Posteado por: B&T | Domingo, marzo 9, 2008

La Inquisición: Su propósito y razones en la visión medieval

Título: La Inquisición: Su propósito y razones en la visión medieval
Autor: Dave Armstrong
Traducción: Alejandro Villarreal -mar. 2008-

La Inquisición fue el tema que más inquietud me produjo respecto a la Iglesia Católica antes de convertirme y todavía me inquieta a nivel moral, mas no desde el punto de vista desaprobatorio. Creo que ahora entiendo mucho mejor las razones por la cuales esas cosas ocurrieron y lo que la Iglesia aprendió en los siglos sucesivos. Esto se remonta a la visión medieval del mundo.

Dave Armstrong es un apologista católico estadounidense, converso del metodismo al catolicismo en 1991 bajo la guía del R. P. John Hardon, S.J. Es autor de varios libros de apologética católica y de artículos que publica en su página en internet. Puede considerársele dentro de la corriente conservadora y de la corriente de la hermenéutica e la continuidad; según sus propias palabras asiste a la Misa tridentina.

A menos que uno haga un esfuerzo objetivo para entender esto los demás no entenderán a la Inquisición o a las Cruzadas ni un poco, entender la clase de motivos que impulsaron a las personas de la edad media y que son por completo ajenos al moderno relativismo y punto de vista indiferentista de las cosas en la actualidad, sin embargo no son incomprensibles. La Inquisición representó una ampliación de los tipos de crímenes que eran considerados una amenaza a la sociedad, incluida la herejía. Por consiguiente, era un entendimiento diferente de lo que constituían las amenazas a la sociedad.

En la Edad Media la herejía era considerada como una obstinación, que se hacía de mala fe y de mala voluntad. En la actualidad la Iglesia tiene un enfoque con un matiz más psicológico: la herejía no es considerada de mala fe, de aquí que la persona es menos culpable y menos merecedora a ser castigada, esto es a nivel humano, el juicio divino es por completo diferente. Hemos aprendido también que la imposición es incongruente con el punto de vista cristiano, por lo menos en los casos en que la herejía no se convierta en desorden civil, como los donatistas, monofisistas, arrianos y albigenses, entre otros.

Me atrevería a decir que la herejía constituye, tanto una amenaza a la sociedad civil como a la Iglesia, de la misma manera en que la santidad, el absolutismo y la pureza sexual amenazan a la revolución liberal y sexual y la cultura de la muerte que estamos viviendo en la actualidad. Más allá de sus creencias extrañas y pervertidoras de la cultura, los albigenses no eran más que unos santurrones y sabelotodos.

Para entender mejor la historia, Will Durant escribió:

Por algún tiempo los cátaros, una variante del albigenismo, recibieron una amplia tolerancia de parte de los poderes eclesiástico y secular en el sur de Francia. En principio y apariencia a la gente se le permitía escoger entre la antigua y la nueva religión, fueron llevados a cabo debates públicos entre teólogos católicos y cátaros, uno de estos debates tuvo lugar en Carcasona en la presencia de un delegado papal y el rey Pedro II de Aragón en 1204. En 1167 varias ramas del catarismo celebraron un concilio, el cual fue atendido por representantes de varios países, en éste se discutía y regulaba la doctrina cátara, su disciplina y administración, concluyó sin disturbios.

Los nobles, de relativa pobreza, comenzaron a adueñarse de las propiedades de la Iglesia. En 1171 Roger II Vizconde de Béziers saqueó una abadía, encarcelo al obispo de Albi y comisionó a un hereje para que lo vigilara. Cuando los monjes de Allet escogieron un abad inconveniente para el Vizconde, éste quemó el monasterio y encarceló al abad, cuando el abad murió, el alegre Vizconde colocó su cadáver en el púlpito y persuadió a los monjes a escoger un sustituto a modo del perseguidor. Raymond Roger Conde de Foix sometió al abad y a los monjes de la abadía de Pamiers y sus caballos comieron avena en el altar, sus soldados utilizaron los brazos y piernas de los crucifijos como mazos para triturar granos y utilizaron la imagen de Cristo como diana. El Conde Raymond VI de Tolosa destruyó muchas iglesias y persiguió a los monjes de Moissac, fue excomulgado en 1196.

Inocencio III, quien llegó al papado en 1198, observó en estos acontecimientos una amenaza tanto para la Iglesia como para el estado, reconoció algunas posibles excusas para criticar a la Iglesia si tomaba medidas correctivas pero sintió que no podía permanecer con los brazos cruzados ante la gran organización eclesiástica que esperaba mucho de él y le veían como un bastión para contener la violencia humana, el caos social, la iniquidad nobiliaria que había atacado a la Iglesia de manera profunda, que había robado sus posesiones, dignidad y se había burlado con parodias blasfemas. El Estado había cometido muchos pecados, había albergado la corrupción y mantenido a muchos funcionarios desvergonzados, sin embargo, solo un tonto desearía destruir el Estado. ¿Cómo podría prevalecer cualquier orden social sobre principios que prohibían el linaje y recomendaban el suicidio? ¿Podría alguna economía prosperar con la idolatría de la indigencia y sin los incentivos de la propiedad? ¿La relación entre los sexos y la crianza de los niños podría ser rescatada del desorden salvaje sin la institución del matrimonio? (The Age of Faith, New York: Simon & Schuster, 1950, 772-773)

Esta declaración elocuente y precisa fue hecha por alguien que no era católico o cristiano, un humanista, y da justo en el blanco, cuando señala que en ese caso la herejía afectó demasiado tanto al orden social como al religioso. Las sociedades civiles hacen esto mismo de una manera muy semejante, ya sea en la persecución a los comunistas por la derecha (McCartismo), ya sea en la persecución de los grupos pro vida y pro familia por la izquierda en la actualidad, llamándolos homofóbicos, antifeministas e intolerantes. De nuevo sostengo que la Iglesia tenía motivos valiosos, racionales y éticos para defenderse.

Hillaire Belloc escribió, con relación al asunto de la anti-materia maniquea:

Una cosa que los Maniqueos siempre han sostenido, es que la materia pertenece al lado maligno, aunque puede haber mucha maldad en las cosas espirituales, de todos modos, el bien debe ser en su totalidad espiritual. Esto es algo que no solo se encuentra en los primeros Maniqueos ni en forma exclusiva en los Albigenses de la Edad Media, incluso lo encontramos en la modernidad con los puritanos. Es evidente e indisoluble la conexión maniquea, la materia es susceptible de descomponerse y por lo tanto es mala y los apetitos son malos. Esta idea se ramifica en toda clase de detalles absurdos: el vino es malo, las diversiones son malas y así continúa. Debido a que la Iglesia Católica siempre ha cuestionado las actitudes de este tipo es que ha habido un conflicto irreconciliable entre ésta y los maniqueos o los puritanos. (The Great Heresies, London: Sheed & Ward, 1938, reprinted by TAN Books, Rockford, IL: 1991, 85-86)

La gente del medioevo creía con una gran nivel de justificación dentro de la perspectiva cristiana que la herejía era tan peligrosa para los individuos como para las sociedades, como lo es el crimen físico o incluso más que éste último tomando en cuenta las premisas fundamentales en la actualidad. Este principio interno ha permanecido inmutable mientras que la aplicación y el entendimiento particular de éste han experimentado un desarrollo positivo, la creencia en la herejía como mala y destructora del alma está por completo en efecto hoy día, pero el entendimiento de los motivos del hereje y en consecuencia el tratamiento o castigo han cambiado junto con la relación de la Iglesia y Estado en las sociedades modernas.

El teólogo católico alemán, Karl Adam, puntualizó:

Es verdad que los herejes fueron procesados y quemados en la Edad Media y el origen de tales persecuciones debe ser buscado en las concepciones bizantinas y medievales del estado. Por lo cual, cada ataque a la unidad de la fe fue considerado como un crimen abierto en contra de la unidad y estabilidad del estado y se tenía que castigar conforme a los primitivos métodos de la época.

La religión para el hombre medieval abarcaba la totalidad de su vida y perspectiva, así, cada rebelión en contra de la fe católica era vista como un crimen moral y una especie de asesinato del alma y de Dios, una ofensa más atroz que el parricidio. Y esta perspectiva era más lógica que sicológica (emocional), este hombre medieval se regocijaba en la percepción de la verdad, pero tenía muy poca apreciación de las condiciones fisicas de vida en la que vivía su alma y de los medios para alcanzarlos. En el estudio del hombre debemos no sólo tomar en cuenta la lógica de la verdad sino también la calidad de las dotes espirituales y mentales con las que reaccionaba ante la verdad. Y debido a que no vivían las infinitas variedades de las dotes espirituales es que siempre estuvo preparado, de forma especial cuando la verdad era impugnada y así concluir que era un caso de mala voluntad y pasar de la sentencia a la condenación, incluso cuando había obstáculos intelectuales insuperables en el camino de la percepción de la verdad del acusado. Esta actitud en la que prevalecía la lógica de la razón es característica de la edad Media, esa época no tenía un sentimiento de la vida como algo que fluía con sus propias leyes ni había apreciación de la historia, la propia ni la general. Y esta actitud no fue superada y corregida hasta que el espíritu de los tiempos cambió, hasta que el curso de los siglos y una larga transformación cambiaron el panorama. Por consiguiente, la persecución de los herejes no procede de la naturaleza del catolicismo sino de la actitud mental y política de la Edad Media.

El teólogo tiene medios de estudio sicológicos e históricos que le permiten tener un mayor alcance en el entendimiento de este tema y ser más cauteloso al atribuir una mala voluntad al hereje. Se ha sensibilizado ante las innumerables posibilidades del error invencible y por lo tanto excusable. (The Spirit of Catholicism, 1929, reprinted by Image Books, Garden City, NY, 1954, 182-184)

Por supuesto, debo señalar a propósito la absurda manifestación y trágica ironía de cualquier crítica moderna hacia la Iglesia sobre esos pasados siglos de escándalos, cuando en Norte América cuatro mil niños no nacidos están siendo exterminados de manera cruel y legal en el interior del vientre de sus madres, algunos de los cuales estaban por nacer cuando “esclarecidos doctores progresistas” les succionaron los sesos, corresponde a una moral y lógica ridículas e indignantes el que se critique sin fundamento a la Inquisición cuando una Inquisición mucho más horrible e injusta tendiente al holocausto y al genocidio, una guerra en contra de los niños en edad prenatal tiene lugar en nuestra época cada día. Es necesario hacer un balance moral y esparcir un poco de justa indignación en contra de este hecho, incluso el Código de Hammurabi en Babilonia en el año 1800 a. C. condenaba el aborto.

No podemos apreciar en la actualidad como sociedad la equivocación, la injusticia y el ultraje que representa el aborto, en la práctica, la única motivación para realizar un aborto es la conveniencia personal, la comodidad y el poderoso dinero, al menos la Iglesia en la Edad Media tenía un motivo meritorio para perseguir a aquellos que caían en herejía, correcto o no el motivo era para proteger a las almas de la mayoría de ser arrastradas a la perdición y con bastante posibilidad a la condenación eterna, esto es por mucho un motivo más elevado que el libertinaje sexual sin responsabilidad o el motivo monetario de los aborcionistas.

El aniquilamiento de los herejes estaba basado en la noción de que eran una amenaza para la sociedad y que podrían originar incalculables daños para las almas porque en esos días la herejía estaba considerada como dañina y peligrosa, más de lo que el crimen físico es considerado hoy. Los humanistas creen que el cuerpo muere y eso es todo, los cristianos creen que un hereje deliberado y obstinado podría arder en el infierno por siempre, de aquí la gran importancia para prevenir el esparcimiento de la herejía.

Todos coinciden en que hay casos en los que el matar no es asesinato pero poco se puede hacer en una defensa moral de lo que Stalin y Hitler hicieron, pero, por otro lado, la Inquisición vista no desde esa distorsión de su naturaleza y sin la prejuiciosa visión de algunos historiadores sino desde un punto de vista objetivo puede ser defendida desde muchos puntos de vista mas no en forma absoluta, como lo he tratado de hacer.

No pienso que la Inquisición pueda ser por completo defendible por el apologista católico y no trataré de hacer eso, en lo personal no me gusta la Inquisición pero el afirmar que no hay una diferencia esencial entre la Inquisición y el comunismo, entre la Inquisición y los excesos del nazismo, como algunos críticos del catolicismo o cristianismo tratan de hacer, es una notoria ridiculez y algo absurdo.

La herejía era considerada un crimen como parte de la legislación regular de una sociedad porque era más dañina para el individuo visto como alma inmortal que como un mero daño a su propiedad o su cuerpo. Centrándose en el pecado y el crimen, vistos en sus diferentes manifestaciones y grados, mortal y venial en teología o los grados de criminalidad en la ley penal es el grado y naturaleza del delito o culpabilidad y esto es por mucho lo que mejor ha entendido la Iglesia a través de los siglos.

