos(no los que recibió B16 en la iglesia oficial),o luterano-católicos ,algo así como que me pongo a estudiar la Biblia ,el catolicismo ,el protestantismo y sale fundo mi propia religión (secta) .Al final todas son sectas ,hasta las que vienen de la misma reforma. Por eso la importancia de checar el linaje de los sacerdotes que dan la Misa en latín, no se mucho del tema pero parece que los sacerdotes de la Nueva Jerusalén (Michoacán) fueron ordenados por un sacerdote (papa Nabor) y no por un obispo, entonces no sería válido. Todo un verdadero coctel de religiones…

    ¿Un animal o planta tiene alma inanimada (mortal)?? Estoy tratando de entender ese detalle…

    • José:
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      Respecto a tu pregunta, el libro ‘Thomas Aquinas on Human Nature: A Philosophical Study of Summa Theologiae’ de Robert Pasnau (http://books.google.com.mx/books?id=oTmKh2S56cAC&printsec=frontcover&dq=robert+pasnau+aquinas+human+nature&source=bl&ots=7wdIZaen23&sig=J70rIcg5qLzxjOccoJhVyGxfoHo&hl=es-419&ei=uKijTda0Jo6_gQeAn6CVCg&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=3&ved=0CCsQ6AEwAg) dice lo siguiente:
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      “Now although a body could a principle of life, in the way that the heart is a principle of life in an animal, nevertheless no body can be the first principle of life… (75.IC)… Aquinas regularly speaks of these different souls; thus, he continually refers the nutritive soul, the sensory soul, and the rational soul (78.IC)… There was, indeed, a general consensus among the scholastics that living things possess just a single soul (see §4.4). Rather than speak of different souls within a single animal, Aquinas (and Aristotle too) tend to speak of the soul as having parts. Thus Aquinas describes ‘the first soul, wich is called the nutritive soul, and wich plants is their soul, whereas in animals it is part of their soul’… Strictly speaking, to show that animal souls are non subsistent, Aquinas would have to show that all animal operations require a body… But he takes for granted, reasonably enough, that the only plausible candidate within animals for a nonbodily operation is the activity of sensation, and so the argument of 75.3 is confined to showing that sensation requieres the body…
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      Traduzco (por atención a quienes no entienden mucho el inglés):
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      “Ahora, aunque el cuerpo podría ser uno de los principios de la vida, de la forma en que el corazón es un principio de la vida en el animal, no obstante, ningún cuerpo puede ser el primer principio de la vida (o vivir sin alma)… Aquino regularmente habla de estas tres diferentes almas, así, continuamente se refiere al alma nutritiva, al alma sensorial y al alma racional… Existe, por supuesto, un consenso general entre los escolásticos de que los seres vivos poseen sólo un alma, en lugar de hablar de diferentes almas en un sólo animal, Aquino (y Aristóteles también), tienden a hablar de las partes del alma. Así, Aquino describe ‘la primer alma’, llamada alma nutritiva y la cual constituye (toda) el alma de las plantas, mientras que ésta es (sólo) parte del alma de los animales… Estrictamente hablando, para demostrar que el alma de los animales no subsiste (después de la muerte), Aquino deberá haber demostrado que todas las operaciones de los animales requieren de un cuerpo… Pero él da por sentado, con suficiente razón, que la única operación candidata de los animales que no necesita de un cuerpo es la sensación, así que el argumento 75.3 está dedicado a mostrar que la sensación require de un cuerpo… (y por lo tanto que el alma de los animales no subsiste después de la muerte)”
      +
      Hasta aquí el pequeñísimo extracto, es muy recomendable todo el estudio que realiza el Dr. Pasnau.
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      Tan sólo imaginemos que el caos que Lutero desató se manifiesta con una media en 2007 de 39 mil sectas y para 2025, según las tendencias actuales, serían unas 55 mil. Por ahí leí, no recuerdo dónde, más o menos decía así: “En Hispanoamérica casi no hay protestantismo sino sectas evangélicas“, y estas sectas son más afines a la mentalidad anabaptista que es el protestantismo radical que hasta los moderados (Lutero, Calvino, etc.) lo combatieron, y sin embargo muchos hoy piensan en Lutero como su héroe. Ya encontré la cita, dice así: “Normalmente en América Latina los verdaderos protestantes son muy escasos. Más bien, abundan los grupos proselitistas, que derivan de los protestantes: testigos de Jehová, mormones, adventistas del 7° Día, pentecostales, “cristianos”, etc.”

      • La peor de todas es la luz del mundo, en las otras aunque no crean en la divinidad de Jesús, por lo menos te salvas por creer en Jesucristo, pero con estos señores tienes que creer en los seudo profetas aron y samuel. Lo curioso es que ahora que ya no voy a las misas bastardas y solo asisto (cuando hay la oportunidad ) a la Santa Misa de Siempre, trato de conocer la tradición y vivirla ,ahora mi familia me considera protestante, cuando los protestantes son ellos con su misa-cena diseñada por montini y compañía…

  2. Pues muchas gracias, tenia duda sobre ese detalle, es que una niña le pregunto a un sacerdote tradicionalista si se podía bautizar un perro y le dijo que no, que solo tenían alma inanimada, entonces le pregunte al padre que si yo le podía echar agua bendita a mi perro y pedir a Dios que mi perro viva muchos años, y me contesto que sí, que hasta hay un día en que se llevan a bendecir los animales a la Iglesia .Gracias…


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