Posteado por: B&T | Martes, diciembre 7, 2010

Rebelión en la Iglesia

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Título: Rebelión en la Iglesia
Autor: Catholic Investigative Agency and Michael Voris, S. T. B. -Real Catholic TV-
Original en inglés: Rebellion in the Church
Traducción: Alejandro Villarreal de B&T -nov. de 2010-

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Hola y bienvenidos a esta edición de ‘Catholic Investigative Reports’ (Reportes de investigación católica).

Nuestro tema en esta ocasión es:

Rebelión en la Iglesia. La forma en que la codicia y la herejía han despojado a la Iglesia“.

Tesis: La Iglesia católica está siendo desgarrada por traidores, clérigos ignorantes, religiosos y laicos quienes han sucumbido a las filosofías humanistas por medio de su cobardía, codicia y soberbia.

Afortunadamente, no todos los obispos han sucumbido a este espíritu de los tiempos. Existen muchos obispos buenos y espléndidos quienes hablan sobre las verdades de la fe claramente, como el Card. Raymond Burke, quien recientemente expresó en un discurso, que recibió amplia atención, que los obispos tienen la gran tarea de obedecer el Magisterio y poner el máximo ejemplo en esto, y cuando no lo hacen, son desobedientes. Éste es un breve extracto de su discurso:

No sería exagerado decir que la Iglesia está en llamas, de múltiples maneras. El origen del fuego de la rebelión, puede ser seguido hasta el pecado original, pero muchos de nuestros problemas contemporáneos nos sitúan precisamente en los hechos de los últimos 500 años, cuando la Cristiandad fue profundamente perturbada por dos revoluciones sombrías. Las consecuencias de esas acciones han dado sus frutos en nuestros días, permitiendo la sucesión de rebeldes que debilitan a la Iglesia desde dentro.

Comencemos…

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Contenido:

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¡Reforma!

Los dos principales rebeldes, quienes iniciaron el fuego, fueron Martín Lutero y Enrique VIII. Lo que ellos pusieron en movimiento influenció directamente en las acciones de muchas almas  y que decidieron realizar día a día, y por estas decisiones, millones de almas podrían perderse, primordialmente debido a que ellos han sido impedidos de disfrutar de la vida en Jesucristo, porque ellos han sido impedidos de estar en comunión con la Iglesia católica, y esto incluye a católicos que se consideran dentro de la Iglesia.

De muchas maneras, la rebelión hoy día es el status quo, es el estado en que imperan las cosas, dejando a la fe católica en la confusión. Por ejemplo, la causa por la que muchos estudiantes de escuelas católicas ignoren casi todo lo relacionado con su fe, es debido a que los rebeldes trabajan incansablemente para inducir la destrucción de la educación católica, publicando libros de texto que denigran a la religión, promoviendo Misas excéntricas o parodias de ésta, e involucrándonos a todos en esos retiros donde se enseñan charlatanerías que nada tienen que ver con el catolicismo.

¿Les son familiares estas locuras?

Lo que nos queda de la fe católica es, de muchas maneras, sólo una sombra de lo que fue, y nos encontramos ahora involucrados en una “contrarreforma”, en una lucha contra la rebelión, involucrados en “una batalla espiritual” por las almas y la Iglesia, tal como Jesucristo encargo a San Pedro.

¿Cómo comenzó todo esto?, ¿cómo es que llegamos a la situación en que nos encontramos hoy?

Si seguimos el camino de esta interrogante, llegaremos con Martín Lutero y observaremos que el comienzo de la rebelión en la Iglesia tomó un cariz serio. Lutero, si recuerdan, fue un sacerdote, él fue el padre de la “Reforma”. Antes de seguir, un par de comentarios.

Primero, virtualmente, toda herejía o cisma en la historia de la Iglesia fue ideada por algún clérigo, un sacerdote o un obispo. Más aún, las herejías se exacerbaron debido a que los obispos lo permitieron, por su cobardía, orgullo e ignorancia. Debido a la forma en que se ejercita el poder y la influencia en la Iglesia, los laicos han tenido muy poca influencia en poner en movimiento herejías notables, algunos de ellos sólo las han aceptado una vez propuestas.

Es muy difícil para un laico comenzar un movimiento de herejía y mantenerlo vivo, y esto es bueno, a menos que tal laico sea un líder en su comunidad.

En segundo lugar, la historia llama a la revuelta protestante del siglo XVI, la Reforma, y nada podría estar más lejos de la verdad. Martín Lutero no reformó a la Iglesia, él la desgarró, fomentando la revolución y la caída. Él la comenzó al rechazar ciertas enseñanzas de la Iglesia y terminó rechazando a la Iglesia misma. Lo que estuvo en movimiento, fue la mentalidad de rechazo a la autoridad establecida sustituyéndola por la propia. Lo que Lutero inoculó a la sociedad fue una actitud de rebelión en contra de la autoridad, donde cada persona se convierte en su propia autoridad. Comenzó como algo aparentemente inofensivo, confinado a sólo la interpretación de las Escrituras, pero se disperso rápidamente y pasó de la interpretación de la Escritura a un criterio personalista de aceptación o negación de las enseñanzas de la Iglesia y de ahí al rechazo a la Iglesia misma. Estando la Iglesia desestabilizada, las estructuras políticas comenzaron ahora a desquebrajarse y a tambalearse.

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Enrique VIII

Con una revolución religiosa azotando la mayor parte de Europa, Inglaterra también fue víctima de las brasas teniendo como verdugo al rey Enrique VIII. Enrique, siguiendo de cerca los pasos de la actitud de Lutero, afirmó que la máxima autoridad de la Iglesia era él mismo, tomando el título particular de “Jefe Supremo de la Iglesia en Inglaterra”. Él doblegó a todos los obispos del reino de Inglaterra, excepto a uno, a San Juan Fisher, quien fue decapitado.

Cada obispo de Inglaterra sucumbió a las amenazas de Enrique, siendo objeto de arrestos domiciliarios y confiscación de propiedades de la Iglesia. Su traición habría de tener devastadoras consecuencias.

Menos de cien años después, los Peregrinos emprenderían un viaje desde las costas de Inglaterra hacia el Nuevo Mundo, llevando consigo su anticatolicismo. Ellos representaron la semilla de una nación que eventualmente se convertiría en una super potencia mundial y el mayor exportador de la herejía protestante, a todo el mundo. La herejía protestante, que con el tiempo ascendería a grandes alturas en la cultura dominante del siglo XX y que tuvo una incluso temprana y profunda influencia en políticos y académicos.

Lo que Lutero desencadenó y la monarquía inglesa exportó fueron las bases filosóficas del moderno relativismo. Para finales del siglo XVI y comienzos del XVII, la rebelión en contra de la autoridad se movió fuera de sus amplios confines teológicos y se estableció firmemente en la arena del elitismo cultural. Había nacido la era de los iluminados.

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La Ilustración

Lo que se quiere dar a entender como ilustración es que todo el pensamiento medieval, el cual por definición es sinónimo del pensamiento católico, había ausencia de luz y era inútil, de aquí el uso moderno del término “Era Oscura” u “Oscurantismo”.

En la “Ilustración”, el hombre ya no necesitaba nada que estuviera relacionado con Dios, sólo a sí mismo. La “Ilustración” duró más de un siglo e involucró a innumerables filósofos quienes rechazaron la verdad objetiva y la autoridad que la proclamaba. Hombres como Francis Bacon (1561-1626) enfatizaron el uso de la razón y la investigación científica para llegar a la verdad. René Descartes (1596-1650) con su famoso “cogito ergo sum” [pienso luego existo], trató de explicar el universo como una mera proposición lógica. Y Tomás Hobbes (1588-1679) con su reinterpretación del materialismo radical de la Escritura, donde asevera que el cielo y el infierno existen en la Tierra.

[Nota de B&T: Es necesario apuntar que estas ideas racionalistas y cientificistas nunca pudieron demostrar que la fe es contraria a la razón y a las verdades naturales y viceversa. De aquí que hoy en día tengamos sistemas materialistas como el darwinismo que han perdido el contacto con la realidad y no reflejen verdad natural alguna. Fe y razón no se contraponen.]

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Voltaire

Y en este “despertar”, vinieron otros gigantes del desplazamiento, como Francois-Marie Arouet (1694-1778), quien utilizó el seudónimo de Voltaire, y quien se burlaba de la Iglesia, por su falta de “ilustración” y su “culto primitivo” a un Ser Supremo.

Voltaire es el icono de la “élite ilustrada”: educada, culta, sofisticada y repartida en las numerosas corrientes de la época. Él y sus aliados formaron el panteón de los “dioses” de la “ilustración”, hombre como Montesquieu, John Locke, Rousseau, David Hume y Berkeley, proclamando error tras error.

John Locke (1632-1704), con su apelación a la razón humana como árbitro final de la verdad y en oposición a cualquier autoridad externa. La idea de que cada uno decide qué es verdad, no es una idea del siglo XXI.

George Berkeley (1685-1753) y su llamado idealismo subjetivo, en el cual sostuvo que la realidad procede de la mente y no es impuesta en la mente por ninguna autoridad externa.

Montesquieu (1689-1755) alteró la idea de la Divina Providencia que se conocía hasta el momento y en su lugar colocó eventos o acontecimientos con sus consecuencias, para explicar las interrelaciones en los grandes movimientos del hombre sólo por el azar.

David Hume (1711-1776) en un intento de otorgar aún mayor confusión a las cosas, subordina la razón a los sentimientos humanos y dice que la moral se deriva de la forma en cómo nos sentimos, no de alguna autoridad. Como se ve, esta idea tan esparcida y familiar en la actualidad, tampoco es original de nuestros tiempos.

Rousseau (1712-1778) profundizó en la idea de que el hombre era básicamente bueno pero se corrompía en la sociedad, y que no nacía con el pecado original y con la resultante concupiscencia, y por lo tanto, no había necesidad de ningún Salvador.

[Nota de B&T. Concupiscencia: deseo de bienes terrenos y, en especial, apetito desordenado de placeres deshonestos. (RAE)]

Por cierto, es extraño cómo todas estas épocas son referidas con nombres o términos totalmente incorrectos, la Reforma debería llamarse la Revuelta y la Ilustración debería llamarse Ofuscación.

Así como la Revuelta protestante estremeció las ventanas y sacudió los fundamentos de la visión unificada que se tenía de la Divinidad y las relaciones del hombre para con la primera, los filósofos de la “Ilustración” llegaron para derribar lo que quedaba.

Antes de la revuelta de Lutero, la visión del mundo era: Dios es el origen y el fin de la existencia hombre, y la Iglesia es el conducto necesario entre Dios y el hombre, con sus sacramentos y dispensación de la gracia. En esta visión, el Estado estaba subordinado a la Iglesia, que cooperaba al preservar el orden social, donde el rey temporal estaba sujeto al Rey de reyes [Jesucristo], aunque frecuentemente, en la práctica, muchos monarcas se resistieron a este principio.

Así, este modelo podría verse como una pirámide donde Dios estaba en la cúspide, luego la Iglesia, después el Estado, la aristocracia o nobleza que gobernaba y en la base el pueblo. Lutero propició una nueva organización, una visión de nuevo orden se levantaba, donde la Iglesia ya no era necesaria y el Estado tenía la supremacía del orden temporal. Considerada la Iglesia como innecesaria, entonces se consideró que cada hombre podía llegar a Dios por sí mismo, por medio de sus sentimientos, pensamientos, experiencias, en resumen, su propia visión subjetiva de sí mismo y del mundo que los rodeaba.

Pero en la esfera política, ocurriría una dinámica totalmente diferente. Hasta el momento había existido una relación muy cercana entre la Iglesia y el Estado, y era natural que con la marginalización de la Iglesia, los monarcas y aristócratas fueran eliminados también.

El fruto de la “Ilustración” fue haber desplazado a Dios por el hombre.

En los siguientes 200 años, esta filosofía llevaría al caos, a dos guerras mundiales y a cientos de millones de esclavizados por dictadores totalitarios.

Pero al comienzo de la “Ilustración”, lo que primero fue amenazado fue el orden político existente. Esto fue más evidente en la Revolución Francesa de 1789 a 1799, que en cualquier otro lugar y circunstancia, hubo un reinado del terror en el periodo de 1793 a 1794, donde tantos como 40 mil personas, la mayoría fieles católicos, clérigos y laicos, tuvieron como destino la guillotina, también llamada la ‘Navaja de Afeitar Nacional de Francia’.

La ejecución del rey Luis XVI y la reina María Antonieta en 1793 simbolizó el final de una era de autoridad derivada de lo alto. Desde ahora, el pueblo sería gobernado en igualdad, libertad y fraternidad, o por lo menos, esa era la fantasía.

En la década siguiente, Napoleón Bonaparte empleó el puño de hierro en Francia. Pero lo que había sido establecido fue la noción de que la autoridad era impuesta desde abajo, “de acuerdo a los deseos de las masas”, y que toda autoridad estaba sujeta a su escrutinio e incluso a su rechazo y deposición.

Esta es la conexión entre Lutero y Voltaire, una vez que la autoridad teológica fue desestimada, la autoridad política corrió con la misma suerte, de forma natural. Sólo bastaría dar un pequeño paso más para derribar la noción de autoridad Divina.

En resumen, desde Lutero y Enrique VIII, a los filósofos de la “Ilustración”, sólo han pasado aproximadamente trescientos años. En estos trescientos años se preparó una era todavía más peligrosa, la era del Modernismo.

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El Modernismo

La Reforma de Lutero destruyó la noción de autoridad de la Iglesia. La “Ilustración” destruyó la noción de autoridad del Estado derivada de la autoridad de la Iglesia. Con la noción de la autoridad ahora tan disminuida, surgía una nueva mentalidad que decía que los hombres son libres de aceptar o rechazar cualquier cosa presentada como autoridad, fundamentándose sólo en el propio entendimiento subjetivo, y siendo supuestamente la razón el fundamento de esto último.

Apelar a la fe como forma de conocer algo se volvió inadmisible, considerado como superstición y mito. En esta forma de pensar, la Biblia se consideraba como una obra costumbrista y los sacramentos como supersticiones, el Cielo e Infierno dejaron de ser considerados destinos reales para el hombre.

Esto es más evidente, quizás, más que en cualquier otro lugar, en el campo de la academia, en el llamado ‘Método Crítico-Histórico de Estudio de la Biblia’.

¿Qué es esto?

Fue una forma de aproximarse al estudio de la Biblia que tuvo lugar durante finales del siglo XVIII, en las universidades alemanas, que para el tiempo se habían establecido firmemente en la teología Luterana del rechazo a la autoridad competente y objetiva. Así como las tempestades del reino del terror estaban desatando su furia en la vecina Francia, las tempestades del terror teológico comenzaban a enfurecerse en Alemania, de nuevo. Mientras que al mismo tiempo, en los EEUU se estaban estableciendo con firmeza las filosofías derivadas de la “Ilustración”. Alemania se volvió el punto focal donde se había establecido el ataque a las creencias religiosas.

Inmanuel Kant (1724-1804) propuso la idea de que uno sólo podía conocer a Dios por medio de la razón.

George Hegel (1770-1831) redujo el entendimiento de “Dios está ahí”, a un conjunto de creencias aceptado por la comunidad de creyentes.

Su aproximación filosófica establece una aproximación teológica-académica a Dios que niega los milagros.

Este modelo, entonces, nació a partir del campo del estudio de la Biblia, y palmo a palmo, la Biblia es reducida a un registro de experiencias de los creyentes y no a una serie de realidades históricas.

Jesús se vuelve, al principio, una figura asociada a la divinidad, luego alguien quien realmente no tiene la menor idea de su misión, y finalmente es sólo un buen hombre que piensa que las personas deben amar a sus semejantes.

Todos los relatos acerca de Jesús en la Biblia, por lo tanto, se convierten en nada más que una serie de buenas intenciones, por parte de sus seguidores, después de su muerte. De esta manera, estos “eruditos” bíblico-históricos afirman que los Apóstoles y los discípulos que les siguieron después de la muerte de Jesús, escribieron tales cosas para expresar lo que ellos creían acerca de Él, subjetivamente.

Todos hemos escuchado la afirmación que dice que Jesús realmente no multiplicó los panes y los peces, y que las personas compartieron su comida con sus vecinos. Este es un ejemplo de pensamiento que viene de esta escuela. Que Jesús nunca caminó sobre el agua, que nunca curó enfermos, que nunca llevó a cabo milagros debido a que los milagros no existen. Y lo más importante, según ellos: “¡Que Él nunca resucitó!”.

Esta es la afirmación que distingue a la cristiandad, y que distingue a una religión de otra. El destruir esta afirmación es destruir a la cristiandad. Esta escuela de crítica bíblica-histórica ha generado muchos grupos como el Seminario de Jesús.

Si se suprime específicamente la Biblia y la Fe en general, como fuente de conocimiento, entonces los hombres voltearán a la ciencia como fuente de las respuestas.

En el mundo de la ciencia de ese tiempo, Carlos Darwin había propuesto su hipótesis de la evolución, la cual mantiene que todo en la naturaleza evoluciona [o se transforma, que es la acepción poco precisa que utiliza este movimiento]. Esto produjo la mentalidad de que todo se transforma, la fe, los dogmas, el entendimiento de la Biblia, todo. Todos estos patrones de pensamientos y filosofías comenzaron a arremolinarse al unísono para establecer un solo sistema de creencias que destruyera la idea de Revelación Divina.

A principios del siglo XX, este sistema de creencias comenzó a tomar fuerza. El papa San Pío X lo llamó Modernismo y lo definió como “la síntesis de todas las herejías”. El escribió una encíclica que es impactante por sus expresiones proféticas así como por su profundidad para reconocer los tiempos. La encíclica contra el Modernismo se llama Pascendi Dominici Gregis, “apacienta al rebaño del Señor”, y fue escrita en 1907 e incluía poderosas directivas para la formación de sacerdotes:

“Por lo cual, venerables hermanos, conviene tengáis como primera obligación vuestra resistir a hombres tan orgullosos, ocupándolos en los oficios más oscuros e insignificantes, para que sean tanto más humillados cuanto más alto pretendan elevarse, y para que, colocados en lugar inferior, tengan menos facultad para dañar. Además, ya vosotros mismos personalmente, ya por los rectores de los seminarios, examinad diligentemente a los alumnos del sagrado clero, y si hallarais alguno de espíritu soberbio, alejadlo con la mayor energía del sacerdocio: ¡ojalá se hubiese hecho esto siempre con la vigilancia y constancia que era menester!” [Tomado de la publicación en línea de la encíclica, de la página del Vaticano]

Por el problema de aceptar estas herejías modernistas, que infectaron ampliamente a la Iglesia, es que el papa San Pío X inició la promoción de un juramento en 1910 y que se requirió a toda la clerecía, y fue afirmado por todos los candidatos a las santas Órdenes hasta la renovación del rito de ordenación después del Concilio Vaticano II, he aquí un extracto [Motu Propio: “Sacrorum Antistitum”]:

“En fin, de manera general, profeso estar completamente indemne de este error de los modernistas, que pretenden no hay nada divino en la tradición sagrada…”

A pesar de ser obligatorio este juramento, fue claro que al inicio del Concilio Vaticano II, muchos lo habían pronunciado sin la intención de llevarlo a cabo. Uno de los principales promotores del modernismo liberal fue bastante franco al expresar su opinión al respecto, Fr. Donald Cozzens, de la diócesis de Cleveland, quien fue escritor residente en la Universidad de John Carroll, dijo lo siguiente acerca del juramento en Radio Pública Nacional [de EEUU] en 2002:

“Nos comprometimos cuando suscribimos el juramento, nosotros quienes fuimos predicadores de la verdad, hombres en quien confiar, hombres cuyas palabras eran importantes, comenzamos nuestro sacerdocio pronunciando un Juramento en el que realmente no creíamos”.

