Posteado por: Alejandro Villarreal | Domingo, octubre 19, 2008

Caminar en el Parque Puede Ayudar a los Niños con TDAH

Por Rick Nauert, Ph.D.

(Psych Central).- Para un niño con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), cualquier trabajo requiere de gran concentración y las tareas escolares o un examen  pueden ser muy difíciles, como lo saben muchos padres.

Un estudio reciente sugiere que un remedio sencillo y barato podría ser una “dosis de naturaleza”.

El estudio de la Universidad de Illinois mostró que los niños con TDAH demostraron una mucho mayor atención después de una caminata de 20 minutos en el parque que una caminata similar en las calles de la ciudad o de un área residencial. El estudio fue conducido por investigadores en el área del entorno y comportamiento de los niños Andrea Faber Taylor y Frances E. Kuo.

“De nuestra investigación anterior, supimos que había una conexión entre pasar un tiempo en la naturaleza y la reducción de los síntomas del TDAH”, dijo el investigador Faber Taylor.

“Así que para confirmar tal conexión dirigimos el estudio a llevar a los niños a caminatas en tres diferentes escenarios, uno especialmente verde (rodeado de vegetación) y los otros dos menos verdes, llevando las caminatas con toda similaridad posible”

Algunos niños realizaron la caminata verde primero, otros la tomaron en segundo lugar o al último, después de cada caminata un examinador que no sabía cual caminata había realizado aplicó una prueba para determinar su nivel de atención mediante la prueba neurocognoscitiva llamada  Digit Span Backwards (contar números al revés), en la cual se dicen una serie de números en voz alta y los niños los tienen que repetir del último al primero, es un tipo de prueba en la que no se adquiere habilidad conforme más se practica.

“Comparamos el desempeño de cada niño sólo con sus propios resultados en las diferentes caminatas”, dijo Taylor, “y cuando comparamos los resultados de las caminatas en los diferentes escenarios, encontramos que después de las caminatas en el parque (verde) los niños generalmente se concentraban mejor que después de haber caminado en las calles o el vecindario. Entre más verde era el espacio, mejor era el desempeño en la atención después de la experiencia”.

“Lo que nos dice este estudio en particular es que el entorno físico sí cuenta”.

“No sabemos exactamente qué es lo que estimulante del parque, si la cantidad de vegetación o la falta de edificios que hace que se mejore la concentración, pero el estudio nos dice que incluso cuando todo lo demás permanecía igual, la persona con quien estaba, los niveles de ruido, la duración, la hora del día, incluso si estaba bajo medicación, si mantenemos todo igual y sólo cambiamos el entorno aún
observamos una diferencia notable en los síntomas del niño”.

“Esto es completamente nuevo, nadie había hecho un estudio observando a los niños en ambientes diferentes, en una comparación controlada donde todo lo demás permanece igual.”

“Mantuvimos todo igual, todos los niños fueron al mismo parque y caminaron en las mismas calles de la ciudad y el vecindario, además el lugar de la prueba tenía que estar cercano para que no hubiera mucho tiempo entre las caminatas y la prueba posterior”, dijo Faber Taylor.

“Cada niño fue acompañado por el mismo adulto en las caminatas y un sólo examinador les realizó las pruebas a todos.”

Kuo dijo que las variables del estudio fueron muy difíciles de controlar, “comenzamos con muchas pruebas, pero desechamos todas las que pudieron haber salido mal, el clima no era bueno un día, el niño llegaba tarde o bajo medicamento, cuando desechamos esas variables, nos quedó algo relativamente limpio para trabajar.”

Faber Taylor agregó que su confianza en los descubrimientos de este estudio está reforzada por los descubrimientos de otros estudios.

“Ya que tenemos resultados de un estudio nacional que buscó entre 450 niños, podemos tener más confianza en que esta relación entre los entornos naturales y el mejoramiento de la atención es verdadero y no sólo para los niños que participaron en el estudio.”

