Posteado por: Alejandro Villarreal | Sábado, febrero 18, 2012

Comentarios Eleison CCXL (240 – 18 de febrero de 2012): Confrontando el caos

Título: Confrontando el caos
Autor: S.E. Mons. Richard Nelson Williamson, FSSPX
Original en inglés: Confronting Chaos
Traducción: Alejandro Villarreal -feb. 2012-

Atención, lectores de estos Comentarios que pudieran haber encontrado una aparente contradicción. Por un lado, los Comentarios repetidamente han condenado cualquier rasgo de modernidad en las artes (e. g. CE 114, CE 120, CE 144, CE 157, etc.); por otro lado, la semana pasada el poeta anglo-estadounidense, T. S. Eliot, fue llamado “archimodernista” y se le elogió por haber elaborado un nuevo estilo en poesía, más adecuado a los tiempos modernos, ciertamente caóticos.

Mons. Richard Nelson Williamson, FSSPX

Como se ha dicho en los Comentarios con frecuencia, la modernidad en las artes está caracterizada por la desarmonía y la fealdad, debido a que el hombre moderno escoge cada vez más el vivir sin Dios o contra Él, quien ha propagado el orden y la belleza en toda su creación. Esta belleza y orden hoy están profundamente sepultadas, debajo de las pompas y las obras del hombre sin Dios, por lo que es muy fácil para los artistas creer que estos elementos ya no existen. Entonces, si su arte actual fuese a reflejar con fidelidad lo que perciben a su alrededor y en la sociedad, sólo podrá hacerlo un artista moderno excepcional que trasmita algo del orden divino que subyace en el desorden superficial, pero la mayoría de los artistas modernos han renunciado al orden, y como sus consumidores, se revuelcan en el desorden.

Pero Eliot nació y creció a finales del siglo XIX cuando la sociedad todavía era relativamente ordenada, y él recibió en EE. UU. una buena educación clásica, en una época cuando sólo unos cuantos villanos encubiertos soñaban con reemplazar la educación con el entrenamiento en materias inhumanas. Así, Eliot en su juventud pudo haber tenido muy poco o ningún acercamiento a la verdadera religión, pero él fue introducido adecuadamente dentro de sus subproductos que datan de la Edad Media, a los clásicos de la música occidental y la literatura. Buscando y descubriendo en éstos el orden perdido a su alrededor, y así, Eliot fue capaz de captar el profundo desorden del naciente siglo XX, un desorden que estalló repentinamente en la I Guerra Mundial (1914-1918); de aquí nace «Waste Land» en 1922.

Pero en ese poema él está muy lejos de revolcarse en el desorden, por el contrario, claramente lo detesta, mostrando cuán vacío está éste de valor y de calidez humana. Así, «Waste Land» podría tener muy poco de la religión occidental, pero no termina cayendo en los desechos de la religión oriental, y como Scruton dice, Eliot ciertamente buscaba las profundidades religiosas del problema. De hecho, unos pocos años después, Eliot casi se convierte al catolicismo, pero le atemorizó la condenación de Pío XI de 1926 a la Action française, condenación en la cual él reconoció más del problema y no su solución. Así que por gratitud a Inglaterra, por todo el orden tradicional que le había dado, él elaboró una solución incompleta, combinando el Anglicanismo con la alta cultura, y siempre llevando un rosario en su bolsillo. Sin embargo, Dios escribe derecho en líneas torcidas; cuántas almas en busca de orden se hubiesen mantenido alejados de Shakespeare o Eliot, si cualquiera de ellos hubiese pensado que siendo plenamente católicos estos personajes, sólo habrían tenido respuestas prefabricadas, inadecuadas para la vida.

Es triste pero cierto. Ahora, las almas bien pudieran estar engañándose, de una forma u otra, si se apartan de los autores o artistas católicos, pensando que eso no es fiel a la vida real, pero sólo depende de los católicos el no dar pie a tal excusa. Católicos, mostremos por medio de nuestro ejemplo que no tenemos la cabeza llena de soluciones artificiales, necesariamente falsas ante la profundidad de los problemas modernos. No somos ángeles, sino criaturas terrenales invitadas al Cielo si cargamos nuestra cruz y seguimos a Nuestro Señor Jesucristo, ¡solamente tales discípulos pueden restaurar a la Iglesia y al mundo!

Kyrie eleison.

Traducido por Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com


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