Posteado por: Alejandro Villarreal | Viernes, septiembre 26, 2008

Escuela Católica se Niega a Promover la Promiscuidad por Medio de Programa de Vacunación para el Virus de Papiloma Humano

Publicado por Gerald Warner en el blog del diario británico Telegraph

Montones de reproches cayeron sobre la directiva de la Escuela Santa Mónica en Bury, Inglaterra, debido a que se negaron a permitir que las niñas de 12 y 13 años fueran vacunadas contra el Virus del Papiloma Humano, como parte de un programa gubernamental, ya que el propósito de las inyecciones es reducir el riesgo de cáncer cervico-unterino causado por la promiscuidad sexual, los directivos de la escuela han expuesto sus reservas estrictamente médicas en una carta hacia los padres.

El año pasado, monseñor John Allen, uno de los directivos, externó las objeciones morales: “moralmente, parece ser sólo una respuesta superficial, pero los padres deben considerar el efecto a futuro de fomentar la promiscuidad sexual, en lugar de resignarse a que los adolescentes se involucren en actividades sexuales, les ofrecemos una visión de por vida, promoviendo que formen una relación perdurable en el matrimonio.”

Ese es un resumen breve y exacto de la enseñanza católica, desafortunadamente ha sido derribada, como uno podría esperar, ya que tanto la diócesis local de Salford y el Servicio de Educación Católica de Inglaterra y Gales, CES por sus siglas en inglés, han aprobado este esquema de vacunación. “No hay nada en la enseñanza católica que sugiera que hay algún error con el uso de vacunas en contra de las enfermedades”, dice el CES, “tampoco debilita las enseñanzas de la Iglesia respecto a las relaciones humanas y la actividad sexual.”

Esta es un ejemplo clásico de tantas causas menores aceptadas debido a la confusión resultante de la relajación de la disciplina interna en la Iglesia desde mediados del siglo XX, coincidentemente el mismo día, se emitió una declaración por parte de los obispos católicos de Alberta, Canadá, sobre el mismo tema: “la enseñanza católica dice que la sexualidad es un don divino que sólo debe reservarse al matrimonio”, advirtiendo a los padres que consentir en tales programas de vacunación es tolerar las actividades sexuales premaritales.

Tanto los liberales católicos como los militantes secularistas se refugian en la hipocresía de la ambigüedad de las palabras acerca de los riesgos de la salud, pero tales riesgos son causados por la promiscuidad sexual y no por rechazar la vacuna, la máxima “si no puedes ser bueno, ten cuidado” no tiene lugar en la teología católica. En la moral fanática y nihilista del proletariado, la virginidad de los adolescentes es una enfermedad peligrosa que debe ser eliminada lo más pronto posible, la “política correcta y ortodoxa” insiste en que a las niñas de 12 años se les debe decir, por parte de sus padres y maestros, que se espera de ellas una carrera en la promiscuidad sexual.

¿Es esto realmente el mejor prospecto de vida que puede ofrecer una era que supuestamente afirma la emancipación de la mujer y la autonomía del individuo a las confundidads adolescentes acosadas por la presión externa de actuar como la mayoría? Evidentemente, no serán tolerados los elevados ideales de la convicción religiosa o simplemente el respeto por sí mismo. Al resistirse al acoso de la vileza, los cristianos rompen con las líneas del consenso nihilista, el estado paternalista es la única fe tolerada hoy en día. Gracias a Dios por los directivos de la Escuela Santa Mónica.

Traducción: A. Villarreal de B. y T.

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