Posteado por: Alejandro Villarreal | Jueves, febrero 3, 2011

El Padre San Pío de Pietrelcina, la Espiritualidad, el Vaticano II y el Novus Ordo Missae

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Título: El Padre San Pío de Pietrelcina, la Espiritualidad, el Vaticano II y el Novus Ordo Missae
Autor: Fr. Jean, OFM
Tomado del sitio de la FSSPX distrito EEUU. Originalmente impreso en la revista ‘The Angelus’ de mayo de 1999
Traducción: Alejandro Villarreal de B&T -2011-

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El Padre Pío (25 de mayo de 1887 – 23 de septiembre de 1968) fue beatificado el 2 de mayo de 1999 por el Papa Juan Pablo II. El es el único sacerdote, que se conozca, que hubo recibido todos los estigmas. El nunca celebró el Novus Ordo Missae.

El último año de este decadente siglo verá la beatificación del Padre Pío, el santo monje a quien Dios envió como signo de nuestra época. Desde hace mucho tiempo ya, se nos ha querido hacer creer en una nueva Iglesia “carismática”, extrañamente, no encontramos en ésta ningunos santos que obren maravillas, como aquellos que conocemos de toda la historia de la Iglesia, desde Pentecostés. Padre Pío parece ser el más cercano a esta procesión de santos, con una labor magnífica, siendo el único sacerdote que ha llevado los estigmas de Nuestro Señor Jesucristo.

Mucho se ha escrito acerca del Padre Pío, más de 600 trabajos, y parece que los autores siempre han enfatizado el lado extraordinario de su vida. No sólo por sus carismas particulares, leer las almas, la sanación, traer a las personas de la muerte, la bilocación, los éxtasis, despedir un olor agradable en particular, profetizar, etc., sino también por sus increíbles sufrimientos que le duraron desde su tierna niñez, las persecuciones que sufrió por parte de muchos hombres de la Iglesia e incluso sus hermanos en la religión, así como sus dos notables obras de caridad: la fundación de la ‘Casa Alivio del Sufrimiento’ y sus grupos de oración.

En resumen, el se presenta ante nosotros como un “santo” más digno de admiración que de imitación, así que, finalmente, pasamos por alto las más interesantes lecciones para ser aprendidas de su vida y las aplicaciones prácticas que podrían transformar nuestras propias vidas. Trataremos, por lo tanto, aunque imperfectamente, plantear algunas de esta lecciones, esperando que todos podamos obtener un beneficio de éstas, y que el Padre Pío, desde lo alto de los cielos, nos socorra a todos, como prometió a todos quienes quisieron ser parte de sus “hijos espirituales”.

El alba de esta vida, totalmente consagrada a Dios y a las almas, se situó en una familia devota y numerosa, donde la abnegación de cada miembro suavizaba y transformaba lo áspero de la vida diaria. Aquí podemos ver cómo se confirma lo dicho por el Obispo de Segur, que es en las familias con una falta del espíritu de sacrificio, donde las vocaciones están en riesgo de perderse. Bautizado un día después de su nacimiento, una gracia por la que estuvo agradecido toda su vida, el Padre Pío fue cristianizado con el nombre de Francesco, presagio de su vocación franciscana, la cual descubrió cuando un monje capuchino visitó a su familia con el propósito de pedir alimentos para el convento. Incluso en esa ocasión, su vocación no estaba decidida, no sin causarle una lucha interna:

“Siento dos fuerzas que chocan dentro de mí, rasgando mi corazón: el mundo me desea para él y Dios me llama a una nueva vida. Sería imposible describir este martirio. El sólo recuerdo de esta batalla interna hiela la sangre de mis venas…”

No tenía 16 años cuando entró al noviciado, sobre la puerta del claustro, como bienvenida, se leía en un  letrero: “Haz penitencia o muere”. La regla diaria incluía mucha oración, suficiente labor, y poca lectura, restringiéndola especialmente al estudio de la Regla y las Constituciones.

