Posteado por: B&T | Martes, mayo 11, 2010

Exageraciones del Pastor Dave Hunt sobre la Inquisición Española

Título: Exageraciones del Pastor Dave Hunt sobre la Inquisición Española
Autor: Phil Porvaznik
Traducido por Alejandro Villarreal
3,018 palabras

[Dave Hunt es un apologista, locutor radiofónico y autor estadounidense. Nacido en 1926 y educado en una familia cristiana [protestante]. Fue alumno de la Universidad de California y está casado, matrimonio del que ha tenido 4 hijos. Trabajó de contable antes de convertirse en pastor a tiempo completo, desde 1973.]

Y el aporreo al catolicismo continúa:

“En su Historia de la Inquisición, del canónigo Llorente, quien fue Secretario de la inquisición en Madrid de 1790 a 1792 y tuvo acceso a los archivos de todos los tribunales, estimando que sólo en España el número de condenados excede de 3 millones, con aproximadamente 300 mil quemados en el proceso”. (Dave Hunt, ‘A Woman Rides the Beast -AWRTB – / Una Mujer gobierna a la Bestia’, págs. 79 y 242)

Y refiriéndose a esto mismo en una carta reciente, Hunt agregó:

“Me basé en una fuente secundaria que dice que Llorente citó 300 mil muertes en la Inquisición Española. Otras fuentes mencionan 30 mil. La aparente discrepancia en las cifras se podría explicar asignando esta explicación de Llorente, diferentes referencias, una para España y otra para toda Europa, o con la inclusión de aquellos que, aunque no murieron quemados, fueron martirizados de otras maneras… en lugar de desacreditar mis cifras, estos críticos deberían admitir que la Inquisición Española aniquiló a más de 300 mil personas, dígalo Llorente o no…”

“Ellos tratan de desestimar esta acusación, pero la historia lo afirma y me mantendré en lo dicho. La verdad es que ninguna otra institución, gobierno, organización o entidad en la historia se acerca siquiera ¡al sacrificio que hizo la Iglesia Católica Romana con los santos!” [¡Hunt considera a los herejes procesados unos santos!].

“El horror de la Inquisición va más allá de las palabras, ¿por qué entonces los apologistas católicos romanos no reconocen este error, confiesan su culpa y llaman a la Iglesia al arrepentimiento por los siglos de indescriptibles crímenes en contra de la humanidad?”

“Si podemos atribuir millones de muertos de verdaderos cristianos al Catolicismo Romano y a los papas a través de siglos, Ninguna otra entidad en la historia se acerca a la embriaguez de sangre de los santos, ¡y esta descripción se ajusta absolutamente a la Iglesia Católica Romana!”

(Dave Hunt, ‘The Berean Call / El llamado de los habitantes de Berea’ Newsletter, Junio de 1998)

Nota de B&T: Aquí el pastor Hunt hace alusión al pasaje de Hechos de los Apóstoles (XVII,10-13) donde se hace mención de la antigua ciudad de Berea.

Bien, comencemos a traer a la realidad de los hechos al Sr. Dave Hunt. Usted sabe cuáles hechos, aquellos de los que habló en la introducción de su libro de 1994 sobre la especulación del final de los tiempos donde la Iglesia Católica sería la ‘prostituta de Babilonia’ (Harvest House, 1994), en las páginas 10-11.

“El propósito de este libro es presentar información vital y actual… La mayoría de los católicos y protestantes desconocen la pertinencia de estos hechos, en nuestra esperanza y oraciones deseamos que estas páginas ayuden a clarificar estos temas y dispersen la confusión”.

Si estos temas han de ser clarificados y la confusión dispersada, ciertamente no será por consecuencia de leer los escritos de un Fundamentalista Dispensacionalista, del autor Dave Hunt, cuyos libros buscan sólo aporrear lo más posible al catolicismo, en lugar de proveer evidencia real alguna. Esto es particularmente cierto en los desproporcionados dichos de Hunt sobre el tema de la Inquisición, y debido a que las fuentes de Hunt descansan sobre información deformada y poco confiable, por ejemplo ‘El Libro de los Mártires’ de Fox, los escritos del ex sacerdote Pedro de la Rosa, el canónigo Llorente, etc.

