Posteado por: Alejandro Villarreal | Domingo, septiembre 20, 2009

Reflexiones de Mons. Richard Williamson: ‘Sedevacantismo y Liberalismo’

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Texto correspondiente a las ‘Reflexiones para enero de 2006’

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Por Su Excelencia Richard Williamson

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Si la crisis en la Iglesia católica va empeorando, como se ve por el momento, van a haber más y más católicos deseando mantenerse en la Fe estando tentados a pasarse al ‘sedevacantismo’, esto es,  a creer que no ha habido un verdadero Papa en la Sede de Pedro desde, dicen ellos, la muerte de Pío XII en 1958. Con la esperanza de disminuir la confusión de aquellos católicos, prometiéndoles que no será fácil, presentaré la doble razón por la cual yo nunca estaría en el ‘sedevacantismo’.

El problema principal, obviamente, es el liberalismo de los últimos cinco Papas: Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I y II, Benedicto XVI. En lugar de resistir al mundo moderno y anticatólico, ellos prefirieron adaptarse más o menos a sus errores. El resultado fue previsible: la descomposición de la Iglesia al punto en que uno puede temer que en unos pocos años no habrá nada de lo que queda en pié. Entonces, ¿cómo es posible que dos, o tres, o cinco Vicarios de Cristo -¡Vicarios de Cristo en el nombre del Cielo!, puedan haber sido así de malos Pastores de la Iglesia Universal? “No puede ser” protestan los ‘sedevacantistas’, “ellos no han podido ser verdaderos Papas.”

Notemos en primer lugar que a menudo esta reacción indignante procede desde la Fe misma, si alguien no creyó en la Iglesia, el papado en particular, obviamente no tendrá dificultad en conceder que esos papas puedan ser ‘zapadores’ de la Iglesia. También notemos que este es exactamente el mismo argumento que impulsa a los liberales católicos a ser liberales [el papa es un benefactor absoluto], y a los católicos ‘sedevacantistas’ a convertirse y permanecer en el ‘sedevacantismo’ [el papa es un destructor absoluto]:

Premisa mayor: El Papa es infalible.

Premisa menor: Los Papas recientes son liberales.

Conclusión liberal: Debemos ser liberales.

Conclusión ‘Sedevacantista: Esos ‘papas’ no son verdaderos.

De lo cual se ve que ¡los ‘sedevacantistas’ podrían no ser tan anti-liberales como ellos creen!. Verdaderamente en los últimos treinta años hemos visto a muchos sedevacantistas venirse abajo en las formas más sorprendentes de liberalismo, e incluso ahora vemos a algunas figuras importantes de la ‘Tradición católica’ siendo tentados a aceptar a la Roma Conciliar. Un católico tentado por el ‘sedevacantismo’ no puede pensar mucho en esta aparentemente sorpresiva relación entre ‘sedevacantismo’ y liberalismo -ellos son como las caras de una misma moneda-.

Ahora, en el argumento condensado anterior, la lógica es correcta y la premisa menor es cierta, entonces el problema debe estar en la premisa mayor. Ésta miente, de hecho, en la exageración de la infalibilidad papal. Y aquí viene mi doble razón: “hacer a la Verdad y a la Iglesia de Dios tan dependientes de los seres humanos es una forma muy humana de considerar los asuntos de Dios”.

En cuanto a la verdad, es natural o sobrenatural. La verdad natural la desciframos en la naturaleza de las cosas creadas, y todas las tonterías y fantasías de la humanidad no podrán cambiarla ni un poco en lo que ha de ser encontrado y descifrado ahí. La verdad sobrenatural, ha existido sin cambios en la memoria de Dios desde toda la eternidad. Fue solamente revelada por Nuestro Señor Jesucristo, como hombre repetidamente dijo que ésta estaba sobre Él. Solamente ha sido legada a los Apóstoles y sus sucesores, con el Papa como su cabeza. “El Cielo y la tierra pasarán”, dice Nuestro Señor, “pero mis palabras no pasarán” (San Marcos. XIII, 31)

Así que no estemos excesivamente preocupados por los instrumentos humanos de que se vale Nuestro Señor, incluyendo a sus Papas, que fallan incluso gravemente al legar su Verdad, o en defender su Iglesia. Esta Verdad e Iglesia vienen de Dios y a Él pertenecen. Dios escogió encomendar su Verdad y su Iglesia a los hombres, quienes sin esfuerzo son capaces de poner en peligro estos bienes divinos, pero ¿cómo podría Él embellecer su Cielo con los grandes héroes de su Iglesia si no fuera posible a los antihéroes ponerla en peligro?, ¿Imaginamos acaso que Dios es incapaz de dosificar con precisión este peligro por el bien de los elegidos, ambos, pastores y ovejas, una precisión que excluye absolutamente la destrucción de la Iglesia? ¿Por quién tomamos a Dios? “¿Habráse acortado mi mano para redimir…?” dice el Señor, “¿…O no tendré ya fuerza para librar?” (Is. L, 2)

Sin duda que, por el hecho que los últimos Papas han estado tambaleándose, no es razón para seguirles a toda costa ni para rechazarles a toda costa. Recemos por ellos, porque en el preciso momento calculado desde toda la eternidad por Dios, Él intervendrá para rescatar en su Papa el principio de autoridad, único capaz de salvar a la Iglesia y al mundo.

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Madre de la Iglesia, ¡intercede por los Vicarios de tu Hijo!

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Traducción de Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com

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>>BITÁCORA<<

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Responses

  1. APELACIÓN EN CONTRA DE LA BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO II: Innumerables fueron los méritos de nuestro querido pontífice. Su mayor mérito fue su contribución al desmantelamiento de la Cortina de Hierro. En su peregrinaje trasmitió un mensaje de paz y esperanza a las multitudes de los pueblos cristianos que visitó. Sin embargo, estos méritos del mejor de los pontífices, no son suficientes para su santificarlo, a pesar de haber llevado una vida virtuosa y ejemplar, a causa de haber promovido la judaización sutil del cristianismo. En estos momentos en los que la lucha intestina entre conservadores y modernistas, promovida encubiertamente por los esbirros de la Sinagoga, amenaza abrogar la doctrina milenaria y la autoridad pontificia, dejando intacto el profetismo judío. Las implicaciones judaizantes post Conciliares alcanzaron su clímax en el pontificado de Juan Pablo II y Benedicto XVI, causando la oposición de los sedevacantistas que desconocen los cambios modernistas tratando de evitar la abrogación sutil de los dogmas de la divinidad de Cristo, la divina Trinidad, la Nueva Alianza, y los Evangelios y Canones antisemitas, y la liturgia tridentina, que convierten a la Iglesia Católica en una escuela bíblica portavoz de la moral natural dictada por Dios a Noe (noaquida) para gobernar a las bestias humanas (los pueblos no judíos). La opinión expresada ante los medios por Juan Pablo II de que “los judíos son nuestros hermanos mayores en la fe”, es una grave apostasía tendente a abrogar sutilmente la doctrina milenaria de la Iglesia, que a merita la revisión jurídica del diferendo pontificio {opuesto a la sentencia dictada por Cristo [Mateo XXIII, 1 al 35] en su diatriba contra el puritanismo hipócrita de los rabinos señalando como reos de castigo eterno a los seguidores de la doctrina (ethos supremaciíta) y la conducta (criminal y genocida serial) de Israel. A la luz de los genocidios bíblicos e históricos cometidos por el pueblo judío, a fin de determinar la vigencia del ad quem recurrido}. También amerita la revisión del proceso de beatificación por tratarse de una gravísima apostasía, por lo cual mediante el presente conducto apelo y objeto la beatificación de Juan Pablo II. Esperando que la presente apelación se dirima públicamente ante los medios por ser un asunto de interés jurídico para todos los cristianos.

  2. Mons. Williamson se expresa con mediana claridad, porque ¿qué hay con la infalibilidad respecto al modernismo de los Papas Posconciliares? digo, ¿se mantiene la infalibilidad a pesar del claro modernismo?. Pues parece que Mons. Williamson la subestima en pos del reconocimiento a unos señores que por modernistas no pueden ser llamados con justicia Vicarios de Cristo. Por supuesto que pueden pecar, como cualquiera, pero frente a ciertos pecados, su nómina de Papas, se anula, puesto que alguien no puede ser reconocido como un puente entre Cristo y los hombres cuando no enseña segun la Iglesia de Cristo.
    Luego, que hayan “sedevacantistas” que se hayan desviado de la Fé Católica pues ¿qué tiene que ver con el sedevacantismo como posición?, también hay “lefevristas” que se desvían, Mons. Williamson de seguro debe conocer algunos. De hecho la Fraternidad ha ido acercandose cada vez más y con una aceptación tal que hasta el difunto Cardenal Lefevre abominaría. Por lo contrario, son los lefevristas los que transan con los partidarios a las reformas segun el Concilio Vaticano II, no los sedevacantistas, y esto es una cuestión de hecho. Habrá sedevacantistas fuera de la Gracia, pero nadie puede decirles (salvo que se hayan vuelto partidarios de la posición encabezada por Lefevre, y por ende ya no sean “sedevacantistas”, o sean “enfermos” como los de Campos) que no son ortodoxos respecto a la Fé Católica.
    Con el aumento de conseciones hacia la Iglesia Modernista que la Fraternidad ha realizado a lo largo de los años (y no parece que vayan a terminar), ¿puede decir lo mismo?.
    Saludos.


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