Posteado por: Alejandro Villarreal | Lunes, mayo 4, 2009

Si Valoras la Historia de la Iglesia Católica… Baja tus Manos, Arrodíllate y Abre tu Boca

Por Catholic World News (abr. de 2008)

Los argumentos de la historia favorecen a que la Santa Comunión se reciba en la lengua.

(StJohnsValdosta.blogspot/CWNews.com).- La revista estadounidense ‘Carholic Response/Respuesta Católica’ ha publicado una traducción (italiano-inglés) de un provocativo artículo originalmente publicado en el periódico oficial del Vaticano, el cual hace un llamado para terminar con la práctica de recibir la Comunión en la mano.

El artículo es del obispo Athanasius Schneider de Karaganda, Kazajstán, e impreso en L’Osservatore Romano, éste artículo examina los registros históricos de esta práctica católica y concluye que en la Iglesia primitiva rápidamente se desarrolló la práctica en la cual los laicos se arrodillaban para recibir la comunión en la lengua. Sólo a los ministros ordenados se les permitía tocar la hostia consagrada con sus manos.

En el siglo VI, escribe el obispo Schneider, la Iglesia había acordado que la comunión deberia recibirse sobre la lengua, como reverencia hacia Nuestro Señor sacramentado. El Papa Gregorio ‘el Grande’ reprendió a los sacerdotes que se resistían a ese consenso que se convirtió en una práctica casi universal en los primeros años de la Iglesia, dice el autor.

El arrodillarse para recibir la comunión fue también una práctica establecida en los primeros años de la historia de la Iglesia, esta postura también fue vista como un medio de expresar reverencia a Jesús en la Eucaristía, además arrodillarse es el gesto típico de adoración en la Biblia.

Por medio de administrar la comunión en la lengua, los sacerdotes son capaces de fomentar mayor devoción a la Eucarostía, subraya el obispo Schneider, esta forma de distribución es un “impresionante signo de profesión de fe a la Presencia Real”.

El obispo además agrega como argumento, que esta forma de distribuir la comunión puede prevenir accidentes. El autor cita a san Cirilo de Jerusalén, quien exhortó a los sacerdotes a tener mucha precaución “para que ni siquiera una pequeña partícula del Cuerpo del Señor cayese al suelo”.

El artículo publicado en L’Oservatore Romano, resume el argumento que el obispo Schneider plasmó en su libro ‘Dominus Est/ Esto es el Señor’. Dicho libro, vendido en Italia, llama la atención por dos razones, fue publicado por la prensa oficial del Vaticano y su prefacio fue escrito por el arzobispo Malcolm Ranjith, el secretario de la Congregación para el Culto Divino, quien ha dicho que “es tiempo de revisar” la política que permite a los laicos recibir la comunión en la mano.

Coincidentemente…

Bueno, quizás no es una coincidencia, recibí los siguiente mensajes de correo electrónico de cuatro diferentes personas:

Para cualquiera que reciba la Eucaristía en la mano, he aquí algunos aspectos a considerar:

Santo Tomás de Aquino: “… por respeto a este sacramento ninguna cosa lo toca que no sea consagrada, por lo tanto los corporales como el cáliz se consagran, lo mismo que las manos del sacerdote, para poder tocar este sacramento. Por eso, a nadie le está permitido tocarle…” Summa Pt III, Q 82, Art. 3 Obj 1-3

La Santa Escritura: Está escrito que sólo los cacerdotes levitas estaban autorizados para cargar el Arca de la Alianza (I Paralipómenos XIII, 2ss) Pero cuando Uza, que no era sacerdote, tocó el Arca de la Alianza fue herido de muerte por Dios (I Paralipómenos XIII, 9ss) El tocar las especies consagradas es un privilegio de quien está ordenado.

Papa Paulo VI: En Memoriale Domini, el papa reconoció que la comunión administrada en la lengua conducía mejor hacia la fe, la reverencia y la humildad. “Este método, sobre la lengua, debe ser preservado” (Memoriale Domini).

Papa Juan Pablo II: Hizo colocar un letrero en la Basílica de San Pedro especificando que todos los sacerdotes que oficiaran Misa en San Pedro, sin importar de donde viniesen, administraran la comunión únicamente en la lengua.

JPII sólo administraba la comunión en la lengua durante las Misas privadas en el Vaticano, a los sacerdotes concelebrantes se les daba la misma instrucción.

El dijo: “No revocaré algo de lo que uno de mis predecesores se ha expresado así… aquí, mis queridos sacerdotes y mis queridos hermanos y hermanas, sólo se permite recibir la comunión arrodillado y sobre la lengua. ¡Les digo esto como su obispo!” (Homilía del 1 de marzo de 1989, glesia ‘SS Nome Di Maria’)

Aunque existe una carta apostólica qe otorga un permiso especial para la recepción de la comunión sobre la mano, el papa Juan Pablo II “nunca estuvo a favor de esto… y tampoco lo recomendó” (noviembre de 1980, Alemania)

Cuando la esposa del presidente de Francia, Madame Giscard d’Estaing se acercó al Santo Padre con sus manos dispuestas a recibir la comunión, él colocó la hostia en su boca. (Homilética y Revisión PAstoral, marzo de 1997 p. 24) Lo mismo hizo con un abogado canónico quien estuvo presente en una Misa papal en Chicago, en el año 1981.

“Tocar las sagradas especies y distribuirlas de mano en mano es un privilegio de los consagrados, quienes tienen una participación activa en el ministerio de la Eucaristía” (Dominicae Cenae, 1980, al final del párrafo 11)

La Madre Santa Teresa de Calcuta: “A dondequiera que voy, algo que me entristece mucho es observar a las personas recibir la comunión en la mano” (Nueva York, 1989)

“Mucho se fomenta esta costumbre en nuestra Sociedad, y es mi deseo manifiesto, el que las Hermanas reciban la Santa Comunión en la lengua, lo cual, hasta donde yo sé, lo hacen así en todas partes” (India, 1995)

El obispo Juan Laise de San Luis, Argentina: El nos advierte que “con la distribución de la comunión en la mano, sería necesario que ocurriese un milagro para evitar que algunas partículas caigan al suelo o para impedir que algunas partículas queden en la superficie de las manos de los fieles” (La Comunión en la mano: Documentación e Historia)

Mike Warnke: Un ex-sumo sacerdote satanista convertido al cristianismo, Mike Warnke advirtió a los obispos de EU que la comunón en la mano era un terrible error, y que esto permitía a los satanistas conseguir fácilmente la sagrada hostia, tal y como se describe en los sacrílegos servicios satánicos.

San Basilio (330-379 AD): El gran santo consideró la comunión distribuida en la mano como “un grave pecado”.

El Concilio de Rouen (650 AD): “No se ponga la Eucaristía en las manos de los laicos, sino únicamente en la boca”

El Concilio de Constantinopla (695 AD): Este Concilio prohibió a los fieles administrarse entre ellos la comunión. Está decretada una excomunión de una semana de duración a aquellos que lo hagan en presencia de un obispo, un sacerdote o un diácono.

El Concilio de Zaragoza (380 AD):

Se decidió castigar con excomunión a cualquiera que se atreva a recibir la comunión en la mano.

El Concilio de Trento (1545-1563 AD):

“Sólo a los sacerdotes se les ha otorgado el poder de consagrar y administrar la Santa Eucaristía. La invariable costumbre de la Iglesia ha sido también que los fieles reciban el Sacramento (en la boca) de la mano del sacerdote”

Memoriale Domini:

El papa Paulo VI ha declarado “por consiguiente, la Sede Apostólica exhorta con vehemencia a los obispos, sacerdotes y laicos a que se sometan cuidadosamente a la ley -de la distribución de la comunión en la lengua-, la cual sigue siendo válida y ha sido confirmada” (#16)

En la obra ‘The Beauty and Spirituality of the Traditional Latin Mass/La belleza y espiritualidad de la Misa Tradicional en latín’ de David Joyce, de la ‘Latin Mass Society of England and Wales/Sociedad de la Misa Latina de Inglaterra y Gales’, dice así:

“… cuando los fieles reciben la comunión, lo hacen arrodillados en la barandilla del altar, y directamente depositada en su lengua. Esto es muy significativo, el recibir la comunión de rodillas significa que los fieles se alinean ante el santuario y así, tienen tiempo para prepararse para el más sagrado de los acontecimientos: ir en pos de la unión espiritual y sustancial con Cristo mismo. El comulgante se arrodilla y mientras espera a que el sacerdote termine su ronda, él puede acomodarse, concentrarse en la comunión con nuestro Señor, que recibirá, y orar intensamente. Cuando llega su turno, el sacerdote dice la plegaria: “Corpus Dómini nostri Jesu Christi custódiat ánimam tuam in vitam aetérnam. Amén/El Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo guarde tu alma para la vida eterna. Amén” Esto quiere decir, además de la significativa belleza de estas palabras por sí mismas, que cuando el sacerdote dice ‘Amén’ el comulgante no necesita invocar con su propia voz al Rey de Reyes, permitiéndole permanecer en un constante estado de oración y agradecimiento que mana del espíritu del  Salvador. El comulgante sólo tiene que exponer la punta de su lengua sobre el labio inferior. Al haber recibido a Cristo, puede continuar en oración por un momento más y sólo entonces, regresa a su asiento, dejando su lugar a otro comulgante. Adicionalmente, el que el sacerdote se acerque a nosotros significa que Cristo mismo se acerca a nosotros, nos alimenta con Su propia vida divina, mientras esperamos arrodillados e inmóviles como pequeños infantes que dependen totalmente de Su amor, misericordia y compasión. Este es el mensaje del Evangelio: hacerse como niños, rindiendo nuestra voluntad hacia Él y depender totalmente de Él, para todo. No podemos siquiera alimentarnos sin la ayuda de Cristo, y el acto de la comunión, de la forma tradicional, demuestra esto de una manera muy clara”.

Actualmente, la Comunión sobre la lengua permanece vigente en la legislación de la Iglesia, en todo el mundo.

¿Por qué en la lengua?

  • Hace énfasis en el carácter excepcional del Santo Alimento, comparado con el alimento normal
  • Hace énfasis en el carácter excepcional del sacerdote ordenado, quien es el único autorizado para tocar las Sagradas Especies
  • Hace énfasis en la presencia de Cristo que alimenta a su rebaño y fomenta la humildad
  • Otorga un fuerte sentido de identificación con los millares de católicos y santos que han existido y quienes han comulgado de esta forma desde tiempo inmemorial
  • Minimiza el peligro de que caiga al suelo la Sagrada Hostia y de que inadvertidamente se pierdan partículas
  • Fomenta un sentido de unidad en la Liturgia
  • Reafirma el hecho de que la ordenación sacerdotal es un sacramento que transforma a un hombre ordinario al sacerdocio
  • Expresa la completa obediencia a la Iglesia (Challenge, Fr. F. Heuser 1992)

Notas al Pie

Dictionary.com unabridged (v 1.1) defines HUMILITY as:

the quality or condition of being humble; modest opinion or estimate of one’s own importance, rank, etc.

The Online Etymology Dictionary finds these roots for the term HUMILITY:

c.1315, from O.Fr. humilité, from L. humilitatem (nom. humilitas) “lowness, insignificance,” in Church L. “meekness,” from humilis “humble.” In the Mercian hymns, L. humilitatem is glossed by O.E. eaðmodnisse.

I wanted to provide this information for any readers who also read U.S. Catholic, since humility would be an unfamiliar term for readers of that publication, which only stresses empowerment.

Post relacionado: ¿Puede un Obispo Emitir un Mandato para Recibir la Comunión en la Mano en lugar de la Lengua?

Traducción de Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com

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