Posteado por: B&T | Miércoles, mayo 20, 2009

Ascención del Señor

21 de mayo

Al final de su vida terestre sube Jesús triunfante a los cielos y le aclama la Iglesia en su santa humanidad, admitida a sentarse a la derecha del Padre y a participar de su gloria.

La ascención de Jesús es prenda de la nuestra. Sublimada la Iglesia por una esperanza inmensa, levanta sus ojos hacia su Jefe que le ha precedido a la patria celestial y le ha introducido allí en su propia persona: “Porque el Hijo de Dios, después de haberse incorporado a los que la envidia del diablo había arrojado del paraíso terrenal, los lleva consigo al subir a su Padre”  (San León, en maitines).

Toda la vida de la Iglesia se sitúa entre la ascención del Señor y su vuelta al fin de los tiempos. Segura de no engañarse en su espera, propaga por todas partes el mensaje de Cristo, y derrama sin cesar su gracia, hasta el día en que vuelva él definitivamente a introducir en la gloria de su Padre a todos los que ha arrebatado al poder de Satanás.

Extraído del ‘Misal Diario Latino-Español’

Jesús

Jesús sube a los cielos, al seno de la Trinidad eterna, penetrando la nube que le oculta a la vista de los suyos: y corona de gloria eterna ceñirá por siempre su frente divina.


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