Posteado por: Alejandro Villarreal | Lunes, julio 5, 2010

El Empresario Judío Sam Miller Desaprueba los Prejuicios Anticatólicos de los Noticieros

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(The Orate Fratres).- Sam Miller, prominente hombre de negocios judío en Cleveland, está combatiendo animosamente el esfuerzo concentrado de los medios de comunicación para denigrar a la Iglesia Católica en Estados Unidos.

Sam Miller

“Voy a decir unas cuantas cosas que muchos católicos debieron haber dicho hace mucho tiempo, quizás es más fácil para mí decirlo, ya que no soy católico, pero ya he tenido suficiente, más que suficiente, estoy harto de tanta repugnancia.

“Durante toda mi vida, nunca he visto una campaña más vengativa, difamatoria y tendenciosa en contra de la Iglesia Católica, como la que he observado en estos últimos meses, y lo más extraño de las cosas es que, es en un país como los Estados Unidos, donde supuestamente debe haber mutuo respeto y libertad para todas las religiones.

“Esto me ha irritado mucho porque yo también pertenezco a una minoría en este país. Verán, desafortunadamente, y digo esto con la conciencia de que los católicos lo han olvidado, a principios de la década de los 50 del siglo XIX, cuando italianos, polacos, letones, lituanos, todos de convicción católica, llegaron a este país buscando una oportunidad, debido a la hambruna, particularmente los irlandeses, todos ellos fueron vistos, ya en ese tiempo, con escarnio, sospecha y odio. Consecuentemente, los trabajos que eran forzados a aceptar, eran empleos que nadie quería: albañiles, cavadores de zanjas, barrenderos, etc.

Este prejuicio en contra de su religión y la mía, nunca ha abandonado a este país, y no lo olviden, nunca lo hará. Su gente fue llamada papistas, sapos, comedores de pescado, WASP, Guineas (a los italianos), hasta el colmo.

[Nota del T.: WASP=White Anglo Saxon Papist, anglosajón papista blanco; en oposición al otro WASP=White Anglo Saxon Protestant, anglosajón blanco protestante. Guinea hace referencia a la moneda de oro en uso en Gran Bretaña hasta 1971. Se dice que el mote tiene correlación con el pago que recibían los masones italianos en ese país, por sus habilidosos servicios en tratos comerciales.]

Y así, después de la Guerra Civil, aproximadamente en 1864, los fundamentalistas, conservadores, protestantes y unos cuantos WASP comenzaron a plantar cruces llameantes a través de todo el país, particularmente en el sur. Hoy, hasta donde yo sé, muy poco ha cambiado. Estos caballeros ahora tienen un nuevo estilo en su vestimenta, han mudado de las sábanas blancas a vestiduras normales de caballero.

Hoy existe un esfuerzo concentrado por parte de los medios, para denigrar totalmente, y en cualquier sentido, a la Iglesia Católica en este país. No se encontrará esta situación tan exacerbada, en otro país. Ellos han culpado por el desorden de la pedofilia, a la Iglesia Católica, lo cual es tan irresponsable como culpar del adulterio a la institución del matrimonio. Nosotros hemos estado viviendo en un falso paraíso, despierten y reconozcan que a mucha gente no les simpatizan los católicos, pero, ¿qué están tratando de lograr esta personas?

Escuchen atentamente una cita de la revista ‘Sojourner’, fechada en agosto de 2002: “Mientras que mucha de la propaganda reciente de los medios se ha concentrado en los escándalos de pedofilia dentro de la Iglesia Católica, ha recibido una relativamente poca atención los demás casos de conducta sexual nociva, por parte del resto de las denominaciones cristianas. Esto, verdaderamente representa una crisis que afecta los linderos de todas las religiones.”