Dijo que el estudio más grande incluyó niños de todo el país, representando un rango muy amplio de edades, de diferentes tamaños de comunidades y presentando y sin presentar hiperactividad.

“Los resultados del estudio nacional nos dan confianza en que esta relación de aplica a todos los niños con TDAH”.

Kuo enfatizó que el estudio incluye un examen objetivo de atención y no sólo la impresión de los niños y los padres.

Para las caminatas, todos los niños dejaron de tomar sus medicamentosy aquellos que usaban medicamentos con regularidad para controlar los síntomas del TDAH también los dejaron de tomar en los días de caminata.

Faber Taylos y Kuo encontraron que es muy interesante que esa dosis de naturaleza” podría ser tan beneficiosa como la dosis de estimulantes.

“Calculamos el tamaño del efecto de nuestro estudio comparado con el tamaño de los efectos de un estudio reciente de un medicamento”, dijo Faber Taylor, “y nos sorprendimos al observar que esa dosis de naturaleza tenía efectos iguales o mayores a los efectos del medicamento”, lo que está por verse es cuánto tiempo duran los efectos de tal dosis de naturaleza.

“Algunos resultados de investigaciones anteriores sugieren una relación entre los niños que juegan con regularidad en espacios verdes y la severidad de los síntomas, los niños que tuvieron una exposición frecuente a las áreas verdes tuvieron los síntomas más leves entre todos, así que eso nos sugiere que los efectos podrían ser duraderos”, dijo Kuo.

Dijo que hay indicios de que las dosis regulares de naturaleza pueden trabajar a largo plazo y que se puede exponer a los niños al mismo entorno verde día con día y obtener el mismo beneficio, la ciencia no ha avanzado lo suficiente para dar a los padres una fórmula precisa.

“No podemos decir con precisión que “dos horas de juego al aire libre ofrecerán muchos días de buen comportamiento”, pero podemos decir que vale la pena ponerlo en práctica y que tan sólo 20 minutos de exposición al aire libre podrán ofrecerles una tarde apacible o unas dos horas de tarea realizada”, dijo Kuo.

“Una de las razones por la que creemos en esto, es que si el efecto fuese muy corto, no creemos que los padres lo hubiesen observado consistentemente, pero sí lo hicieron, ellos lo reportan una y otra vez, y los hicieron independientemente.”

Así, en el estudio más grande con cerca de 450 niños, preguntamos ¿cómo se comporta tu hijo después de ver televisión o después de haber jugado afuera?, y ninguno de los padres sabía los que nos estaban respondiendo los demás padres, pero sorprendentemente todos coincidieron.

Faber Taylor cree que sería fácil agregar la dosis de naturaleza a la rutina de los niños, “podría imaginar a los padres escuchando sodre esta investigación e inmediatamente aplicándola, sólo por experimentar, llevando a sus niños al parque incluso cuando los síntomas del niño los sacan de sus casillas, como una rutina diaria”

“No es difícil incorporarla, de manera particular si se tiene una patio trasero con mucha vegetación o un parque cercano, pero de nuevo, no podemos decir con seguridad que es lo que podría funcionar para cada niño, pero hay muy poco riesgo en animar a los niños a jugar al aire libre y observar que mejoran sus síntomas.”

También dijo que los beneficios de una dosis de naturaleza no se aplican sólo para los niños con TDAH, “todos estamos en continua atención, así que las implicaciones de este estudio son para todos”, dijo Taylor.

“TDAH sólo es el extremo del funcionamiento de la atención, pero muchos de nosotros estamos muy cerca de tales síntomas y todos experimentamos fatiga mental y momentos en que estamos menos dispuestos a enfocarnos, a realizar tareas y distraernos con facilidad, la evidencia sugiere que los entornos naturales pueden beneficiarnos a todos, niños y adultos que no han sido diagnosticados con TDAH”

El estudio fue publicado en una publicación reciente del Journal of Attention Disorders.

Traducción: A. Villarreal de B. y T.

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