Este juramento causó que muchos del movimiento modernista permanecieran ocultos por cerca de 60 años, hasta que el papa Juan XXIII llamó a la realización del concilio que estremecería la barca de San Pedro hasta nuestros días.

El efecto que este Modernismo tuvo dentro de los círculos católicos fue sutilmente devastador. Bosquejando la idea de que se llegaba a la verdad por medio de la crítica de la historia, para entonces moverse al entendimiento de que esta nueva verdad descubierta, tenía que revisar a cada generación y a cada época, los modernistas, en un vano intento de obtener relevancia, desarrollaron un nuevo entendimiento de los dogmas de la Iglesia que resultó en una pérdida total de la verdadera continuidad.

“El efecto del modernismo sobre cada alma también fue la rápida pérdida de la fe cristiana junto con la adquisición de una especie de agnosticismo piadoso por medio del cual cada quien cree lo menos posible y aún así mantiene las prácticas exteriores de la fe, desprovista de patriotismo leal o de la nostalgia infantil”. Anne Roche Muggeridge, The Desolate City -La ciudad desolada-.

Con la apertura del Concilio Vaticano II, muchos clérigos se enfrentaron entre sí, en un choque de filosofías y visiones del mundo, en conflicto unas con otras, protagonizando un campo de batalla intelectual entre los “expertos” y los Padres del Concilio.

Debemos hacer una pausa aquí para explicar la relación entre los Padres del Concilio y los expertos, llamados peritos. Los peritos eran el grupo que habían sucumbido ante las herejías del modernismo, el modernismo era lo de moda, excitante, nuevo y que apelaba al orgullo intelectual sostenido ampliamente por la clase de los eruditos.

Los Padres del Concilio, los obispos, habían albergado cierto resentimiento por la centralización del poder en Roma, lo cual se había llevado a cabo desde hace mucho en respuesta a la herejía modernista.

Los peritos modernistas fueron capaces de ganarse el favor de muchos padres del concilio al combinar una posición moderada de modernismo con una posición de descentralización de la autoridad en la Iglesia, que el poder se compartiera entre Roma y las diócesis.

El llamado era por una nueva colegialidad donde el poder se compartiera más equitativamente entre todo el colegio de obispos, lo cual resultaría en el incremento del prestigio individual de cada uno de ellos.

Los peritos mezclaron el veneno de su modernismo con la miel de la colegialidad, a lo cual, muchos obispos no pudieron resistirse. Para los obispos el tema central era sobre la colegialidad y el poder, no una completa aceptación del modernismo. De hecho, la agenda modernista fue disfrazada por medio de un lenguaje ambiguo, de tal manera que no fuera detectado por algún padre del concilio.

Todo esto sucedió durante el Concilio Vaticano II.

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Concilio Vaticano II

El C. Vaticano II salió a escena entre los años de 1962 a 1965, en un ambiente global de ansias por el cambio. En aquellos días se tuvo un punto de vista demasiado optimista, la humanidad había sobrevivido a los horrores de dos guerras mundiales, las economías occidentales democráticas estaban en expansión, la ciencia y la tecnología prometían un brillante futuro. Al mismo tiempo que la humanidad se aventuraba al espacio exterior, se vivían tiempos casi idílicos. Todo lo que se consideraba antiguo era sospechoso y no se consideraba necesario, fue dentro de este entorno donde los padres del concilio tenían los pies, el 11 de octubre de 1962. Con un mundo cambiante, había un sentimiento interno de que un mundo audaz estaba naciendo, y de que era tiempo de que la Iglesia también cambiara, y esto, era precisamente lo que los peritos tenían en mente.

No profundizaremos en los múltiples cambios que sucedieron durante el concilio, tan sólo diremos que existió un innegable conflicto entre quienes agitaban las aguas para que se aceptaran cambios sustanciales con aquellos quienes reconocieron el gran peligro que representaba tal separación con el pasado.

Esta lucha fue una auténtica guerra entre dos mundos, y cualquiera que esté familiarizado con lo sucedido en el concilio, comprende que muchos de los documentos del C. Vaticano II contienen declaraciones ambiguas, afirmaciones que tanto los modernistas como los no modernistas podían interpretar de muchas maneras, a partir de las mismas palabras, significados opuestos, dependiendo de quien realizara la lectura.

Por ejemplo, en la sección 50 de la Constitución sobre la Iglesia en el Mundo Moderno, puede leerse una afirmación y una negación respecto a la procreación como fin primario del matrimonio.

Existe otra forma de ambigüedad en los documentos, por medio de una declaración ortodoxa de fe y verdad católica expresada, para más adelante, tan sólo unos párrafos siguientes, otra declaración que parece desechar la afirmación anterior.

Por ejemplo, de nuevo, en la sección 8, de la Constitución sobre la Iglesia, también conocida como Lumen Gentium, parecería que hay una degradación respecto a la propia interpretación de la Iglesia de Jesucristo con la Iglesia católica.

Existen múltiples ejemplos que podríamos exponer, pero como hemos dicho, no estamos tratando los documentos del C. Vaticano II, sino las múltiples filosofías que lo asolaron.

Al terminar el concilio, cuando se clausuró en 1965, había una percepción de que las enseñanzas de la Iglesia habían pasado por un cambio sustancial y fundamental. Los laicos eran bombardeados con esta noción, por los medios de comunicación, y por lo que ellos mismos atestiguaron de esto.

Los anti modernistas fueron marginados por medio de campañas de relaciones públicas implementadas por los modernistas. Los reportes de las prensas secular y católica, aporreaban las mentes de los laicos, diciéndoles que el cambio estaba en todas partes y que aún habría más. Los laicos, al levantar la mirada de los periódicos, sólo presenciaban que monjas se despojaban de sus hábitos, los sacerdotes desertaban de la Iglesia por decenas de miles, y los radicales cambios en la Misa, piedra fundamental de la identidad católica.

La combinación de lenguaje confuso con los cambios dramáticos y visibles, abrieron las ventanas, de par en par, a la herejía y a las acciones de no pocos clérigos quienes mostraban una actitud de actualizar la Iglesia de acuerdo a su propio criterio.

Todo se había preparado para poner en práctica la rebelión, todo lo que se necesitaba era un detonador.

El 25 de julio de 1968, el papa Pablo VI emitió su encíclica Humanae Vitae, donde se reafirmaba la firme posición tradicional de la enseñanza de la Iglesia, de que los anticonceptivos eran intrínsecamente perversos y que la Iglesia no podía hacer nada más que condenar la aceptación de la anticoncepción del hombre moderno.

Los modernistas ahora tenían un arma, irónicamente, su “gran arma” era una “pequeña píldora” [anticonceptiva]. A horas de haberse publicado la encíclica, las fuerzas modernistas desataron su ataque contra la Iglesia, y más precisamente, contra la autoridad del Papa.

Lo que había estado acumulando fuerza por siglos, al fin, hacía erupción y salía a la superficie. Por medio de un reto directo a la autoridad de la Iglesia, desde adentro, desde la Iglesia misma, un monstruo de dos cabezas. Los modernistas rápidamente colocaron, con éxito, un segundo Magisterio, donde ellos, teólogos, clérigos afines, obispos, sacerdotes y diáconos, ahora serían los interpretadores del “auténtico” Magisterio.

Cuando el laicado católico quiso saber su posición, sus derechos y obligaciones, lo escucharían del Papa, para entonces tener que confiar en la reinterpretación de estas palabras por parte del Magisterio paralelo.

La autoridad efectiva de la Iglesia ahora había sido transferida de Roma a cada uno de los obispos y personal diocesano. La rebelión hizo temblar el suelo, llevando al laicado hacia un remolino, desconocido en la historia de la Iglesia. Por ejemplo, en Canadá, los obispos [ojo, obispos modernistas] esencialmente declararon la guerra al Vaticano y a Pablo VI, denunciando el documento Humanae Vitae, y diciendo que los católicos no estaban obligados a seguirlo.

A través de una serie de acuerdos privados y de negociaciones políticas llevados a cabo por teólogos y obispos, absorbieron su propio deseo de poder y autoridad, un documento llamado la Declaración de Winnipeg fue publicado en septiembre de 1968, menos de dos meses después de Humanae Vitae.

Esta declaración representó el primer rompimiento sustancial con la autoridad del papado desde Martín Lutero, 450 años antes. Fue sustancial porque no fue un sólo obispo, sino toda la conferencia canadiense de obispos quien lo llevó a cabo.

Desde Enrique VIII no se había tenido esta situación, de que un cuerpo entero de obispos abdicaran de sus obligaciones para con la Sede de San Pedro, y que negaran la Verdad de Jesucristo tan manifiestamente.

La rebelión ahora se había institucionalizado.

Si retrocedemos un poco y revisamos lo que fue promovido por la reforma protestante, así como también por la “Ilustración”, las cuales eventualmente mutaron en modernismo, surge un tema central, que la autoridad final reside en el individuo. Cuando esta visión se manifiesta desde la más alta enseñanza católica, se vislumbra una calamidad espiritual.

Las conferencias episcopales comenzaron a tener un papel más protagónico y en algunos casos, asumieron un papel paralelo al del Papado, en lo que podría denominarse una “sombra del Papado”. Observamos esto más claramente con los obispos canadienses y su Declaración de Winnipeg, pero no es el único ejemplo.

Al mismo tiempo en que la autoridad del Papado comenzó a ser asumida y abusada por las conferencias episcopales nacionales, la traición comenzó a esparcirse profundamente entre las bases. Los obispos y su personal diocesano comenzaron a subvertir la auténtica enseñanza católica, por numerosos medios. Por ejemplo, los teólogos rebeldes disfrutaron de posiciones importantes en las facultades de los seminarios, los religiosos traidores, sacerdotes y monjas, fueron colocados en curias o legaciones, por todas partes.

Desde estas posiciones de autoridad, ellos fueron capaces de esparcir sus propias ideas corruptas hacia las parroquias. Los estudiantes de las escuelas católicas fueron alimentados de forma regular con herejías y se encontraban en un estado anémico respecto a la fe.

Los superiores de las órdenes religiosas también dieron la bienvenida a la rebelión, con los brazos abiertos, removiendo a los miembros que mostraban ortodoxia y colocando a sus camaradas rebeldes. Y esto fue muy efectivo en las órdenes cuyo carisma principal era la educación.

La congregación ‘Holy Cross’ (Santa Cruz), C. S. C., tuvo un papel muy importante en la rebelión, en la persona del Padre Teodoro Hesburg, presidente de la Universidad de Notre Dame, desde 1952 a 1987.

En 1967, Hesburg tramó un golpe maestro en contra de la enseñanza de nivel superior católica, que aún tiene repercusiones en toda la Iglesia. Por medio de la infame declaración ‘Land’O Lakes’, Hesburg y su legión entregaron el control de la universidad, que siempre había estado bajo la dirección de la Iglesia, a una junta de fideicomiso de legos. Esto pavimentó el camino para descontinuar y minimizar la enseñanza católica, en el nombre de la llamada libertad de cátedra.

Este ejemplo, entonces, fue replicado por docenas de otras universidades católicas en todo EEUU. Escuela tras escuela, los sólidos miembros católicos de las facultades fueron reemplazados por instructores ateos y por personal que era hostil a la enseñanza católica.

De esta manera, la rebelión aseguraría su supervivencia por mucho tiempo, aún cuando los primeros rebeldes ya habrían abandonado la escena.

Seminaristas, religiosos, sacerdotes, estudiantes laicos y adultos conversos, instruyéndose en las instituciones de formación católica, fueron corrompidos.

Muchos de estos individuos con un entendimiento corrompido de la fe, llegaron a tener posiciones de autoridad, como maestros, sacerdotes, obispos y superiores religiosos. El resultado fue un casi total colapso de la transmisión de la auténtica fe.

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Periodo Postconciliar

Lo que se manifiesta hoy en la Iglesia, es una interpretación individualista y relativista de la Revelación divina, de las verdades de Jesucristo y de su única Santa Iglesia Católica y Apostólica. La Iglesia, en muchos aspectos, es un reflejo fiel de la cultura imperante.

La rebelión no ha sido más efectiva que al promover el total rechazo a la enseñanza moral de la Iglesia en el campo de la sexualidad. El abyecto fracaso de muchos obispos para defender y promover la enseñanza de la Iglesia sobre la anticoncepción, es una traición a su oficio de enseñar, guiar y regir.

La desobediencia de muchos obispos para cumplir con sus obligaciones, es una desobediencia al Magisterio de la Iglesia.

El escándalo debido a sacerdotes y obispos homosexuales activos que azota hoy a la Iglesia, es la causa de los escándalos de abuso sexual llevados a cabo por clérigos y que se han expuesto en la escena pública [con bastante amarillismo] desde 2002.

Al tiempo en que la enseñanza moral de la Iglesia fue asaltada por la rebelión, los rebeldes se movilizaron para reemplazarla con una moral fundamentada en una débil enseñanza social de la Iglesia.

El énfasis se trasladó desde el bien de las almas de los hombres, hacia el bien de sus cuerpos, y al hacer esto, la voz moral de la Iglesia, en materia de salvación eterna, fue reemplazada y usurpada al servicio de la rebelión.

Sin esta voz moral de la Iglesia, la voz de Jesucristo se ha silenciado y el mundo se dirige al caos. El auténtico entendimiento de Dios se ha perdido, el ateísmo se levanta y el entendimiento del hombre de oscurece. Las sociedades son víctimas de la tiranía del Estado, éste último sin identidad alguna con el carácter que Dios le mandó, el Estado ahora se convierte en un dispensador de derechos del hombre y Jesucristo ha pasado a ser sólo una referencia histórica al margen.

El acto salvífico de Jesucristo se ha hecho irrelevante, y Su creación ha quedado en las manos de los hombres y de los demonios que los acosan.

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El Remedio

Así que ¿cuál es el remedio?

Es la contra rebelión, que consiste en valerosos hombre y mujeres, quienes comprenden los signos de los tiempos y aceptan el llamado al heroísmo. Lo que la Iglesia necesita son héroes que deseen sufrir persecución por la Verdad y quizás, incluso morir por la fe.

¿Qué significa esto? Significa que los jóvenes en sus escuelas, quienes son ridiculizados debido a su fe, deben comprender que deben tolerar esa situación por amor a Jesucristo. Los universitarios, quienes son marginados, por su amor a su fe católica, la cual es burlada y ridiculizada, cada uno de ellos debe comprender que ése es su llamado al heroísmo. Los padres, quienes son acosados por la voracidad, la fealdad y la maldad del mundo, y lo resisten para ganarse un lugar, junto con los suyos en el Cielo, son héroes. Para los matrimonios jóvenes, quienes se rehúsan a rendirse a la maldad mundana, por medio de los anticonceptivos y el aborto, y quienes aceptan la voluntad de Dios, son héroes. Los viudos y viudas, quienes en su soledad comprenden que se preparan para ver a Dios, son héroes también. Para esto son llamados los fieles católicos, lo que la Iglesia necesita son héroes, deseando sufrir persecución por la verdad y quizás, incluso morir por su fe.

Pero los mártires no aparecen, se hacen, se desarrollan. Ellos surgen por la conflagración de la Cruz ardiente, para encontrar la Fe impoluta, lista para ser reclamada.

El Vaticano II es llamado el ‘Concilio del laicado’, ahora es tiempo para que los laicos tomen en serio la situación, como bautizados y confirmados que somos. Como católicos contamos con el Real Sacerdocio, somos la nación bendecida, el pueblo escogido, nuestros sacramentos nos comunican efectivamente las gracias que vienen de Dios, y no son meros símbolos.

Si existe un momento en nuestra historia sagrada, cuando las verdades fundamentales de nuestra querida fe católica deben ser entendidas y vividas es hoy, ahora es el momento.

Debemos luchar contra la herejía, como si de esta lucha dependiera nuestra salvación, y de hecho así es. Debemos amar a nuestra Iglesia sin reservas, porque amar a la Iglesia es amar a Jesucristo.

Recemos por quienes nos persiguen, pero no les permitamos que obstaculicen el camino de nuestra salvación. Al realizar y llevar a cabo esta lucha, con amor y oración, nos haremos dignos de la compañía de todos los santos y ángeles del Cielo, hasta que los veamos cara a cara.

Nosotros somos la Iglesia castigada y santificada en las llamas de esta rebelión.

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Traducción de Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com

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>>BITÁCORA<<

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SOBRE la REPRODUCCIÓN del CONTENIDO de B&T: Se concede el permiso para reproducir, total o parcialmente, las traducciones originales de este blog, en otras páginas o blogs, con la condición de mencionar el origen del mismo, así como a su autor original y el nombre del traductor. El autor de B&T hace lo correspondiente al tomar material de otras páginas, sin excepción, y a pesar de no concordar totalmente con las ideas de otras webs o autores, creyendo que en esto reside un simple pero no despreciable acto de honestidad.

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Responses

  1. Este obispo condena al hereje martin lutero, deberia condenar a quien lo alabo tanto y hablo tremendas tonteras poniendolo como el gran reformador.No se trata de poner aquí todas las incoherencias de wojtyla y Ratzinger en referencia a lutero , los anglicanos y sus sectas

    • Por ejemplo, ¿qué tonterías? Ojalá puedas citar el discurso o texto literalmente (de primera mano), pues las segundas interpretaciones no valen, ni las sospechas ni los rumores. Desafortunadamente me he encontrado que en estos casos se le da mucho peso a noticias que incluso en las mismas viene la advertencia de que se trata de rumores, como en el caso de la supuesta “canonización” o rehabilitación de Lutero por el Papa Benedicto XVI en el 2008, asunto en el que previamente se acusó al Papa Juan Pablo II de lo mismo, lo cual fue mucho ruido y pocas nueces. ¿Está hoy Lutero rehabilitado o canonizado por la Iglesia católica?, ¿no?, ¿de qué hablamos entonces, de verdadera información o de seudoinformación que sólo provoca más confusión en el catolicismo?
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      Esta es una entrevista que se le hizo al entonces Card. Ratzinger. El documento se llama ‘Luther and the unity of the churches: an interview with Joseph Cardinal Ratzinger‘ (liga a documento en inglés). Esta es una pregunta que tiene que ver con su opinión de Lutero, el ecumenismo, entre otras cosas:
      +
      PREGUNTA: ¿Sería realista para la Iglesia católica levantar la excomunión de Lutero fundamentándose en resultados de investigaciones recientes?
      CARD. RATZINGER: Con el fin de responder con toda justicia a esta pregunta, uno debe diferenciar la excomunión como una medida judicial de parte de la comunidad legal de la Iglesia en contra de cierta persona, y las razones basadas en hechos que llevaron a tomar tal decisión. Debido a que la jurisdicción de la Iglesia naturalmente y únicamente se extiende a los vivos, la excomunión de una persona termina con su muerte. Consecuentemente, cualquier pregunta respecto a un levantamiento de la excomunión de Lutero es discutible. La excomunión de Lutero terminó con su fallecimiento ya que el juicio después de su muerte está reservado sólo a Dios. La excomunión de Lutero no puede ser levantada, hace mucho que ésta cesó de existir. Sin embargo, es un asunto totalmente diferente cuando consideramos si las enseñanzas propuestas por Lutero aún separan a las iglesias y de esta manera se excluye la comunión entre éstas. Nuestras discusiones ecuménicas se centran en esta cuestión… Para estar seguros, uno debe tener en mente que no sólo existen anatemas católicos en contra de las enseñanzas de Lutero sino también los propios rechazos definitivos de parte de Lutero sobre artículos de fe católicos, los cuales culminaron en el veredicto definitivo de Lutero que dice que permaneceremos eternamente separados…
      Fin de cita.
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      Lo que quiero demostrar es que el tradicionalismo (especialmente el sedevacantismo) ha caído, desde hace algún tiempo, en un exceso de crítica barata e infundada hacia el Papa y los obispos, muchos (obispos) la merecen y es real su irresponsabilidad ante la grey, pero ya es, por lo menos para mí, repugnante ver cómo se da crédito a encabezados que dicen una cosa y en su contenido no demuestran nada, tan sólo su ánimo de torcer las palabras y hechos del Papa. Me parece que es caer es ese anticatolicismo por deporte o consigna que ejercen muchos protestantes, pero eso está lejos de corresponder a la verdad. ¿Es diferente la obstinación de Lutero a la de quienes pretenden probar algo que no existe objetivamente?
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      PD: No olvides que el obispo de quien comentas fue nombrado personalmente por el Papa Benedicto XVI.

  2. Tal vez toda la información, las frases, las fotos,de JP2 y B16 dejándose hacer rituales ,limpias ,besos al coran ,orando en iglesias luteranas, anglicanas , templos budistas, sinagogas ,mezquitas, comunión en la mano a políticos que promueven el aborto, al hermano roger de taize ,lo de asis ,decir que el budismo salva, que el antiguo testamento sigue vivo, aunque observar la ley de Moises es motivo de ser anatema , que los judíos no son deicidas y si nuestros hermanos mayores, que los musulmanes adoran al mismo Dios, renunciar a convertir a los judíos,que el Espiritu Santo actua en las sectas, promover la libertad de conciencia, decir que los dogmas evolucionan, no condenar a los masones, en su nuevo CDC ni menciona la palabra mason, saludos a sacerdotisas anglicanas etc etc etc ,sean falsas y fotos trucadas.
    Tal solo orar con no católicos esta prohibido, y lo hicieron y hacen mile de veces,el Papa Pablo 1V no 6 ,tiene una Bula donde dice que un hereje no puede ser Papa, Wojtyla siendo obispo o cardenal no se bien, llevo a hermanos de la comunidad taize a orarles ,a predicarles ,a unos mineros ,eso es promover el protestantismo y el protestantismo es herejía ,osea promover herejías y quien promueve herejías es hereje.Era hereje antes de ser papa.

    El Canon 1258 del Código de Derecho Canónico (1917) dice:
    “Es prohibido participar activamente en el culto de no-católicos” (comunicatio in sacris).
    Y en al Canon 2316:
    “El que coopera en comunicatio en sacris en contra de la provisión del Canon 1258 es sospechoso de herejía.”
    El Papa Pío XI dijo:
    “Venerables Hermanos, claro está por qué la Sede Apostólica nunca ha permitido a sus feligreses tomar parte en las asambleas de los no católicos.”
    Canon 731:
    “Es prohibido administrar los Sacramentos de la Iglesia a herejes y cismáticos, aun cuando actúen de buena fe y los soliciten. Es necesario que primero renuncien a sus errores y sean reconciliados con la Iglesia.”

    En el 91 JP2 oro con luteranos y les dio la bendición.
    Lutero el gran reformador.
    Vengo a ustedes como la herencia espiritual de martin lutero .La herencia espiritual de un hereje solo herejías.
    Un hereje no puede tener una imagen justa.

    Con motivo de la celebración de , los quinientos años del nacimiento de Lutero, el Papa Juan Pablo II le envió una carta al cardenal Willebrands titulada “La verdad histórica sobre Lutero” y está fechada el 31 de octubre de 1983 . Allí ha puesto de relieve el cambio profundo que Lutero produjo en la Iglesia y cómo su impacto todavía perdura.
    El Papa parte haciendo una referencia a la celebración: “El 10 de noviembre de 1983 se conmemora el quinientos aniversario del nacimiento del doctor Martín Lutero de Eisleben. En esta ocasión, numerosos cristianos, especialmente de confesión evangélico-luterana, recuerdan aquel teólogo que en los umbrales de la época moderna contribuyó de modo sustancial al cambio radical de la realidad eclesial y social de Occidente. Nuestro mundo experimenta todavía hoy su gran impacto sobre la historia. Para la Iglesia católica, el nombre de Martín Lutero está ligado, a través de los siglos, al recuerdo de un período doloroso y particularmente a la experiencia de profundas divisiones eclesiales. Por esta razón, el quinientos aniversario del nacimiento de Martín Lutero debe ser para nosotros motivo de meditación, en la caridad y en la verdad cristiana, sobre aquel acontecimiento cargado de historia que fue la época de la Reforma. Porque el tiempo, distanciándonos de los acontecimientos históricos, hace que estos puedan ser mejor comprendidos y evocados”
    . De hecho, las investigaciones científicas de estudiosos evangélicos y católicos, cuyos resultados han alcanzado ya notables puntos de convergencia, han conducido a perfilar un cuadro más completo y más diferenciado de la personalidad de Lutero y de la trama compleja de la realidad histórica, social, política y eclesiástica de la primera mitad del siglo XVI.”…”Por tanto, es necesario un doble esfuerzo tanto en relación con Martín Lutero como en la búsqueda del restablecimiento de la unidad. En primer lugar, es importante continuar un cuidadoso trabajo histórico. Se trata de llegar, por medio de una investigación sin prejuicios, movida solo por la búsqueda de la verdad, a una imagen justa del reformador, de toda la época de la Reforma y de las personas que estuvieron implicadas.
    JP2 solo lo viera condenado y ya,no que una imagen justas del reformador hereje,habla con un cuidado de no ofender a los herejes luteranos.

    Esos encuentros interreligiosos con los luteranos que se complementan, lo que a mi católico me falta tu luterano me los das y lo que a ti luterano te falta yo católico te lo doy ..Un luterano no puede dar ninguna verdad de fe ,por que su secta es humana(y del demonio) y si tienen alguna es porque la tomaron de la Iglesia Catolica.
    Y los anglicanos que se intengran a la iglesia católica anglicano-catolicos ,manteniendo sus costumbres y su doctrina .Mons Williamson dejo su herejía ,se integro a la Iglesia Catolica ,me inmagino estudio la verdadera doctrina católica , y no mantuvo algunas costumbres del anglicanismo.

    Tal vez la teoría de Mons Guerard sea real , solo un papa material pero no formal.

    Mi intención no es agredir solo que conozco católicos conservadores, no tradicionalistas que tienen a JP2 como santo con fotos y hasta le piden milagritos, y también con la madre Teresa de Calcuta , mi mama en su casa tiene tremenda imagen de JP2 y la verdad da miedo que le pida cosas ,porque si están el en cielo que bien(lo dudo) pero si están en el infierno como demonios y entran en comunión con quien pide , ese es el problema.
    La madre Teresa practicaba budismo, no es lo mismo que los santos que el diablo atacaba ,ellos no iban a templos satanicos a hacer oración trascendental o zen o mente en blanco lo que sea.