Así, la Inquisición no puede ser entendida como un cruel acto de asesinato o represión como lo sería el nazismo o el estalinismo sino tan sencillo como un sistema de castigos por el bien de la sociedad así como lo son las prisiones de nuestros días. La civilización en su mayoría, en nuestros días, frunce el ceño cuando piensa en la pena capital por ser un castigo cruel e inusual y esta civilización ha desarrollado un entendimiento acerca del crimen y del castigo en la medida en que una sociedad que mata a sus niños pueda llamarse civilizada. La Iglesia también ha llegado a diferentes conclusiones en el como tratar a los herejes.

La Inquisición pudo haber estado equivocada en la aplicación de la severidad debido a las consideraciones ya presentadas pero de ninguna manera fueron asesinatos institucionalizados, un gobierno puede sentenciar a muerte a una persona inocente y sin embargo no es asesinato en sí. Puede ser una gran injusticia o una imitación de la justicia basada en un error o falta de evidencia pero el fin último del estado es actuar en buena conciencia de acuerdo a la cantidad de pruebas que posee. Al estado se le reconoce el poder de la espada en el pensamiento bíblico cristiano (Romanos 13) y la policía tiene este poder.

La Iglesia se ha dado cuenta que dentro de un ambiente de derechos de la libertad individual y conciencia guiada es más efectiva una aproximación que en el castigo temporal a los herejes, porque las causas de la herejía son consideradas muy complejas y no ceden ante el juicio duro y expeditivo. En esos días casi todos los Estados eran seculares y existían entidades que ponían en efecto las ejecuciones, ese estado de las cosas es imposible en la actualidad incluso si la Iglesia deseara perseguir a los herejes. Los secularistas adoptaron el relativismo y concluyeron que al no existir una verdad determinada en asuntos espirituales y teológicos y por supuesto en ningún otro asunto, la herejía es un asunto sin sentido y toda creencia debe existir en la medida en que no dañe a nadie eso sí excluyendo a los niños en la etapa prenatal.

Por otro lado, en la Iglesia la herejía todavía es considerada como peligrosa en extremo pero se ha decidido que no es castigable con la muerte física o la persecución coercitiva, como resultado del crecimiento del poder temporal dentro de la Iglesia surgieron violentas y maliciosas herejías como el Donatismo, Arrianismo y albigenismo así como varios efectos en el pensamiento medieval.

El uso de la tortura es uno de los aspectos que desacredita a la Inquisición pero esto ha sido tratado con exageración de manera especial en los métodos que utilizaba. En nuestros días, la policía interroga a los sospechosos utilizando métodos sicológicos en su mayoría sin embargo no descarta el uso de la fuerza física, lo mismo ocurre con los prisioneros de guerra y espías, es irónico que los Estados sigan usando los métodos por los que la Iglesia Católica es reprobada siempre, sin embargo ésta última hace mucho que los ha dejado de utilizar mas los reproches no han cesado.

Buena parte de la razón por la que la Iglesia es criticada con severidad es la hostilidad hacia la Edad Media que se ha alojado en la sociedad moderna G. K. Chesterton hizo dos brillantes observaciones al respecto:

Hay algo extraño cuando traemos a la memoria a la Edad Media siempre es de una manera áspera y medio grotesca, ¿por qué siempre recordamos a la Edad Media con cosas absurdas? pocas personas en la actualidad saben que una gran cantidad de brillante filosofía, una metafísica delicada y una clara y digna moral está implícita en los escritores serios de la Edad Media, pero parece que solo hemos asimilado las partes más toscas y bufonescas de ésa época a las que hemos etiquetado como humanas y poéticas, presumimos la ignorancia del medievalismo mas nos hemos contentado con ser unos ignorantes del conocimiento de la Edad Media, cuando hablamos acerca de la Edad Media es para hacer énfasis en lo pintoresco, recordamos que la alquimia es medieval y que las heráldicas también mas olvidamos que el Parlamento es medieval, todas las Universidades son medievales, las empresas son medievales, la pólvora y la imprenta son medievales y que muchas de las cosas que gozamos en la actualidad y que contribuyen al progreso tuvieron ahí su origen. (“The True Middle Ages,” The Illustrated London News, 14 July 1906)

La Iglesia primitiva era ascética pero probó que no era pesimista por la sencilla razón que los condenaba, el credo declaró que el hombre era pecador mas no declaró que la vida fuese el mal, la condenación de los primeros herejes es considerada como algo estricto e inflexible pero fue la prueba contundente de que la Iglesia tenía la intención de ser fraternal y tolerante, probó que los primeros católicos estaban ansiosos de explicar que no consideraban al hombre por completo vil, que no pensaban que la vida fuese miserable sin remedio ni que el matrimonio fuese un pecado o que la procreación una tragedia. (The Everlasting Man, Garden City, NY: Doubleday Image, 1925, 223)

Lo que he tratado de hacer es plantear interrogantes acerca de cómo es descrita por lo común la Inquisición, las motivaciones detrás de ésta y porqué no es una prueba en contra del origen divino de la Iglesia, hubieron malos inquisidores así como hubieron malos Papas, obispos y sacerdotes sin embargo no tantos como es pensado en automático, como cuando la BBC sacó un especial por TV y la tesis eran los “grandes crímenes” de la Inquisición en España, por supuesto de una forma escandalosa y calumniosa haciendo eco de exageraciones de historiadores y la cultura popular.

Mientras el castigo siga existiendo en la sociedades civiles e incluso la pena de muerte para castigar los crímenes en contra de las personas y sus propiedades no es del todo incomprensible el que alguna vez la Iglesia fuese partidaria de ese tipo de castigos en contra de las personas que cometían crímenes en contra del alma y de la verdad espiritual que de lo contrario hubiesen llevado a muchas personas al fuego eterno del infierno. En este punto realizaremos un acercamiento diferente al tema más cercano a la Iglesia primitiva de los apóstoles. No somos más culpables de “asesinato” en masa de lo que las sociedades civiles lo son cuyas policías matan a sospechosos, soldados matan enemigos o el Estado ejecuta criminales seriales. La Inquisición fue la aplicación de la justicia civil como era entendida en la mentalidad medieval con algunas premisas defectuosas como quién debería ser tratado como criminal.

Concluiré con las palabras de Michael W. Martin, apologista católico en internet:

Encontraremos un panorama completamente diferente si abordamos el tema desde el punto de vista de lo que era considerado herejía por la Iglesia y la forma en que se llevaron a cabo las ejecuciones. En el siglo IV los priscilianos causaban muchos disturbios, fueron declarados herejes y fueron excomulgados por la Iglesia, sin embargo, el problema no terminó ahí, el Imperio autodeclarado cristiano estaba preocupado por la inestabilidad en el orden civil causado por los priscilianos y decidió imponer pena de muerte como castigo a esta herejía, San Martín de Tours estaba horrorizado por el proceder del Estado pero sus protestas fueron atendidas por oídos sordos, el ESTADO entonces los ejecutó dejando claro que la Iglesia no estaba involucrada en tales hechos.

Otro ejemplo fueron los herejes donatistas ellos tenían un ejército de campesinos conocidos como circumcelliones, turbas donatistas, circelliones o milites Christi agnostici, éstos entrarían a los poblados maltratarían e incluso matarían al clero regular e instalarían a sus propios prelados. De nuevo el Imperio intervino para reestablecer el orden y los herejes fueron ejecutados, y de nuevo fue el Estado y no la Iglesia. San Agustín estaba harto de la violencia de los circumcelliones y admitió que era necesario el uso de la fuerza, en ese entonces la gente era arrastrada por las calles e incluso asesinada y llega un punto en el cual el uso de la autoridad es adecuado y necesario.

En general la Iglesia ha tenido y tiene muy poca autoridad temporal, por ejemplo hubo un grupo de personas que entró en la catedral de san Patricio en Nueva York interrumpieron la Misa y causaron bastante desorden mientras el Cardenal estuvo ahí. ¿a quién hubo que llamar, a la Guardia Suiza del Vaticano? No, llamaron a las autoridades civiles para restaurar el orden y tal como es hoy, durante toda la historia de la Iglesia cualquier autoridad temporal ejercida por la Iglesia de hecho provenía en gran parte de la autoridad civil. Los prelados de la Iglesia no tenían grandes ejércitos o policía el rey o el Estado sí. De esta manera, cuando surgían problemas que requerían el uso de la fuerza temporal era el Estado el que lo ejercía en general y de la forma en que lo deseaba tal como sucedió en el ejemplo actual en Nueva York.

El caso típico de la Edad Media era el que una persona fuera acusada de herejía o brujería, la Iglesia procesaría al acusado y si lo encontraba culpable podría remitirlo a las autoridades civiles para que recibiera su castigo, las autoridades civiles fijarían la pena que por supuesto no era infrecuente que fuera la pena de muerte pero este era el castigo habitual para los crímenes más graves y la herejía era uno de ellos.

Una parte de la razón por la que la pena de muerte era ejercida para castigar la herejía era que ésta era fuente de malestar en la sociedad. Los romanos vieron en los cristianos a unos herejes con una noción divina equivocada y vieron en esto un potencial debilitamiento del Imperio y por lo tanto los cristianos fueron echados a los leones como alimento. Ahora traslademos el Imperio al cristianismo entonces son las herejías las que se convierten ahora en un problema, como los priscilianos, podría agregar que muchos católicos perdieron sus vidas bajo el reinado de Enrique VIII y su hija Elizabeth porque fueron considerados herejes y en oposición al Estado, lo mismo sucedió en Alemania y Suiza con los luteranos y calvinistas len donde a ejecución de herejes no es una situación histórica o cultural extraordinaria.

Ahora cualquiera que piense que el Estado ejecutó la voluntad absoluta de la Iglesia un día después de que Constantino declaró cristiano al estado es un inconcebible ignorante de la más elemental historia. Algunos emperadores y reyes han sido los mayores herejes de la cristiandad, revísese la controversia arriana, cuando un emperador se convertía al arrianismo, los arrianos negaban que Jesús fuera Dios, éste empezaba una persecución imperial en contra de los que ostentaban la verdadera fe, los grandes como san Atanasio, san Ambrosio y san Hilario fueron exiliados a partes remotas del imperio por rehusarse a las órdenes del emperador y adoptar el arrianismo otros murieron en la defensa de la divinidad de Jesús.

La doctrina de la Iglesia se formula a través de las declaraciones de los Concilios y las Encíclicas Papales, no existe ningún documento doctrinal de la Iglesia declarando que “las brujas deben llevarse a la hoguera” y reto a cualquiera a que presente un documento oficial por el estilo. Si se me permite dar un ejemplo, si alguien en el gobierno dice que algo está contra la ley no significa que de manera automática esté en contra de la ley. La doctrina como la ley civil lleva un proceso en su promulgación. Como no tengo duda, algunos miembros de la Iglesia han hecho ese tipo de declaraciones pero esto no significa que es una enseñanza autorizada de la Iglesia y no es mayor que el caso hipotético en que el presidente declarara que vestirse de color azul ahora es ilegal.

No dudo que algunos funcionarios de la Iglesia consideraron prudente declarar eso ya que las brujas tenían el supuesto poder de matar a voluntad, revísense los casos de las brujas de Salem. Tampoco dudo que algunas brujas hayan sido quemadas con la complicidad de algunos funcionarios de la Iglesia, sin embargo ¡esto dista mucho de alguna declaración doctrinal que diga que uno debe creer que las brujas tengan que ser quemadas!

Traducción de Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com

SOBRE la REPRODUCCIÓN del CONTENIDO de B&T: Se concede el permiso para reproducir, total o parcialmente, las traducciones originales de este blog, en otras páginas o blogs, con la condición de mencionar el origen del mismo, así como a su autor original y el nombre del traductor. El autor de B&T hace lo correspondiente al tomar material de otras páginas, sin excepción, y a pesar de no concordar totalmente con las ideas de otras webs o autores, creyendo que en esto reside un simple pero no despreciable acto de honestidad.


Responses

  1. Al autor se le olvidó mencionar que otro de los objetivos de la Santa Inquisición era descubrir y erradicar marranos infiltrados en la Iglesia. Si en 1959 hubiera existido la Santa Inquisición, hubiera descubierto y erradicado a los Cardenales marranos que eligieron a [EDITADO POR EL ADMINISTRADOR DEL BLOG: se puede expresar la misma inconformidad sin apelar a calificativos fáciles, elevemos la crítica] Roncalli.

    • Este escrito de Dave Armstrong es un tanto “tímido” si se quiere ver así, aunque no es tan antiguo, es muestra de que todavía entre los círculos católicos no está tan esparcida la verdad histórica sobre la Inquisición Española y que sigue pesando la leyenda negra, pero que existe todo el derecho de defenderla orgullosamente, incluída la parte de denunciar a los judíos infiltrados (judaizantes) y la propaganda sucia del protestantismo. Depende de nosotros el exponer esta verdad histórica, con la mayor precisión posible y sin caer en las mismas jugarretas de los adversarios.


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