Posteado por: Alejandro Villarreal | Lunes, febrero 15, 2010

La Santa Muerte, ¿Angel o Demonio?

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La mayor parte de la literatura que circula en internet es bastante imprecisa sobre el origen y naturaleza del culto a la muerte así como de su objeto de veneración y hasta adoración. Incluso algunos diarios de renombre se han ocupado de realizar cierta apología de este movimiento por la simple razón de que les parece muy “folclórica” su oposición a la Iglesia Católica. El culto a la muerte no es un culto para nada elaborado ni original, es más bien un plagio de las formas católicas y cada vez más se vuelve más anticatólico en su esencia, podríamos decir que es algo que luce católico pero una vez que sus promotores abren la boca es suficiente para descartarlo como se deben descartar las obras del demonio que sólo tratan de parecerse a las obras de Dios para atraer adeptos.

Pero, ¿quién es este ente que pretende ser santa (la Santa Muerte) o santo (el Angel de la Muerte) que goza de la aceptación de algunas personas?, algunos de sus promotores han entrado en pugna con las autoridades eclesiásticas en su labor de promover este culto, diciendo que tiene raíces católicas, incluso toma formas tradicionales católicas en sus celebraciones, pero ¿en realidad podría decirse que existe alguna conexión real entre el catolicismo y esta forma de culto extravagante? Una respuesta anticipada correspondería un rotundo NO y cualquier persona que diga lo contrario estaría obligada a probarlo con seriedad y fundamentos, y de hecho así lo han intentado muchas personas, aunque de forma poco convincente, ellos apuntan generalmente a interpretaciones vagas y aisladas de la Biblia donde se hace mención de la muerte pero ignorando que su significado real y general es opuesto a Jesucristo y su obra, echan mano hasta de formas de sincretismo entre las creencias prehispánicas con el catolicismo, pasando por una pésima interpetación de la veneración de reliquias dentro del catolicismo, aunque estos dos últimos recursos, el sincretismo y la veneración de reliquias tengan tan poca autoridad para justificar el libertinaje moral que representa el culto a la muerte.

Una de las explicaciones del origen y naturaleza de la Santa Muerte, que ha mudado arbitrariamente hacia la forma del “Angel de la Muerte”, consiste en una versión personalizada de aquel personaje de los cómics que en inglés se conoce como “Grim Reaper”, es decir la personificación de la muerte. Esta personificación de la muerte en versión mexicana también tendría el papel de segar la vida con su guadaña y aún atribuyéndose otras características que sólo podrían tener sustento en el mundo de la mitología o de los cómics, pues ¿qué base bíblica podría tener el conjunto de mitologías que circula libremente entre sus adeptos?, y por lo tanto ¿qué base en el catolicismo podría tener?

Uno de los puntos a considerar para rebatir la mitología de la Santa Muerte es considerar la enseñanza bíblica sobre la muerte y así comprobar si existe alguna coincidencia o base bíblica para este ente indeterminado y contradictorio llamado Santa Muerte o Angel de la Muerte.

La muerte no fue hecha por Dios sino porque el pecado entró en el mundo:

Génesis II, 17 pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comas, porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
Eclesiástico XXV, 33 Por la mujer tuvo principio el pecado (por su acción) y por ella morimos todos.
I Corintios XV, 22 Pues así como en Adán mueren todos, así también en Cristo serán todos vivificados.
Romanos V, 12 Así, pues, como por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos habían pecado…

Al personificar la muerte se la suele concebir como la señora (dueña) del infierno:

Job XXVIII, 22 El abaddón y la muerte dicen: “Sólo de oídas nos ha llegado su fama (de la sabiduría)”
Job XXXVIII, 16-17 ¿Has llegado tú hasta las fuentes del mar, te has paseado por las profundidades del abismo? ¿Se te han abierto las puertas de la muerte?
Apocalipsis IX, 11 Por rey tienen sobre sí a un angel del abismo (o infierno), cuyo nombre es en hebreo Abaddón y en griego tiene por nombre Apolyon.
Apocalipsis XX 14-15 La muerte y el infierno fueron arrojados al estanque de fuego, y todo el que no fue hallado escrito en el libro de la vida (los condenados) fue arrojado en el estanque de fuego (infierno).

Otras citas bíblicas:

Mat XV,4 Porque Dios dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y: El que maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte.
Juan V,24 En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.
Juan VIII,51 En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi palabra, no verá la muerte jamás.”
Rom V,12 Por tanto, como por un hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, ya que todos pecaron;
Rom V,17 En efecto, si por el delito de uno reinó la muerte por un hombre ¡con cuánta más razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia, reinarán en la vida por uno, por Jesucristo!
Rom V,21 así, lo mismo que el pecado reinó por la muerte, así también reinará la gracia en virtud de la justicia para vida eterna por Jesucristo nuestro Señor.
Rom VI,8 Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él,
Rom VI,9 sabiendo que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más, y que la muerte no tiene ya señorío sobre él.
Rom VI,16 ¿No sabéis que al ofreceros a alguno como esclavos para obedecerle, os hacéis esclavos de aquel a quien obedecéis: bien del pecado, para la muerte, bien de la obediencia, para la justicia?
Rom VI,23 Pues el salario del pecado es la muerte; pero el don de Dios, la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Rom VII,5 Porque, cuando estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas, excitadas por la ley, actuaban en nuestros miembros, a fin de que produjéramos frutos de muerte.
Rom VII,11 Porque el pecado, aprovechándose del precepto, me sedujo, y por él, me dio muerte.
Rom VIII,2 Porque la ley del espíritu que da la vida en Cristo Jesús te liberó de la ley del pecado y de la muerte.
Rom VIII,6 Pues las tendencias de la carne son muerte; mas las del espíritu, vida y paz,
1Co XV,26 El último enemigo en ser destruido será la Muerte.
1Co XV,54 Y cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que está escrito: La muerte ha sido devorada por la victoria.
1Co XV,55 ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?
1Co XV,56 El aguijón de la muerte es el pecado; y la fuerza del pecado, la Ley.
2Co II,15 Pues nosotros somos para Dios el buen olor de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden:
2Co II,16 para los unos, olor de “muerte” que mata; para los otros, olor de “vida” que vivifica. Y ¿quién es capaz de esto?
2Co VII,10 En efecto, la tristeza según Dios produce un irreversible arrepentimiento para la salvación; mas la tristeza del mundo produce la muerte.
2Ti I,10 y que se ha manifestado ahora con la Manifestación de nuestro Salvador CRISTO JESÚS, QUIEN HA DESTRUIDO LA MUERTE y ha hecho irradiar vida e inmortalidad por medio del Evangelio
Heb II,14 Por tanto, como los hijos comparten la sangre y la carne, así también compartió él las mismas, para reducir a la impotencia mediante su muerte AL QUE TENÍA EL DOMINIO SOBRE LA MUERTE, ES DECIR, EL DIABLO,
Heb II,15 y liberar a los que, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud.
Stg I,15 Después la concupiscencia, cuando ha concebido, da a luz al pecado; y el pecado, una vez consumado, engendra muerte.
1Jn III,14 Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. Quien no ama permanece en la muerte.
Apo VI,8 Miré entonces y había un caballo verdoso; el que lo montaba se llamaba Muerte, y el Hades le seguía. Se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con la espada, con el hambre, con la peste y con las fieras de la tierra.
Apo XX,13 Y el mar devolvió los muertos que guardaba, la Muerte y el Hades devolvieron los muertos que guardaban, y cada uno fue juzgado según sus obras.
Apo XXI,4 Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado.”

Estos son sólo algunos versículos de la Biblia donde se trata de la muerte y su relación con el infierno y el pecado, además de su significado absoluto que es lo opuesto a la vida que sólo puede encontrarse en Jesucristo, y que es sinónimo de perdición. Pero si estas referencias bíblicas resultaran poco convincentes para hacer desistir a los adeptos al culto a la muerte que continúan pensando que tienen alguna base común con el catolicismo, creo que el examen de algunas doctrinas de sus promotores permitirá aclarar aún más el carácter maléfico de este culto.

Gálatas I, 8-9 Pero aunque nosotros o un angel del cielo os anunciase otro evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema. Os lo he dicho antes y ahora de nuevo os lo digo: Si alguno os predica otro evangelio distinto del que habéis recibido, sea anatema.

En semanas recientes los habitantes de la ciudad de México experimentamos el atropello que sus autoridades hicieron con sus ciudadanos al imponer la legalización del sodomonio o la práctica “legal” de la sodomía, y dentro de esta situación ya de por sí anticatólica no faltó el oportunismo del principal promotor del culto a la muerte diciendo que ellos sí celebrarían esta uniones antinaturales, que ellos sí les darían su bendición, lo que significa que este ente llamado Santa Muerte o Angel de la Muerte da su consentimiento a tal hecho, a tal pecado. Pero este no es el único traspié que han dado los promotores del culto a la muerte en este sentido, ellos también se muestran condescendientes ante la prostitución, la drogadicción, etc. En este sentido, es diametralmente opuesta a la concepción católica hacia el trato hacia el pecado y el pecador, el catolicismo es indulgente hacia el pecador, hacia los homosexuales, las prostitutas, los drogadictos, etc., pero es inflexible hacia el pecado, es decir, hacia la acción que nos separa de la comunión con Dios. Sin embargo, la concepción de los promotores de la muerte es ser indulgentes con el pecado mismo, ellos se ufanan de que, al contrario de los santos de la Iglesia que son inflexibles ante el pecado, su objeto de veneración y hasta adoración no lo es, ¿alguien podría seguir afirmando que existe alguna similaridad sustancial con el catolicismo?

La siguiente definición de satanista o satánico es del psiquiatra Tonino Cantelmi y la psicóloga Cristina Cacace en su obra “El Satanismo: abusos, rituales y crímenes”, obra que no trata específicamente del “culto a la muerte”, sin embargo es muy esclarecedora esta definición, que parece tener mucho en común con la concepción de los adeptos al culto de la muerte:

Los preceptos del satanismo se basan en la ruptura de los tabúes sociales, a fin de que Satanás satisfaga las peticiones que el Dios bueno no quiere atender… El satánico espera del diablo poder, sexo, riqueza, capacidad de mandar y dominar a los otros. Desde esta óptica, la religión reconocida socialmente es portadora de la infelicidad [material, se entiende], mientras que el satanismo, que permite la satisfacción del ego, la carne y la búsqueda de poder. es el camino que permite alcanzar la felicidad [material]. (Obra citada, pág. 57)

¿Sorprendente coincidencia entre ambas concepciones? Es de notar que, por lo menos en mi particular punto de vista, muchos adeptos al “culto a la muerte” son arrastrados de buena fe dentro de este movimiento, y es quizás en esta ignorancia que crean que sólo es una parte incomprendida del catolicismo, sin embargo, un breve análisis de las principales prácticas de este culto desmienten tal concepción. Es igualmente esclarecedor cómo el “culto a la muerte” se adapta a la definición de satanista en cuanto a su deseo de romper los tabúes sociales, de forma muy notable respecto a la drogas, la prostitución y recientemente la adopción o “bendición” de las uniones de homosexuales, de la aceptación del pecado de sodomía Las súplicas de los adeptos al culto de la muerte están llenas de peticiones materiales que generalmente están vinculadas con la ambición desmedida, más allá de las necesidades básicas y legítimas, o en el daño a otras personas, ya sea en el deseo de que les vaya mal o en el deseo que realicen algo que no quieren, como los “amarres” amorosos o en repelerlos, todo lo anterior congruente con el “espíritu” satanista y en oposición a la verdadera caridad cristiana y católica.

Otras características del satanismo que comparte el culto a la muerte son:

El yo divinizado: todas las creencias, las prácticas y los rituales del satanismo tienen la función de complacer, satisfacer y celebrar exigencias del ego… (Obra citada, pág. 58)

Esto es comparable en el culto a la muerte con el tipo de súplicas que realizan a su objeto de veneración y hasta adoración, donde prevalecen los deseos de venganza, de protección durante la comisión de un delito, en el deseo que una determinada persona se enamore sin su consentimiento de otra, llamado “amarre”, el deseo avaricioso de bienes y dinero, etc. No podría afirmar que todo es malo en sus súplicas o que todo tiene un fin materialista, sin embargo, existe una gran tendencia a esto y lo que es quizás peor, existe el “permiso” para tal cosa. En general, se manifiesta en la tendencia de satisfacer primordialmente los deseos del adepto mientras que los deseos de Dios, contenidos en sus Mandamientos, son evitados, en el culto a la muerte hay una tendencia del adepto a ser extremadamente meloso, sumiso y teatral con su objeto de veneración y hasta adoración, esta sumisión llega a tener incluso manifestaciones de temor, sin embargo, es el mismo adepto quien elabora el código de conducta al que supuestamente se adherirá incondicionalmente, es decir, que al final la adhesión es a los deseos de su ego, pues el plagio de las formas y doctrinas católicas no es integral, sino lo que le acomoda.

La unidad del bien y el mal: los satánicos creen que el bien y el mal son conceptos relativos, determinados por el individuo. (Obra citada, pág. 58)

Los adeptos al culto a la muerte imaginan a su objeto de veneración y hasta adoración de una forma ambigua, lo imaginan entre el bien y el mal, quizás dejándose llevar por la pésima temática del cine y de la televisón, donde frecuentemente se plantean personajes de este tipo, que utilizan el mal o son definidos como malos, pero que en el balance de sus acciones realizan un supuesto bien. El Padre Bojorge, jesuita, nos habla de que una de las motivaciones del demonio es pretender ser más bueno que Dios mismo. Siendo el objeto de veneración y hasta adoración el modelo a seguir de los adeptos al culto a la muerte, ¿por qué no habrían de ser sus adeptos unas veces buenos y otras malos, a placer?

El rechazo al cristianismo: el cristianismo representa la religión de las limitaciones, de la abnegación y de la abstinecia. Rechazar al cristianismo, al contrario, permite satisfacer totalmente los propios placeres. Para los satánicos lo que el cristianismo llama “bien” es mal, y esta inversión de los valores se manifiesta en el hecho de que experimentan placer al cometer aquellos actos que por lo general, se consideran de manera negativa. (Obra citada, pág. 58)

En el culto a la muerte este rechazo es más bien de hecho que de palabra, aquí podemos aplicar las palabras de Nuestro Señor Jesucristo en S. Mateo VII, 16 “los conoceréis por sus frutos. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?” ¿Cuáles son los frutos de los adeptos y promotores del culto a la muerte ante los diez Mandamientos de Dios? No sería justo considerarlos a todos bajo un mismo criterio, pero de nuevo, la doctrina del culto a la muerte es altamente permisiva hasta con lo que la sociedad considera delito o crimen, el adepto al culto a la muerte es víctima de la doctrina del culto a la muerte, pero no por esto será menos culpable..

Rituales, magia y encantamientos: los ritos pueden ser llevados a cabo individualmente o en grupo. Generalmente implican la denigración del cristianismo, actividades sexuales promiscuas, abuso de alcohol y droga, muerte y mutilación de animales y homicidios. La magia es practicada por los satánicos para modificar las situaciones o los eventos cotidianos a propia conveniencia. Los encantamientos son fótmulas mágicas, es decir, palabras particulares que se recitan y se usan junto a los objetos de los rituales. El concepto de fórmula mágica parece que nació de la idea de que hay una conexión entre las palabras y las cosas que les dan significado. (Obra citada, pág. 58)

Aquí existe otra gran simlitud, en el culto a la muerte se utilizan múltiples rituales, encantamientos y magia, quizás no utilicen estas palabras para definirlos, sin embargo las definiciones se ajustan a la perfección. ¿Cuál es el limite o quién establece el límite en el culto a la muerte?

Sacrificios: los ritos satánicos consideran cuatro tipos de sacrificios: el sacrificio de sí mismo, el sacrificio de infligirse dolor, el sacrificio de ofrecer partes de animales o seres humanos muertos y, finalmente, el sacrificio de ofrecer partes de animales oseres humanos vivos. Entre éstos, el más común es el sacrificio viviente de sí mismo. La persona se ofrece simbólicamente a Satanás a través de actos sexuales, como la masturbación, las prácticas homosexuales, el sexo oral y las relaciones heterosexuales. (Obra citada, pág. 59)

No es raro ni fuera de lo común los reportes periodísticos donde se hable de sacrificios humanos como parte de las prácticas de los narcotraficantes y que son creyentes o adeptos del culto a la muerte, tampoco en el caso de los sacrficios de animales, pues muchos de los adeptos del culto de la muerte tambén se consideran brujos o chamanes. El punto en este sentido sería ¿cuál es la diferencia sustancial entre la brujería, el chamanismo, satanismo y otras prácticas supersticiosas?, una vez que se ha abandonado el verdadero culto de Dios. modificándolo al antojo humano y teniendo en mente sólo las necesidades materiales y las más bajas, por cierto, no existe gran diferencia entre los fines, ya nos lo advertía Nuestro Señor Jesucristo: S. Lucas XI, 23 “Quien no está conmigo está contra Mí; y quien no acumula conmigo, desparrama”.

Hasta aquí la obra del Dr. Cantelmi, quisiera dejar en claro que según las definiciones que plantea este autor en su libro, el culto a la muerte no sería propiamente un culto satánico, pero, por las prácticas que ahí se realizan, las motivaciones que tiene, las doctrinas que han promulgado sus promotores, podría considerase de hecho satánico o encubiertamente satánico, pues quizás la mayoría de sus adeptos no tiene en mente a Satanás cuando practica este culto, pero en realidad mucha gente, consciente o inconscientemente cae en prácticas satánicas, “igualando a su objeto de veneración y hasta adoración al Altísimo”.

Este último punto nos lleva hacia otra flagrante contradicción en el culto de la muerte en su intento de parecerse al catolicismo, ¿es la Santa Muerte o Ángel de la Muerte objeto de veneración u objeto de adoración?

Esta pregunta es sencilla para cualquier católico, quien sabe que el culto de adoración sólo es debido a Dios, mientras que el culto de veneración sólo se debe a los santos de Dios. Pero no sucede así en el culto a la muerte, ya que sus adeptos utilizan indistintamente venerar o adorar respecto al culto que tributan al ente que toma por nombre Santa Muerte o Angel de la Muerte, un analista estadounidense ya notaba esta situación en un artículo cuya traducción está disponible en B&T, no es un hecho menor, se trata nada más y nada menos que una trasgresión al primer mandamiento divino. ¿Este hecho queda sólo en palabras, es cuestión de sintaxis lingüística? Desafortunadamente no, uno de los aspectos por los cuales confirmamos que adoramos verdaderamente a Dios es obedeciendo a Dios, es decir obedeciendo sus Mandamientos, sin embargo, los adeptos al culto de la muerte se jactan de que su objeto de veneración y hasta adoración les permite “romper algunas reglas”, cambiar el Evangelio que la Iglesia Católica canonizó, pues ellos se dan permiso de realizar súplicas que consisten en hacer mal a su prójimo, pedir protección en sus malas acciones o pedir “cosas” que no cumplen con la condición de que les ayudarán para salvar su alma y que al contrario, ponen en peligro su salvación eterna.

El siguiente extracto corresponde a una fórmula para concluir un rezo destinado al ente de la ‘Santa Muerte’ o ‘Ángel de la Muerte’:

“Por Nuestro Señor Jesucristo, muerto en la cruz y derrotado…”

Esta es la inspiración de los “profetas” de la muerte, con el fin de darle protagonismo, notoriedad y poder a este ente ajeno a Dios, son capaces hasta de blasfemar. La Biblia dice algo muy diferente, y sobre todo el testimonio de Nuestro Señor es claro, preciso y contrario a la mentira anterior. Tres versículos de muestra:

Juan V,26 Pues así como el Padre tiene la vida en sí mismo, así dio también al Hijo tener vida en sí mismo

Apocalipsis I,17-18 Así que le vi, caí a sus pies como muerto; pero él puso su diestra sobre mí diciendo: No temas, yo soy el primero y el último, el viviente, que fui muerto y ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno. [Habla Nuestro Señor Jesucristo no sólo afirmando que la muerte no le ha vencido, sino que nunca lo hará y que Él sólo tiene las llaves de la muerte y del infierno, es decir, que la fantasía de la muerte representada por un esqueleto con su guadaña recolectando almas NO tiene sustento bíblico y por el contrario, el único que tiene poder sobre las almas y su destino final es Nuestro Señor Jesucristo]

Apocalipsis XXII,13 Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último, el principio y el fin.

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David Romo Guillén

David Romo Guillén es un personaje oscuro, aún más que las prácticas que fomenta, se dice sacerdote y obispo legítimo, y para esto expone documentos en su página oficial, constancias de consagraciones, sin embargo este individuo no ha dicho toda la verdad al respecto, pues es probable que sí haya sido consagrado por el obispo que aparece en la constancia, sin embargo, por una fuente de la que no dudo de su veracidad, en realidad David Romo Guillén habría sido excomulgado por el mismo obispo que lo consagró al haberse desviado por el camino idolátrico del culto a la muerte. Es importante notar que el obispo consagrante está en una situación irregular con la Santa Sede, no me toca a mí hacer un juicio de tal acción y situación, aunque sí podría constituir toda una lección reveladora, dolorosamente reveladora, del destino que tienen muchos movimientos con motivaciones sedevacantistas, donde se extingue la fe y lo único que sobrevive es el deseo de contraponerse, de la manera que fuere, a la Iglesia católica, Iglesia romana le llaman, y ejercitar un lucro descarado, donde dicen que hacen un bien al pueblo mientras lo esquilman, material y espiritualmente haciéndolo caer en idolatrías vergonzosas, esto lo digo por David Romo y no por Mons. Guijarro. Aunque no es para nada inaudito imaginar esta ruptura de David Romo con su obispo consagrante, y al contrario, es totalmente lógica si leemos uno de los artículos de fe de Romo, que aparecen en su página oficial, donde dice que no reconoce autoridad espiritual alguna,  sino sólo la que de su movimiento salga. Como nota chusca, mencionaré que en tales normas, David Romo dice reconocer y respetar al poder civil, sin embargo es irónico que en uno de sus discursos llene de improperios a las autoridades estatales y federales por haber demolido los altares callejeros dedicados a su culto. Este ánimo de David Romo por legitimarse llega a extremos de citar incluso a funcionarios de la Arquidiósesis de México, para simular que de ellos existe reconocimiento a su investidura, pretendiendo así buscar legitimidad en la autoridad que no reconoce.

Esta nota se exhibe en la página oficial de David Romo, donde busca legitimidad en la autoridad que no reconoce. Ampliación disponiible

Esta es la constancia que expone Romo Guillén en su página, presumiendo la legitimidad de su consagración, lo que no menciona es una posible excomunión por parte del mismo obispo consagrante debido a sus desviaciones, principalmente la del culto a la muerte. Ampliación disponible

En su página oficial, David Romo también promete exponer los fundamentos bíblicos y teológicos de su movimiento, de la dudosa devoción a la muerte, pero esto hasta el momento sólo es una promesa, pues no hay nada, ni siquiera una liga para descargar algún documento ni media palabra publicada. Esta omisión es algo previsible y lógico, ¿qué fundamento puede haber en el culto a la muerte y sobre todo en las desviaciones patentes en que han incurrido y que es previsible que sigan incurriendo?, el asunto no es dudar de un supuesto ángel, la duda surge en el momento en que los devotos y promotores de este ángel cometen graves abusos en su nombre e incluso lo equiparan a Dios, en tal caso el ángel se desenmascara como ángel caído o demonio infernal.

Esta imagen corresponde a la página oficial del culto a la muerte donde promete exponer el fundamento bíblico y teológico, sin embargo, no existe tal documento o tal exposición. Ampliación disponible

En resumen, es apreciable una constante en la actitud de David Romo, la de ser oportunista y contradictorio, pienso que su actual “adherencia” a los principios veterocatólicos (de dicho más no de hecho) es sólo un recurso pasajero y no menos oportunista, como en 2003 lo fue el decir o hacer creer que era sedevacantista al declarar que la motivación de su movimiento eran los cambios del Concilio Vaticano II, el hecho es que desde que se ha hecho famoso por la promoción lamentable e idolátrica de su culto a la muerte, ha variado su posición constantemente y aún lo que dice hoy en su página oficial es contradictorio entre sí y con sus últimas doctrinas y con lo que realmente creen y hacen los adeptos al culto de la muerte, además de ocultar la ruptura y rechazo del movimiento que le otorgó la dignidad que presume. No existe la menor integridad y cabalidad en el culto a la muerte ni en su principal promotor David Romo Guillén. Todo lo anterior sin mencionar las quejas de antiguos adeptos al culto, los cuales señalan la avaricia desmedida de los promotores del culto a la muerte. David Romo, además, en su página aconseja a sus críticos que es inútil analizar y criticar su movimiento, pues es él mismo quien, nuevamente de palabra, ha roto con el catolicismo, sin embargo, es obvio que en lo íntimo de sus liturgias, en los hechos, sigue buscando legitimidad fingiendo ser todo un celoso prelado restauracionalista del catolicismo, quizás el día que decida ser sólo el promotor del culto a la muerte, con todas las aberraciones que representa eso, ese día se le reconocerá, por lo menos un acto de honestidad, pero mientras continúe engañando a la gente y fingiendo ser lo que no es, es deber de todo católico el denunciarle.

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La Santa Muerte, ¿Angel o Demonio?

Los adeptos y promotores del culto a la muerte parecen deleitarse en la confección de la mitología de su objeto de veneración y hasta adoración, en este ejercicio que no tiene ni pizca de fundamento bíblico o siquiera filosófico, imaginan a este ente disputándose entre el bien y el mal, sin embargo, es necesario mencionar que sólo el hombre es quien de alguna manera se encuentra en este dilema y sólo mientras permanece en la tierra, si el objeto de veneración y hasta adoración de los adeptos del culto a la muerte es congruente con la teología seria y aceptada, entonces como “angel” no es posible que se encuentre en tal dilema, no existe tal cosa como un angel bienaventurado o un demonio infernal que unas veces sea bueno y otras malo, esta concepción es contraria a la misma naturaleza angélica.

Dice San Juan Damasceno:

“Pero su voluntad está obstinada en el mal (la de los demonios), como la de los ángeles está confirmada en el bien. Esta condición es inherente a su naturaleza de puros espíritus: Lo que la muerte es para los hombres, la caída lo es para los ángeles”.

Y Santo Tomás de Aquino dice lo siguiente:

“Mientras que en el hombre el libre albedrío permanece flexible entre objetos opuestos después de la elección como antes de ella, en el ángel, al contrario, queda irrevocablemente fijo por la elección”. (La pena de los demonios (Q. LXIV) Art. 2)

“Relegados en el infierno para sufrir allí su castigo, los demonios se reparten también en la atmósfera para tentar a los hombres (Efesios VI, 12). Esto ocurre con el permiso de Dios, quien para permitir a los hombres el merecer su salvación, por una parte sostiene en la práctica del bien por el ministerio de los ángeles, y por otra parte los obliga a LUCHAR CONTRA EL MAL organizado por los demonios”. (La pena de los demonios (Q. LXIV) Art. 4)

Isaías XIV, 13-15 Y tu decías en tu corazón: Subiré a los cielos; en lo alto, sobre las estrellas del cielo, elevaré mi trono, y me sentaré en el monte de la asamblea, en las profundidades del aquilón. Subiré sobre las cumbres de las nubes, y seré igual al Altísimo. Pues bien al “seol” has bajado, a las profundidades del abismo.

La adoración a los ángeles está condenada:

Colosenses II,18 Que nadie os defraude de vuestro premio [la salvación eterna] con afectada humildad y culto de ángeles, haciendo alarde de las cosas que pretende haber visto, vanamente hinchado por su propia inteligencia carnal.

Los ángeles [bienaventurados] se niegan a ser adorados:

Apocalipsis XIX,10 Caí entonces a sus pies para adorarlo. Mas él me dijo: “Guárdate de hacerlo. Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos, los que tienen el testimonio de Jesús. A Dios adora…”

Apocalipsis XXII,8-9 Yo, Juan, soy el que he oído y visto estas cosas. Y cuando las oí y ví, me postré ante los pies del ángel para adorarlo. Mas él me dijo: “Guárdate de hacerlo, porque yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. A Dios adora.”

El demonio desea ser adorado, es decir, suplantar a Dios:

Mateo IV,9 le dijo [el diablo o demonio ¡a nada menos que a Jesús!]: Todo esto te daré si de hinojos [de rodillas] me adorares.

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Conclusión

Una breve consideración de las Escrituras y la Tradición nos revelan la verdadera naturaleza de ese ente venerado y hasta adorado en el culto a la muerte y que toma el nombre de Santa Muerte o Angel de la Muerte, debido a que sus adeptos y promotores lo relacionan en primer lugar con una transgresión evidente al primer mandamiento divino, así como a la aceptación pública de diversos pecados, actos de rebeldía en contra de la verdadera Iglesia de Jesucristo, la católica, por contravenir las doctrinas referentes a la salvación de los hombres y por una torpe exaltación de la muerte, y la innegable similitud con las prácticas satánicas, no podemos más que identificar a este ente llamado Santa Muerte o Ángel de la Muerte sino como una manifestación demoníaca que confunde a los hombres, pues sólo estos seres pretenden la suplantación de lo verdaderamente divino y sólo ellos podrían “vacilar” entre el mal y algo que parece el bien, sin serlo y con el único fin de perder a los hombres.

La Tradición católica siempre nos ha reafirmado que la Santísima Virgen María representa una gran ayuda en el trance de la muerte, en el paso de la vida terrenal, pero la ayuda que ella nos ofrece no es incondicional, debemos primero estar en gracia de Dios, es decir seguir a conciencia los Mandamientos divinos y si alguna vez, por debilidad caemos, ahí tenemos el recurso del sacramento de la confesión para congraciarnos nuevamente con Dios. Quienes han dado la espalda a Dios poniendo sus esperanzas en el ente demoníaco de la Santa Muerte o Ángel de la Muerte deben volver a Dios, por medio de su única Iglesia, que es la Iglesia Católica, utilizando sus sacramentos y viviendo conforme a los Mandamientos divinos y pidiendo el auxilio e intercesión de la Madre de Dios, pues ningún ángel y mucho menos un ángel del abismo o del infierno hará dichoso a nadie, ni en esta vida ni en la vida futura, ni en el trance de la muerte. Quien tenga familiares o amigos dentro de este culto, rece mucho por ellos, encomiéndelos a la Santísima Virgen María, quien tiene la facultad de aplastar la cabeza de la serpiente (Apocalipsis XII).

Dice Santo Tomás de Aquino:

“Jerarquía y órdenes angélicos son inaccesibles a los humanos desde el punto de vista natural, porque un ser no puede cambiar de naturaleza. Pero la gracia, sin destruir la naturaleza, la eleva y puede ponerla aun encima de otra naturaleza normalmente superior. Esto es lo que permite a los hombres desear una gloria igual a la de los ángeles: ‘Los santos serán como los ángeles de Dios en el cielo’ (Mateo 22, 30). ‘Los hijos de la resurrección serán iguales a los ángeles en los Cielos’ (Lucas 20, 30). Sin llegar a ser nunca propiamente hablando ángeles, los bienaventurados tienen rango entre los ángeles. Y la Virgen María está por encima de los ángeles” (Las jerarquías angélicas (Q. CVIII) Art. 8)

“Pero, cualquiera que sea su grado de perfección natural, los demonios están dominados por los ángeles bienaventurados, en la proporción misma que la gracia excede a la naturaleza. El último de los ángeles tiene así autoridad sobre el primero de los demonios…” (Las jerarquías angélicas (Q. CVIII) Art. 4 -fragmento-)

AMDG

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Ampliado y actualizado el 24 de abril de 2010.

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Por Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com

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>>BITÁCORA<<

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  1. Si los sedevacanstistas se contraponen a la Iglesia Católica ¿qué hay con los “papas” modernistas?, ¿de cuál Iglesia se habla, la tradicional, o la aggiornada?, digo, ¿le parece a usted que los sedevacantistas son “irregulares”, y es que acaso Juan Pablo II cuándo recibía iniciaciones tántricas y otras aberraciones FOTOGRAFIADAS era “regular”?
    Respecto a la “santa” muerte y su relación/identificación con el mismo diablo, no es algo nuevo, de hecho existe un culto muy pequeño, muy antiguo y poco conocido aquí en la Argentina, denominado “culto a san diablo”, puede fijarse en la web, donde la “santa” muerte tiene también su lugar, a mi parecer creo que desde ciertos puntos de vista, se identifican, siendo en verdad la misma cosa, y ojo que no estoy hablando del fin del cuerpo que llamamos muerte.
    De hecho para ingresar a este culto se pacta expresamente, y no es una fantasía de delirantes de la nueva era, sino algo muy real, muy efectivo, en cuanto a presencias diabólicas se refiere.

    • Me parece un tema delicado y serio la situación actual en la Iglesia, y creo que existen posiciones irregulares tanto de parte de muchos de los llamados modernistas como de muchos que se denominarían sedevacantistas, como el mismo David Romo. Quizás se objete que también en el sedevacantismo coexiste el trigo y la cizaña, como nos lo dijo Nuestro Señor Jesucristo, sin embargo, ¿no es injusto aplicar esto para unos y para otros pretender que todo es cizaña sin pizca de trigo? Mi referencia en el artículo va para todos esos que comenzaron ahí y que se han desviado ostensiblemente, por eso aclaro que “lo digo por D. R. y no por mons. Guijarro”, a quien no conozco, y por eso dije que sería necesario un análisis profundo, menos simplista del que los llamados “conciliares” hacen cotidianamente. El texto de mons. Williamson al que hizo ud. alusión en un comentario anterior, me parece muy atinado, pues él hace notar esta situación radicalizada y que parecen tener mucho en común, como “los extremos que se tocan”, a pesar de lo cual, existen y existieron personajes muy respetables dentro del sedevacantismo, tampoco pretendo desestimar todos sus motivos, tan sólo su procedimiento ante el Papa no me convence del todo. Fue en el sedevacantismo donde yo ví las misas tridentinas más hermosas y que en verdad parecía que uno se transportaba a otra época por el cuidado que se tenía en cada detalle, sin embargo, otros detalles como que el sacerdote no pidiera por el Papa en la misa me pareció bastante desconcertante y falto de caridad, ¿no dice Nuestro Señor Jesucristo que hay que pedir hasta por los que nos persiguen?, ¿existe alguien que merezca menos o nada?. La Virgen en sus mensajes nunca dejó de referirse al Papa, por ejemplo en Akita, o en Garabandal, incluso en la primera ella pide rezar expresamente por el Papa, los obispos y los sacerdotes. Y es aquí donde, a mi parecer, existe una irregularidad grave, donde existiría una solución humana a la crisis, representada por el sedevacantismo, versus la solución del cielo en boca de la Virgen. Quizás existan recursos teológicos e incluso filosóficos o históricos para justificar la posición sedevacantista, pero comparada con la solución de Nuestra Madre del cielo, está última es mucho más esperanzadora, no va por ese camino del rompimiento total y sí se nos prometen resultados efectivos; muy probablemente, dentro del modernismo radical católico, tampoco recen por el Papa y los sacerdotes. Por supuesto que muchas de las acciones de Juan Pablo II fueron dolorosas para los católicos, y de nuevo entra aquí el tema de la polarización de un lado y otro, al ver estas acciones en él es obvio que muchos de los católicos progresistas o modernistas aplaudieron a rabiar, así como cuando visitaba las sinagogas, etc., y por el contrario para muchos otros pareció la confirmación de su “traición”. A pesar de que por temor o respeto humano San Pedro judaizó, es un hecho que San Pablo y los demás apóstoles no le desconocieron y no declararon la sede vacante, por eso creo que, como laicos, debemos sustentar a los hombres de la Iglesia como Dios en boca de la Virgen nos pide que hagamos para que ellos tengan la fuerza de oponerse a las tentaciones judaizantes de hoy. Y hoy por hoy no podría afirmar objetivamente que la Iglesia esté totalmente en manos de sus enemigos, o que los últimos papas, a pesar de que muchas de sus acciones fueron cuestionables, fueron falsos. Desconozco las razones más íntimas que los llevaron a realizar tales cosas y por lo tanto no podría elaborar un juicio certero.
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      Celebro que para los católicos no sea nueva ni desconocida la vinculación del culto a la muerte con el demonio, sin embargo, los promotores del culto a la muerte sí son mentirosos y existe mucha gente que cree en lo que dicen, de aquí que me parezca oportuno plantear con más o menos bases lo que es obvio y denunciarles. Creo que esta es una de las razones por la que este culto ha sido de alguna manera subestimado, por creerse que es evidente su falsedad, sin embargo la cultura católica ha dejado de permear en muchos estratos de la sociedad o haciéndose presente sólo en meros actos exteriores, haciéndola vulnerable a los charlatanes, y creo también que esto es algo achacable a los cambios o al aggiornamiento de la Iglesia y también a la polarización resultante, pues unos pretenden que la doctrina católica tradicional desaparezca y otros minan la autoridad de los prelados que todavía les interesa la Iglesia, el pueblo sin instrucción sólo se queda con la visión del caos y por eso le da su confianza a embaucadores. En México he llegado a ver pancartas que exhiben charlatanes que se dicen chamanes o algo por estilo, donde muestran una explicación que al final está firmada por “La Niña Blanca”, donde pretenden establecer que este ente no es demoníaco, que no se lleva a sus familiares y otras tonterías más, sin mediar argumento alguno, sólo porque estos promotores lo dicen, sólo porque les interesa mantener viva a la “gallina de los huevos de oro”.

  2. la neta es mamada de k digan k la santa es mala
    porke es algo tan sensillo como ke jesucristo esta muerto en tonses kien es el k esta muerto es una pendejada y al chile k recuerde el ke escribio esto ke el tambien se ba a morir k no sea un ignorante y por si no lo sabe aki se adorava al dios de la muerte desde antes k llegara el tal hijo de dios a la tierra ademas nisikiera se paro en estas tierras como sadenmos k existe k tu lo as visto


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