    • Vamos por partes, me parece que cada una de las actitudes que citas sobre el Papa Juan Pablo II debería analizarse a la luz de las pruebas, de lo que realmente sucedió y dijo. Es cierto que muchas de sus actitudes y palabras han levantado muchas sospechas, pero sigue siendo un asunto de sospechas y nada más. Es un exceso pretender el que alguien, cualquiera, esté en el infierno, eso sencillamente no corresponde a una actitud cristiana, cuidado. Yo no tengo al papa Juan Pablo II como una persona a la que nada deba de reprochársele como pastor, pero no por ello me doy licencia para hablar mal de él, ni de nadie, y muchos menos sin pruebas, siempre he pensado que con el tiempo se tendrá la mejor perspectiva de los personajes de los últimos años en la Iglesia, lo que a mi ya no me parece es esa actitud de crítica fácil que incluso echa mano de los insultos, los motes y las burlas. En lo personal, me quedo con muchas dudas respecto a su actuar, pero tampoco pretendo tener todas las pruebas para emitir un juicio justo, eso sólo Dios lo hará. En cuanto al tema que nos toca, sobre Lutero, y el extracto que citas, en realidad nada hay que reprochar, lo que no significa decir que se esté abrazando a Lutero y al luteranismo. En este texto que citas, ¿dónde estaría exactamente el error? No es mentira que Lutero represente un periodo doloroso para la Iglesia, no es mentira que por su rebeldía la Iglesia pasó por un cambio radical, por medio del concilio de Trento, no es mentira que Lutero tenía razones genuinas para disentir, no es mentira que ese asunto está lleno de prejuicios por ambos lados, por el católico y el luterano, no es mentira que existen obstáculos reales por ambos lados, como mencionó el Card. Ratzinger en su momento. El Padre Grisar, por ejemplo, habla de la Biblia de Lutero como una obra con muchos aciertos, en el sentido de que fue menos literalista de lo que existía en su tiempo, el problema que derriba cualquier virtud que su traducción pudiera tener es que Lutero corrige las palabras de San Pablo y le quita libros, esta situación podría decirse que es constante en Lutero, teniendo algunas veces detalles de grandeza las cuales derriba con otras actitudes contrarias, y por supuesto, el balance nunca es favorable, lo que no significa que por ello se dejen de notar estas polarizaciones en él. Es fácil darse cuenta la forma en que fue escrito el discurso, con el fin de conciliar, se busca el acercamiento, sin embargo, hasta ahí tampoco existe nada reprochable, en la práctica ¿qué se ha conseguido, se han materializado las sospechas?. La propuesta sobre tener una mejor imagen histórica basada en la verdad, sobre los implicados en ese movimiento, no implica automáticamente la defección, es más, en muchos otros aspectos eso es completamente necesario, por ejemplo en el estudio de la Edad Media, las Cruzadas, la Inquisición y de tantos otros capítulos que han motivado leyendas negras. Por este lado, yo puedo entender que sea una tarea loable, pues en la medida en que los protestantes abandonen las leyendas negras, estarán más cerca de su conversión. Sobre la participación activa en otros cultos, el Papa Juan Pablo II escribió algo muy interesante al respecto en su Encíclica Ecclesia de Eucharistia: “Precisamente porque la unidad de la Iglesia, que la Eucaristía realiza mediante el sacrificio y la comunión en el cuerpo y la sangre del Señor, exige inderogablemente la completa comunión en los vínculos de la profesión de fe, de los sacramentos y del gobierno eclesiástico, no es posible concelebrar la misma liturgia eucarística hasta que no se restablezca la integridad de dichos vínculos. Una concelebración sin estas condiciones no sería un medio válido, y podría revelarse más bien un obstáculo a la consecución de la plena comunión, encubriendo el sentido de la distancia que queda hasta llegar a la meta e introduciendo o respaldando ambigüedades sobre una u otra verdad de fe” (n. 42). Fin de cita. Es decir, aquí entra de nuevo la dificultad de juzgar si lo que hizo el Papa viola los cánones que citas, y si es así, ¿quién lo va a señalar? No es fácil la tarea y no es cuestión de simplismos.
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      ¿Quién ha dicho tal cosa como que el catolicismo y el luteranismo se complementarán? El párrafo anterior del Papa Juan Pablo II en realidad diría todo lo contrario a esta afirmación. En estas pifias informativas yo no tengo sólo a los sedevacantistas como la fuente de la desinformación, al contrario, muchos medios seculares han puesto mucho esfuerzo por esparcir la confusión, por ejemplo, recuerdo un artículo de Reuters donde el encabezado decía: “La rehabilitación de Lutero tendrá que esperar”, mientras que al mismo tiempo muchos católicos se creen el encabezado sin analizar en lo mínimo la nota, esta en particular de Reuters, cita como fuente a otros medios (un chisme de boca en boca), la opinión de éstos, como si fuese un asunto de votación popular, y mientras que en el mismo artículo se cita la opinión de la Iglesia dando un rotundo no al asunto. En un caso como la proposición que citas, me parece mucho más útil esparcir lo que realmente es la doctrina católica, pues de este modo, cualquier intento, real o imaginario, sería muy difícil, ¿qué utilidad reporta la crítica ligera, por otro lado? Como se dice por ahí, el movimiento se demuestra andando.
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      En el Papa Juan Pablo II yo observé un ánimo de ganarse la voluntad de muchos no católicos muy afanosamente, quizás con muchos actos y palabras cuestionables o que inducen a la sospecha, pero de ahí a saltar a acusaciones mayores, es más difícil. Y por supuesto, no todo lo que se señala es verdad, existe mucho ánimo de desprestigio y que no pasa desapercibido, lo cual va en contra de la misma causa de quienes pretenden denunciar los auténticos actos cuestionables o los más viables, sé que existe también, por el contrario, el ánimo de pasar todo sin el menor rastro de crítica auténtica. Yo no me considero calificado para realizar tales juicios y menos sin tener el panorama completo, pero tampoco me gusta ya consentir en la crítica ligera, desafortunadamente he corroborado que mucha de esta crítica sólo se fundamenta en notas periodísticas fraudulentas y que se tiende mucho a exagerar. Una de las divisas más importantes del católico es la verdad, por lo que una deformación de ésta deja en un pobre lugar a quien quiere llamarse crítico y católico.
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      Otro ejemplo, el del deicido y los judíos, en realidad no está establecido como lo citas, no puede deducirse que él dijera categóricamente que los judíos no son culpables del deicidio, en lugar de eso sí tenemos muchas declaraciones un tanto ambiguas, algunas veces se podían interpretar más a favor de los judíos, otras, en sentido más ortodoxo. La primera haciendo la analogía que no todos los judíos participaron en el juicio contra Jesús. El problema en sí en la ambigüedad y la interpretación que se haga. Lo mismo pasa con lo de los “hermanos mayores”, la cual no es del todo incorrecta tomando en cuenta las palabras de San Pablo cuando dice que no debemos envanecernos respecto al lugar de los gentiles en relación con los judíos, y teniendo en cuenta que los Apóstoles lo fueron así como la mayoría de los primeros cristianos, etc. Obviamente nunca en el sentido en que la ley de Moisés es superior a la revelación de Jesucristo. Teniendo en cuenta que el Papa antepuso las palabras ” de cierta manera…”, es posible la interpretación correcta, pero ante los medios se antepuso la interpretación favorable a los judíos rabínicos, y así siempre ha sucedido, pues al final, a ellos (a los judíos) tampoco les importa mucho lo que digan mientras puedan sacar su tajada mediática.
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      Este es una parte de un pronunciamiento del Papa Juan Pablo II sobre el tema del deicidio, en su Encíclica ‘Dominum et Vivificantem’:
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      “Desde este testimonio inicial de Pentecostés, la acción del Espíritu de la verdad, que « convence al mundo en lo referente al pecado » del rechazo de Cristo, está vinculada de manera inseparable al testimonio del misterio pascual: misterio del Crucificado y Resucitado. En esta vinculación el mismo « convencer en lo referente al pecado » manifiesta la propia dimensión salvífica. En efecto, es un « convencimiento » que no tiene como finalidad la mera acusación del mundo, ni mucho menos su condena. Jesucristo no ha venido al mundo para juzgarlo y condenarlo, sino para salvarlo. Esto está ya subrayado en este primer discurso cuando Pedro exclama: « Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado »”

  3. /02/10 La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), a través de su órgano de comunicación (Dici.org), ha condenado el “ecumenismo espiritual” entre católicos y luteranos logrado en base al Vaticano II. La denuncia se produce justo después del último encuentro promovido por el Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, al que acudió el presidente de la Federación Luterana Mundial, Mark Hanson.
    Durante el encuentro con el Papa Benedicto XVI, éste declaró que “recoger los frutos de este diálogo en la estela del Concilio Vaticano II es una misión importante. Y para seguir construyendo sobre lo que se ha logrado un ecumenismo espiritual es necesario una ferviente oración y la conversión a Cristo, fuente de gracia y de verdad”.
    Benedicto XVI concluyó citando a Juan Pablo II, durante una reunión con miembros de la Iglesia Luterana de América en 1985: “Alegrémonos de que esa reunión podría tener lugar. Tenemos que estar abiertos al Señor para que pueda utilizar esta reunión para su propósito, para la unidad que quiere. Gracias por sus esfuerzos hacia la plena unidad en la Fe y la caridad”, concluyó.
    La Fraternidad entiende que “esta última frase utilizada por Benedicto XVI de su predecesor, en consonancia con el ecumenismo promovido por el Concilio Vaticano II, es una reminiscencia de la teoría del intercambio de dones entre las Iglesias en su complementariedad, desarrollada por la encíclica Ut unum sint (núm. 57) de Juan Pablo II. Una teoría que “presupone que la Iglesia Católica no posee de un modo completo el depósito de la Fe”, aseguran.

    Esta frase de “intercambio de dones entre las iglesias en su complementariedad” la utilizo JP2 en una de sus visitas a templos luteranos.
    -Contribuyó de modo sustancial al cambio radical de la realidad eclesial y social de Occidente.
    Deberia decir , contribuyo de modo sustancial para mal.
    -Por la búsqueda de la verdad, a una imagen justa del reformado.
    Un hereje no puede tener una imagen justa.
    Si la Biblia no se toma en forma literal entonces, tal vez no existió Adan Y Eva, y el pecado original sea solo simbolico.
    Creo en Cristo soy salvo, no importa lo que haga , al fin que las buenas obras no sirven ,la epistola de Santiago es apócrifa.
    -No es posible concelebrar la misma liturgia eucarística hasta que no se restablezca la integridad de dichos vínculos.
    ¿No se supone que el ecumenismo verdadero es que el católico vaya con el musulman, budista, luterano, judío, hereje, haga proselitismo lo convierta deje su total herejía y entonces se integre a la única Iglesia verdadera? Y para concelebrar tendría que convertirse, estudiar en un seminario católico normal y luego celebrar o concelebrar , tal vez de diferentes congregación pero dentro de la Iglesia Catolica ,Apostolica ,y Romana.
    Aunque las dudas serian si esta iglesia que esta instaurada en Roma seria la verdadera Iglesia de Jesucristo ,y cuando haya un solo rebaño ¿se van a celebrar las misas del novus ordo o la misa de siempre?
    – Roma perderá la fe, será la sede del anticristo.
    – El Arzobispo Lefebvre, 4 de ago. de 1976: “El Concilio [Vaticano II] dio la espalda a la tradición y se rompió con la Iglesia del pasado. Es un concilio cismático… Si estamos seguros de que la fe enseñada por la Iglesia durante veinte siglos no puede contener ningún error, mucho menos seguros estamos que el Papa es verdaderamente Papa. La herejía, el cisma, la excomunión ipso facto, o la elección inválida son todas las causas que puede significar que el Papa nunca fue Papa, o ya no es Papa… Porque al final, desde el comienzo del pontificado Pablo VI, la conciencia y la fe de todos los católicos se han enfrentado a un problema grave. ¿Cómo es que el Papa, el sucesor de Pedro, que cuenta con la ayuda del Espíritu Santo, puede oficiar en la destrucción de la Iglesia – la más radical, rápida y generalizada en su historia – algo que ningún heresiarca jamás ha logrado?”
    -El Arzobispo Lefebvre, sermón, 29 de ago. de 1976: “El nuevo rito de la Misa es un rito ilegítimo, los sacramentos son sacramentos ilegítimos, los sacerdotes que proceden de los seminarios son sacerdotes ilegítimos…”
    -El Arzobispo Lefebvre, reunión con Pablo VI, 11 de sept. de 1976: “[El documento del Vaticano II sobre la libertad religiosa] contiene pasajes que son contradictorias palabra por palabra con lo que han enseñado Gregorio XVI y Pío IX.”
    -El Arzobispo Lefebvre, sermón, 22 de feb. de 1979: “En la medida en que se opone a la Tradición, rechazamos el Concilio [Vaticano II].”
    -El Arzobispo Lefebvre, sermón, Pascua de 1986: “Esta es la situación en la que nos encontramos. No lo he creado. ¡Me moriría de hacer que se vaya! Nos encontramos verdaderamente frente a un dilema gravísimo, que creo que esto no sucedió jamás en toda la historia de la Iglesia: que quien está sentado en la Sede de Pedro participe en cultos de falsos dioses. ¿Qué conclusión deberemos quizás sacar dentro de algunos meses ante estos actos repetidos de comunicación con falsos cultos? No lo sé. Me lo pregunto. Pero es posible que estemos en la obligación de creer que este Papa no es Papa. Porque me parece inicialmente – todavía no quiero decirlo solemnemente y públicamente – que es imposible para un Papa que sea herético públicamente y formalmente.”
    -El Arzobispo Lefebvre, sermón, 27 de ago. de 1986: “El que ahora se sienta en el trono de Pedro se burla públicamente del primer artículo del Credo y del primer mandamiento de Decálogo [Los Diez Mandamientos]. El escándalo dado a los católicos no se puede medir. La Iglesia es sacudida hasta en el mismo fundamento.”
    -El Arzobispo Lefebvre, sermón, 28 de oct. de 1986: “Juan Pablo II ha alentado falsas religiones para orar a sus falsos dioses: es una humillación sin precedentes e intolerable para los que se quedan católicos…”
    -El Arzobispo Lefebvre, reunión con el «cardenal» Ratzinger, 14 de julio de 1987: “Si hay un cisma, es por lo que el Vaticano hizo en Asís… siendo excomulgado por una Iglesia liberal, ecuménica y revolucionaria es una cuestión indiferente para nosotros.”
    -El Arzobispo Lefebvre, reunión con el «cardenal» Ratzinger, 14 de julio de 1987: “Roma ha perdido la fe. Roma esta en apostasía.”
    -El Arzobispo Lefebvre, 29 ago. de 1987: “La Sede de Pedro y los puestos de autoridad en Roma ocupados por anticristos, la destrucción del Reino de nuestro Señor se lleva a cabo con rapidez… Esto es lo que ha hecho caer sobre nuestras cabezas la persecución de la Roma de los anticristos.”
    -El Arzobispo Lefebvre, declaración dada a la prensa antes de las consagraciones episcopales de 1988: “La Iglesia celebra la comunión con todas las religiones falsas y la herejía… en horror… Para proteger el sacerdocio católico que perpetúa la Iglesia y no una Iglesia adúltera, tiene que haber obispos católicos.”
    -El Arzobispo Lefebvre, hablando sobre los líderes de la secta del Vaticano II: “No podemos trabajar juntos con estos enemigos del reinado de nuestro Señor.”

