Posteado por: Alejandro Villarreal | Lunes, enero 2, 2012

La ciencia y la Iglesia en la Edad Media

Título: La ciencia y la Iglesia en la Edad Media
Autor: Dr. James Hannam
Original en inglés: Science and Church in the Middle Ages -2007-
Traducción: Alejandro Villarreal -dic. 2011-ene. 2012- Traducido y publicado aquí sin permiso expreso del autor. Notas añadidas

Introducción.

Dr. James Hannam. Historiador de la ciencia, se especializa en la historia de las relaciones entre la ciencia y la cristiandad en las épocas Medieval y Moderna temprana. Realizó su maestría en el Birkbeck College, en la Universidad de Londres (2003), su doctorado lo hizo en Historia y Filosofía de la Ciencia en el Pemboke College de la Universidad de Cambridge (2008).

La filosofía natural, o la ciencia natural, como fue llamada algunas veces, fue uno de los temas claves enseñados en las universidades medievales y también algo que se ejercitaba en las mentes de los estimados doctores en teología como Tomás de Aquino, Alberto Magno y Nicolás de Oresme, todos ellos escribieron comentarios sobre Aristóteles que no incluían ideas religiosas [1]. Esto va en contra de la visión popular de la Edad Media considerada como una era oscura para la ciencia, dominada por la regla de la fe y aplastando la “luz de la razón”. Los críticos más profanos han seguido el ejemplo de los primeros humanistas como Erasmo, quienes se burlaban de los “conceptos, relaciones, instantes, formalidades, esencias y sustancialidades” [2] de la lógica y racionalismo escolástico. Así, este periodo ha sido maldecido, tanto por poner demasiado como muy poco énfasis en la razón. La Iglesia ha sido culpada de las supuestas deficiencias en la vida intelectual medieval, esto es llevado a cabo en su mayoría por la influencia de los escritores del siglo XIX como John Draper y Andrew Dickson White. Los argumentos en contra de su versión simplista, del gran conflicto entre la ciencia y la religión, en la actualidad se han tratado bastante y han salido a la luz:

«Draper se toma muchas libertades con la historia, perpetuando leyendas como si fuesen hechos, algo que en la actualidad se está evitando en el estudio serio de la historia. Casi lo mismo se puede decir de White, aunque su prominente aparato de prolíficas notas al pie de página podrían crear la impresión de que fue un meticuloso erudito.» [3].

A mediados del siglo XX, Lynn Thorndike mostró tanta disposición para corregir la impresión construida por Draper y White, que algunas veces cayó en exageraciones, acusando a sus predecesores de sostener “la vieja visión”, o mejor dicho, “presunción, de que todo científico medieval fue perseguido por la Iglesia.” [4] Pero hoy, las relaciones históricas entre la ciencia y la religión son en esencia una cuestión abierta. Las variadas respuestas dependen de los factores encontrados en los periodos y las culturas en particular y, en lo que toca a la Edad Media, en la extensión con que la Iglesia limitó o estimuló el pensamiento académico científico y los efectos que esto tuvo, si es que hay alguno. Si analizamos la situación detenidamente, podríamos encontrar que la tensión creativa podría ser una descripción más precisa en las relaciones entre ciencia y religión, no sólo durante este periodo, sino en muchos otros también.

Durante la Edad Media, la infraestructura destinada a la educación fue supervisada, si no es que manejada por la Iglesia. Este papel, que significa haber actuado tanto como garante de la libertad académica, como de árbitro de sus límites, tendía a llevarse a cabo con un toque leve y asegurándose de poner a la gente adecuada en los puestos claves, combinado con la situación de las corporaciones autogobernadas de eruditos, esto dio independencia a las universidades de las influencias locales y la libertad para especular ampliamente en campos donde sus conclusiones eran altamente valoradas.

Notas:

  1. pp. 191 ss., Grant E. God and Nature in the Middle Ages, Cambridge 2001
  2. p. 88, Erasmus: In Praise of Folly, (Radice (trans.)), London 1993
  3. p. 15, Russell C., The Conflict of Science and Religion, in Encyclopedia of the History
  4. p. 949, vol II, Thorndike L., “History of Magic and Experimental Science”, New York 1923-1958

Contenido:

Las universidades.

La noción previamente desconocida de universidad como una institución académica autogobernada, no apareció sino hasta la Edad Media y puede decirse que fue uno de los más importantes avances en la historia de las ideas. Existieron modelos previos de educación e investigación, como el Museo de Alejandría que respondía al gobernante, las escuelas de Atenas que le respondían a un solo erudito y las madrazas del Islam, cuyas actividades fueron rígidamente limitadas por las leyes religiosas y los deseos de sus fundadores [1], pero ninguno de estos casos fue equivalente al nuevo concepto de la universidad europea.

Una vez que las escuelas en las catedrales fueron más allá del entrenamiento del clero, se encontraron con la necesidad de tener maestros respetados con el fin de atraer estudiantes que aportaran cuotas, el resultado de esto fue un cambio en el poder, del cabildo de la catedral a los estudiosos mismos. Para finales del siglo XI ya se estaban  aplicando los nuevos desarrollos en las leyes civiles y canónicas para formar la universitas o corporación, el término real para una universidad académica fue studium generale, de forma similar a los gremios, que también aparecieron en este periodo [2]. El concepto vital fue que esta corporación tenía una personalidad legal distinta, separada de sus miembros, lo que les permitía mostrar una sola cara al mundo exterior, mientras que era capaz de gobernar con independencia las labores de la organización, desde dentro.

Cualquier ciudad o estado estaban deseosos de otorgar privilegios considerables a un grupo de eruditos, de tal manera que a la universidad se le concedió cierta inmunidad legal y privilegios, los cuales fueron posteriormente reconocidos internacionalmente por el Papa, quien, por ejemplo, otorgó su bendición a Oxford en 1254 [3]. Aún más, los maestros necesitaban estudiantes para así poder fundar una universitas por su cuenta. Así, Bolonia, generalmente reconocida como la primera universidad, fue una corporación de estudiantes (universitas scholarium), mientras que Oxford y París fueron corporaciones de maestros (universitas magistrorum). No existen documentos fundacionales para estas primeras instituciones, posteriormente, las universidades de la Edad Media fueron creadas específicamente por las localidades o los gobernadores por medio de cartas que nos dan una buena idea de lo que era considerado las formas usuales. De las primeras universidades, Bolonia comenzó como una escuela secular de leyes para el estudio del Corpus Juris Civilis de Justiniano, que había sido recién redescubierto [4], mientras que Oxford y París se desarrollaron como una asociación libre de maestros clérigos privados [5]. Disputas posteriores llevaron al éxodo de estudiantes y maestros de Bolonia a Padua [6], entre otros lugares, mientras que Cambridge fue fundada tiempo después, debido a una migración similar de Oxford.

Tallado en madera medieval de los siglos XV y XVI. (godecookery.com)

Para el siglo XIV, la universidad se convirtió en el centro de la vida intelectual europea, con la aparición de nuevas fundaciones académicas, especialmente cuando los reyes y obispos deseaban aumentar su propio prestigio. Incluso trataron de atraer a eruditos establecidos en otras universidades con la promesa de la seguridad [del puesto] y privilegios, como cuando Enrique III trató de tentar a los maestros de París para llevárselos a Inglaterra. [7] Como la antigüedad favorecía la autoridad, las primeras universidades afirmaron tener características casi míticas en sus fundaciones. Se decía que Alfredo el Grande había patrocinado a Oxford, que Carlomagno había fundado París, y el Emperador Romano Teodosio II había decretado la fundación de Bolonia, la más antigua de todas. [8] Las universidades que se fundaron después necesitaron ganarse una posición, por medio de la calidad de sus eruditos y por el reconocimiento de un papa o un emperador, pero no todas fueron exitosas, como la de corta duración en Piacenza [9]. En cuanto a los alumnos, desde aquellos tiempos ya se quejaban con regularidad por las cuotas [10], y daban pie a la percepción popular, reproducida por Chaucer en The Miller’s Tale y The Reeve’s Tale, de no tener seriedad, o según Álvaro Pelagio [11], de ser unos vagos buenos para nada o violentos golpeadores. El tiempo tan largo que pasaban fuera de sus casas para obtener un grado académico, la necesidad de fondos o beneficios para pagar las cuotas y, probablemente, el aburrimiento, significaba que la tasa de deserción era muy alta, con sólo una pequeña proporción de estudiantes que completaban incluso el primer grado académico, ya ni hablar del doctorado en leyes, teología o medicina. Por otro lado, también era muy alto el número de estudiantes que permanecía por un año o dos, para abandonar después, saliendo con un nivel de educación de medio a alto que les ayudaba a encontrar una buena ocupación laboral. Se estima que el número de personas que obtenía alguna experiencia en la universidad en Europa occidental, antes de la Reforma, era muy alto, aproximadamente unos 750 mil, lo que constituía una población sustancialmente instruida [12].

Otro factor importante en el desarrollo de las universidades fue su adopción por las órdenes mendicantes. Tanto franciscanos y dominicos vieron que su misión era la predicación, y para esto requerían hermanos bien educados quienes trataran temas difíciles con soltura. Se dio una rivalidad intelectual entre las dos órdenes, la cual llevó a la competencia entre ellos para que sus hermanos fuesen elegidos en los cargos de las universidades. El interés que tuvieron estas ricas y poderosas órdenes en el éxito de las universidades benefició a todos en general, en prestigio y en proveer de formas útiles a los estudiosos para continuar las carreras de su elección. Aunque los individuos de las órdenes mendicantes no tenían dinero, se les consideraba miembros valiosos en sus órdenes quienes posteriormente pagarían sus cuotas académicas con trabajo magisterial. Por lo tanto, para el estudiante que pasaba tantas dificultades durante tantos años, requeridos para obtener finalmente el doctorado en teología, el unirse a los frailes era una buena idea [13].

Notas:

  1. p. 75, Huff T, “The Rise of early Modern Science”, Cambridge, 1995
  2. p. 134, Huff T., “The Rise of early Modern Science”, Cambridge, 1995
  3. p. xlii, Gibson S. (ed.), “Statuta Antiqvua Vniversitatis Oxoniensis”, Oxford, 1931
  4. p. 123, Huff, T., “The Rise of early Modern Science”, Cambridge, 1995
  5. p. 125, Kibe P. y Siraisi N., “The Institutional Setting: The Universities, in Science in…”
  6. p. 10, vol II, Rashdall H, “The Universitues of Europe in the Middle Ages New Edition, …”
  7. p. 278, Southern RW, “Western Society and the Church in the Middle Ages”, London…
  8. p. 142, vol. I, Rashdall H., The Universities of Europe in the Middle Ages New edition,…
  9. p. 38, vol II, Rashdall H., The Universities of Europe in the Middle Ages New edition,…
  10. p. 277, Southern RW, Western Society and the church in the Middle Ages, London…
  11. p. 173, Thorndike L., University Records and Life in the Middle Ages, New York, 1971
  12. p. 37, Grant E., Foundations of Modern Science in the Middle Ages, Cambridge 1996
  13. p. 294, Southern RW, Western Society and the Church in the Middle Ages, London…

IR A CONTENIDO

El estado del conocimiento científico.

Para el comienzo del siglo XIII, muchos de los trabajos sobrevivientes de los antiguos griegos habían sido recuperados en el Occidente latino, así como los comentarios y los avances hechos por los árabes quienes fueron más que simples transmisores. La supremacía de Aristóteles como “el Filósofo” se estableció firmemente en la Europa occidental de 1300, aunque no sin resistencia, especialmente en la forma en que sus ideas fueron adaptadas por Averröes, su comentador árabe. Inocencio II condenó la filosofía natural de Aristóteles en 1210 [1], y cuando esto tuvo poco efecto (disuasivo), se formó un comité en París en 1231 para depurar de ideas heréticas el corpus aristotélico, de tal manera que fuese adecuado para la enseñanza [2]. El que este plan haya dado frutos, no es claro con certeza, y en 1255 sus trabajos regresaron al syllabus [3] [es decir, regresaron a los programas de estudio]. Entonces se manifestó una crisis, aproximadamente en 1270, cuando muchas tesis derivadas de Aristóteles y Averröes, siguiendo las enseñanzas de Sigerio de Brabante en París, fueron declaradas heréticas tanto en París como en Oxford, las cuales se apegaron a la investigación del obispo Esteban Tempier convocada por el papa [4]. Los averroístas supuestamente trataron de insistir en la doctrina de la doble verdad, según la cual la filosofía y la teología se debían tratar de forma separada, pero esto fue absolutamente condenado [5]. Las 219 tesis condenadas por Tempier en París, en 1277, se ha convertido en un fetiche en el estudio de la filosofía escolástica natural, ya sea sosteniendo que representa un ejemplo de censura eclesiástica o, después de Pierre Duhem, como el momento en que la ciencia se liberó de la mano de Aristóteles [6].

Tallado en madera medieval de los siglos XV y XVI. (godecookery.com)

A la condenación de 1277 le tomó muchas décadas tomar efecto, no sólo entre los averroístas, quienes fueron incluidos dentro de las prohibiciones, sino también entre algunos de sus oponentes. Se habían dado cuenta que, mientras que Aristóteles proponía la solución a muchos problemas, también necesitaba ser cristianizado, y este trabajo fue perfeccionado por Tomás de Aquino, quien al rechazar el averroísmo extremo, rehabilitó las ideas de Aristóteles para hacerlas seguras para el consumo cristiano. Tomás de Aquino ya había muerto cuando se promulgaron las condenas de 1277, y no sólo se incluyeron muchas de sus opiniones, sino las de uno de sus discípulos, el muy estimado canónigo agustino Gil de Roma, quien encontró que cincuenta y uno de sus artículos de sus comentarios a un libro de Pedro Lombardo, las Sentencias, fueron condenados por Tempier. Gil, quien había combatido las doctrinas radicales de los averroístas, sintió que había sido estrictamente ortodoxo, se defendió y se negó a desdecirse [7]. El caso parece haber sido suspendido después de que Gil dejó París por propia voluntad, pero en 1285 el Papa Honorio IV pidió a la universidad que reconsiderara su caso, incluso cuando no existe registro alguno de Gil realizando alguna apelación, y así fue rehabilitado [8]. Este episodio no pareció tener un impacto negativo sobre la carrera futura de este personaje, la cual terminó siendo el Arzobispo de Bourges. Aquino fue canonizado por Juan XXII en 1323, lo cual tuvo el efecto de que su trabajo fue considerado libre de herejías y las condenaciones de 1277 fueron reinterpretadas en consecuencia. Parecía que la síntesis entre el aristotelismo moderado y el Cristianismo fue victoriosa, aunque esto no previno que se apoyaran muchas otras ideas filosóficas en los años subsiguientes, y Aquino mismo no gozaba de la reputación de “Doctor Universal” de la Iglesia, hasta la contrarreforma, cuando Pío V le otorgó este título.

El que Aristóteles fuese falible, ya se sabía desde hace mucho tiempo. Tolomeo encontró que necesitaba ensanchar  su cosmología de ciclos puros con epiciclos, y otras adiciones, incluso cuando éste sostenía un sistema geocéntrico [9]. Juan Filopón, alejandrino del siglo VI, notó que los objetos pesados no caían más rápido que los ligeros, como el Filósofo afirmaba que debería ser [10]. Cuando Aristóteles fue redescubierto en Occidente, rápidamente se estableció que cuando existiesen conflictos entre su filosofía y la fe cristiana, ésta última debía prevalecer. Esto no fue una desventaja, pues en el tema de la ciencia física la fe realmente no tenía mucho que decir. La Biblia podía leerse de forma no literal cuando fuese necesario, como Agustín mismo lo recomendó, así que Guillermo de Conches pudo decir que el registro del Génesis no era literal [11], casi todos estaban de acuerdo en que la tierra era esférica, incluso cuando en la Biblia parece implicarse una tierra plana, pero donde Aristóteles y la fe entraban en claro conflicto, como en la afirmación del filósofo de un mundo increado y eterno, se debilitaba su autoridad y se permitía que sus ideas fuesen cuestionadas, esto abrió la puerta a la idea del desarrollo de un cuerpo de conocimiento, el cual frecuentemente se asume que estuvo ausente en la visión medieval [12]. Mientras que ciertamente no hubo un sentido baconiano de un proyecto de mejoramiento humano, el hecho de que las ideas se discutían, se criticaban y se rechazaran, sugiere el deseo de nuevo conocimiento y no sólo el simple comentario a un corpus existente, que supuestamente contenía todas las respuestas y de donde debían extraerse exclusivamente. En general, sin embargo, existió la propensión de los escolásticos a poner a la autoridad bajo observación, parodiado por Galileo [13] y vívidamente demostrado por la inhabilidad de los anatomistas anteriores a Andrés Vesalio para notar las deficiencias de los esquemas de Galeno que se habían impuesto.

Surgieron trabajos teóricos para mejorar las explicaciones acerca de la teoría del ímpetu, de la talla de un Juan Buridan, sobre las consideraciones de Nicolás de Oresme de una posible rotación de la tierra y eventualmente Copérnico movió el sol al centro del universo. Pero ninguno de estos hombres, y menos Copérnico, jamás realizaron experimentos u observaciones que pudiesen verificar sus hipótesis. Aún más, las conexiones entre estas ideas están muy lejos de ser claras y debemos ser cuidadosos de no impulsarlas gratuitamente unos siglos después con los positivistas o la versión de la historia de la ciencia de los “grandes hombres”. La ciencia durante la Edad Media fue en esencia un tema teórico y una rama de la filosofía, de aquí el término usual de filosofía natural. Aunque Roger Bacon, Alberto Magno y Nicolás Oresme alababan el concepto de la experiencia, la observación controlada, la experimentación y la labor tecnológica, éstas no fueron materias en las que el académico de la filosofía natural se involucrara, no le gustaba ensuciarse las manos y en vez de esto realizaban experimentos mentales para analizar situaciones y aparentemente nunca buscaba repetir el proceso en el mundo real [14]. Por supuesto, la relación exacta entre la filosofía natural y la realidad física permanece siendo todavía un misterio. Siguiendo a los antiguos griegos, el escolástico practicaba el instrumentalismo con el fin de salvar las apariencias de los fenómenos, significando que ellos deseaban construir explicaciones conceptuales sin preocuparse demasiado si correspondía o no a la realidad. Con el escepticismo de Guillermo de Ockham, en el siglo XIV, toda la ciencia natural fue reducida a hipótesis, las cuales la razón por sí sola no podía distinguir, esto tendió  a un carácter extremadamente enrarecido para la filosofía natural. El tema se volvió más agudo en el Renacimiento, durante el debate de si el modelo heliocéntrico de Copérnico fue una ficción útil, o Copérnico implicó un paso que constituye un rompimiento vital con el pensamiento medieval [15] y hacia la forma en que realmente son las cosas. El método experimental se colocó en las tradiciones alquimistas y herméticas en lugar de la filosofía natural de las universidades [16]. Otros avances como la teoría de la velocidad media en los cálculos de Merton, los cuales describen el movimiento bajo aceleración uniforme, fue aplicado a toda clase de situaciones que podríamos considerar inapropiadas, tampoco parecen haber sido objeto de experimentación. La teoría de la velocidad media describe el movimiento de un cuerpo en caída libre pero nadie parece haberse dado cuenta de esto.

Notas:

  1. p. 27, Thorndike L., University Records and Life in the Middle Ages, New York 1971
  2. p. 39, Thorndike L., University Records and Life in the Middle Ages, New York 1971
  3. p. 71, Grant E., Foundations of Modern Science in the Middle Ages, Cambridge 1996
  4. p. 40, Thijssen JMMH, Censure and Heresy at the University of Paris, 1200-1400,…
  5. p. 199, Grant E., Late Medieval Thought, Copernicus and the Scientific Revolution,…
  6. p. 244, Duhem P., Essays on the History and philosophy of Science, Indianopolis 1996
  7. p. 98, Thijssen JMMH, 1277 Revisited: A New Interpretation of the doctrinal Investigations of Thomas Aquinas and Giles of Rome,…
  8. art. 633, Denfile H. y Chatelain E (eds.), Chartularium universitatis parisiensis, París…
  9. p. 6, Stock B., Science, Technology and Economic Progress in the Early Middle Ages,…
  10. p. 11, Stock B., Science, Technology and Economic Progress in the Early Middle Ages,…
  11. p. 104, Huff T., The Rise of early Modern Science, Cambridge, 1995
  12. Molland AG, Medieval Ideas of Scientific Progress, Journal of the History of Ideas,…
  13. p. 308, Grant E., God and Nature in the Middle Ages, Cambridge 2001
  14. p. 168 ss., Grant E., God and Nature in the Middle Ages, Cambridge, 2001
  15. p. 212, Grant E., Late Medieval Thought, Copernicus and the Scientific Revolution,…
  16. p. 588, Henry J., Magic and Science, in Companion to the History of Modern Science,…

IR A CONTENIDO

La enseñanza de la ciencia en la universidad.

De forma típica, los nuevos estudiantes llegaban a la universidad a la edad de 15 años y eran matriculados en la Facultad de Artes de la universidad. Aquí les serían enseñados los temas considerados esenciales para abordar todo lo demás: la lógica y la filosofía natural fundamentados en los trabajos de Aristóteles. Después de tres o cuatro años de estudio, el estudiante debía proponer un debate académico, y si lo hacía exitosamente, se convertía en Bachiller de las Artes. Entonces, después de otro año o dos, tomaba parte en un debate final con su Maestro, y así tomaba el grado de Maestro de las Artes [M. A.]. Esto significaba que el estudiante podía ahora hacer dos cosas para continuar con su carrera académica, ya sea convertirse en maestro (Maestro Regente) en la Facultad de Artes en cualquier universidad, como lo permitía el ius ubique docendi (el derecho de enseñar donde sea) o comenzar a estudiar el doctorado en una de las facultades superiores de Medicina, Derecho Civil y Canónico, o Teología. Mientras que la mayoría de las universidades tenían una Facultad de Artes, pocas podían jactarse de enseñar los temas superiores, los cuales tendían a ser más especializados. Por ejemplo, Bolonia y Padua fueron reconocidas por sus escuelas de leyes, París por sus teólogos y Salerno por la medicina. Oxford, al menos, parece haber tenido facultades superiores en todas las materias antes de 1268. Después de muchos años más de estudio en la facultad superior, el estudiante podía finalmente ser admitido en el grado de Doctor, lo cual significaba que podía unirse a la facultad y comenzar a practicar. Muchas jurisdicciones prohibían practicar, escribir o investigar a los individuos que todavía no alcanzaban tal relevante grado profesional. Por ejemplo, existía una prohibición en contra de todo aquel que no fuese Doctor de Teología para realizar pronunciamientos sobre este tema [1] y muchos intentos fallidos para asegurarse que la labor médica sólo fuese practicada por profesionales calificados [2].

Nota de B&T: MA.- Magister Artium. Grado académico entre bachiller y doctor, actualmente en uso en muchas universidades del mundo.

Los estudiantes universitarios aprendían filosofía natural escuchando conferencias de un profesor y por sus explicaciones. De nuevo, el trabajo práctico era algo desacostumbrado, al menos fuera de la facultad de medicina, aunque los métodos reales de enseñanza permanecen todavía como algo no muy conocido en la actualidad como para realizar algún pronunciamiento categórico sobre la extensión en que los estudiantes eran impulsados a pensar de forma crítica acerca de lo que les era enseñado. Aristóteles fue considerado un tema muy difícil para los principiantes y así, existían una variedad de libros de texto, como De Sphera de Juan de Sacrobosco, y Perspectiva communis de Juan Peckman, los cuales fueron elaborados con propósitos pedagógicos. La extensión con la que el syllabus se desarrolló durante la época tardía de la Edad Media, puede juzgarse por los documentos de Oxford y a partir de especificaciones similares de París [3].

Nota de B&T: syllabus.- los temas estudiados en un curso en particular; el documento que enlista estos temas y declara la forma en que el curso será evaluado.

La versión más antigua disponible data de 1268 e incluye la antigua lógica, la que fue traducida al latín por Boecio en el siglo VI, y la nueva lógica, la cual no estuvo disponible sino hasta el siglo XII, así como la gramática de Prisciano y Donato. Para 1409 había sido incluida la Isagoge de Porfirio, un comentario sobre las categorías de Arisóteles, así como De Sphera. El syllabus de 1564, del Renacimiento tardío, incluye la adición de los clásicos latinos, especialmente Virgilio y Cicerón, probablemente bajo la influencia de los humanistas [4]. No debemos llevarnos la impresión, a partir de esta lista, que los programas eran actualizados cada 150 años, sino que el hecho de que los mismos libros se estudiaban por siglos no sugiere un cambio rápido en el cuerpo del conocimiento.

Notas:

  1. p. 85, Thorndike L., University Records and Life in the Middle Ages, New York 1971
  2. p. 200, Huff T., The Rise of  early Modern Science, Cambridge 1995
  3. p. 440, vol. 1, Rashdall H, The Universities of Europe in the Middle Ages New Edition,…
  4. p. xcii, Gibson S. (ed.), Statvta Antiqva Vniversitatis Oxoniensis, Oxford 1931

IR A CONTENIDO

La disciplina universitaria.

El mayor privilegio de ser estudiante o maestro universitario fue el haber sido tratado, ante la ley, como clérigo, lo cual significaba que tenían un alto nivel de inmunidad frente a la justicia secular y eran procesados por las mucho más suaves cortes eclesiásticas [1]. Además, una ventaja de las corporaciones autogobernadas fue que la universidad era responsable de sus propias disposiciones disciplinarias y raramente tenían que tratar con las autoridades exteriores. De aquí que la disciplina universitaria era en gran extensión “doméstica” y seguía las formas de la ley canónica, como fue establecida por Graciano en su Decretum.

Los estudiantes estaban sujetos a la disciplina de los estatutos universitarios, y es necesario mencionar que la mayoría de los casos en este nivel incluían ebriedad, fornicación y el bullicio del tipo que los estudiantes frecuentemente hacen cuando se reúnen y cuando están lejos del hogar, menos común hoy es el problema de los estudiantes que portan armas [2]. Bajo ciertas circunstancias, uno podía apelar a la corte del obispo local quien era responsable de la universidad y en última instancia lo era la curia.

Otra forma de disciplina era ejercida a través de los exámenes, y parece que al menos en la facultad de teología, el trabajo de un aspirante estaba sujeto a un examen de ortodoxia. Los exámenes para MA incluían debates orales sobre algún texto preestablecido, en el cual se requería que el candidato defendiese cierta posición mientras enunciaba también las posturas contrarias. Pero para el Doctorado en Teología existe evidencia de que se tenía que producir un trabajo escrito, el cual tenía que revisarse cuidadosamente por los examinadores, en cuanto a su ortodoxia, así como los signos de aptitudes para la erudición [3]. Si se encontraban opiniones heréticas en el trabajo del candidato, esto no lo hacía automáticamente hereje, sino que sólo necesitaba ser corregido. Esto no conllevaba ninguna desventaja permanente, como ya he mencionado con varios ejemplos [4], Gil de Roma terminó su carrera como Arzobispo a pesar de haber sido acusado de presentar opiniones heréticas en sus días de estudiante [5]. Así que no sólo la mayoría de los asuntos disciplinarios se trataban dentro de la universidad, sino también las consecuencias de éstos raramente salían de allí.

Una vez que se extraía una lista de los errores en el trabajo de algún estudiante, frecuentemente sucedía comentando las Sentencias de Pedro Lombardo, éste tenía la oportunidad de objetar y tenía a su disposición muchas oportunidades para su defensa. En el caso del teólogo nominalista, Jean de Mirecourt, poseemos la lista original de sus 63 tesis extraídas por el comité teológico de París, en sus comentarios a las Sentencias, así como la respuesta de Jean y la corrección final de 41 tesis, en las que estuvo de acuerdo en renunciar [6]. Las refutaciones de Jean fueron muy similares a las utilizadas por Gil de Roma y otros acusados. Jean se limitó a negar llanamente, sin mayores explicaciones, que no había dicho lo que le imputaban (esta defensa fue exitosa en los cinco casos que la utilizó), a su vez ofreció la explicación de lo que realmente quiso decir, insistió en que los supuestos errores no eran de hecho herejías o apeló a la autoridad de los Padres de la Iglesia. Tuvo tanto éxito que se desestimaron la mitad de los artículos, pero también se le abrió el proceso de algunos otros. Así, mientras Jean fue capaz de desviar aproximadamente 30 acusaciones, se encontró enfrentándose a 15 adicionales. El resultado final fue un convenio de mutuo acuerdo donde se incluían las retractaciones de Jean, así como las instrucciones del Canciller de la universidad prohibiéndole sostener, afirmar o defender tales opiniones de forma pública o privada [7].

Tallado en madera medieval de los siglos XV y XVI. (godecookery.com)

Para el final de la Edad Media, las universidades se encontraban en una situación en la que habían preservado durante mucho tiempo su autonomía, y su reputación era tal que otros deseaban valerse de su experiencia. Esto fue especialmente cierto para la Facultad de Teología de la Universidad de París, la cual se consideraba casi como una fuente de ortodoxia y frecuentemente era consultada acerca de temas de su competencia. El caso de Simón de Fares a finales del siglo XV es ilustrativo. Simón fue el principal promotor de un mercado astrológico en Lyon que fue tan popular que incluso el rey mismo lo consultaba. Esto llevó a fricciones con el clero local, quienes usualmente se encontraban en estado de “tregua armada” con los astrólogos, y así, Simón fue presentado ante la corte del Arzobispo. Aquí probablemente se le haya acusado por haber utilizado magia, algo que estaba prohibido, y se le confiscó su colección de libros. Simón apeló al Parlamento de París, no al Papa, con el fin de que se le devolviesen sus libros, el caso fue llevado a su vez a la Facultad de Teología, ellos probablemente no sabían de qué trataban sus libros, así que no sabían si debían condenarlos. Los teólogos examinaron algunos de éstos durante algún tiempo antes de declarar que los libros de Simón eran sospechosos, incluso si otros eran permisibles [8]. Simón rechazó su recurso de apelación y el asunto no parece que haya tenido mayores consecuencias.

Notas:

  1. p. 36, Grant E., Foundations of Modern Science in the Middle Ages, Cambridge 1996
  2. p. 151, Gibson S. (ed.), Statvta Antiqva Vniversitatis Oxoniensis, Oxford 1931
  3. p. 178, Courtenay W., Inquiry and Inquisition: Academic Freedom in the Medieval Universities,…
  4. p. 180, Courtenay W., Inquiry and Inquisition: Academic Freedom in the Medieval Universities,…
  5. p. 923, vol. II, Sarton G., Introduction to the History of Science, Baltimore 1931
  6. p. 85, Thijssen JMMH, Censure and Heresy at the University of Paris, 1200-1400,…
  7. p. 190, Coutenay W., The Condemnation oh John of Mirecourt: Its Original Form,…
  8. p. 335, vol. 2, Boudet J-P, Le Recueil des Plus Celebres Atrologues de Simon de Phares,…

IR A CONTENIDO

La disciplina externa de los académicos.

Lo que más preocupaba a la Iglesia era el potencial peligro en el tema de la teología que en el de la filosofía natural, y la mayoría de los ejemplos disciplinarios se relacionan con la primera. Estos sistemas fueron esencialmente procedimientos disciplinarios internos en las universidades y, como ya hemos visto, la sanción habitual era nada más retractarse del error y corregir la propia obra. Estos asuntos sólo traspasarían las fronteras de la universidad si existía una apelación o si el asunto se volvía demasiado notorio y ampliamente conocido, como por ejemplo, en el caso de los amalricianos de París, donde la enseñanza de un teólogo universitario amenazaba con producir una secta de herejes [1]. Como se mencionó antes, muchos académicos también eran miembros de las órdenes mendicantes, así que ellos también estaban bajo el gobierno de su orden y pudieron enfrentar procedimientos disciplinarios en ese sentido. El caso más famoso de esto fue el de Roger Bacon, quien parece haber sido recluido con los franciscanos [siendo él franciscano], por orden de sus superiores, por no haberles presentado su trabajo para revisión, antes de su publicación [2].

Los más temibles agentes de la disciplina eclesiástica medieval, los inquisidores, no parecen haber tenido un mayor papel involucrándose con los académicos que en algunos pocos casos. Si llegaba alguna palabra hasta los oídos del inquisidor local de que alguien estuviese enseñando opiniones heréticas, éste podría comenzar una investigación, si encontraba que tales rumores eran ciertos, hacía que tal profesor lo admitiese y renunciase a su error, antes de dictarle alguna penitencia. Como el inquisidor no era parte de la universidad, es probable que el caso ya hubiese adquirido algún grado de notoriedad, quizás debido a disputas o conferencias públicas, en cuyo caso habría llegado hasta sus oídos y estaría obligado a actuar.

El caso bien conocido de Cecco d’Ascoli ilustra la forma en que esto ocurría, pero también muestra muchas de las dificultades para hacerse una idea clara de lo que sucedió con exactitud. Los hechos se exponen en la condenación de Cecco, quien fue quemado en la hoguera en Florencia, el 15 de diciembre de 1327. Tres años antes había sido encontrado culpable de “expresiones contra la fe católica” por el inquisidor Lamberto del Cingulo, en Bolonia, donde Cecco era profesor, con el resultado de habérsele impuesto una multa, se le confiscaron sus libros, le fue prohibida la enseñanza y la práctica de la astrología. Desafortunadamente, la condena no menciona cuáles fueron estas expresiones, aunque autoridades posteriores, del inquisidor del siglo XV, Francisco Florentino, mencionan que él había enseñado y escrito que Jesús vivió y sufrió de la forma en que lo hizo, debido a que nació bajo la influencia de una estrella especial, la cual también había guiado a los reyes de Oriente [3]. Contrario a lo que Francisco insistió, Cecco no menciona ninguna de estas cosas en sus libros existentes, incluyendo los que fueron quemados junto con él, así que sus expresiones probablemente fueron realizadas de forma verbal, en conferencias. Como Cecco tampoco fue castigado con severidad, podemos asumir también que confesó y se retractó de sus errores. Sin embargo, su caso era el de una grave herejía ya que no pudo zafarse con una simple retractación, como la requerida en el caso de Blasio de Parma en 1396, cuando también fue apresado por “expresiones contra la fe católica” [4]. Cecco dejó Bolonia y se dirigió a Florencia, donde puntualmente desobedeció las indicaciones del inquisidor y se convirtió en el astrólogo de la corte de Jacobo de Brescia. Esta voluntariosa desobediencia inmediatamente lo marcó como hereje recalcitrante, y cuando se encontró delante del inquisidor florentino, Acursio, no es sorprendente que haya sido relajado al brazo secular. Como la hoguera era el destino que aguardaba a los reincidentes, la maquinaria judicial en este caso trabajó como se esperaba.

Los límites establecidos por la Iglesia en lo pertinente a la filosofía natural y la ciencia, parecen haber estado bien definidos y principalmente involucraban el evitar temas que pudiesen tener alguna implicación teológica. En astrología, estaba absolutamente prohibido afirmar cualquier modelo determinista, donde la influencia de las estrellas se opusiera o estorbara el libre uso de la moral o, como en el caso supuesto de Cecco, el elaborar horóscopos para Jesús. Los alquimistas tenían que evitar el fraude y no echar mano de adiciones, presumiblemente diabólicas, en los temas que trataban, conformándose a la bula de Juan XXII, Spondent quas non exhibent. En física, era correcto poner la mayoría de las cosas bajo las secundarias causas naturales [las primarias eran sobrenaturales], pero no estaba permitido afirmar que los milagros eran imposibles, tampoco estaba permitido afirmar una supuesta eternidad del mundo ni la existencia de otros mundos, lo cual la emparentaba con la cosmología y la metafísica, al tratar esto como hecho indiscutible; finalmente, nunca era aceptable afirmar que el mundo natural tuvo que llegar a ser sólo de la forma en que es, y que Dios no lo pudo crear de otra forma aunque lo hubiese deseado, o que El no podía alterar el orden natural a voluntad [5].

Existieron muchos controversialistas quienes hubiesen deseado que los límites hubiesen sido más estrictos, pero los puntos mencionados antes parecen haber sido parte de la posición más o menos uniforme del periodo en cuestión. Esto no significa que en todos los casos donde se traspasaban tales límites, el resultado fue siempre la persecución, o incluso la advertencia, sino que uno podía esperar mantenerse fuera de problemas si se permanecía dentro de los límites. Además, existía una gran variedad de fórmulas o procedimientos que permitían que se discutiera de forma manifiesta temas ampliamente prohibidos. Por ejemplo, mientras que estaba prohibido afirmar la existencia de universos diferentes, uno podía decir que Dios habría creado tales universos si lo hubiese deseado, y entonces discutir el tema ampliamente. De la misma manera, mediante la Cuestión, un formato común en los escritos académicos del tiempo y el equivalente escrito del Debate, se requería que uno ofreciera los argumentos de ambos lados o posiciones antes de establecer una respuesta, sin contradecir la fe [6]. Al utilizar estos medios, uno podía expresar tantas opiniones heterodoxas como quisiera y ofrecer los argumentos para éstas [dentro de los límites académicos]. Finalmente, un trabajo podía ser escrito con tal densidad y oscuridad de lenguaje que un censor nunca tendría la mínima idea de lo que realmente se querría decir, mientras que el acusado sólo tendría que decir que habría sido malinterpretado [7].

Notas:

  1. Thijssen JMMH, Master Amalric and the Amalricians: Inquisitorial Procedure and the suppression of heresy ath the university of Paris,…
  2. p. 952, vol. II, Sarton G., Introduction to the History od Science, Baltimore 1931
  3. p. 690, vol IV, Thorndike L., History of Magic and experimental Science, New York,…
  4. p. 258, Thorndike L., University Records and Life in the Middle Ages, New York 1971
  5. p. 189, Grant E., God and Nature in the Middle Ages, Cambridge 2001
  6. p. 107, Grant E., God and Nature in the Middle Ages, Cambridge 2001
  7. p. 30, Thijssen JMMH, Censure and Heresy at the University of Paris, 1200-1400,…

IR A CONTENIDO

El legado de la ciencia medieval.

La historia tradicional positivista de la ciencia siempre ha tendido a ignorar o denigrar los logros de los filósofos medievales y, siendo justos, ciertamente parece haber una diferencia radical entre los escolásticos y los proponentes de la nueva filosofía del siglo XVII. Aún así, los historiadores tendrían que aceptar que la forma en que este cambio sucedió, fue a través de una consciencia cada vez más generalizada de sus raíces en la Edad Media. La analogía del universo como una maquinaria, típica del mecanicismo filosófico de Descartes, aparece en Europa occidental en fechas tan tempranas como el siglo XI con Hugo de San Víctor [1]. Como hemos visto antes, Pierre Duhem vio en las condenaciones de 1277 el rechazo a la idea de que el universo tenía que ser de la manera en que Aristóteles lo había pensado, y el nacimiento de la consciencia que el universo [físico] debía ser determinado de forma empírica. El neoplatonismo de Copérnico y Kepler se desarrolló en Italia durante el Medioevo tardío, mientras que la insistencia sobre un universo inteligible y racional se puede encontrar en toda la filosofía natural escolástica.

Frecuentemente ha sido el caso que el debate se caracteriza por una polarización entre dos posiciones: entre la continuidad de la ciencia a través de la Edad Media hacia el periodo moderno temprano, y la revolución que marca un rompimiento decisivo con las tradiciones pasadas. A. C. Crombie es uno de los principales miembros de la escuela de la continuidad, rastreando el método experimental hasta Roberto Grosseteste y Roger Bacon. Edward Grant ve la construcción de la ciencia moderna sobre el sólido cimiento medieval, en la separación de la ciencia y la religión, en la racionalidad y la educación universitaria. La gran tentación de los proponentes de la continuidad, a la cual no todos se resisten, es leer en las ideas científicas modernas el trabajo de épocas antiguas. Por ejemplo, quizás Grant ve en el trabajo de Gregorio de Rímini (c. 1300-1358), sobre el infinito, el precursor de las teorías de Georg Cantor del siglo XIX, sobre números transfinitos [2]. Los comentarios de Roger Bacon sobre un experimento también han tendido a ser excesivamente enfatizados, especialmente cuando existe poca evidencia de que él alguna vez haya realizado algo en ese sentido, uno no desea llevar demasiado lejos estas críticas, sin embargo, es un hecho que dentro del ambiente académico de las universidades se produjeron la mayoría de los individuos quienes trabajaron en ciencia, en el periodo moderno temprano, incluso disponiendo esencialmente del syllabus medieval [3].

A pesar del gran volumen de estudios sobre la revolución científica, no existe conciliación en la respuesta a la cuestión de ¿por qué sucedió esto en Europa occidental en el siglo XVII y no en cualquier otro lugar o en una época anterior? Algunas teorías incluyen: la sugerencia del sociólogo Robert Merton que el Puritanismo proveyó las condiciones para la ciencia; el sistema de Thomas Kuhn de ciencia normal y revolución; la afirmación de Frances Yates dándole crédito a la magia hermética; Duhem y Stanley por la teología católica; y la disputa de Lynn White sobre la fuerza directriz suministrada por el cambio tecnológico. Ninguna teoría ha sido demostrada completa y satisfactoriamente, ya que todos tienden a ver sólo causas externas o internas, en lugar de una combinación de éstas. En cuanto al entorno exterior, la contribución medieval pudo haber consistido en la institución de la universidad, en la recepción del pensamiento griego y árabe y la visión del mundo a través de un Dios creador y racional. En cuanto al entorno interior, a la ciencia medieval, en el trabajo que se desarrollaba, criticando y descartando hipótesis, comenzado esto por los filósofos naturalistas escolásticos y que aún continúa.

Notas:

  1. p. 104, Huff T., The Rise of early Modern Science, Cambridge 1995
  2. p. 224, Grant E., God and Nature in the Middle Ages, Cambridge 2001
  3. p. 209, Gascoigne J., A reappraisal of the role of the universities in the scientific revolution,…

IR A CONTENIDO

Conclusión.

La filosofía natural, como fue concebida en las Facultades de Arte de las universidades, fue vista como un área de estudio esencial, por derecho propio y para abordar materias o temas superiores. Fue un campo independiente, separado de la teología [la filosofía natural, no la filosofía en general], y gozaba de mucha libertad intelectual, tanta como el mundo natural podía restringirle. Aunque se tomaban medidas si los filósofos naturalistas traspasaban los límites, los procedimientos disciplinarios de la Iglesia estaban destinados principalmente hacia los teólogos que incursionaban en áreas más peligrosas. En general, existía el apoyo de la religión hacia la ciencia natural a finales del Medioevo y el reconocimiento de que era un elemento importante del aprendizaje. La extensión en la que la ciencia medieval llevó directamente a la nueva filosofía de la revolución científica permanece como tema de debate, pero ciertamente tuvo una influencia significativa.

IR A CONTENIDO

Bibliografía.

Boffio G “Perchè fu condannato al fuoco l’astrologo Cecco d’Ascoli?” Studi e Documenti di Storia e Diritto 20, 1899

Boudet, Jean-Paul (ed.) Le Recueil des Plus Celebres Astrologues de Simon de Phares Paris 1999

Courtenay, William “Inquiry and Inquisition: Academic Freedom in the Medieval Universities” Church History 58, 1989

Duhem Pierre, Pierre Essays on the History and Philosophy of Science (Ariew R and Barker P (trans.)) Indianopolis 1996

Ferngren L (ed.) Encyclopedia of the History of Science and Religion in the Western Tradition New York 2000

Feyerabend, Paul Against Method 3rd Ed, London 1993

Gibson, Strickland (ed.) Statvta Antiqva Vniversitatis Oxoniensis Oxford 1931

Grant, Edward “Late Medieval Thought, Copernicus and the Scientific Revolution” Journal of the History of Ideas 23:2 1962

Grant, Edward Foundations of Modern Science in the Middle Ages Cambridge 1996

Grant, Edward God and Nature in the Middle Ages Cambridge 2001

Huff, Toby The Rise of early Modern Science Cambridge 1995

Kuhn, Thomas The Structure of Scientific Revolutions 3rd Ed, Chicago 1996

Lindberg, David C and Westman, Richard (eds.) Reappraisals of the Scientific Revolution Cambridge 1990

Lindberg, David C (ed.) Science in the Middle Ages Chicago 1978

Molland AG “Medieval Ideas of Scientific Progress” Journal of the History of Ideas 39:4, 1978

Olby RC, Cantor GN, Christie JRR and Hodge HJS (eds.) Companion to the History of Modern Science London 1990

Rashdall, Hastings The Universities of Europe in the Middle Ages New Edition (Powicke FM and Emden AB (eds.)), 3 volumes, Oxford 1936

Sarton, George Introduction to the History of Science 3 volumes in 5, Baltimore 1931

Southern, Richard W Western Society and the Church in the Middle Ages London 1990

Thijssen JMMH “Master Amalric and the Amalricians: Inquisitorial Procedure and the Suppression of Heresy at the University of Paris” Speculum 71:1, 1996

Thijssen JMMH Censure and Heresy at the University of Paris: 1200 – 1400 Philadelphia 1998

Thijssen JMMH “1277 Revisited: A New Interpretation of the Doctrinal Investigations of Thomas Aquinas and Giles of Rome” Vivarium 34, 1997

Thorndike, Lynn History of Magic and Experimental Science 8 volumes, New York 1934 – 58

Thorndike, Lynn University Records and Life in the Middle Ages New York 1971

White, Andrew Dickson History of the Warfare of Science with Theology in Christendom 2 volumes, New York 1896

IR A CONTENIDO

Traducción de Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com

SOBRE la REPRODUCCIÓN del CONTENIDO de B&T: Se concede el permiso para reproducir, total o parcialmente, las traducciones originales de este blog, en otras páginas o blogs, con la condición de mencionar el origen del mismo, así como a su autor original y el nombre del traductor. El autor de B&T hace lo correspondiente al tomar material de otras páginas, sin excepción, y a pesar de no concordar totalmente con las ideas de otras webs o autores, creyendo que en esto reside un simple pero no despreciable acto de honestidad.


Responses

  1. Estimado Alejandro. Que no te afecten las opiniones emitidas por burros protestontos, judios, ateos o masones.

    • ¿Afectar? No. Desde el momento en que sé con bases que lo que dicen es mentira. Si yo dedico tiempo a los temas que expongo aquí es porque me gustan, y uno de estos temas es la historia y en particular cuando se van desvaneciendo las leyendas negras, es como sacarle brillo a un viejo tesoro para maravillarse con las perlas, el oro, las gemas y los diamantes que hemos dejado de ver en la historia de la Iglesia, el desmentir las falsedades es un extra y es algo implícito a esta afición.

      • Hoy está de moda calumniar el santo pasado de Nuestra Iglesia Católica. Hasta Benedicto XVI lanza pedradas contra el pasado bélico de nuestra Santa Madre.

      • Sr. Alejandro:

        Usted, yo y todo la sociedad, estamos cercados por innumerables falsedades de toda índole. En ciencia, política, economía, cultural…y hasta religiosa. Y es tanta la falsedad que nos rodea que pocas personas son capaces de apreciar hasta que punto están siendo manipuladas las conciencias para que vean lo falso como verdadero y lo verdadero como falso. Este diabólico sistema internacional tiene un origen: la falsa ciencia de origen pagano que, curiosamente, es aceptada y galardonada por la Iglesia Católica.

        Copérnico se equivocó en su modelo planetario heliocéntrico. Y el consiguiente desarrollo histórico de su teoría, trajo consigo las modernas teorías que atentan contra Dios y la verdad. No es esta la expresión de un fanático, ni tampoco de un ignorante. Existe una nueva teoría universal que nunca ha sido, ni será, refutada. Una teoría revolucionaria despreciada por “sabios” y universidades que desmonta todas las teorías modernas que hacen referencia a la naturaleza de las estrellas y las galaxias. Nueva teoría universal profetizada en el Libro del Apocalipsis.

        Comprendo que mis palabras le resulten “extrañas”. Es natural. Las verdades trascendentales siempre resultan increíbles. Para reconocerlas tan solo hay que dejar los prejuicios a un lado y “reiniciar” nuestros “valiosos” conocimientos adquiridos en la facultad.

        http://laultimateoriacosmologica.blogspot.com

        Un saludo

        • Sr. Antonio:
          +
          No me extraña su punto de vista y lo comprendo con las debidas salvedades. Puedo estar de acuerdo en que vivimos rodeados de falsedades de todo tipo, en donde las apariencias generalmente reinan sobre las verdades, esta es la esencia de las leyendas negras, las apariencias sobre las verdades. Sin embargo, creo que necesitamos establecer los límites y responsabilidades de quién dentro de la Iglesia pudiera estar apoyando un estilo de ciencia, o mejor dicho, de cientificismo, (que indudablemente los hay) que efectivamente raya en lo diabólico pues atenta contra la sana idea de Dios mismo y su revelación. En lo personal, a mí me parecen muy peligrosas las posiciones dentro de la Iglesia que procuran acomodarse con el evolucionismo radical e ideológico, y que pintan al hombre como una simple producción del azar a partir de elementos inertes y finitos. Hoy existen dentro de la Iglesia muchas posiciones encontradas, indebidamente toleradas, que tienden a matar a la misma fe, pero si revisamos lo que los Papas de hace algún tiempo, más allá del Concilio Vaticano II, aconsejaron respecto a este movimiento “científico” radical materialista, podemos observar que la Iglesia en realidad ha mantenido una posición ecuánime respecto al verdadero conocimiento científico de la naturaleza:
          +
          Dice el Papa Pío XII (Humani generis):
          +
          Por todas estas razones, el Magisterio de la Iglesia no prohíbe el que -según el estado actual de las ciencias y la teología- en las investigaciones y disputas, entre los hombres más competentes de entrambos campos sea objeto de estudio la doctrina del evolucionismo, en cuanto busca el origen del cuerpo humano en una materia viva preexistente -pero la fe católica manda defender que las almas son creadas inmediatamente por Dios-. Mas todo ello ha de hacerse de manera que las razones de una y otra opinión -es decir la defensora y la contraria al evolucionismo- sean examinadas y juzgadas seria, moderada y templadamente; y con tal que todos se muestren dispuestos a someterse al juicio de la Iglesia, a quien Cristo confirió el encargo de interpretar auténticamente las Sagradas Escrituras y defender los dogmas de la fe 11 . Pero algunos traspasan esta libertad de discusión, obrando como si el origen del cuerpo humano de una materia viva preexistente fuese ya absolutamente cierto y demostrado por los datos e indicios hasta el presente hallados y por los raciocinios en ellos fundados; y ello, como si nada hubiere en las fuentes de la revelación, que exija la máxima moderación y cautela en esta materia.

          Mas, cuando ya se trata de la otra hipótesis, es a saber, la del poligenismo, los hijos de la Iglesia no gozan de la misma libertad, porque los fieles cristianos no pueden abrazar la teoría de que después de Adán hubo en la tierra verdaderos hombres no procedentes del mismo protoparente por natural generación, o bien de que Adán significa el conjunto de muchos primeros padres, pues no se ve claro cómo tal sentencia pueda compaginarse con cuanto las fuentes de la verdad revelada y los documentos del Magisterio de la Iglesia enseñan sobre el pecado original, que procede de un pecado en verdad cometido por un solo Adán individual y moralmente, y que, transmitido a todos los hombres por la generación, es inherente a cada uno de ellos como suyo propio

          [...]

          Esfuércense por todos medios y con entusiasmo para contribuir al progreso de las ciencias que enseñan; pero eviten también el traspasar los límites por Nos establecidos para la defensa de la fe y de la doctrina católica.
          +
          No sé si Ud. sea católico, pero si le muestro estas enseñanzas católicas es simplemente para apoyar mi punto, que desde el Magisterio de la Iglesia existen lineamientos para no atentar contra la fe cristiana cuando se aborda la ciencia natural, lo que hoy tenemos es una situación caótica y de relajamiento de la disciplina, pero no puede decirse propiamente que la Iglesia impulsa este cientificismo materialista actual que sólo pretende despojarse de Dios de una vez por todas.
          +
          Respecto a lo que dice sobre Copérnico, es obvio que a la luz del conocimiento actual sólo puede verse como una etapa histórica del conocimiento científico humano, pero visto desde el valor en su tiempo, es innegable que representó un paso adelante respecto al geocentrismo, y que contribuyó con los demás que se dieron después, para poder construir el conocimiento científico actual. Es injusto pretender medir a todos los científicos (o postuladores de hipótesis científicas) del pasado con la regla actual, pues todos, en algún grado, presentarán deficiencias. Y esta es la tesis del Dr. Hannam, que el mundo occidental, actualmente con una mentalidad materialista atea en su mayoría, es incapaz de reconocer en la Edad Media el gran escalón que impulsó a la ciencia hasta lo que es hoy (refiriéndome al conocimiento probado que no tiene ideologías ni se opone a la fe), pues es esta época donde encontramos el ejercicio equilibrado de la razón por medio de la filosofía natural. Y paradójicamente, la ausencia actual de este conocimiento fundamental filosófico es lo que hace que muchos científicos de hoy tiendan a ser simples “alquimistas” o “esotéricos”, en el sentido que ponen su fe donde no es apropiado hacerlo, en la materia, fuera de Dios, convirtiendo a la ciencia en una religión mundana.
          +
          Finalmente, el Apocalipsis no puede condenar el verdadero conocimiento científico, y aquí entra bien una frase atribuida al católico Galileo: “no puede haber contradicción entre el libro de la Biblia y el libro de la naturaleza, porque uno y otro proceden del mismo autor. El libro de la Biblia, inspirado por Dios y la naturaleza observantísima ejecutora de sus órdenes. Si tienen el mismo autor no puede haber contradicción“, y si hoy observamos una tendencia contra Dios y contra su obra en la naturaleza desde la “ciencia” es sólo porque los hombres se están dedicando a elaborar hipótesis ideológicas seudocientíficas contra Dios que tienen como pretexto la ciencia natural, y muchos hombres de la Iglesia bien podrían estar apoyando todo este movimiento anticristiano, pero no la Iglesia.

        • Y en cuanto a lo de “falsa ciencia de origen pagano”, sólo se puede calificar de esta manera el averroísmo de Aristóteles, lo cual es algo que el Dr. Hannam menciona en su artículo, y es algo que fue “filtrado” o separado de la filosofía aristotélica. No es posible afirmar simplemente, sin mediar un análisis, que todo lo que se ha tomado de allí es falso simplemente porque tiene origen pagano, o que la filosofía escolástica lo sea, pues al contrario, ha demostrado en el tiempo su validez, su utilidad y su universalidad. La noción del derecho occidental es pagano también y no por ello afirmaremos que es falso o inútil, el hecho es que hay que discernir entre lo verdadero y lo falso, venga de quien venga y de la época que sea. Esto precisamente, y lo reitero, es la gran herencia de la Edad Media, el discernimiento de las ideas.
          +
          PD: Me pareció muy interesante su blog, en lo que pude revisar rápidamente.

        • Creo entender mejor su punto de vista, después de leer más de su blog, sin embargo reitero mi convicción que desde la Iglesia, desde su Magisterio, no se apoya en ningún sentido la falsa ciencia que nos invade desde muchos frentes (aunque muchos hombres de la Iglesia den esa falsa apariencia), y creo que es benéfico que se cuestionen muchas hipótesis “científicas” que se nos presentan como verdades incontrovertibles, y para ello hacen falta personas dispuestas, como Ud. dice, tocadas por Dios (no improvisados, claro está), aunque carezcan de credenciales impresionantes. Bienvenido y espero que no sea la última vez que nos comparta su opinión por aquí.

  2. Igual hizo Juan Pablo II. Pidió perdón a los judíos y a los musulmanes por los “errores guerreros” cometidos en el pasado por la Santa Iglesia Católica preconciliar.

    • Le recomiendo el escrito de un verdadero investigador, el Dr. Antonio Caponnetto, para que se entere de cómo estuvo el asunto del “perdón”: http://bibliaytradicion.wordpress.com/inquisicion/el-perdon-de-la-iglesia/
      +
      Su “alabado investigador” tiene consigna, consigna sedevacantista y consigna antifraternidad, por mencionar dos defectos de juicio, en pocas palabras comete el mismo error que los Dimond y cia., se atiborran de información sólo para alimentar sus propios prejuicios, la interpretan de tal manera que la única conclusión válida sea la suya.

      • Estimado Alejandro. Todo mundo sabe que los últimos falsos Papas se la pasan pidiéndoles perdón a los Judíos, a los Musulmanes y a los Protestontos por el pasado glorioso combativo de la Iglesa.

        • Pues entonces “todo el mundo” debería informarse de lo que tratan y han tratado tales episodios, pues como le dije y le he dicho en incontables ocasiones, Ud. y los suyos tan sólo alimentan sus prejuicios, se dedican a “demostrarse” a sí mismos que sus creencias deben ser eternizadas, con Ud. y los suyos es impensable enterarse primero lo que sucedió y después sacar conclusiones, ¡ni lo mande…!, ¡no!, primero las conclusiones: la vacancia, después las “veriguaciones”, que ya tendrán tiempo de cuadrar las medias verdades a su sistema ideológico. Pues buena suerte, y hasta aquí de su promoción a su hipótesis y a sus profetas de hipótesis.

        • @ Alejandro. Pondera la “Vagancia de la Sede” y comprenderás el amor que hoy se le tiene a la “Iglesia” por parte de judíos, masones, musulmanes, ateos y brujos, como los que acaban de asistir al aquelarre de Asís.

        • Su solución es tan elegante, práctica, pensante, prudente, delicada como lo es una demoledora. Por supuesto que he poderado el asunto, pues yo no me dejo llevar por declaraciones “sin tapujos” de gente que en realidad se dedica a esparcir frases e ideas incendiarias sin siquiera detenerse a pensar en las consecuencias inmediatas, mediatas y de largo plazo de lo que dicen, si no hubiese ponderado no los consideraría a Uds. como gente imprudente, por decir los menos, o como dijo San Pablo:
          +
          «Hermanos, el deseo de mi corazón y la súplica que elevo a Dios, es a favor de ellos para qué sean salvos. Porque les doy testimonio de que tienen celo por Dios, pero no según el conocimiento» Rom. X, 1-2. «Por cuanto ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios» Rom. X, 3 [TMJS]
          +
          Pero al modo protestante, ignora lo que se le dice, recurre a frases hechas y se atiene a una estrategia de repetición “ad infinitum” de sus consignas, como si por ello lo que Ud. dice fuese a ser mas cierto.

        • Yo cito hechos. En Asís, B16 aprobó previamente los discursos de herejes, brujos, paganos, judíos y ateos. Al aprobarlos, estuvo de acuerdo con ellos. Un verdadero papa nio asiste al aquelarre ni tolera una sola de las imbecilidaersw de los oradores

        • Los hechos se remiten a la reunión y lo que sucedió en ésta. Los juicios, sus juicios, se cocen aparte, este es su error, el de su gurú, el de los Dimond y demás entusiastas de la hipótesis de la vacancia, simplemente no diferencian la “o” por lo redondo.

        • Tú no has visto fotografías de B16 encendiendo el Menorah judío ni haciendo con los dedos índice y meñique los cuernos del Diablo. Yo sí.

        • Como decimos en México ¡con qué poco pinole se atraganta Ud.! ¿Esas son las pruebas de su gurú por las que lo tiene en un pedestal?, ¡qué desilusión!

        • Hay otros detalles.

          Yo he visto fotografías de B16 portando una mitra donde no hay símbolos cristianos sino tan sólo el hexagrama de los brujos judíos.

          Y en Asís, B16 aprobó el siguiente discurso de un brujo africano.

          Discurso del Profesor Wande Abimbola – portavoz de la Ifá y religión yoruba en el mundo.

          “En primer lugar, permítanme expresar mi profunda gratitud al Santo Padre, el Papa Benedicto XVI, por haberme invitado a participar en el Día de reflexión, diálogo y oración por la Justicia y la Paz en el mundo. Estoy seguro de que hablo en nombre de los dirigentes y practicantes de las religiones indígenas de África y el mundo en general cuando digo que estamos encantados de ser incluidos en este histórico y trascendental evento. Que el Santo Padre continúe fuerte en cumplir su misión y el destino de los pueblos del mundo. En segundo lugar, les doy mis saludos y el saludo de los pueblos de África y de los miembros de la religión Yoruba en todo el mundo, de la cual soy portavoz. Yo soy un portavoz de los que me enviaron. No estoy hablando a título personal. La autoridad espiritual con la que les hablo es de los que me enviaron. Ha llegado el momento de que los líderes de todas las religiones del mundo tengan un nuevo estado de ánimo en darle a las religiones indígenas el mismo respeto y consideración que las demás religiones. No podemos tener paz en el mundo cuando faltamos al respeto, abusamos o despreciamos a nuestros vecinos. Un requisito fundamental para la paz, por lo tanto, es que todos los pueblos de fe tengan respeto y amor por el otro. Relacionémonos con las personas sobre la base de su carácter, no sobre las religiones que practican o las denominaciones a las que pertenecen. Trabajemos todos juntos por un mayor respeto, amor y justicia, mientras que al mismo tiempo nos aferramos a los principios de las religiones a las que adherimos.”

          Mi pregunta para ti, Alejandro, es la siguiente: ¿Eres tú practicante del Yoruba? Si no lo eres, entonces estás en contra de la voluntad del santo padre B16 quien aprobó el discurso de Abimbola.

        • Lo que Ud. nunca comprenderá es que aunque muchas acciones del Papa en la Iglesia actual constituyan actos que causan perplejidad a los católicos, nunca, nunca le alcanzarán para sostener su hipótesis de la vacancia, son dos cosas totalmente diferentes: 1. los hechos de hoy, especialmente del Papa, y 2. concluir la hipótesis de la vacancia. La segunda no se sigue de la primera, sino que la segunda sólo sobrevive por causas oscuras, que pueden ir desde los defectos del carácter y del juicio de un grupo de personas, hasta la franca complicidad con los enemigos de la Iglesia y los grupos liberales seudocatólicos que desean acabar con la autoridad del Papa, que es lo que Ud. hace con sus teorías. Yo me limito a obedecer a la Madre de Dios y pedir por los hombres de la Iglesia, especialmente por el Papa Benedicto XVI, quien es legítimo y verdadero pontífice de la Iglesia Católica Apostólica y Romana. Así que sus esfuerzos proselitistas son estériles aquí junto con sus juicios parcializados y actitudes maniqueístas.

        • @ Alejandro. B16 no me tiene perpelejo con su conducta anticatólica. B16 es muy claro en su postura: es un agente del Anticristo.

        • Ahí lo tiene de nuevo, Ud. y los suyos se atienen a sus pobres juicios, a “interpretar” hechos de forma arbitraria. Si fuesen más sensatos, por lo menos aceptarían que su movimiento es eso, un movimiento de suposiciones baratas e implausibles, 500 años después Ud. y los suyos se apegan al criterio de Lutero, ¿no es para, por lo menos, ponerse a pensar de que algo apesta en su proceder? (y ahora sí le digo, absténgase de refererirme su consabida hipótesis de la Misa, etc., etc., porque ni la voy a pasar, y en dicho caso, las deficiencias de la Misa moderna no subsanan las deficiencias de la posición de Ud. y los suyos.)

        • @ Alejandro. B16 acaba de decir que Martín Lutero fue un hombre de gran espiritualidad. Pero como no quieres aceptar que B16 es luterano, al menos acepta que B16 es musulmán. A continuación las pruebas.

          [EDITADO POR EL ADMINISTRADOR DEL BLOG: En primer lugar, no se acepta propaganda sedevacantista. En segundo lugar, este es el peligro de aceptar una sola versión de las cosas, los medios bien han sabido manejar este factor, sabiendo, como he dicho en otras ocasiones, que existen personas a las que se les dice "rana" y brincan y así prepararan reportajes totalmente parcializados, queriendo hacer ver todo como una perfecta reunión masónica, y existen tontos que se lo tragan. Lo siento por Uds., quienes se han dejado envenenar el alma, yo seguiré pidiendo por el Papa Benedicto XVI, verdadero y legítimo Vicario de Cristo de la Iglesia Católica Apostólica y Romana y por los hombres de la Iglesia. Esta es la tercera y última advertencia, puede Ud. continuar con su campaña proselitista absurda (y suicida) de odio en su propio foro.]

        • ¿Amor a la Iglesia? Esta es otra prueba de que ud. y los suyos simplemente ven lo que les conviene, ningún judío que se precie de seguir el rabinato y el sionismo jamás ha demostrado amor a la “Iglesia”, ahí tiene el caso de la difamación a SS Pío XII y su oposición a su beatificación y canonización, y la promoción tras bambalinas que hacen de la materialización del Tercer Templo, ¿no se ha enterado de las matanzas de Navidad perpetradas por musulmanes a iglesias en su mayoría católicas?, ¿no se ha enterado que el Papa ha dicho que el principal obstáculo para la evangelización de África son precisamente los cultos paganos?, ¿no le queda clara la sucia campaña de medios contra el Papa y la Iglesia que siempre ha estado vigente y en la que incluso Ud. ha caído y repetido sus mentiras?, como cuando refiere la quiebra de las diócesis estadounidenses, pero no se molesta en ofrecer o investigar la razón de ello. Lo dicho, ciegos guiando a otros ciegos. ¡Amor a la Iglesia!, que cándido resultó ser Ud.
          +
          PD: Tampoco conoce Ud. las reacciones del mundo protestante a las reuniones interreligiosas, las cuales distan de ser todo “amor a la Iglesia”. En voz de un liberal (¿Qué hay de malo con el budismo?) también le he referido que en oriente no confían en este movimiento de acercamiento, ¿dónde estará ese “amor a la Iglesia” que Ud. y los suyos interpretan?

        • En la prensa mundial lo único que se ve es a B16 abrazando rabinos, imams, gurus, monjes lamas, brujos, chamanes, payasos, acróbatas semidesnudos, etc. Por lo visto tú no navegas por Internet.

        • Esa es parte de su visión y mentalidad maniqueísta, obviamente si Ud. sólo se dedica a alimentar su prejuicio de la vacancia, todo lo que Ud. verá y buscará son “pruebas” para la misma, nada extraño nos cuenta Ud., por otro lado, la misión de este blog es mucho más constructiva, realista, acorde a la solución del Cielo de Ntra. Sra. de Fátima que es sobre todo, la solución católica, Uds., por otro lado, le hacen el trabajo a los enemigos del Pontífice y de la Iglesia, Uds., consciente o inconscientemente, por este motivo están del lado del espíritu del anticristo, de los demoledores de la Iglesia (y sus acciones no son menores, ni menos culpables, a la vista de las acciones de personajes de más peso, y la cual ha parecido ser la justificación que siempre antepone), como lo dijo la beata Ana Catalina Emmerich hace más de 200 años, y como ya lo he referido, cuando habla de quienes se ufanan de su separación de la Iglesia y se creen más sabios que los doctores de la Iglesia. Ya va siendo hora que se reúna con los suyos, porque aquí Ud. no aporta nada útil.

  3. Acabo de leer el articulo de Caponnetto sobre el perdon, y me parece fabuloso

    • El Dr. Caponnetto es un hombre muy preparado, muy entrón, pero sin caer en excesos ni en protagonismos personales, muy recomendable su trabajo.

  4. Me alegro enormemente de que los trabajos de James Hannam
    se vayan conociendo en la hispanosfera.
    Yo estuve en contacto on line con este gran historiador para denunciar la leyenda negra relativa a la vacuna de la viruela y el Papa Leon XII.
    http://www.churchinhistory.org/pages/booklets/chloroform.htm; http://bedejournal.blogspot.com/2008/12/deep-sleep-of-adam.html
    http://bedejournal.blogspot.com/2009/03/pope-leo-xii-and-vaccination-ban.html(fui yo quien se “chivó” de Churchland a raíz de nuestro debate, James Hannam y Humphrey Clarke aceptaron gustoso estudiar esta leyenda negra en su blog.

  5. De todas las leyendas negras la más perniciosa, en mi opinión, es la de supuesta incompatibilidad ente cienciay Fé. Nada más falso: How the Church Aided ‘Heretical’ Astronomy
    http://www.nytimes.com/1999/10/19/science/how-the-church-aided-heretical-astronomy.html?pagewanted=all&src=pm
    The Genesis of Science: How the Christian Middle Ages Launched the Scientific Revolution
    La ciencia nació cristiana en el siglo XIILa exposición gratuita «A hombros de gigantes», en la Casa de Campo, documenta la creatividad medieval favorable a la invención técnica y al estudio del mundo
    http://www.larazon.es/noticia/9102-la-ciencia-nacio-cristiana-en-el-siglo-xii

  6. Totalmente de acuerdo, Alejandro. Pero la peor de las mentiras de la leyenda negra es que el catolicismo impulsó el (inexistente)atraso cientifico español.Césa Vidal afirma falsamente que Felipe II fue oscurantista. Nada más falso: Felipe II creó, a propuesta del arquitecto Juan de Herrera, la Academia de Matemáticas de Madrid en 1583. Hoy sabemos que la actividad científica de España en esos siglos fue intensa. Conocemos los inventos de Juanelo Turriano y Blasco de Garay, o la expedición de Francisco Hernández. Empezamos a conocer también, gracias al catedrático de Valladolid Nicolás García Tapia, los numerosos estudios tecnológicos de la época y los nombres de sus autores: Zubiaurre, Lobato, Lastanosa. “Felipe II adoptó siempre una profunda labor de mecenazgo en el nacimiento y desarrollo de numerosas iniciativas científicas. Todo ello en tres grandes centros de poder que caracterizaron su reinado: Aranjuez, El Escorial y Madrid. Aranjuez, como equivalente de las grandes obras de ingeniería renacentistas. El Escorial, como gran centro de recepción y difusión del saber, con la biblioteca que recogía todos los saberes de la época y las prácticas experimentales que allí se realizaron. Madrid, escenario de la corte, centro de la política imperial, a la vez que núcleo aglutinador de los principales científicos cortesanos del momento, contratados para resolver las necesidades de la monarquía. Imaginemos una corte cuyo rey, quizás empujado por su afán coleccionista, hacía, entre otras cosas, que diferentes personas se encargaran de comprar textos en Italia; una corte en la que los inventores debían de dejar una copia de sus inventos en el Alcázar o en el Escorial; donde alquimistas escudriñaban libros y realizaban sus experimentos en dependencias oficiales; donde había incluso una casa de destilación y una Academia de Matemáticas y Cosmografía.” Tomado de http://blogs.ua.es/ingenierosenlacorte/2010/12/20/felipe-ii-principe-renacentista/
    Ver tb LIBROS: Felipe II, la ciencia y la técnica. nº 96

  7. El problema es que la polemica protestante ignora los logros extraordinarios de los jesuitas.Muchos gobiernos iustrados y anticlericales persiguieron a los ignacianos.Esto dificultó en el sur de Europa el desarrollo de la ciencia, y basta pensar en Luigi Galvani, discipulo de los jesuitas.
    http://www.faculty.fairfield.edu/jmac/sjscient.htm