Esta réplica, por otro lado, no pretende ser una refutación completa de sus comentarios sobre la Inquisición, para tal empresa existen libros como el de Edward Peters sobre la Inquisición (1988) que realizan la labor de separar mito y realidad con suficiencia. Las afirmaciones de Hunt sobre los albigenses y valdenses, supuestamente verdaderos evangélicos cristianos quienes fueron masacrados por millones, fueron refutadas ampliamente por el autor James Edward McGoldrick, y el cual refuta también la teoría de la iglesia invisible.

Tomemos al canónigo Llorente, por ejemplo, quien es la fuente de Hunt para la cifra de 300 mil, o 30 mil, esta discrepancia será tratada más adelante, fuente que Hunt admite haberla tomado, en su carta, de una fuente secundaria (R.W. Thompson, The Papacy and the Civil Power [orig 1876] from AWRTB chap 6/note 17, chap 17/note 1), sin haber corroborado el dato en la referencia original, esta situación difícilmente refleja el gran cuidado que debe tener en cuenta cualquier investigador o erudito.

Mientras que es verdad que Llorente fue el último Secretario de la inquisición en Madrid a finales del siglo XVIII y que tuvo a su disposición los archivos, es generalmente aceptado que Lorente fue un tendencioso anticlerical, cuyos testimonios y cifras son bastante sospechosos. Le hubiera tomado a Hunt unas cuantas horas en una biblioteca para descubrir esto, y como los eruditos del siglo XX sobre la Inquisición Española ya lo han señalado. Ver la bibliografía al final, de autores no católicos y que han estado disponibles desde hace décadas:

“Llorente, el ex Secretario del Santo Oficio, quien escribió un amargo y antagónico registro a principios del siglo XIX, basado en material manuscrito que ya no existe, afirma que desde su fundación hasta 1808, el número total de herejes quemados en persona sólo en España hacen un total de 31.912… Esta cifra es tan grande que es evidentemente sospechosa” (Cecil Roth [orig 1937], p. 123)

Nota de B&T: Comparar esta referencia sobre la desaparición de los documentos con lo dicho por don Alfonso Junco en su “Inquisición sobre la Inquisición”, en el extracto titulado “El Número de Víctimas de la Inquisición”, publicado en B&T, en la sección titulada “Dos botones de muestra”.

“[Llorente] estableció la increíble cifra de 31,912 relajaciones en persona, 17,659 relajaciones en estatua y 291,450 penitentes, que dan un gran total de 341,021 víctimas. Toda la evidencia histórica ha mostrado que estas cifras fueron grandemente exageradas y no tienen ningún fundamento” (Henry Kamen [orig 1965], p. 280-1)

“Llorente puso el total en cerca de 32 mil (quemados en persona), pero su método de cálculo es fantástico y ridículo” (A.S. Turberville [orig 1932], p. 112)

De libros y ensayos de eminentes historiadores sobre la Inquisición:

“No hay duda, sin embargo, que a la luz de investigaciones recientes, incluso de las conducidas por los más o menos simpatizantes de Llorente y en su animosidad hacia el Santo Oficio, este personaje no puede considerarse confiable… Claramente Llorente también contribuyó sustancialmente a la creciente tradición anticlerical en España en el siglo XIX.” (Paul J. Hauben [1969], p. 31, del capítulo “Juan Antonio Llorente: A Spanish Anti-Clerical View”)

Incluso Henry Charles Lea, el principal y veterano historiador estadounidense sobre la Inquisición en América, y discrepante con la Iglesia Católica, dice lo siguiente sobre el cálculo de las víctimas:

“No hay duda que las cifras han sido grandemente exageradas en la creencia popular, una exageración a la cual Llorente ha contribuido por su absurdo método de cómputo…” (Lea, volumen 4, p. 517)

Charles Lea llama al trabajo turbio de Llorente “temerario” y “completamente falaz”.

Antes de abordar las verdaderas estimaciones de las cifras, ¿por qué esta discrepancia entre 3 millones, 300 mil y 30 mil? Hunt intenta justificar su error, y no obstante, debemos admitir sin fundamento que la todopoderosa Inquisición aniquiló y asesinó a más de 300 mil, ¿no es cierto?

“En lugar de tratar de desacreditar mis cifras, esos críticos deberían admitir que la Inquisición Española aniquiló a más de 300 mil, ya sea que Llorente lo haya dicho o no…” (Hunt, TBC, Junio/98)

¡Al demonio los hechos! 300 millones, 300 mil, 3 mil, es lo mismo, ¿no?

Perdón, Sr. Hunt, yo no pasaré por alto su negligencia al investigar.

Si él hubiera revisado el trabajo original de Juan Antonio Llorente, habría descubierto que, mientras que la versión francesa, traducida del español, anota en su prefacio “300 mil víctimas”, el número propuesto de víctimas quemadas, en la obra original es propuesta en 31,912 y al final del libro se ofrece el número 291,450 personas a las que se dieron penas severas.

Esta discrepancia la explica Gabriel Lovett en su introducción a la edición inglesa de 1966 de la obra de Llorente:

“El borrador del trabajo de Llorente, en español, bien pudo haber mencionado a más de 300 mil víctimas sin haber indicado si fueron quemadas o no, o quizás pudo haber afirmado únicamente que cerca de 30 mil personas fueron quemadas. En este caso el traductor al francés de Llorente pudo haber cometido un error al haber tomado del prefacio del borrador de Llorente esta oración, o simplemente haber escrito 300 mil por 30 mil, y Llorente no se percató del error hasta la preparación de la versión final en francés para el impresor. Este error fue corregido en la edición española de 1822…” (Gabriel Lovett, introduction to Llorente)

Respecto a la discrepancia, Dave Hunt es claramente incompetente como investigador cuando insiste en defender tales cifras de 300 mil o, incluso peor, “millones” de muertos asesinados por la Inquisición. Los eruditos modernos estiman, por ejemplo, que la Inquisición Española, en todo su ejercicio de 356 años, 1478 a 1834, tiene un gran total de ejecutados en el rango de 3 mil a 6 mil personas… la cual es muchísimo menor que las cifras que nos quieren hacer creer escritores sensacionalistas como Dave Hunt. Quizás el 50 por ciento de estas víctimas murieron en los primeros 20 años de ejercicio de esta institución, y un estimado de 2 mil, o menos, bajo el Gran Inquisidor Torquemada, quien tampoco es el “cruel monstruo” que retratan los mitos populares sobre la Inquisición.

“… la Inquisición Española, a pesar de los estimados exagerados y ampliamente esparcidos de sus víctimas, actuaron con considerable reserva y cautela al infligir la pena de muerte, con mucho mayor cuidado de lo que los tribunales seculares lo hacían en cualquier parte de Europa, que tenían que enfrentarse a los mismos delitos. Una buena estimación dice que alrededor de 3 mil sentencias de muerte fueron ejecutadas en España por veredicto inquisitorial entre 1550 y 1800, un número mucho menor a las cortes seculares” Peters, p. 87)

Nota de B&T: Aunque no se menciona en este artículo, la frase “relajar al brazo secular” es muy importante, descriptiva y esclarecedora también, se refiere a la acción de entregar al prisionero al poder secular o civil, al haberlo encontrado culpable y al no haberse arrepentido éste, para ejecutarlo. Zafarse de una sentencia de muerte era relativamente fácil, con sólo mostrar aparente arrepentimiento. Comparar esto con la obra de Salvador Abascal “La Inquisición en Hispanoamérica”, en el ejemplo del proceso de Luis de Carvajal, el Joven o el Mozo, diapositivas 182 a 191 de la presentación en B&T.

Algunos datos sobre los últimos periodos los ofrece el erudito de Oxford, Kamen:

TRIBUNAL PERIODO AÑOS RELAJACIONES EN PERSONA
Ciudad Real 1483-1485 2 52
Toledo 1485-1501 16 250
Toledo 1575-1610 35 11
Toledo 1648-1794 146 8
Zaragoza 1485-1502 17 124
Valencia 1484-1530 46 754
Barcelona 1488-1498 10 23
Mallorca 1488-1729 241 120
Canarias 1504-1820 316 11

(Henry Kamen [1985], p. 42)

Henry Charles Lea presenta las siguientes cifras para Zaragoza, ciudad que “fue reconocida por tener uno de los tribunales más ‘feroces’ en España”, tomadas del ‘Libro Verde de Aragón’, y representan las cifras oficiales de los quemados en Zaragoza, año por año:

AÑO CANT. AÑO CANT. AÑO CANT. AÑO CANT. AÑO CANT.
1483 1 1493 11 1505 1 1526 1 1549 1
1485 4 1494 1 1506 5 1528 2 1561 4
1486 26 1495 9 1510 1 1534 1 1563 1
1487 25 1496 1 1511 5 1535 1 1565 1
1488 13 1497 18 1512 4 1537 1 1566 1
1489 2 1498 2 1520 1 1539 1 1567 2
1490 1 1499 13 1521 2 1542 1 1574 2
1491 10 1500 5 1522 1 1543 1
1492 15 1502 2 1524 1 1546 2

(Henry Charles Lea, volumen 4, p. 521)

Como prueba concluyente de los cómputos parcializados y fangosos de Llorente, Charles Lea nota que al pequeño tribunal de Canarias, posterior a 1504, Llorente lo incluye en el cómputo de otros tribunales para realizar sus cálculos, de esta manera obtiene la cifra de 1,118 relajaciones en persona y 524 en estatua. Sin embargo, Millares (en su Historia de la Inquisición en las Islas Canarias, III, 164-8), ha reproducido la lista de quemados durante todo los periodos de ejercicio del tribunal, obteniendo un gran total de ONCE quemados en persona en Canarias. (Lea, volumen 4, p. 524). Esto es demasiada precisión para Llorente.

Incluso son más descabelladas las declaraciones de Hunt sobre los “millones” de torturados por la Inquisición. En ‘A Woman Rides the Beast’, nuestro fundamentalista autor confirma sus peores sospechas anticatólicas, con espeluznantes detalles:

“Traten de imaginar que repentinamente son arrestados en medio de la noche y llevados a un lugar desconocido y secreto, lejos de sus familiares y amigos, no se les informa de los cargos que se les han hecho y desconocen la identidad de sus acusadores, quienes permaneces desconocidos y por lo tanto inmunes a cualquier contrarréplica para descubrir la verdad. Cualquiera que haya sido la acusación, se acepta como hecho y usted es culpable sin mediar juicio. El único proceso será la más dolorosa e ingeniosa tortura que continuará hasta que usted confiese el innombrable delito o herejía de la cual ha sido acusado. Imagine el tormento de dislocarle las coyunturas, su carne quemada y magullada, con lesiones internas, huesos rotos sobre el potro o en otros instrumentos, curado por médicos sólo para prepararlo para la próxima sesión de tortura. Eventualmente usted confesará al final del tormento, pero no importa que lo que haya confesado no concuerde con la acusación secreta, de tal manera que la tortura continúa hasta que usted muera o sea lesionado irreversiblemente.” (Hunt, AWRTB, page 250)

Hunt continúa, “tal fue el destino de MILLONES” (énfasis suyo). Y todo este disparate, producto de la fértil imaginación de Hunt, se pretende que los lectores lo crean, no es nuestro caso. La tortura no fue utilizada con frecuencia y no existe referencia alguna de ésta en las fuentes documentales en los inicios de la Inquisición, los inquisidores italianos fueron quizás los primeros en utilizarla, después de 1252 con la Bula Ad Exstirpanda, de Inocencio IV, aunque fue algo ajeno a la tradición canónica de la Iglesia y fue más bien una recurso sacado de la ley romana secular. La idea de los “millones” de torturados y asesinados es pura fantasía. Edward Peters nos ofrece una descripción mucho más precisa:

“Si se había recolectado suficiente evidencia en contra del acusado, quien permanecía renuente a confesar su culpa, la Inquisición tenía el recurso de la tortura a su disposición, así como todas las cortes eclesiásticas y seculares, excepto en Inglaterra, desde el siglo XIII. Aunque la tortura, como procedimiento de incidencia legal, era permitida sólo cuando existía suficiente evidencia circunstancial que indicara que se podía obtener una confesión, la tortura inquisitorial en su práctica era bastante cuidadosa e infrecuente.”

“Existe suficiente literatura sobre la tortura inquisitorial que describe sus procedimientos y que estaba destinada sólo a los inquisidores, por ejemplo el escrito titulado “Instrucciones”, por lo tanto podemos concluir que el uso de la tortura por los inquisidores estaba muy esparcida entre las cortes seculares, en Europa continental, e incluso en los tribunales eclesiásticos…”

“En un proceso ante la Inquisición Española, el mero hecho que una persona estuviera acusada y arrestada, indicaba ya la existencia de suficiente evidencia incriminatoria, por denuncias de otras personas, por el testimonio de otros herejes procesados, por el testimonio de vecinos o de clérigos, o evidencia material incriminatoria en posesión del acusado. Sin embargo, el objetivo de la Inquisición se centró en su carácter penitencial más que en un mero carácter judicial.” [Es decir, se buscaba el arrepentimiento más que la aplicación de una pena o castigo.]

(Edward Peters, pp. 92-93)

Nota de B&T: Es también esclarecedora la opinión de eminentes historiadores ofrecida en el documental de la BBC, publicado en B&T, ‘El Mito de la Inquisición Española’, donde se habla de la tortura inquisitorial. Ver el video 2 de 3.

Un escrito, aparecido en el ‘Catholic Dossier magazine (Nov/Dic 1996)’, editado por Ralph McInerny, fue dedicado a la historia y mitos alrededor de la Inquisición, con artículos de notables historiadores católicos que analizaron los trabajos más recientes de eruditos sobre la Inquisición, incluyendo una revisión del documental de la BBC de 1994 (BBC/A&E documentary “The Myth of the Spanish Inquisition”) sobre el Mito de la Inquisición Española, el cual fue repetido en el canal “History Channel”.

James Hitchcock, profesor de Historia en la Universidad de San Luis, resume las conclusiones de los mejores estudios actuales sobre la Inquisición:

1. Los inquisidores tendieron a ser juristas profesionales y burócratas [en su acepción normal, no denostativa] quienes se adherían concienzudamente a las reglas y procedimientos más que en actuar conforme a los sentimientos que pudieran haber tenido sobre el asunto.

2. Dichas reglas y procedimientos no eran en sí mismas injustas. Para su aplicación se requería haber presentado evidencia, se permitía que los acusados se defendieran y se desechaban las evidencias dudosas.

3. Así, en la gran mayoría de los casos el veredicto era justo, por no haber nada que contradijera que fue obtenido siguiendo objetivamente las pruebas a la disposición.

4. Una buena parte de los casos fue desestimado por las cortes Inquisitoriales, o el procedimiento se interrumpió en algún momento, cuando los inquisidores se convencieron que la evidencia no era confiable.

5. La tortura fue utilizada en una pequeña parte de los casos y fue permitida sólo cuando tenían a disposición fuerte evidencia que el acusado estaba mintiendo. En algunos casos, no existe la constatación del uso de la tortura.

6. Sólo un pequeño porcentaje de los convictos fueron ejecutados [o relajados, relajados al brazo secular], por lo mucho del 1 al 2 por ciento en cada región. Muchos más fueron sentenciados a prisión perpetua , aunque este castigo era frecuentemente conmutado después de unos años. El castigo más común era alguna forma de penitencia pública.

Nota de B&T: “Prisión perpétua”: no era “para siempre”, comparar con “La Inquisición en Hispanoamérica” de Salvador Abascal, diapositiva 211 de la presentación en B&T

7. La ‘temible’ Inquisición Española en particular, ha sido desproporcionadamente exagerada. Ésta no persiguió a “millones“ de personas, como es comúnmente expresado, sino que procesó aproximadamente 44 mil, personas entre 1540 y 1700, de los cuales menos del 2% fueron ajusticiados [o relajados al brazo secular, quien se encarga de ejecutarlos].

Y las conclusiones exculpatorias pueden seguir…

Pediría a quien dude sobre la información ofrecida, revise la siguiente bibliografía [en inglés, desconozco si existen traducciones al español], la cual aborda desde diferentes perspectivas a la Inquisición, sin embargo hay consenso en los puntos básicos.

Bibliografía -consultada en la biblioteca de la Universidad de Sur de Florida-:

A History of the Inquisition of Spain (4 volumes) and other works by Henry Charles Lea (orig 1906, 1966)

The Inquisition from its Establishment to the Great Schism by A.L. Maycock/intro Fr. Ronald Knox (orig 1926, 1969)

History of the Origin and Establishment of the Inquisition in Portugal by Alexandre Herculano (orig 1926, 1968)

The Inquisition: A Political and Military Study of its Establishment by Hoffman Nickerson/preface Hilaire Belloc (orig 1932, 1968)

The Spanish Inquisition by A.S. Turberville (orig 1932, 1968)

The Spanish Inquisition by Cecil Roth (orig 1937, 1964)

The Spanish Inquisition by Henry Kamen (1965)

The Spanish Inquisition: Its Rise, Growth, and End (3 books in one) by Jean Plaidy (The Citadel Press, 1967)

The Spanish Inquisition edited by Paul J. Hauben, et al (John Wiley and Sons, 1969), a series of essays by different authors

The Mexican Inquisition of the Sixteenth Century by Richard E. Greenleaf (Univ of New Mexico Press, 1969)

The Roman Inquisition and the Venetian Press, 1540-1605 by Paul F. Grendler (Princeton Univ Press, 1977)

Inquisition and Society in Spain in the 16th and 17th Centuries by Henry Kamen (Indiana Univ Press, 1985) re-work of 1965 book (Note: Kamen also has a more recent 1998 book on the Spanish Inquisition)

The Spanish Inquisition and the Inquisitorial Mind edited by Angel Alcala, et al (Columbia Univ Press, 1987), a series of essays by different authors

Inquisition by Edward Peters (The Free Press/Macmillan, 1988 [Univ of CA Press, 1989])

The Origins of the Inquisition in Fifteenth Century Spain by B. Netanyahu (Random House, 1995)

The End of Days: A Story of Tolerance, Tyranny, and the Expulsion of the Jews from Spain by Erna Paris (Prometheus Books, 1995)

Enciclopedias:

Encyclopedia Britannica (1910) “Inquisition”

Catholic Encyclopedia (1913) “Inquisition” “Torquemada”

New Catholic Encyclopedia (1967) “Inquisition”

The New Encyclopedia Britannica (1995) “Inquisition”

Revistas:

Catholic Dossier edited by Ralph McInerny, Nov/Dec 1996 issue on “The Inquisition” articles by Marvin R. O’Connell, James Hitchcock, and Ellen Rice reviews the 1994 BBC/A&E documentary

Traducción de Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com

SOBRE la REPRODUCCIÓN del CONTENIDO de B&T: Se concede el permiso para reproducir, total o parcialmente, las traducciones originales de este blog, en otras páginas o blogs, con la condición de mencionar el origen del mismo, así como a su autor original y el nombre del traductor. El autor de B&T hace lo correspondiente al tomar material de otras páginas, sin excepción, y a pesar de no concordar totalmente con las ideas de otras webs o autores, creyendo que en esto reside un simple pero no despreciable acto de honestidad.


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