    -El Arzobispo Lefebvre, hablando sobre los líderes de la secta del Vaticano II: “No podemos seguir a estas personas. Están en la apostasía, que no creen en la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, que debe reinar. ¿Cuál es el uso en esperar? ¡Vamos haciendo la consagración!”(y moles que lo excomulgan)
    -La FSSPX rechaza la «canonización» de Juan Pablo II Y de Josemaría Escrivá.

    Da una sensación de que Mons Lefebvre es sedevacantista, y quien si lo es abiertamente va para fuera de la FSSPX.

    • Hoy es un hecho que existen por lo menos dos interpretaciones opuestas en cada uno de los actos y dichos públicos de muchos hombres de la Iglesia desde el CVII, una más ruidosa que tiende al modernismo, otra que tiende a la ortodoxia o por lo menos a cierta neutralidad o tibieza. Objetivamente. ¿qué se puede deducir de esas reuniones, en qué se ha dejado de ser católico para ser luterano? A mí me queda muy claro que en el fondo, esas reuniones no ofrecen nada, pues todo se apuesta a las apariencias, a las cortinas de humo, quienes en realidad están ganando con este río revuelto, son muchos medios seculares (que a lavez son lacayos de alguien más), quienes interpretan esta clase de asuntos como mejor les place, generalmente, en el sentido del ecumenismo masónico, y es aquí desde donde el daño comienza, con los dimes y diretes y las discusiones que provoca. Sin embargo, dentro de la Iglesia, no todo el ecumenismo se entiende así, nunca como el dejar de lado las enseñanzas católicas para abrazar otras, por ello pregunto, en la realidad y respecto a qué doctrina estaría la supuesta defección. Otra observación, no todo lo que se critica tiene razón, esa es mi posición inicial, no pretendo hacer una defensa absoluta, mi posición es distinguir entre la crítica con bases y la crítica ligera.
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      Sobre el documento que mencionas (Ut unum sint), nuevamente es difícil fundamentar los dichos que mencionas, pues este documento dice así en su sección 18:
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      “Basándose en una idea que el mismo Papa Juan XXIII había expresado en la apertura del Concilio, el Decreto sobre el ecumenismo menciona el modo de exponer la doctrina entre los elementos de la continua reforma. No se trata en este contexto de modificar el depósito de la fe, de cambiar el significado de los dogmas, de suprimir en ellos palabras esenciales, de adaptar la verdad a los gustos de una época, de quitar ciertos artículos del Credo con el falso pretexto de que ya no son comprensibles hoy. La unidad querida por Dios sólo se puede realizar en la adhesión común al contenido íntegro de la fe revelada. En materia de fe, una solución de compromiso está en contradicción con Dios que es la Verdad. En el Cuerpo de Cristo que es « camino, verdad y vida » (Jn 14, 6), ¿quién consideraría legítima una reconciliación lograda a costa de la verdad? La Declaración conciliar sobre la libertad religiosa Dignitatis humanae atribuye a la dignidad humana la búsqueda de la verdad, « sobre todo en lo que se refiere a Dios y a su Iglesia », y la adhesión a sus exigencias. Por tanto, un « estar juntos » que traicionase la verdad estaría en oposición con la naturaleza de Dios que ofrece su comunión, y con la exigencia de verdad que está en lo más profundo de cada corazón humano.” Fin de cita.
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      La afirmación: “hay que reconocer que con frecuencia las varias fórmulas teológicas, más que oponerse, se complementan entre sí” es en referencia al documento del IICV ‘Decr. Unitatis redintegratio’ y se refiere a las tradiciones orientales ortodoxas (17), es decir, no es extensiva a cualquier iglesia o tradición, pues el mismo documento, ahora sí refiriéndose a las “iglesias y comunidades eclesiales separadas en occidente (19)” dice: “Hay que reconocer, ciertamente que entre estas Iglesias y comunidades y la Iglesia católica hay discrepancias esenciales no sólo de índole histórica, sociológica, psicológica y cultural, sino, ante todo, de interpretación de la verdad revelada.” Fin de cita. Para a continuación realizar algunas sugerencias para favorecer un diálogo. Es decir, fuera de este optimismo muchas veces incomprendido, en realidad, objetivamente poco puede deducirse como una defección. Y esto para nada es raro, pues es bien conocido que muchos excesos de los modernistas, ni siquiera se fundamentan en los docs. del IICV, sino en su propia interpretación, y por supuesto en la falta de disciplina generalizada.
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      Respecto a lo que mencionas respecto al ecumenismo no es así, no por lo menos en el papel, pero es aquí donde la verdadera lucha comienza, donde las interpretaciones son reinas, donde el populacho se deja jalonear para un lado y otro, donde comienzan las cortinas de humo. El ecumenismo que describes es el ecumenismo ideado en las logias masónicas y el cual probablememente esté siendo promocionado por muchos prelados infiltrados. Espero que no se me malinterprete con todo esto, pues yo no soy modernista ni apoyo a toda costa todas las acciones de todos los prelados, lo que principalmente disputo es la ligereza del análisis, creo que es importante mantener la guardia arriba, pero también pienso que hoy el fuego viene de todos lados y mucho carece de fondo.
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      Yo no disputo lo que dijo Mons. Lefebvre, seguramente tuvo buenas razones para haberlo dicho, pero tampoco puedo hablar por él, tampoco disputo que hoy exista una grave crisis en la Iglesia, sin embargo y a pesar de todo ello, nunca se pronunció sedevacantista, lo cual también es muy significativo, hay un gran trecho entre parecer algo y serlo. Aún bajo esta situación extrema, tampoco es lícito exagerar lo que objetivamenet se observa, sino al contrario, quizás es un asunto de comprobar en cada momento si la propia posición es realmente sólida, pero no por medio de las fallas ajenas sino por las propias virtudes. Tampoco me considero la persona indicada para poner en duda las normas disciplinarias de la FSSPX, porque nuevamente, el peor lugar para pretender juzgar las cosas justamente, es desde afuera, donde las apariencias pueden tener un significado totalmente diferente a la apreciación personal. Oponerse con razón es lo deseable, oponerse como consigna es irracional.
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      Ser católico, en toda la extensión de la palabra, no implica ser sedevacantista, esto es una falsa implicación, pues desafortunadamente, hasta el sedevacantismo ha tenido serias desviaciones (incluso terribles), comentabamos en otro espacio, sobre Mons. Thuc, quien bien pudo ser un hombre bueno y bien intencionado, pero en la realidad, su estrategia resultó no del todo efectiva y con seguridad, eso fue un gran dolor para él, en lo que le restó de vida.
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      La interpretación que refieres sobre Roma y el anticristo, irónicamente, es una pobre parodia de la interpretación de Lutero, y que sigue el protestantismo. Aunque es reveladora, yo siempre he pensado que no existe mucha diferencia entre la actitud de ambas posiciones, al final y a pesar de sus lineamientos originales, terminan detestando al Papa. ¿No sería paradójico e irónico que dos corrientes supuestamente opuestas llegaran a las mismas conclusiones?
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      PD: Muchas de las citas que pones, (me parece que de la página vat. cat.), son bastante parciales, lo cual probaría mi punto también, pues si bien podrían corresponder a declaraciones auténticas, en lo que no corresponden es a la posición oficial o formal de Mons. Lefebvre.

  4. ¿Cuál es el ecumenismo que la Iglesia (la jerarquía) debe de practicar, promover?

    Una opinión si no es mucha molestia.
    Alguien (yo) tiene acceso a 3 misas del novus ordo o modernas.

    1-Es un padre carismático, ruido y mas ruido, guitarras eléctricas, saltos, gritos, y lo normal de los carismáticos pentecostales.
    2-Un padre de dice cosas como: El islam es una verdadera religión, el coran habla de amor , promueve mucho los talleres de oración que son gnósticos ,con ejercicios de control mental ,del gnóstico Ignacio Larrañaga.
    3-Otro es un diacono permanente casado y un padre, el diacano celebra mas misas ,aunque no consagra.
    Los 3, 4 con el diacono tienen acolitas, ministros y ministras que dan la comunión en la mano, quien se la pide en la boca en la boca.
    4-Ultima opción , misa cada 2 0 3 semanas ,a veces cada mes o mas espaciado , la misa de siempre por sacerdotes sedevacantistas del linaje ,Thuc, Moises Carmona, Benigno Bravo, Fray Agustin Miranda .

    Aunque trabajan por separado, dicen se apoyan con la Sociedad Sacerdotal de Trento y el obispo Pivarunas .
    Marcel Lefebvre dice que es mejor ir cada mes o mas espaciado a la misa de siempre que a la misa protestante bastarda.
    A cual misa aconsejarías asistir???? (sin mas opciones)

    • Recién te referí un párrafo de ‘Ut unum sint’ que dice lo siguiente sobre el ecumenismo:
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      “Basándose en una idea que el mismo Papa Juan XXIII había expresado en la apertura del Concilio, el Decreto sobre el ecumenismo menciona el modo de exponer la doctrina entre los elementos de la continua reforma. No se trata en este contexto de modificar el depósito de la fe, de cambiar el significado de los dogmas, de suprimir en ellos palabras esenciales, de adaptar la verdad a los gustos de una época, de quitar ciertos artículos del Credo con el falso pretexto de que ya no son comprensibles hoy. La unidad querida por Dios sólo se puede realizar en la adhesión común al contenido íntegro de la fe revelada. En materia de fe, una solución de compromiso está en contradicción con Dios que es la Verdad. En el Cuerpo de Cristo que es « camino, verdad y vida » (Jn 14, 6), ¿quién consideraría legítima una reconciliación lograda a costa de la verdad? La Declaración conciliar sobre la libertad religiosa Dignitatis humanae atribuye a la dignidad humana la búsqueda de la verdad, « sobre todo en lo que se refiere a Dios y a su Iglesia », y la adhesión a sus exigencias. Por tanto, un « estar juntos » que traicionase la verdad estaría en oposición con la naturaleza de Dios que ofrece su comunión, y con la exigencia de verdad que está en lo más profundo de cada corazón humano.” Fin de cita.
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      Yo entiendo, dentro de esta verdadera ambigüedad y verdadera confusión de interpretaciones, que se pretende, mediante un cambio de actitud, dejando las rencillas de lado, buscar la raíz de lo que separa, y me refiero con esto a una interpretación muy teórica, ortodoxamente teórica. Por ejemplo, me gusta revisar el trabajo de un apologista estadounidense, Dave Armstrong, quien es converso del protestantismo y quien no es tradicionalista, es lo que hoy llaman “conservador”, va a Misa en latín (Ecclesia Dei), sostiene la posición ortodoxa de la Iglesia, incluida la interpretación de los docs. del IICV. Este apologista se distingue, entre otras cosas, por sus discusiones con protestantes, se puede decir que él ha acatado esta interpretación ecumenista de convertir por medio de los argumentos, de la paciencia, etc., reconocer que fuera de la Iglesia sólo hay herejía, incluido el protestantismo, lo que observo en él sólo es una aproximación más generosa. Este grupo de Real Cath. TV, es conservador también, por ahí tengo un vídeo de ellos con la interpretación del ecumenismo. Lo irónico es que este apologista (DA) también ha expresado su frustración en esto, pues es muy difícil que los protestantes dejen o se despojen de su caparazón, no importando cuántos argumentos se les presenten. Por otro lado tenemos la interpretación ligera y generalizada, que no se fija por ejemplo, en declaraciones como la anterior, y piensa que el ecumenismo es un hacer las paces a costa de los dogmas de la Iglesia, indudablemente, el caso Taizé con Roger Schutz parece ser un ejemplo de esto, y que sí esta de acuerdo al ecumenismo que los masones siempre expresaron en sus obras, como el ideal masónico.
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      Indudablemente, la Misa en latín, como laico no tienes otra opción, adicionalmente las Misas de grupos Eclessia Dei son privadas (una que encontré me dijeron que prácticamente tenía que hacer cita para asistir y nunca respondieron mi petición) y rarísimas, y nuevamente, a pesar de que el mismo Papa Benedicto XVI ha ordenado que no se requiere del permiso del obispo para celebrarlas, es un hecho que la Misa en latín sigue bloqueada en México, aquí es donde muchísimos hombres de la Iglesia muestran una gran negligencia, respecto a la obediencia, ¿cuánto se ataca la figura de los padres de la FSSPX por la supuesta obediencia y sin embargo, los que supuestamente están en plena comunión se hacen de la vista gorda con los mandatos que no les gustan, incluidos tantísimos docs. del IICV?
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      Alguna vez te mencioné que las Misas más hermosas la ví en el sedevacantismo, yo tengo muy buen recuerdo del Padre Feliciano Chávez N., un hombre muy correcto en todo sentido, humilde pero con gran sabiduría, gracias a sus homilías es que sé varias cosas relativas a la Biblia, quizás lo único que podría reprocharle es que en sus Misas no rezaba por el hombre que ocupaba el papado. Incluso, aunque hablaba de las irregularidades de Roma, era mesurado y sin llegar a la crítica rabiosa e incluso irrespetuosa que muchos laicos se dan permiso para hacer.
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      Por otro lado, es justo decir también que dentro de los apologistas “conservadores”, hay poca disposición para abordar los temas espinosos, los dichos y hechos de los hombre de la Iglesia, especialmente el Papa, que son dolorosos, que nos causan perplejidad, y muchas veces orillan a muchos a la simple negación.

  5. Pues si ,mejor seguir asistiendo a la misa de siempre aunque sea espaciado, lo bueno que la gente de ahí me avisa, o el padre también me ha llamado (le di mi tel) las misas de la FSSPX si que me quedan lejos, varias casetas de ida y de regreso y pues no da. Estos padres no hablan mal de la FSSPX, dijeron un comentario de que Mons Williamson desenmascara a los judíos y que por eso lo persiguen, lo de las cámaras de gas ,que lo expulsaron de Argentina y que mejor no se hubiera metido en esos terrenos, dando a enterder que esa gente (judíos)es peligrosa y poderosa, donde si no los bajan de cismáticos a los padres de la FSSPX, rebeldes y hasta sedevacantistas es en ACI y en paginas catolicas yo creo oficiales ,y la madre Angelica tiene un video donde habla de Marcel Lefebvre como un obispo cismático, rebelde. Bueno pues muchas gracias

  6. EL CRISTIANISMO PURO es eterno y puede soportar los cambios de paradigmas que se dan en el devenir, enfocarse de diversas maneras y enmarcarse en diferentes contextos, culturas, modelos y religiones; de todas maneras permanece inmutable. Debido a que la doctrina y la teoría de la trascendencia humana que Cristo ilustró y predicó, tiene un valor genérico y universal; por ello, pudo injertarse al judaísmo y mantenerse en el oscurantismo privado de la luz de la razón durante dos milenios, sin asfixiarse, cegarse o extinguirse. Y también puede enmarcase en el helenismo, el hinduismo, el budismo, el sufismo. Soportar el cambio de paradigmas, y crecer y desarrollarse en el ateismo, el desarrollo humano, el empirismo, el escepticismo, el humanismo, el misticismo, la nueva Era, la modernidad, la post modernidad, racionalismo, y el sincretismo. El reto es sacar el cristianismo del oscurantismo judío, a fin de que la trascendencia humana refleja en Cristo ilumine al mundo. (LINK eliminado -B&T-)

    • Sr. Plata:
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      El cristianismo no necesita actualizarse ni renovarse para “enfrentar con éxito la crisis de la modernidad”. Ese es precisamente la tesis del IICV y la cual, ha llevado a esta crisis interna. Quien necesita actualizarse y renovarse en Jesucristo es el hombre, sin embargo, la gran pregunta es si la humanidad podrá voltear nuevamente hacia Jesucristo como su único Salvador, incluidos los judíos, quienes deben todavía convertirse, todo parece indicar que no, por lo menos no sin la intervención de Dios, pues la humanidad está muy cómoda regodeándose en los placeres mundanos. Su escrito habla de volver a las raíces, en el modo en que muchos herejes lo desearon, sin embargo, esto sólo ha demostrado ser una fantasía, pues ninguna secta ha resuelto nada con la supuesta vuelta a las raíces ni con la oposición al sacerdocio, instituido por Jesucristo, quien fue Sumo Sacerdote, no al modo judío, sino en la máxima expresión del término, ofreciéndose a sí mismo como el Cordero de Dios, como el único Sacrifico aceptable y perfecto, y en esto, los sacerdotes católicos siguen su ejemplo, ofreciéndolo a Él en cada Misa, en cada consagración. Es paradójico que hable de “oscurantismo judío” y al mismo tiempo proponga la visión judía materialista respecto al sacerdocio católico, y al contrario, lo que no necesitamos es de denigraciones ideológicas o seudohistóricas contra el sacerdocio católico, sino que el sacerdocio católico haga la tarea que Jesucristo le ha impuesto, y no es otra que defender la fe de siempre y si es necesario morir por ésta. Me parece que le da mucha vuelta al asunto con harta palabrería, cuando todo lo que Ud. desea es un ecumenismo al modo en que la masonería siempre lo deseó, y la que de verdad sirve a la Sinagoga de Satanás.

  7. [COMENTARIO EDITADO POR EL EDITOR: Sr. Plata, ¡No! y de nuevo ¡no! ¿Cómo se le llama a el oportunismo que Ud. propone y que sólo es la protestantización (y verdadra judaización) de la Iglesia bajo otra apariencia? El asunto va más allá de querer utilizar la jerga tradicionalista para introducir el mismo Caballo de Troya. Este no es foro para sus ideas, la teología de la liberación con todas sus variantes contradictorias le podría ser útil]

  8. Con lo de asís me alcanza para hacerme una idea de lo que Wojtyla hizo contra la Iglesia de Cristo.


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