Ahora, permítanme darles algunas cifras que ustedes, católicos, deberían conocer y recordar. Por ejemplo, la investigación de Richard Blackman, en el Seminario Teológico de Fuller, muestra que el 12% de los 300 ministros protestantes encuestados admitieron haber tenido algún tipo de involucramiento sexual con sus parroquianos; el 38% reconoció otra clase de contacto sexual inapropiado. En un estudio de 1990 de la Iglesia Unida Metodista, el 41.8% de las ministras (mujeres), reportaron un comportamiento sexual inapropiado por parte de sus colegas masculinos; el 1.7% de mujeres laicas dijeron que sus propios pastores las habían acosado sexualmente. Phillip Jenkins concluye en su libro, “Pedophiles and Priest” (pedófilos y sacerdotes), que mientras el 1.7% de los clérigos católicos han sido encontrados culpables de pedofilia, el 10% de los ministros protestantes han sido encontrados culpables por el mismo cargo (pedofilia).

Este no es un problema católico, este es un problema de simple prejuicio. ¿Por qué los diarios, día tras día, semana tras semana, mes tras mes, parecen no hacer nada más que exhibir estas calumniosas historias? Cuando hablé con un alto funcionario de uno de esos periódicos, le dije: “Esto está mal”, él replicó, ¿por qué, acaso pretendes que “sacrifiquemos al mensajero”?, le dije, “no, tan sólo cambien el mensaje”, replicó, ¿cómo?… “yo te diré cómo”.

Obviamente, este no es un problema exclusivo del catolicismo, y las soluciones deben ser más amplias y profundas que las que llevan a cabo los cardenales católicos. Toda la Iglesia tiene la responsabilidad de ejercer un liderazgo decisivo en el área de la conducta sexual nociva, ya sea abuso infantil, explotación sexual o acoso sexual.

Recientemente, las iglesias han mostrado una unidad sin precedente sobre temas como la pobreza y las reformas al bienestar social. Ahora es necesario un llamado dirigido al tema de la conducta sexual nociva dentro de las iglesias, no sólo dentro de la Iglesia Católica, y esto incluye a las sinagogas. Su objetivo debe ser la transparencia y la apertura en el desarrollo, búsqueda y promoción de pautas estrictas, consistentes con cada denominación, que prevengan y se dirijan hacia la conducta sexual nociva dentro de las iglesias cristianas y la Iglesia, y todas las demás instituciones análogas.

Tal consenso podría incluir no sólo a los representantes de cada denominación sino a toda clase de profesionales externos y organizaciones involucrados en el tema.

¿Qué es lo que estos periodistas tratan de hacer con sus falsos argumentos? Piensen en esto, si ustedes compran a diario el New York Times, Los Angeles Times y algún otro diario de predilección, buscando noticias relacionadas con este tema, algunos escritores resaltarán como apóstatas, católicos o ex católicos a quienes les han negado algo dentro de la Iglesia y están realizando su misión de venganza.

¿Por qué los diarios apoyarían estas venganzas sobre una de las instituciones más importantes que hemos tenido en los Estados Unidos, llamada la Iglesia Católica?

Aunque algunos no lo sepan, pero lo deberían saber, la Iglesia Católica educa a 2.6 millones de estudiantes a diario [sólo en EEUU], y el costo, absorbido por la misma Iglesia, asciende a unos 10 mil millones de dólares, esto representa un ahorro a los contribuyentes estadounidenses de unos 18 mil millones de dólares. Es necesario decir, que la educación católica actual, permanece hombro con hombro, y cabeza con cabeza, al nivel de educación de cualquier otra institución, de las que tenemos en este país, y que cuesta aproximadamente el 30% menos.

Si se mira al sistema educacional de Cleveland, ellos pueden hacer alarde de tener un promedio de graduación del 36%, ¿saben lo que nos cuesta a todos como contribuyentes el restante 64% que no se gradúa?
Católicos, miren sus propias estadísticas, las escuelas católicas [de EEU] gradúan al 89% de sus estudiantes, sus graduados, a su vez, continúan sus estudios de postgrado a un promedio del 92%, y todo el costo, absorbido por ustedes mismos. Para los estadounidenses es “gratuito”, pero a ustedes, católicos, les cuesta, mínimo, 30% menos el educar a sus estudiantes, comparado con el costo del sistema educativo público, y que no es cualitativamente equiparable.

¿Por qué?, ¿por qué estos enemigos de la Iglesia intentarían destruir una institución que tiene 230 escuelas de nivel superior y universidades en los Estados Unidos, con una matriculación de 700 mil estudiantes?

¿Por qué alguien desearía destruir una institución como ésta?, ¿por qué alguien desearía destruir una institución que viste, alimenta y ofrece hospedaje a 1 de cada 5 indigentes en Estados Unidos? He estado en muchos de sus refugios y ahí nadie pregunta si se es católico para merecer asistencia, tan sólo “vengan, coman, ahí hay un suéter para ti y una cama para que pases la noche”, todo esto, a un costo para la Iglesia de 2 mil trescientos millones de dólares anuales.

Actualmente, la Iglesia Católica tiene unos 64 millones de miembros en los Estados Unidos y es la organización no gubernamental más grande en ese país. Tienen 20 mil iglesias, tan sólo en EEUU, cada año recolectan  unos 10 mil millones de dólares para sostener todas estas labores sociales.

¿Por qué, después de que la “respetada” publicación del New York Times en los EEUU, ha llevado a cabo su “exhibición” diaria de la Iglesia, finalmente llega a la conclusión, en su “investigación” particular llevada a cabo por mucho tiempo, que sólo el 1.8% de los sacerdotes en EEUU fueron encontrados culpables? En su artículo titulado “Decades of Damage” (décadas de daño), el Times reportó que el 1.8% de los sacerdotes en EEUU fueron encontrados culpables de cargo, mientras que el Cardenal Ratzinger, desde Roma reportaba la cifra de 1.7%, y que les referí antes.

Entonces, de nuevo, lanzan un ataque contra la Iglesia, centrado en el celibato de sus sacerdotes. Sin embargo el New York Times no menciona que en su propio estudio acerca de los sacerdotes estadounidenses, la mayoría dijeron estar felices con su sacerdocio, y que era mejor de lo que habían esperado, y que la mayoría, si tuvieran nuevamente la oportunidad de elegir, reafirmarían su elección y a pesar de que la Iglesia ha estado enfrentando esta repugnante campaña difamatoria.

¿Por qué el New York Times, el diario de las estadísticas, como gusta llamarse, no menciona esto? Lo que el N. Y Times se negó a publicar, lo tuvimos que leer en el diario Los Angeles Times.

Si ustedes leen exclusivamente el New York Times, ustedes comenzarán a creer que los sacerdotes son cobardes, pusilánimes, sexualmente frustrados, criminales y enfermos que acechan a los inocentes. Qué vergüenza.

Algunas veces, la libertad de prensa también debería acompañarse de algún tipo de responsabilidad. Así que, les digo esto para que no anden con cara de culpables por todos lados. Yo hablo con católicos todo el tiempo: ¿cómo les va?… bueno, tal y como están las cosas, bien… ¡respuesta errónea!

También, me he dirigido a otros, quienes han comenzado una discusión donde se involucra la pedofilia, y han tenido que disculparse y dejar el lugar, les he preguntado, ¿por qué hicieron eso?… bueno, usted sabe cómo es esto.

Pienso que si los católicos supieran las cifras estadísticas que he enumerado aquí, no tendrían razón para avergonzarse de nada. No sólo porque siguen siendo tan valiosos como el resto, sino porque incluso lo son más, en cada aspecto.

La Iglesia Católica ayuda a millones de personas todos los días de la semana, cada semana del mes y cada mes del año, a personas que no son católicas, yo he apoyado en sus fundaciones y lo puedo decir. Los sacerdotes tienen sus problemas, tienen sus faltas, como usted o yo, como todos, pero ellos no merecen ser calumniados como lo están siendo.

Reconozcamos lo mucho o poco que los medios merecen en el asunto, si ellos no nos hubieran ofrecido sólo esta historia de sacerdotes abusivos, sino que también hubiesen mencionado a ministros protestantes, pastores, rabinos o a quien sea, probablemente habrían provocado muy poco, o ningún alboroto. Lo que me molesta más, es que esto sólo ha representado una excusa para quienes odian y denuestan gratuitamente a la Iglesia Católica, y ha servido para que griten libremente sus prejuicios denigrantes en contra de esta institución.

Si algún empresario es deshonesto, no se sigue que todos lo sean; y si algún sacerdote presenta algún comportamiento sexual nocivo, no se sigue que todos lo presenten. La Iglesia Católica enseña que tienen que hacerse cargo del enfermo, así también, del sacerdote enfermo, no debe arrojársele del piso 21 de un edificio. Se le debe dar la misma consideración que a cualquier enfermo, como al que se le ha roto una pierna o al que tiene cáncer o lo que sea.

Actualmente, la Iglesia, y cuando digo esto tengo en mente a la Iglesia Católica, está desangrándose por heridas causadas desde dentro. La agonía que los católicos sienten y sufren no es debido, o necesariamente por las propias faltas de la Iglesia. Ha sido herida por un número pequeñísimo de sacerdotes voluntariosos, que pienso, ya han sido destituidos, muy probablemente en su totalidad.

Verán, la Iglesia Católica es tan funcional que no puede ser abatida por el New York Times, Los Angeles Times, el Cleveland Plain Dealer o el diario que gusten mencionar, ellos no pueden hacerlo, no lo harán, y tarde o temprano se rendirán. Pero tienen que asegurarse ustedes, católicos, de no rendirse primero.

En 1799 salió a la luz una nota periodística en un diario francés, sobre un ciudadano llamado Brachi, que había fallecido en prisión. Muy pocos supieron en ese entonces que se trataba del Papa Pío VI, quien había ocupado la Sede de San Pedro por 25 años. Había sido hecho prisionero por las fuerzas napoleónicas y murió en prisión, como un indigente. En ese tiempo, se pensó que era el fin de la Iglesia Católica, esto fue hace más de 200 años, la razón fue que no hubo un papa inmediato que lo sucediera.

Pero ustedes salieron avante entonces, y saldrán avante hoy, de nuevo.

He estado hablando de Estados Unidos en función, de la mayor o menor importancia de la Iglesia Católica. Ahora hablemos particularmente del condado de Cuyahoga y sus siete condados que lo rodean [en Ohio].

En educación, la Iglesia Católica le ahorra al condado unos 420 millones de dólares al año. Doquiera que hay una iglesia o conjunto de iglesias en la ciudad, existe una iglesia católica, y doquiera que hay una iglesia católica, hay ausencia de vendedores de drogas. Si piden información a cualquier banco que tramite créditos hipotecarios en la ciudad, le dirán que una de las cosas que contribuye a estabilizar el valor inmobiliario de un área, es la iglesia. He visto, por ejemplo, en Lorain, cerca de las escuelas católicas metropolitanas, a las monjas de una iglesia, salir en las mañanas a ahuyentar a escobazos a los vendedores de drogas de la vecindad.

Respecto a los servicios de salud, los indigentes, los servicios de adopción, la drogadicción y el cuidado a los ancianos, la Iglesia Católica le ahorra unos 170 millones de dólares anuales al condado.

¿Por qué no escuchamos nada de esto en los medios?, ¿por qué?, porque son buenas noticias. Si algún sacerdote fuera sorprendido, in fraganti, robando, sería tema de una página central de algún diario. Pero el hecho que existan millones de estudiantes siendo educados gratuitamente, para algunos no es tema de noticia. ¿Por qué?, porque no es sensacionalista, no es sucio.

No estoy aquí para negar la libertad de prensa, pero creo que dicha libertad implica responsabilidad, y con los derechos, vienen las obligaciones. Nadie debe ejercer un derecho de forma irresponsable.

Desafortunadamente, nuestra sociedad actual está protegida con toda clase de derechos [sin responsabilidad] y gobernada por muchos malvados. Cualquiera que espere cosechar algún beneficio de las libertades, debe entender el duro trabajo que implica obtenerlas y sostenerlas. El elemento más importante del discurso político, como Aristóteles enseñó, es el carácter del orador. A este respecto, no importa cuál sea el mensaje que lleve un hombre, éste no debe chocar con su carácter.

El otro día, me pasmó la lectura de un artículo de la revista católica ‘America’, pues se reportaba que mi buen amigo, el Cardenal Keeler, había sido fichado por la policía, no por causa de algún crimen, sino sólo por dar cumplimiento a una nueva ley que dice que todos los miembros de la jerarquía de la Iglesia deben ser fichados.

Amós, el personaje veterotestamentario, acusó al pueblo de Samaria con palabras que quemaban y frases que herían. Ellos “atesoran en sus palacios”, dijo, “rapiñas y despojos”. Ellos han “vendido al justo por dinero, y al pobre por un par de sandalias”… Pero también les dijo que todo esto podría revertirse [el castigo de Dios], si tan sólo el pueblo de Samaria se abstuviera de su egoísmo y voltearan hacia aquellos, quienes claman, en silencio, por ayuda. Entonces, prometió Amós, “como agua impetuosa se precipitará el juicio, como torrente que no se seca, la justicia” (Amós V,24)

La peor manifestación de la sociedad contemporánea es su tendencia a abandonar a los demás, encerrándose en sí misma, a nivel individual, sin conexión mutua. Para reducir este aislamiento hemos desarrollado toda clase de terapias: espirituales, sicológicas y físicas, en grupos que se reúnen y hablan indefinidamente, todo el día, por semanas y meses, aún toda una vida, en centros de hedonismo llamados “spas”. Pero ninguna de estas cosas, ni los gritos primales, ni las soluciones herbales, parecen dar resultado, tan sólo han sido pretexto para edificar grandes construcciones y para que corra el vino, tal y como los Samaritanos lo hicieron.

Lo que necesitamos es abrir nuestros corazones a las necesidades de los demás, incluso ante muchos de los sacerdotes quienes ya han sido condenados. Ellos son seres humanos y se debe mostrar el mismo tipo de compasión con ellos, que con otros que están gravemente enfermos. Necesitamos abrir nuestros corazones a las necesidades de los demás, como si nuestros corazones fuesen represas, para que así, con toda seguridad, podamos ser cauce por el que corra la justicia y la compasión hacia todos.

Lo que es esencial, es que cada uno de nosotros esté dispuesto a tender la mano hacia otros, no hay otro modo de caminar al lado de Dios.

Uno de los más grandes denostadores del catolicismo en EEUU, escribió: “Sólo una minoría, una pequeñísima minoría de sacerdotes han abusado de menores”, continuó, “no estoy defendiéndolos por sus acciones, a pesar de que me gustaría ver a la Iglesia Católica Romana arruinada, aborrezco todavía más el oportunismo litigante que está en acción.”

Ahora se refiere a los monstruos torturadores: “Rechonchos abogados, quienes se han dedicado a buscar entre el estiércol por tanto tiempo, pasando por alto todo tipo de males y cazando a sus seniles autores, esos no son mis amigos.”

Sigo citando a este hombre: “Todo lo que estoy haciendo”, dijo, “es llamar la atención hacia una anomalía, por todos los medios debemos aporrear a esa despreciable institución cuando comete un error, pero hay mejores formas que el litigio”. Estas son palabras de un denostador profesional del catolicismo.

Nunca pensé que en mi vida vería esta clase de cosas.

Caminen con sus hombros y cabeza erguidos. Sean orgullosos miembros de la institución no gubernamental más importante de los EEUU. Y recuerden lo que Jeremías dijo: “Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma” (Jer. VI,16), Y muestren orgullo de ser católicos.

Nota: Miller, siendo de fe judía, ha sido un colaborador incondicional de la diócesis de Cleveland y de su obispo Anthony Pilla. Esto fue publicado en el bimestre mayo-junio del ‘Buckeye Bulletin’.
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Traducción: Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com

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