Posteado por: B&T | Lunes, abril 27, 2009

‘Retractarse de la Herejía’, Pide la FSSPX al Presidente de la Conferencia de Obispos Alemanes

Robert Zollitsch, Arzobispo de Friburgo

Robert Zollitsch, Arzobispo de Friburgo y Presidente de la Cenferencia de Obispos Alemanes

(cathcon.blogspot.com/FSSPX de Alemania).- La FSSPX pidió una retractación de la falsa doctrina proclamada públicamente por el Arzobispo Zollitsch.

El Sábado de Gloria, el presidente de la Conferencia de Obispos Alemanes, Robert Zollitsch en una entrevista durante programa ‘Horizons’ de la televisión alemana negó la naturaleza expiatoria del sufrimiento y muerte de Cristo. “Dios, a través del sufrimento de su hijo, sólo mostró solidaridad con la humanidad con el fin de apoyarles en sus sufrimientos y en la hora de su muerte. Verdaderamente Jesús había tomado los pecados de la gente sobre sí mismo, pero no los había expiado por ellos, sino sólo los portó en un sentido de camaradería con la finalidad de acercarse a ellos”. Falsa y por supuesto herética es la negación del sacrifico expiatorio requerido por el Padre. Esta negación, de acuerdo con la clara enseñanza de la Iglesia ¡puede ser vista sólo como herejía! El Arzobispo, por lo tanto, está obligado a retractarse de estas falsas declaraciones públicas.

El pasaje crítico en la entrevista, dice así:

“¿Actualmente no lo describiría más como que Dios ha entregado a su propio hijo por causa de los múltiples pecados de la humanidad?”, ¿ya no lo describiría de este modo?

“No. Dios nos ha dado a su hijo en solidaridad con la humanidad, hasta su agonía y muerte para mostrarnos lo valiosos que somos para Él: Estoy con ustedes en cualquier situación”

De esta manera el presidente de la Conferencia de Obispos Alemanes y Arzobispo de Friburgo, Robert Zollitsch niega un dogma de la Iglesia. Si no se retracta de esta negación corre el riesgo, según el código canónico, de cometer herejía formal.

La doctrina de la Iglesia es clara:

Las causas de esta justificación son: la final, la gloria de Dios y de Cristo y la vida eterna; la eficiente, Dios misericordioso, que gratuitamente lava y santifica (1Co 6,11), sellando y ungiendo con el Espíritu Santo de su promesa, que es prenda de nuestra herencia (Ep 1,13); la meritoria, su Unigénito muy amado, nuestro Señor Jesucristo, el cual, cuando éramos enemigos (cf. Rm 5,10), por la excesiva caridad con que nos amó (Ep 2,4), nos mereció la justificación por su pasión santísima en el leño de la cruz [Can. 10] y satisfizo por nosotros a Dios Padre; también la instrumental, el sacramento del bautismo, que es el «sacramento de la fe» (1), sin la cual jamás a nadie se le concedió la justificación. Finalmente, la única causa formal es la justicia de Dios, no aquella con que El es justo, sino aquella con que nos hace a nosotros justos (2) [Can. 10 y 11], es decir, aquella por la que, dotados por El, somos renovados en el espíritu de nuestra mente y no sólo somos reputados, sino que verdaderamente nos llamamos y somos justos, al recibir en nosotros cada uno su propia justicia, según la medida en que el Espíritu Santo la reparte a cada uno como quiere (1Co 12,11) y según la propia disposición y cooperación de cada uno. Dz §1529.

Desde el decreto “Lamentabili” de S. Pío X, la siguiente afirmación es condenada como modernismo: “La doctrina sobre la muerte expiatoria de Cristo no es evangélica, sino solamente paulina.” Dz §3438

El testimonio de la Escritura es inagotable, he aquí una selección:

“fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo” (Romanos V, 10)

“El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, a fin de que nosotros, muertos por los pecados, vivamos para la justicia. ‘Por sus llagas fuisteis sanados'” (I Pedro II, 24)

“Porque ésta es la sangre mía de la Alianza, la cual por muchos se derrama para remisión de pecados” (Mateo XXVI, 28)

Resumiendo, puede decirse que el Arzobispo Zollitsch hace del sacrificio expiatorio en reparación a sólo una “víctima solidaria”, donde Cristo sufre por una especie de terapia comunitaria en donde sólo nos acompaña en nuestras tribulaciones, pero nunca por la necesidad de nuestra salvación por el pecado existente.

Nosotros, por lo tanto, exhortamos al Arzobispo de Friburgo y presidente de la Conferencia de Obispos Alemanes a pronunciar su inmediata retractación. Esta declaración suya puede ser descrita como herejía y fuera de la doctrina de la Iglesia Católica, y esto, en boca de un eminente obispo puede causar un gran daño.

Esperamos que la clarificación de esta declaración se lleve a cabo públicamente y dentro de los siguientes días.

Traducción de Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com

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