En el Hermano Pío era visible la abundancia de lágrimas que derramaba durante el periodo de oración mental matutina, la cual, en las casas Capuchinas, se consagra a la meditación de la Pasión. Sus lágrimas eran tan abundantes que era necesario colocar toallas frente a él, en el suelo del coro. Como en San Francisco de Asís, fue su contemplación amorosa y compasiva en Jesús crucificado lo que le ganó la gracia de recibir más tarde los dolorosos estigmas en su cuerpo. Incluso entonces, le confió a su director espiritual, Fr. Agostino:

“En comparación al sufrimiento de mi carne, los combates espirituales que me aquejan son mucho peores”

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Expiación por los pecadores: pruebas interiores

Parecería que Dios espera que los justos expíen de una forma muy especial las tentaciones y los pecados públicos de sus contemporáneos. En el tiempo del sicoanálisis, con su pretensión de explicarlo todo a través de la culpa y las faltas, y ganando terreno, el Padre Pío, como la pequeña Teresa, debían sufrir una crisis, casi insoportable, de duda, la cual lo atormentó por casi tres años. Entonces, después de la tormenta vino la noche, una noche del alma que le duró por docenas de años, con ocasionales leves destellos de luz:

“Vivo en una perpetua noche… me encuentro atormentado por todo, y no sé si actúo bien o mal. Me doy cuenta que no es simple aprensión: sino que, la duda aplastante que siento, es sobre si estoy complaciendo al Señor. Y esta ansiedad me asalta en todos lados: en el altar, en el confesionario, ¡en todo lugar!”.

Deben tenerse en mente sus experiencias místicas para meditar sus máximas:

“El amor es más bello en la compañía del temor, pues de esta manera se fortalece”. “Entre más se ama a Dios, ¡menos lo siente uno!”

Santa Teresa del Niño Jesús se opuso al presuntuoso racionalismo de su tiempo, por medio de su espiritualidad infantil, pero también la expió a través de terribles tentaciones en contra de la fe. Su clamor, “¡creeré!”, es bien conocido. El Padre Pío también experimentó violentas y prolongadas tentaciones en contra de la fe, las cartas a Fr. Agostino lo testifican:

“Blasfemias cruzan incesantemente mi mente, e incluso más, falsas ideas, ideas de infidelidad e incredulidad. Siento que mi alma es traspasada en cada instante de mi vida, me sofoca… Mi fe es sostenida sólo por un esfuerzo constante de mi voluntad en contra de cada persuasión humana. Mi fe sólo es fruto de los continuos y arduos esfuerzos que extraigo de mi ser. Y todo esto, Padre, no es algo que suceda unas cuantas veces al día, sino que es incesante… Padre, ¡qué difícil es creer!”.

Que preciosas lecciones deben ser para nosotros, por ejemplo, ser sorprendidos y encontrarse tentados a tal grado.

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El Director espiritual

El Padre Pío salió victorioso de estas terribles pruebas poniendo en práctica lo que le fue enseñado durante su noviciado: la perseverancia en la oración, la mortificación de los sentidos, una inquebrantable fidelidad a las obligaciones de su estado y, finalmente, una obediencia perfecta al sacerdote encargado de su alma. Su experiencia dolosamente adquirida le permitió guiar a otras almas al deseo de la perfección y la exigencia.

A las almas que él dirigía, les dio una regla de cinco puntos:

1. Confesión semanal

2. Comunión diaria

3. Lecturas espirituales

4. Examen de conciencia cada noche

5. Oración mental dos veces al día

En cuanto al rezo del Rosario, decía que era muy necesario, además, frecuentemente decía:

“La confesión es el baño del alma, uno debe hacerlo por lo menos una vez a la semana. No quiero que las almas permanezcan sin confesarse más de una semana. Incluso una habitación vacía y desocupada se empolva, vayan cada semana ¡y verán que necesitan desempolvarse de nuevo!”

