Posteado por: Alejandro Villarreal | Martes, marzo 31, 2009

Santa Muerte convoca a “Guerra Santa”

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Por Martha Anaya

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Visto en El Arsenal. Con insertos de otras fuentes.

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Hay noticias que sorprenden. Ésta es una: ayer, la Iglesia de la Santa Muerte convocó a sus fieles a una “guerra santa”, que se manifestará inicialmente con una serie de movilizaciones en distintas plazas del país, incluido el zócalo capitalino, para protestar contra la represión que las autoridades federales han desatado hacia sus templos e imágenes.

La principal razón por la que se removieron tales “altares” fue porque estaban construidos en zona federal. Adicionalmente: La Secretaría de Gobernación (Segob) canceló el registro como asociación religiosa a la Iglesia Católica Tradicionalista Mexicana-estadounidense, promotora del culto a la “Santa Muerte” al encontrar que desvió gravemente los fines marcados en sus estatutos.

El proceso administrativo contra la Iglesia Católica Tradicionalista lo inició Noé Guillén Ibáñez, tío del propio David Romo [autonombrado arzobispo del movimiento al culto de la mal llamada “santa muerte”], quien también era ministro de la asociación pero que fue expulsado en junio del año pasado “por haber tenido que ver con la esposa de otro padre”. El denunciante pidió la baja a la asociación alegando que se realizaron cambios graves al objetivo de la Iglesia, por lo que Gobernación, después de 13 años de la vigencia de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, y dos de sus reglamentos, determinó la máxima sanción. La Comisión Sancionadora determinó, con base en la fracción VIII del Artículo 29 del ordenamiento -que establece como infracción desviar los fines de la asociación-, que con la promoción del culto a la Santa Muerte, la Iglesia que le da culto, “desvió gravemente los fines establecidos en sus estatutos, los cuales señalan que el objeto de la asociación consisten en conservar la liturgia de la Misa Tridentina”. Fuente: Lucrecia Roper

David Romo Guillén, obispo de la Iglesia Tradicional Mex-USA, cuyo centro principal es la parroquia de las Misericordias y una imagen en pleno barrio de Tepito, es quien ha lanzado esta convocatoria para el domingo de Ramos, a las diez de la mañana, bajo la consigna “Despierta México”.

El origen de tal llamado se encuentra en lo ocurrido hace unos días, el 22 de marzo pasado, en Nuevo Laredo, Tamaulipas. La madrugada de ese día, más de treinta capillas dedicadas a la Santa Muerte fueron derribadas con maquinaria pesada por autoridades federales y municipales, en un operativo custodiado por militares y policías federales.

Según explicaron las autoridades del lugar, la destrucción de los altares a la también llamada “niña blanca” que se encontraban en la entrada de la ciudad, se debió a las “quejas” presentadas por algunos vecinos y a que “daban una mala imagen” a la ciudad.

Pero lo cierto es que hay otras razones detrás de tal medida. La principal es que entre los fieles al culto a la Santa Muerte se han identificado a diversos delincuentes, narcotraficantes, secuestradores, policías y militares.

Por ejemplo, Osiel Cárdenas, el que fuera uno de los principales capos del cártel del Golfo y ahora cumple sentencia en Estados Unidos, era devoto de la Santa Muerte. El secuestrador Daniel Arizmendi, recluso en Almoloya, tenía un alta de la “niña blanca” en su casa.

Esta asociación que han hecho algunas autoridades: narcos-Santa Muerte, es la que está detrás de la destrucción de las imágenes y los altares dedicados a la Santa Muerte.

Pero al padre Romo no le falta razón cuando responde que la mayor parte de los delincuentes -secuestradores, narcotraficantes, ladrones y asesinos— son miembros de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Y para ser más precisos, buena parte de ellos son devotos de San Judas y de la virgen de Guadalupe.

¿Acaso habrá que destruir también las imágenes y los altares de San judas y de la guadalupana para luchar contra el crimen?

¿Habla en serio Romo Guillén? Entonces se debería realizar un análisis minucioso de la filosofía de la mal llamada “santa muerte” versus la filosofía de los santos católicos, sin embargo, es algo que Romo Guillén no puede realizar, dada la pobre cultura que demuestra al sostener un culto tan lamentable. Es un hecho que un simple análisis de los rezos dedicados a la mal llamada “santa muerte” son destinados a fines para nada espirituales y que muchas veces atentan en contra del prójimo, algo que es sorprendente en un culto que pretende ser cristiano. Por otro lado, por más imágenes que los delicuentes tengan de cualquier santo o de la Virgen María, esto no les asegura que sean católicos o que sus procederes sean cristianos, ni que sus caprichos les serán concedidos. Es innegable también, que debido a este “rechazo” que muchos delincuentes sintieron de parte de los santos católicos hacia los actos de su vida disipada, es que estas personas se dedicaron con especial entusiasmo al culto de su “santa a modo”, una “santa” que no les pide ser buenos y que no les inspira un cambio de vida, sino que exacerba los pécados capitales, la “santa muerte” es promotora de los pecados capitales, entonces ¿realmente es “santa”? No, ni siquiera comparable a ningún santo, como el demonio mismo, sólo copia lo externo para parecer legítimo. La “membresía” en el catolicismo es algo más que actos externos sin cambio de vida, por principio de cuentas, si fueran católicos no serían delincuentes, es una contradicción, pero dice un dicho por ahí que “no hay que pedirle peras al olmo”, Romo Guillén es un olmo.

Ciertamente éste no es el camino. No es atacando o destruyendo imágenes religiosas (¿?) como logrará ganarse la guerra contra el narcotráfico o contra la delincuencia organizada. No es así como van a replegarse los Zetas, ni La Familia, ni los Cárteles. Y sí es, en cambio, un camino peligroso que puede desatar intolerancias que nada tiene que ver con el crimen.

No sé de quién haya sido semejante idea, pero hay que detenerla de inmediato.

Sería prudente preguntar entonces, ¿cómo es que la mal llamada “santa muerte” contribuye a la erradicación de este mal? Es un hecho que muchos de los ejecutados por el narcotráfico son parte de ritos sangrientos dedicados a la “santa muerte” y que la gran mayoría de los involucrados en el narco, si no es que todos, son devotos a este culto, pero además, dicho culto corresponde al modo de actuar de los narcotraficantes, son tal para cual, y por más que Romo Guillén los “excomulgue”, es prueba de que el movimiento y la filosofía del culto ha rebasado a su propio promotor, una filosofía defectuosa y maligna no puede ser limitada por un hombrecillo por más patentes legales que tramite y sermones que de, incluso, si Romo Guillén quisiera parar este culto, no lo podría hacer, no está ya en sus manos.

Por lo pronto, la iglesia de la Santa Muerte ha interpuesto ya una denuncia ante Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Amnistía Internacional. Y este lunes entregarán a la Presidencia de la República, al Senado, a la Cámara de Diputados y a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, una carta en la que se les solicita su intervención para detener esa acción “discriminatoria” que involucra a cinco millones de mexicanos

¿Cinco millones?, hace unos meses eran dos, en las declaraciones de su líder, por supuesto, en sus manifestaciones públicas no llegan a dos mil.

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