Posteado por: B&T | Sábado, noviembre 1, 2008

La Naturaleza no es caos sino “un libro cuyo autor es Dios”, dice el Papa

CIUDAD DEL VATICANO, (AsiaNews).- “Galileo consideró a la naturaleza como un libro cuyo autor es Dios”, sin embargo, a pesar de “los elementos irracionales, caóticos y destructores”, existen “elementos inteligibles” que refieren “la presencia fundamental del autor” y que “no sólo tuvo que ver con el principio de la historia del mundo y de la vida”, sino que “implica que tal Creador estableció el desarrollo, lo mantiene, lo soporta y lo refuerza continuamente”.

Dirigiéndose a la asamblea plenaria de la Academia Pontificia de Ciencias, Benedicto XVI examinó las relaciones entre la fe y la evolución, comenzó diciendo que la ciencia y el Cristianismo no están en contradicción, explicando, por ejemplo, “que el Papa Pío XII y el Papa Juan Pablo II observaron que no hay oposición entre el entedimiento de la creación por la fe y la evidencia de la ciencia empírica”.

Así, “la imagen de la naturaleza como un libro, tiene su origen en el Cristianismo y ha sido apreciada por muchos científicos, Galileo vio a la naturaleza como un libro cuyo autor es Dios, de la misma manera que las Escrituras tienen a Dios por autor. Es un libro cuya historia, cuya evolución, cuyos escritos y significados son leídos de acuerdo a la aproximación desde las diferentes ramas del conocimiento, mientras que en todo momento se presupone la presencia fundamental del autor, quien ha deseado revelarse a sí mismo a través de ésta”.

“Esta imagen también nos ayuda a entender que el mundo, lejos de haberse originado en el caos, se asemeja a un libro ordenado”, en efecto, “los irresistibles elementos irracionales, caóticos y destructivos en los largos procesos cambiantes en el cosmos son totalmente ‘legibles’, tienen una matemática implícita, por lo tanto, la mente humana puede, no sólo captar en un estudio cosmográfico los fenómenos medibles, sino también discernir de forma cosmológica la lógica implícita de este cosmos”.

“Podríamos no ser capaces de observar de inmediato la armonía del todo con relación a las partes individuales y viceversa, aún así, siempre permanece un amplio rango de elementos inteligibles y el proceso es racional en cuanto revela un orden de correspondencias evidentes y finalidades innegables: en el mundo inorgánico, entre las micro y macroestructuras del mundo orgánico y animal, entre estructura y función; y en el mundo espiritual, entre el conocimiento de la verdad y la aspiración a la libertad”.

Esto, según Benedicto XVI, muestra cómo “la investigación experimental y la filosófica de forma gradual descubren estos órdenes, los perciben actuando para mantenerse existiendo, defendiéndose en contra de los desequilibrios y superando los obstáculos. Y gracias a las ciencias naturales hemos incrementado de manera grandiosa nuestro entendimiento del lugar extraordinario de la humanidad en el cosmos”.

Por último, citando a Juan Pablo II, el Papa concluyó diciendo “la certeza científica, la cual participa de la Verdad divina, puede ayudar a la filosofía y a la teología a entender com mayor plenitud a la persona humana y a la Revelación divina sobre el hombre, una Revelación que es completada y perfeccionada en Jesucristo”.

Traducción: A. Villarreal de B. y T.

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