A aquellos quienes se consideraban indignos de recibir la santa Comunión, les respondió:

“Es muy cierto, no somos dignos de tal regalo. Sin embargo, una cosa es aproximarse al Santísimo Sacramento en estado de pecado mortal, y otra muy diferente, considerarse indigno. Todos somos indignos, pero es Él quien nos invita, es Él quien lo desea. Seamos humildes y recibámoslo con el corazón contrito y lleno de amor.”

A otros, quienes le decían que el examen diario de conciencia les parecía inútil, pues su consciencia les mostraba en cada momento qué acción era buena o mala, les dijo:

“Esto es muy cierto. Pero todo comerciante experimentado de este mundo no sólo sigue cada transacción de pérdida o ganancia en sus ventas, al final del día, realiza un balance total para determinar lo que debe hacer en el futuro. Se sigue que es indispensable el realizar un examen riguroso de conciencia, breve y claro, cada noche. El daño a las almas que viene de la falta de lecturas virtuosas, me hace estremecer… ¡Qué poder espiritual tiene la lectura para reformar vidas e incluso hacer que las personas mundanas entren en el camino de la perfección!”.

Cuando el Padre Pío fue condenado a no ejercitar ningún ministerio, el pasaba su tiempo libre, no leyendo diarios noticiosos, “el evangelio del Diablo”, sino leyendo libros de doctrina, historia y espiritualidad. A pesar de esto diría:

“Uno busca a Dios en los libros, pero a Él se lo encuentra mediante la oración”.

Sus consejos para la oración mental eran muy sencillos:

“Si no logra una meditación exitosa, no se rinda ni abandone esta práctica. Si son muchas las distracciones, no se desanime, haga la meditación de la paciencia, que aún será provechosa. Decida la duración de su meditación y no se levante hasta terminarla, incluso si le esperara su crucifixión… ¿Por qué se preocupa tanto por no saber cómo meditar adecuadamente? La meditación es un medio de unirse a Dios, pero no es el fin en sí misma. La meditación ayuda en el amor a Dios y al prójimo, ame a Dios con toda su alma y sin reserva, y ame a su prójimo como a usted mismo, y esto representará la mitad de su meditación”.

Lo mismo se puede decir respecto al Santo Sacrificio de la Misa: se trata más de actos, de contrición, de fe, de amor, que de reflexiones o consideraciones intelectuales. Alguien preguntó si era necesario seguir la Misa con el misal, el Padre Pío contestó que sólo el sacerdote necesita del misal, según él, la mejor forma de atender el santo sacrificio es unirse uno mismo a la Virgen Dolorosa, al pie de la cruz, con amor y compasión. Sólo en el paraíso, asegura a su interlocutor, comprenderemos todos los beneficios que recibimos por asistir a la santa Misa.

El Padre Pío, quien fue muy cordial y agradable cuando trataba a las personas, se volvía muy severo e inflexible cuando el honor de Dios estaba en juego, especialmente en la iglesia.

“El cuchicheo de los fieles era aplacado con un severo acto de autoridad del Padre, quien abiertamente miraba a quien no conservase una postura adecuada… Si alguien permanecía parado, incluso por la falta de espacio en los bancos, él imperiosamente lo invitaba a arrodillarse para participar dignamente en el Santo Sacrificio de la Misa”.

Ni siquiera un distraído chaval del coro le pasaba de largo: “Mi niño, si quieres ir al infierno, lo puedes hacer sin mi permiso”.

Las modas de postguerra pasaban por la misma censura:

El Padre Pío, sentado en su confesionario abierto, no permitía que ninguna mujer o moza se presentara con una falda muy corta. Algunas veces causaba que algunas derramaran lágrimas, porque a pesar de haber esperado horas en fila, las rechazaba por vestir inapropiadamente, entonces, algunas almas altruistas se ofrecían a ayudar, proporcionándoles a las penitentes un saco largo o lo que necesitasen, finalmente, algunas veces el Padre permitía que el humillado penitente se confesara.

Su director espiritual le reprochó esta dureza en su conducta, él replicó:

“Podría obedecerle, pero cada vez es Jesús quien me dice cómo debo tratar a esas personas”.

Su severidad, entonces, fue inspirada desde arriba, únicamente por el honor a Dios y la salvación de las almas.

“Las mujeres que satisfacen su vanidad en el vestido nunca podrán poner su vida en Jesucristo, más aún, ellas pierden los ornamentos de su alma tan pronto este ídolo entra en su corazón”.

Y no dejaba que nadie le hiciese recriminaciones en el nombre de la caridad:

“Le ruego que no me reproche en nombre de la caridad, porque la mayor caridad es aquella que libera las almas de las garras de Satanás, con el fin de ganarlas para Cristo”.

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El Padre Pío y el Novus Ordo Missae

Él fue modelo de respeto y sumisión hacia sus superiores eclesiásticos, especialmente durante el tiempo en que fue perseguido. No obstante, no pudo permanecer en silencio acerca de las desviaciones fatales para la Iglesia. Incluso antes de la clausura del Concilio, en febrero de 1965, alguien le anunció que pronto tendría que celebrar la Misa de acuerdo con un nuevo rito, ad experimentum, ya no en latín, y que había sido ideada por una Comisión Conciliar Litúrgica con el fin de responder a las aspiraciones del hombre moderno. Inmediatamente, incluso antes de conocer el texto, escribió a Pablo VI para pedirle una dispensa de este experimento litúrgico, y para poder seguir celebrando la Misa de San Pío V. Cuando el Cardenal Bacci lo fue a ver, con el fin de otorgarle esta autorización, el Padre Pío dejó escapar una queja en presencia del mensajero papal:

“Por compasión, terminen rápidamente el Concilio”.

El mismo año, durante la euforia conciliar que prometía una nueva primavera en la Iglesia, le confió a uno de sus hijos espirituales:

“En esta época de oscuridad, recemos. Hagamos penitencia por quien ha sido elegido”,

y especialmente lo hizo por quien es nuestro pastor, aquí abajo:

“Toda su vida se inmoló por el papa reinante, cuya fotografía estaba entre las escasas imágenes que decoraban su celda”.

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¿Renovación de la vida religiosa?

Hay otras escenas de su vida llenas de significado, por ejemplo, sus reacciones al ‘aggiornamiento’ de las órdenes religiosas ideadas a partir del Vaticano II. Las palabras que se citan a continuación son parte de un libro que lleva el imprimátur:

“En 1966, el Padre General (de los Franciscanos) vino de Roma antes de un Capítulo especial sobre las Constituciones, con el fin de pedir al Padre Pío sus oraciones y bendiciones. Se reunió con el Padre Pío en el claustro. ‘Padre, vine para encomendar en sus oraciones el capítulo especial para las nuevas Constituciones…’ Apenas escuchó ‘Capítulo especial’ y ‘nuevas Constituciones’, cuando el Padre Pío, con un violento gesto dijo en voz alta: ‘Todo esto no son sino tonterías destructivas’. ‘Pero Padre, después de todo, hay que tomar en cuenta a las generaciones más jóvenes… los jóvenes evolucionan a su propia manera… existen nuevos requerimientos…’. ‘Lo único que se está ignorando es la mente y el corazón, eso es todo, entendimiento y amor’. Entonces dirigiéndose a su celda, dio media vuelta y se fue, apuntando con un dedo y diciendo: ‘¡No debemos desfigurarnos a nosotros mismos, no debemos desfigurarnos a nosotros mismos! ¡El Día del Juicio del Señor, San Francisco no nos reconocerá como sus hijos!’.”.

Un año después, se presentó la misma escena con el ‘aggiornamiento’ de los Capuchinos:

“Un día, algunos compañeros se encontraban discutiendo con el Padre Definidor General, consejero o asesor general o provincial de la orden religiosa, sobre los problemas de la Orden, cuando el Padre Pío, con sobresalto dijo en voz alta y con una mirada enfocada en la distancia: ‘¿Qué es lo que se traen en Roma? ¿Qué es lo que traman? ¡Ustedes incluso pretenden cambiar la Regla de San Francisco!’. El Definidor replicó: ‘Padre, los cambios se proponen debido a que los jóvenes no quieren saber nada de tonsuras, hábitos, pies descalzos…’.

“¡Échenlos fuera!, ¡échenlos fuera! ¿Qué es lo que está diciendo? ¿Son ellos quienes le hacen un favor a San Francisco tomando el hábito y siguiendo su modo de vida, o es San Francisco quien les ofrece un gran regalo?”.

Si consideramos que Padre Pío era un alter Christus comprobado, que toda su persona, cuerpo y alma, estaba perfectamente conformada, tanto como era posible, al modo de Jesucristo, su completo rechazo hacia el Novus Ordo y el aggiornamiento debe ser una lección que debemos aprender, es también notable que el buen Señor decidiera llamar a Su fiel sirviente justo antes de que fueran impuestos en la Iglesia y en la Orden Capuchina. Es también notable que Katarina Tangari, una de las más privilegiadas hijas espirituales de Padre Pío, tan admirablemente apoyara a los sacerdotes de la FSSPX en Ecône, hasta su muerte, ocurrida un año después de las consagraciones episcopales de 1988.

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Lección final: Fátima

Padre Pío incluso obligaba menos a seguir el prevaleciente orden social y político, o mejor dicho, desorden, en 1966 diría al respecto:

“Confusión de ideas y reino de ladrones”.

El profetizó que los comunistas tomarían el poder,

“sorprendentemente, sin disparar una sola bala… sucederá durante la noche”.

Esto no debe sorprendernos, ya que las peticiones de nuestra Señora de Fátima no fueron escuchadas. Incluso dijo al Obispo Piccinelli que la bandera roja ondearía sobre el Vaticano, “pero esto será pasajero”, su conclusión aquí, de nuevo, está en consonancia con la de la Reina de los Profetas: “Pero al final, mi Corazón Inmaculado triunfará”. Los medios por los cuales esta profecía será pasajera, sabemos que son: el poder divino, sin faltar las dos potencias en manos del hombre: la oración y la penitencia. Esta es la lección que nuestra Señora quiso que recordáramos al principio del siglo XX: Dios desea salvar al mundo por medio de la devoción al Inmaculado Corazón de María, y no existe dificultad, material o espiritual, nacional o internacional, que no pueda ser solucionada por medio del santo Rosario y nuestros sacrificios.

Esta es también la última lección que Padre Pío quiso que aprendiéramos con su ejemplo, y especialmente por medio de sus “grupos de oración”, los cuales estableció en todo el mundo.

“Nunca estuvo sin un rosario cerca, había incluso uno debajo de su almohada. Durante el día, el rezaba docenas de rosarios”.

Unas cuantas horas antes de morir, quienes estaban a su alrededor le pidieron que dijera unas palabras, todo lo que pudo decir fue:

“Amen a la Santísima Virgen y hagan que la amen. ¡Siempre recen el Rosario!”.

La inminente elevación del Venerable Padre Pío ciertamente despertará en muchas almas, tanto curiosidad como admiración. Podemos aprovechar esta oportunidad para recordarles a todos estas lecciones si, por supuesto, sabemos ponerlas en práctica en nuestra propia vida, en el amor misericordioso de los Santísimos Corazones de Jesús y María.

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Traducción de Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com

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SOBRE la REPRODUCCIÓN del CONTENIDO de B&T: Se concede el permiso para reproducir, total o parcialmente, las traducciones originales de este blog, en otras páginas o blogs, con la condición de mencionar el origen del mismo, así como a su autor original y el nombre del traductor. El autor de B&T hace lo correspondiente al tomar material de otras páginas, sin excepción, y a pesar de no concordar totalmente con las ideas de otras webs o autores, creyendo que en esto reside un simple pero no despreciable acto de honestidad.

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Responses

  1. Qué bello, me encantó. Hace un tiempo leí sobre la voda del Padre Pío y una de las cosas que más me impresionaron fue el hecho de poder estar al mismo tiempo es dos lugares diferentes. Hermoso, me ronovó el alma.

  2. DOY GRACIAS A DIOS PADRE POR HABER TENIDO INFORMACION DE LA EXITENCIA DEL PADRE PIO, EN EL MOMENTO QUE YO SUPE DE SU EXISTENCIA ESTABA PASANDO POR UNA ETAPA DE MI VIDA MUY DIFICIL, LE PEDI SU INTERSECION Y ESTOY SEGURA Y DOY INFINITAS GRACIAS PORQUE ME ESCUCHO Y ME AYUDO A SALIR DE ESA SITUACION TAN APREMIANTE A TODA MI FAMILIA, HOY Y SIEMPRE SERE SU HIJO ESPIRITUAL. AMEN.

  3. Una pregunta por favor, es que un padre (sedevanatista) me comento que vio un video (Ultima Misa de San Pio) en el you tube donde el padre pio celebraba la nueva misa, entonces me acorde de este articulo y se lo enseñe, después de leerlo como que se quedo más tranquilo de que el padre pio nunca haya celebrado la misa moderna, aunque ese video parece tan real que siempre como que queda una duda, y en un audio el padre Ceriani me parece dijo que celebraba con el misal de no me acuerdo si de juan23 o Pio XVII .Ese video es falso ??? Con que misal celebraba el padre pio????

    • Jacinto:
      +
      El dato que dice que el Padre Pío nunca celebró el Novus Ordo es confiable y es cierto, sin embargo, recordemos que él convivía con muchos otros frailes infectados del espíritu modernista, de esta manera, se dice también que estos frailes hacia el final de la vida del Padre Pío, prepararon un escenario que a primera vista es aparentemente modernista, con el altar hecho mesa, el crucifijo desplazado, etc. Las misas que he visto en youtube del Padre generalmente carecen de audio original o lo sustituyen con una narración o música -incluso existen representaciones con actores donde se muestra a la gente de pie mientras él consagra-, por lo que no se escucha lo que dice el Padre, sin embargo en una de éstas, se escucha cuando los fieles cantan el Kyrie en latín [quise decir como se canta en el rito tradicional, pues el Kyrie está en griego]. Teniendo él permiso para no celebrar el Novus Ordo y en la época cuando todavía no se promulgaba, no existe razón para que no utilizara el misal de San Pío V cotidianamente. En contra de su voluntad -como en los vídeos- quizás pudo haber celebrado con pequeños cambios la Misa, con el fin de dar la apariencia que seguía los cambios del CVII, recordemos también que estos vídeos que muestran concurrencia de fieles corresponden a la época cuando se le levantó la restricción de celebrarla sólo en privado, por lo que debía dar la impresión de que estaba en línea con las innovaciones, que finalmente había sido “machacada” su voluntad -sólo aparentemente-. Este es sólo un ejemplo del acoso que el Padre Pío sufrió por parte de sus hermanos y superiores, prohibiéndole escuchar las confesiones de los laicos, restringiéndole el tiempo para celebrar misa (media hora) y que fuera privada, cuando se dice que ordinariamente se tomaba hora y media, etc., todo lo cual lo sufría con verdadera imitación de Cristo. Si se hubiera permitido a un santo como este celebrar la Misa de siempre en público, hubiera sido como un reguero de pólvora, opacando cada una de las innovaciones, atrayendo fieles, pero los “caritativos y ecuménicos” modernistas lo aislaron y lo humillaron a más no poder, ¡un genuino alter Christus!

  4. Gracias…

  5. Gracias nuevamente, Alejandro, que Dios lo bendiga

  6. […] DE: BIBLIA Y TRADICION Share this:TwitterFacebookMe gusta:Me gustaBe the first to like this. Esta entrada fue publicada […]


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