Posteado por: B&T | sábado, noviembre 7, 2009

¿Antisemita, Antijudaizante o Antisionista?

.
.
Nuestra época es una era en la cual la mentira es la principal divisa de cambio, la verdad está relativizada, tiene un lugar secundario entre quienes promueven consciente o inconscientemente el Nuevo Orden Mundial, es una batalla desigual en donde los medios son lo de menos con tal de llegar al fin, que es la entronización del anticristo. Existen muchos ejemplos de esta situación, sin embargo, una es especialmente sui generis, ya que incluye mucho de mentira, de extorsión y de despojo en gran escala, no es otro que el abuso del término “antisemitismo”.

Pero. ¿qué significa el término “antisemitismo”? Para responder a esta pregunta debemos considerar su significado real y su significado actual o de facto. El significado actual de este término, en principio denota “algo muy malo”, es tan malo que ya pocos se atreven a lidiar con las situaciones que son etiquetadas como antisemitas, es un término que hace callar a quienes pretenden hacer pesquisas más allá de las apariencias, que hace callar y hasta retractarse a quienes legítimamente critican o denuncian las acciones inhumanas del grupo a quien hace alusión el término. La acción inhibidora de este término ha llegado tan lejos como para aplicarse a quienes se oponen a las acciones políticas y militares que el Estado de Israel con sus vecinos árabes, tildando de antisemitas a quienes denuncian los excesos israelíes. ¿A alguien le es deconocida la aplicación del término para ridiculizar a quienes se atreven a dudar del ficticio “Holocausto” judío?

Consideremos ahora su significado real. El significado del prefijo ‘anti’, sólo indica oposición, aunque algunos diccionarios utilizan el término “hostil a”, quizás por extensión, así como consideran también, por extensión, a los semitas como únicamente judíos. Dicho lo anterior, el término se refiere a la oposición que se hace a los semitas o descendientes de Sem, es decir, los habitantes de la península arábiga y circunvecinidades, por lo tanto, incluye a los árabes y a algunos judíos, ¡ni siquiera a todos los judíos! Se dice que éste termino fue acuñado por el alemán Wilhelm Marr mediante un análisis racial, económico y social de la influencia del judaísmo en alemania, el cual pudo haber constituido la base teórica del nazismo del siglo XX, o al menos una de sus fuentes de influencia. Es notable que el contra-análisis de estas teorías y de la teoría del nazismo sólo se centre en el racismo, que de hecho, bajo la óptica actual del mundo, constituye el eslabón más débil, aunque Marr y el nazismo no hayan concentrado todos sus argumentos alrededor de éste, sino en factores económicos y sociales muy palpables de la acción judía en sus poblaciones y condiciones de vida de su gente. Constituye una paradoja que los opositores de esta visión alemana, es decir, los principales implicados, los judíos, también tengan un fuerte componente racial en su forma de actuar, sin embargo, no es algo de lo que les guste hablar.

Habiendo expuesto lo anterior, me gustaría lanzar la pregunta ¿es ilegítimo ofrecer oposición a los judíos, específicamente a los sionistas que es la parte política y de influencia económica mundial? Según el término de facto, todo el mundo parece paralizado ante la “maldición semita” y por lo tanto, de hecho cualquier oposición legítima hacia la acción política judía ya no sería posible, algo que da mayor drama a esta situación es la inclusión del término en las legislaciones de muchos países, ¿habráse visto tal cosa en la historia, como considerar ilegal la acción defensiva hacia la acción parasitaria de un grupo?.

Según el significado real del término, que no indica odio, segregación, racismo, etc., etc., que son los términos que cuelgan cual rémoras del término “antisemitismo”, es totalmente legítimo ofrecer resistencia ante este o ante cualquier otro pueblo que amenace la autodeterminación en política, economía, religión, cultura, etc., de otro pueblo. Por lo cual, ni siquiera deberíamos utilizar un término tan defectuoso, ventajoso y tramposo como “antisemitismo”, ¿por qué no decir antisionistas o antijudaizantes?, ambos términos son mucho más precisos y no contienen la carga ideológica que ha llegado a ganar el término en cuestión, a pesar de que en teoría significarían lo mismo, es un hecho que ninguno de los dos propuestos suena tan “fuerte”, tan intimidante y que denote nada “excesivamente malo” como el término “antisemitismo”. Ya lo dijo un gran personaje a quien personalmente admiro: “El antisemitismo es malo si va en contra de la verdad, pero si es verdad no es malo”, obviamente, éste personaje no se refiere a la impostura del término sino a la oposición legítima que todo pueblo que se precie debe realizar.

La acción política judía o sionista en la historia de la humanidad no tiene justificación ni legitimidad, sino sólo en su defectuosa y particular exégesis escritural o talmúdica, en la cual, ellos deben estar, de una forma material, carente de toda espiritualidad, sobre las demás naciones, esclavizándolas. Así como algunas formas de oposición basadas en la violencia, en principio, no son legítimas, tampoco es legítimo ser cómplice de los excesos y mentiras de un pueblo que no ha demostrado ser mejor que otros pueblos en su búsqueda del poder y supervivencia, sino al contrario, ha tocado fondo en cuanto se refiere a la bajeza humana.

AMDG
.
.

bibliaytradicion.wordpress.com

.

.

>>BITÁCORA<<

.

.


Categorías

A %d blogueros les gusta esto: