Posteado por: Alejandro Villarreal | Jueves, agosto 13, 2009

Como Consecuencia del Asunto Williamson: “El Caso de Don Floriano Abrahamowicz”

Por Guillaume Fabien

(Smith’s Report -agosto de 2009-).- En Treviso, al norte de Venecia, don Floriano Abrahamowicz un sacerdote católico y miembro del grupo tradicionalista católico Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (FSSPX) en el noreste de Italia, tuvo el coraje de declarar lo siguiente a un reportero del diario ‘Tribuna di Treviso’:

“Sé que existieron cámaras de gas para desinfección (para matar pulgas y otros parásitos) en los campos alemanes durante la guerra, no podría decir si también fueron utilizados para asesinar gente debido a que no he estudiado el tema”.

Esta declaración fue publicada el 29 de enero de este año, en el punto más álgido del asunto Williamson, y Abrahamowicz habló precisamente en defensa del obispo, un miembro de la FSSPX como él.

En el encabezado elegido para la entrevista con el sacerdote, el diario italiano distorsionó sus afirmaciones haciéndole decir: “¿Cámaras de gas?, para desinfección”, como si él realmente hubiese declarado: “He estudiado la cuestión y esta es mi conclusión: las cámaras de gas únicamente fueron utilizadas para desinfección.”

Los medios internacionales de comunicación y parte de la ‘blogósfera’ naturalmete aprovecharon la oportunidad de criticar a un segundo e indignante “negador del Holocausto” que además era clérigo católico tradicionalista. En lo que respecta al Papa, él inmediatamente dirigió la artillería pesada hacia quien tenía notoriedad internacional y no a un humilde sacerdote como don Floriano Abrahamovicz.

El viernes 30 de enero, se escuchó en radio Vaticano un mensaje del vocero Padre Federico Lomabardi declarando: “Aquella persona que niegue la Shoa no sabe nada respecto al misterio de Dios o la cruz de Jesús”, y especificando que este vicio de la “negación” era “mucho más grave cuando sale de la boca de un sacerdote u obispo, es decir, de un clérigo cristiano, esté o no en unidad con la Iglesia católica.”

Muchos opinadores también afirmaron ante sus lectores que don Floriano era un judío renegado, debido a su apellido Abrahamovicz, que en sus mentes sólo podía tener un origen judío. A este respecto, dicho apellido es de origen eslavo, derivado de Abrahamian, como su padre fue llamado antes de inmigrar a Europa central de su nativa Armenia.

El 4 y 5 de febrero, en Treviso, el sacerdote se atrevió a aclarar algunos asuntos frente a un reportero de la televisión local, manteniendo su declaración anterior, haciendo referencia a su entrevistador del diario ‘Tribuna’, lamentando la histeria de los medios de comunicación dirigida hacia la Iglesia en general y hacia Monseñor Williamson en particular.

En esta rara ocasión en que la prensa le habría un espacio, él no se amedrentó al ofrecer el punto de vista tradicionalista sobre el ‘II Concilio Vaticano’, llamándolo en latín “cloaca máxima”. También puntualizó que esperaba ver una discusión libre y honesta, una “mesa redonda” donde se tratara esta cuestión histórica avivada hoy con el asunto Williamson, y en el cual, sólo algunas cosas se calmarán.

Al principio sus colegas lo apoyaron y concordaron completamente con él, incluso lo felicitaron por su entrevista del 29 de enero, sin embargo, posteriormente el único que había mostrado la decencia de defender a su obispo, el obispo Richard Williamson, con las sencillas palabras: “No lo sé (o no me consta)”, fue desaprobado y separado de la Fraternidad, tal y como le sucedió al obispo Williamson, y lo que es aún peor, fue echado a la calle. El 5 de febrero, justo después de su segunda entrevista en televisión, su superior de distrito, don David Pagliarani, representando a Monseñor Bernard Fellay, superior general de la Fraternidad, le informaría que en lo sucesivo ya no tendría el derecho de ejercer su ministerio. Don Floriano es un hombre quien “debido a sus graves acciones de indisciplina”, puso en riesgo y empañó la imagen de la Fraternidad.

Él ignoró esta prohibición y siguió como si nada hubiese ocurrido, excepto que la policía tuvo que hacer guardia al exterior de su capilla, durante el servicio dominical, para controlar a una multitud de los medios de comunicación que interferían con el servicio religioso. Entonces, el 1 de marzo, mientras salía por un encargo, sus compañeros sacerdotes cambiaron las cerraduras de la capilla, que también era su domicilio. En ese momento y sin previo aviso don Floriano se quedó sin hogar.

Lo que es más, parecía que tendría que enfrentar cargos penales, debido a que en este descenlace las autoridades de la vecina Austria estaban considerando acusarlo de desacato a la “verdad revelada” de nuestra época. Finalmente se abstuvieron de esta idea, explicando que él se había expresado en Italia, en italiano y frente a los medios de comunicación italianos, por lo tanto, no era su jurisdicción. Podemos alegrarnos de esto y de que estas fuerzas implacables que censuran nuestros pensamientos y comentarios aún estén limitadas por algunas fronteras.

Pero sin ánimo de quedarse rezagado, el gobernador de la región del Véneto, un político de “derecha”, aprovechó su poder y tomó la inciativa de perseguir jurídicamente a don Floriano, esto a pesar de que en Italia no existe ninguna ley anti-revisionista, afortunadamente el periodo para presentar cargos expiró. Los sacerdotes de la FSSPX que lo desahuciaron han expresado a la prensa que están dispuestos a aceptarlo de nuevo a condición de que se desdiga de sus afirmaciones respecto al Holocausto.

Severa y cruel es la religión de la “Shoa”, y del mismo modo son sus sirvientes, aún los que se visten de forma sobria y formal. Pero don Floriano no se ha dejado intimidar hasta el momento, y no se va a retractar. Él deplora el hecho que el obispo Williamson haya sido reducido al silencio, y el dolor de encontrarse a sí mismo en la calle. Llegando a su auxilio, el 1 de marzo algunos amigos le dejaron quedarse en sus hogares, aunque ahora ya tiene su propia residencia a las afueras de Treviso. También, afortunadamente, aún tiene a sus fieles que asisten a las misas que él regularmente dice en el noreste, entre Verona y Trieste. Está por su cuenta y espera mantenerse de trabajos de traducción en los idiomas francés, el cual habla perfectamnte, italiano y alemán, esta última su lengua materna, ya que él es austriaco de nacimiento y naturalizado italiano.

Dirección para intercambiar correspondencia con el Padre Abrahamovicz:

Padre Floriano Abrahamowicz, Domus Marcel Lefebvre, via Nenni, 6 – 31038 Paese (Italia).

Traducción de Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com

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