    * José de Acosta, S.J. – 1600: Pioneer of the Geophysical Sciences
    * François De Aguilon, S.J. – 1617: and his Six books on Optics
    * Roger Joseph Boscovich, S.J. – 1787: and his atomic theory
    * Christopher Clavius, S.J. – 1612: and his Gregorian Calendar
    * Honoré; Fabri, S.J. – 1688: and his post-calculus geometry
    * Francesco M. Grimaldi, S.J. – 1663: and his diffraction of light
    * Paul Guldin, S.J. – 1643: applications of Guldin’s Rule
    * Maximilian Hell, S.J. – 1792: and his Mesmerizing encounters
    * Athanasius Kircher, S.J. – 1680: The Master of a Hundred Arts
    * Francesco Lana-Terzi, S.J. – 1687: The Father of Aeronautics
    * Francis Line, S.J. – 1654: the hunted and elusive clock maker
    * Juan Molina, S.J.- 1829: The First Scientist of Chile
    * Jerôme Nadal, S.J.-1580: perspective art and composition of place
    * Ignace Pardies, S.J. – 1673: and his influence on Newton
    * Andrea Pozzo, S.J. – 1709: and his perspective geometry
    * Vincent Riccati, S.J. – 1775: and his hyperbolic functions
    * Matteo Ricci, S.J. – 1610: who brought scientific innovations to China
    * John Baptist Riccioli, S.J. – 167I: and his long-lived selenograph
    * Girolamo Saccheri, S.J. – 1733: and his solution to Euclid’s blemish
    * Theorems of Saccheri, S.J. – 1733: and his non Euclidean Geometry
    * Johann Adam Schall von Bell, S.J. – 1669: Astronomy and the calendar
    * Christopher Scheiner, S.J. – 1650: sunspots and his equatorial mount
    * Gaspar Schott, S.J. – 1666: and the experiment at Magdeburg
    * Angelo Secchi, S.J. – 1878: the Father of Astrophysics
    * Joseph Stepling, S.J. – 1650: symbolic logic and his research academy
    * André; Tacquet, S.J. – 1660: and his treatment of infinitesimals
    * Pierre Teilhard de Chardin, S. J. – 1955: and The Phenomenon of man
    * Ferdinand Verbiest, S.J. – 1688: an influential Jesuit scientist in China
    * Juan Bautista Villalpando, S.J. – 1608: and his version of Solomon’s Temple
    * Gregory Saint Vincent, S.J. – 1667: and his polar coordinates
    * Nicolas Zucchi, S.J.- 1670: the renowned telescope maker

    Influence of Some Early Jesuit Scientists

    * The 35 lunar craters named to honor Jesuit Scientists: their location and description
    * Post-Pombal Portugal opinion of Pre-Pombal Jesuit Scientists: a recent conference
    * Seismology, The Jesuit Science. a Jesuit history of geophysics

  8. La Iglesia Católica ha dado más apoyo financiero y social al estudio de la astronomía por más de seis centurias, que ninguna otra institución en el mismo tiempo, y, probablemente, que todas las instituciones juntas; esto ha sido desde la Baja Edad Media hasta la Ilustración”.

    Con esta afirmación contundente, J.L Heilbron comienza su libro sobre el uso de las catedrales como observatorios de astronomía (The Sun in the Church. Cathedrals as Solar Observatories. Harvard University Press, 1999).

    Lo tomo del artículo “10 sacerdotes astrónomos que estudiaron los cielos”:

    http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=14413

    Recomiendo también estos otros. Estoy seguro que en ForumLibertas les encantará si los enlazas en tu página de apologética:

    De Laponia a China: la epopeya científica de los astrónomos jesuitas
    http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=13044

    ¿Quién descubrió el panda y otros miles de especies? 3 misioneros zoólogos y botánicos en China
    http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=10237

    Un cura y un cañón: Gassendi, entre Descartes y Galileo, mide el sonido
    http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=6761

    El primer Centro de Matemáticas Avanzadas lo hizo la Iglesia: la Escuela Matemática de Amberes
    http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=6568

    Marin Mersenne, el monje que inventó la comunidad científica
    http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=6663

    José de Acosta: un cura evolucionista tres siglos antes de Darwin
    http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=6403

    ¿El Código Paccioli? El secreto del fraile amigo de Leonardo
    http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=5594

    El Papa Gerberto de Aurillac, un mártir de la ciencia
    http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=5664

    Como los jesuitas llenaron Europa de científicos
    http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=5801

    Michael Heller, matemático, cura y fiósofo: premio Templeton 2008
    http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=10674

    Físico cuántico D’Espegnat (2009): “provenimos de una entidad superior”
    http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=13306

    La hermana Pajchel: física y dominica a la caza del Big Bang
    http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=11894

    Por cierto desde hace tiempo estoy refutando leyendas negras como que el papa León XII condenó la vacuna anti-viruela por \”antinatural\” o que la iglesia prohibió los pararrayos y la disección de cadaveres.

  9. León XII y la prohibición de vacunación

    Dado que este tema sale de vez en cuando a flote, y con esto dicen que la iglesia siempre se ha opuesto a los avances médicos, traduje el texto que a continuación se puede leer. La cita original es esta

    Quienquiera que permita ser vacunado deja de ser un hijo de Dios. La viruela es una sentencia de Dios: así la vacunación es una afrenta al cielo

    Cita atribuida falsamente al Papa León XII 1829
    http://eldolorsalva.blogspot.com/2010/02/leon-xii-y-la-prohibicion-de-vacunacion.html

    La Iglesia Católica fomentó el empleo de la variolación en Nueva España. Así, el arzobispo Núñez de Haro envió el 6 de octubre de 1797 una circular mediante la cual ordenaba a los sacerdotes exhortar y persuadir con el mayor empeño a sus parroquianos para que aceptaran inocularse. A algunas de estas circulares se anexó el folleto Método claro, sencillo y fácil para practicar la inoculación de viruelas preparado por el Protomedicato. Mientras las ilustradas autoridades públicas de los diversos países se mostraban remolonas a la hora de fomentar este uso, la primera institución que ofreció dicha medida preventiva de forma gratuita para todas las personas con independencia de su clase social o posición fue el Hospital de San Andrés de la ciudad de México, cuya propiedad era de las autoridades eclesiásticas.

    Por otra parte, en 1788, la Royal Society, la institución científica masónica inglesa, rechazó los estudios de Jenner sobre la vacuna, a pesar de que era miembro de dicha sociedad. Hasta 1798, no encontró apoyo para publicar sus estudios y con ello, a pesar de la oposición de la Royal Society y de los médicos ingleses, comenzó la difusión de la inoculación mediante la vacuna por él ideada en otros países. Primero en Francia y Rusia, luego en Palermo y en Nápoles, siempre con el apoyo de la Iglesia Católica. En la España de un lado y otro del Atlántico se impuso a partir de 1803, pero ya se venía utilizando desde 1799, inmediatamente después de que Jenner publicara su estudio, siempre de la mano de las autoridades eclesiásticas y en los centros de su propiedad.

    Enviado por melmoth el día 21 de Noviembre de 2007 a las 05:23 (#304)

    Por último, te informo de que, sin embargo, en Inglaterra, Jenner no tuvo autorización para su uso hasta 1801. En mayo de 1827, ante una nueva epidemia en México, la Sección de Beneficiencia de la Secretaría de Gobierno informaba: con independencia de los ayuntamientos, sean los curas los que procuren la propagación del fluido vacuno y a tal efecto libraron las órdenes correspondientes los obispos de Puebla y de México.

  10. Para desterrar los tópicos sobre el atraso científico español es necesario consultar a Enrique Martínez Ruiz y su excelente Felipe II, la ciencia y la técnica. Las citas son de J.L. Núñez.
    http://www.galeon.hispavista.com/razonespanola/re96-mar.htm

    • Muy interesante su opinión y las ligas, le agradezco sus comentarios. Por supuesto es infame toda la campaña de desinformación que se ha venido dando desde la revuelta protestante, pasando por las innumerables revoluciones redentoras anticatólicas en todo el mundo, es muy de agradecer que surjan y se popularicen los escritos de los historiadores profesionales como Hannam, Madden, y muchos otros, yo conozco o me aboco a los de habla inglesa, pues el carácter de B&T es el de ser un blog de traducciones principalmente, sin ánimo de menospreciar a los buenos historiadores de habla hispana, tan sólo por ampliar esta visión. En México existe un “divulgador” de la ciencia, el biólogo Enrique Gánem que incluso tiene un programa de radio, pero desafortunadamente tiende mucho a difundir esta falsa batalla de ciencia vs. fe, el Sr. parece conocer mucho de ciencia, eso es innegable, pero al momento de tocar estos temas se nota que le gana la pasión y por supuesto sale a flote su desinformación acerca de lo que es el catolicismo o la fe, que a fin de cuentas es de lo que adolecen muchos científicos ateos y materialistas, de desconocer lo que critican y de apegarse a los viejos clichés. Bienvenido y saludos.

  11. Alejandro, antes que nada un abrazo. Mira cuando le envié mi emilio a Hannam denunciando la leyenda negra relativa a la vacuna me confesó que el no sabia mucho de esta cuestón en particular, y eso que Hannam ya habia refutado calumnias anticatólicas como la (inexistente) prohibición eclesial de la anestesia, los pararrayos o el numero cero. El propio James Hannam mme confesaba en un correo “que queda tanto por hacer” para desterrar mitos y mentiras sobre los cristianos.

    • Es que salen tantas tonterías como fértil es la imaginación de los hombres, pero creo que ya se ha empezado con buena parte de la tarea al comenzar a poner en su sitio a la Edad Media, por lo menos ya existe bastante información sobre las Cruzadas y la Inquisición, que es de donde parte el grueso de la leyenda negra. Por mi parte dispuesto a hacer eco a los buenos investigadores.

  12. Por cierto el mito de la prohibicion de la vacuna de la viruela fue difundido en los años 60 por el gran maestre de la masoneria francesa el doctor Pierre Simon, este despreciable personajillo fue el impulsor de la legalización del aborto en Francia.
    http://fr.wikipedia.org/wiki/Pierre_Simon_(m%C3%A9decin).

  13. Alejandro.- Lo que te voy a decir a continuaciòn va por Wulfrano, y se trata de un adagio español que reza asi: Hay tres formas de desperdiciar el agua. 1ª Dejarla Correr. 2ª Echarsela al vino, y la tercera “Baulizar a un Judio” dar explicaciones a fanaticos Zelotes como lo es este pobre diablo, es perder el tiempo, aunque tienes toda la razòn al responderle, ya que no estas cayendo en su juego como sucediò con Radio Cristiandad, en que esta gentuza acabò por tronarla, y tiene persona com Alfonso que te potencializa al reconocer y apoyar argumentativamente tu excelente trabajo.

    • Dr. Barranco: Tiene Ud. razón en sus comentarios, y como le he dicho al Sr. Wulfrano, ya tiene los días contados aquí pues ni aporta nada y sólo interviene para armar camorra y propagar sus hipótesis extrañas, y ahora hasta hasta nos quiere recomendar a su gurú, ¡el colmo!.


Categorías

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 733 seguidores

%d personas les gusta esto: