Posteado por: Alejandro Villarreal | Viernes, mayo 29, 2009

¿Es María Corredentora de la Humanidad?

Por Francis X. Rocca

Sacred Heart Jesus and Mary

CIUDAD DEL VATICANO (pewforum.org).- Cuando el papa Benedicto XVI dijo, en abril,  a unos fieles en la Plaza de San Pedro que la Virgen María “siguió en silencio a su Hijo al Calvario, tomando parte con gran dolor de su sufrimiento y así cooperando en el misterio de la redención y convirtiéndose en madre de todos los creyentes”, la mayoría de los que le escuchaban, muy probablemente no notaron nada extraordinario en su afirmación.

Después de todo, la devoción a María es un elemento muy penetrante de la fe católica y uno de los aspectos que más claramente la distingue del Protestantismo.

Aún así, para algún  gupo de devotos, la afirmación de Benedicto XVI fue todo un hito, un signo de que él se ha aproximado un poco más a satisfacer un deseo general para promulgar un dogma nuevo sobre la contribución de María a la salvación de la humanidad.

Al menos siete millones de católicos de más de 170 países, incluyendo cientos de obispos y cardenales, según se informa, han firmado hojas de petición apremiando al papa para que proclame a María como “la Madre Espiritual de Toda la Humanidad”, la corredentora junto con Jesús el redentor, la intercesora de todas las gracias ante Jesús el único mediador y defensora, junto con Jesús, en favor de toda la humanidad”.

En otras palabras, la Virgen María, aunque siempre está subordinada y depende de la voluntad de Cristo, tiene un papel activo, único e irremplazable para ayudar a su Hijo en la tarea de liberar a la humanidad del pecado y la muerte.

Los partidarios dicen que tal afirmación representaría la culminación de la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre la madre de Jesús y otorgaría al mundo incalculables beneficios materiales y espirituales.

Pero los críticos a la propuesta del dogma dicen que se exageraría la verdadera importancia de María y se debilitarían los esfuerzos de unidad con otras denominaciones cristianas.

La idea de María como colaboradora con Cristo en la redención de la humanidad está profundamente enraizada en la tradición católica, dijo Monseñor Arthur B. Calkins, sacerdote estadounidense que labora en el Vaticano y que ha escrito bastante sobre el tema.

“La Iglesia ha estado meditando sobre este rol durante dos milenios”, dijo Calkins en una entrevista, “y así el Espíritu Santo continúa trazando lo que ya existe como semilla”.

Según Mark Miravalle, profesor de teología en la Universidad Franciscana de Steubenville, Ohio, el nuevo dogma podría significar el “clímax de la ‘Era de María’, un periodo que comenzó en 1830 con las apariciones de la Virgen en Francia, y atestiguadas por las proclamaciones papales sobre su Inmaculada Concepción (1854) y Asunción en cuerpo y alma al Cielo (1950)”.

Quienes apoyan la proclamación del dogma “María Corredentora” comenzaron sus peticiones a la Santa Sede en los años 20 del siglo XX, y atrajo a millones de simpatizantes y al fin su objetivo parece que se alcanzará.

El papa Juan Pablo II públicamente utilizó el término “Corredentora” al menos en seis ocasiones en su pontificado, y sobre este punto, Miravalle predijo que él lo proclamaría antes del año dos mil.

El profesor ahora cree que Juan Pablo II fue persuadido por sus consejeros a no hacerlo, temiendo que el nuevo dogma significase un obstáculo para el “diálogo ecuménico”.

Al menos un participante no-católico en tal diálogo dijo que tales temores estuvieron bien fundados.

“Los anglicanos requieren que cualquier dogma se pruebe por medio de la Escritura”, dijo el Rev. William Franklin, colega académico en el Centro Anglicano en Roma y profesor itinerante de la Pontificia Universidad Vaticana de Santo Tomás de Aquino.

Los ecumenistas anglicanos todavía están renuentes a conciliar sus creencias con los dogmas papales sobre la Inmaculada Concepción y la Asunción, dijo Franklin, “promulgar un dogma nuevo complicaría todo el viaje hacia la total comunión entre las dos iglesias”. agregó.

Los que apoyan la promulgación del dogma insisten en que realmente promovería el ecumensimo al disipar las ambigüedades sobre la doctrina católica.

“Esto aclararía que los católicos no adoran a María como si fuese una diosa”, dijo Miravalle, “se haría hincapié en que los católicos creen que es nuestra madre espirtual, pero al mismo tiempo sería claro que no es una supuesta cuarta persona de la Santísima Trinidad”.

Por mucho, el criticismo más significativo, por su origen, ha sido el del cardenal Joseph Ratzinger, ahora papa Benedicto XVI.

Ratzinger dijo a un entrevistador alemán en el año 2000 que la fórmula “Co-redentora” se aleja mucho del lenguaje de la Escritura y de los Padres de la Iglesia, por lo tanto, provocaría malentendidos, “amenazando y obscureciendo la situación de Cristo como la fuente de toda redención”.

Al mismo tiemo dijo: “No creo que se lleve a cabo esta proclamación papal en un futuro próximo”.

Pero Benedicto XVI ha mostrado un creciente interés hacia el dogma desde aquellos años, quienes proponen el dogma dicen, incluso cuando él nunca ha utilizado el término “Co-redentora” como papa.

“Joseph Ratzinger nunca ha sido tan mariano hasta que se convirtió en el papa Benedicto XVI”, dijo Miravalle.

Calkins, quien sigue cuidadosamente las declaraciones del papa sobre el “papel de María en la labor de nuestra redención”, dijo que las palabras de Benedicto XVI sobre el tema ya sobrepasan las 25 páginas.

La mayoría de los expertos académicos de la Iglesia sobre María continúan oponiéndose al dogma, además, consideran que es innecesario para fomentar la apropiada devoción a la madre de Cristo.

“Para rendir honores a María, yo instituiría una fiesta nueva, o un título especial” [obviamente no es lo mismo que un dogma, es como un premio de consolación], dijo el Rev. Johann G. Roten, director del Instituto de Investigación Mariana en Dayton, Ohio, y miembro del panel del Vaticano que se propuso en contra del nuevo dogma en 1996.

Aún así, Miravalle dice que el reconocimiento papal a María como Co-redentora podría ser más que una formalidad, llevaría a un “desparramamiento de gracias” que ayudarían a disipar el amplio rango de problemas en el mundo, incluyendo el aborto, el terrorismo y los desastres naturales.

“En la medida que conozcamos las funciones de Nuestra Señora, es la medida en que Dios le permitirá a ella ejercitar plenamente sus cometidos”, dijo Miravalle, “y podremos utilizar un extra de gracias en estos tiempos”.

Traducción de Alejandro Villarreal de bibliaytradicion.wordpress.com

ACTUALIDAD


Responses

  1. 1ero. en Hechos capitulo 4 versículo 12 dice. en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres en el que podamos ser salvos.
    2do. El 2do mandamiento en Exodo 20 dice no te harás imágen ni ninguna semejanza de lo que está en el cielo, ni en la tierra, ni en las aguas debajo del mar. No te inclinarás ante ellos ni les adorarás, porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte y celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.

  2. Sr. Reynaldo:
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    Su comentario constituye la clásica posición del protestantismo que no tiene en cuenta lo que realmente dice y constituye la doctrina católica y que al contrario radicaliza las Escrituras a su antojo. ¿Por qué no investiga un poco sobre los “reformadores” protestantes como Lutero y Bucero que veneraban a la Virgen María?
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    Adicionalmente, nada de lo que argumenta ud. lo contradice o desdice la doctrina católica, incluso ambos puntos son abordados brevemente en este artículo, sin embargo, por alguna extraña razón, muchos como ud. quieren ver a la Virgen María sustituyendo a Cristo y siendo adorada, ambas cosas inexistentes en el catolicismo de ayer, hoy y siempre. Sea menos anticatólico y más cristiano, menos parcializado y más justo.
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    Espero no estar pidiendo peras al olmo…

  3. hola Alejandro ya lei el articulo y aun no entiendo porque se dice que la virgen maria es co-redentora con Cristo, pues cuando investigo en la biblia no encuentro esa enseñanza o idea de que la virgen Maria es co-redentora con Cristo mas bien encuentro que Cristo es el unico mediador entre Dios y los hombres (como dice reynaldo guerra en su comentario), y que la obra de Cristo es mas que suficiente para salvar a la humanidad. y pienso que si Cristo iba a tener una colaboradora en la redencion de la humanidad lo hubiera enseñado asi, puesto que en tal caso seria como su aliada (por asi decirlo) y no su enemiga, y Cristo no hubiera sido rotundamente exclisivo al decir que El es EL UNICO CAMINO, LA VERDAD, Y LA VIDA Y QUE NADIE PODIA LLEGAR AL PADRE SINO FUERA POR EL, eso por eso que esa doctrina de la virgen maria no me convence y pienso que no es correcto que se enseñe porque no tiene un fundamento biblico

  4. Duda del lector de nombre Juan:

    hola una pregunta si la iglesia catolica no tiene a la biblia como su unica autoridad en la cual basa todas sus creencias, entonces que otros escritos tienen para basar sus creencias? porque yo puedo ver que algunas creencias de los catolicos parecen ir totalmente en contra de lo que la biblia dice como por ejemplo hacen rezos pidiendole a Dios a traves de la virgen Maria cuando en la biblia esta muy claro que NADIE VIENE AL PADRE SINO ES A TRAVES DE CRISTO, les agradeceria la explicacion debida

    Viene de la página de Contacto del blog

    • Juan:
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      La explicación no se ofrece propiamente en este post, tan sólo es para colocar este diálogo donde se pueda exponer con la extensión que se requiera. A continuación viene la respuesta:
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      Sí existe un fundamento bíblico sobre la intercesión de la Virgen María, y corresponde al pasaje relatado en la Biblia sobre las bodas de Caná (Juan II, 1-11):
      «Al tercer día hubo unas bodas en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Jesús también fue invitado a estas bodas, como asimismo sus discípulos. Y llegando a faltar vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino. Jesús le dijo: ¿Qué (nos va en esto) a Mí y a ti, mujer? Mi hora no ha venido todavía.” Su madre le dijo a los sirvientes: “Cualquier cosa que El os diga, hacedla”. Había allí seis tinajas de piedra para las purificaciones de los judíos, que contenían cada una dos o tres metretas. Jesús les dijo: “Llenad las tinajas de agua”; y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: “Ahora sacad y llevad al maestresala”; y le llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, cuya procedencia ignoraba –aunque la conocían los sirvientes que habían sacado el agua-, llamó al novio y le dijo: “Todo el mundo sirve primero el buen vino, y después, cuando han bebido bien, el menos bueno; pero tú has conservado el buen vino hasta este momento”. Tal fue el comienzo que dio Jesús a sus milagros, en Caná de Galilea; y manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron el El.»
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      Lo cual es un claro ejemplo bíblico de la intercesión de la Madre de Dios (Lc. I, 43) ante su Hijo, quien es Dios (segunda Persona de la Santísima Trinidad), a favor de las necesidades de los hombres, lo cual es hecho ante la petición expresa de su madre, ya que Jesús no tenía planeado hacerlo (¿Qué a Mí y a ti, mujer?). La mediación de la Virgen María depende de su Hijo, por decirlo de una manera simple, Jesús es el único intercesor entre Dios y los hombres (1Tim. II, 5-6), pero la Virgen (y los santos) interceden por nosotros ante Jesucristo, lo cual puede deducirse directamente del pasaje anterior, pero también de muchos otros pasajes de la Biblia. Dice Mons. Straubinger comentando el versículo 5 de 1Tim. y citando al jesuita Bover -y que constituye un buen resumen de la doctrina católica-: «Sólo Jesucristo, por derecho propio, por representación propia, por méritos propios, es el Mediador entre Dios y los hombres. Los santos, y singularmente la Virgen, lo son en cuanto son asociados a la mediación única de Jesucristo».
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      Muchas veces se objeta ante esto, que “no se necesita de intermediarios pues se puede pedir directamente a Jesús su intercesión ante Dios”, lo cual es cierto en principio (aunque difícil tomando en cuenta quienes somos), pero también es cierto y es bíblico, que la oración o la intercesión de determinadas personas tiene mayor fuerza que la de otras, dice el apóstol Santiago en su carta (V, 16-18): «… y orad unos por otros para que seáis sanados: mucho puede la oración vigorosa del justo. Elías, que era un hombre sujeto a las mismas debilidades que nosotros, rogó fervorosamente que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por espacio de tres años y seis meses. Y de nuevo oró; y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.»
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      Pero el ejemplo de Elías no es único, sino que también observamos a Moisés y a Abrahán intercediendo ante Dios por su pueblo para evitar calamidades (pero no es la oración o la intercesión de cualquiera del pueblo, sino de quienes se distinguieron por tener una relación privilegiada con Dios). Es decir, que la intercesión de unos por otros no es para nada ajena a la enseñanza bíblica y por el contrario, es algo bastante común, el punto es no confundir la Intercesión de Jesucristo con las demás intercesiones, y tampoco confundir o despreciar a los justos, de entre quienes la Madre de Dios (Lc. I, 43) no tiene rival y está sobre cualquiera, pues no es una mujer común, como irrespetuosamente la consideran muchos seguidores del sectarismo, pues sólo existe una Madre de Dios (Lc. I, 43), sólo a una criatura fue enviado un ángel del cielo para llamarla “Dios te salve María, llena de gracia, el Señor es contigo”, además de haber sido llamada por inspiración del Espíritu Santo “bendita entre las mujeres”, de esta manera, la oración o la intercesión de la Virgen es la más poderosa entre las oraciones de los justos, no se diga de la oración de quienes vivimos sobre esta tierra, que todavía estamos lejos de ser llamados justos. Otro ejemplo notable del poder de la oración de un justo, es el de San Esteban (Hech. VII, 54-60), quien murió apedreado orando o intercediendo por sus atacantes diciendo: «Señor, no les imputes este pecado», lo cual bien podría decirse que tuvo como resultado la conversión de San Pablo, antiguo perseguidor de la Iglesia y de quien la Biblia dice que consintió en la muerte de San Esteban (Hech. VIII, 1a).
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      Así, teniendo en mente cuál es el papel de la Virgen María (y los santos) visto y corroborado en la verdadera doctrina católica y no en el “muñeco de paja” que inventan sus opositores, y observando los numerosos ejemplos bíblicos sobre la intercesión por medio de la oración, llegamos a tener el panorama verdadero del valor de la intercesión de la Virgen María y de los santos, lo cual no es superfluo. Aunque me temo que para comprender esto en su totalidad, muchos no católicos tendrían que abordar el tema de la justificación planteada de forma muy defectuosa por Lutero (a la que más o menos se apega el protestantismo en gral. con su “sola fide”), pues por este malhadado personaje es que muchos dentro del protestantismo y el sectarismo creen que este es un proceso casi automático en el que sólo necesitan creer que Jesús murió por ellos, sin realizar mayor cosa, es decir, si Lutero hubiera tenido alguna razón y argumentos válidos (lo cual no tuvo, pues tan sólo modificó las palabras de San Pablo), en realidad la intercesión de la Virgen y los santos no sería necesaria, pues sería tan fácil alcanzar las gracias de Dios para salvación por uno mismo, que bastaría y sobraría el propio esfuerzo (si es que hay alguno), pero esto es tema de otro costal, y debería ser tema de profunda reflexión en aquellos que se hayan fuera de la Iglesia, pues está en juego su salvación eterna. Por lo pronto, esta es una brevísima exposición de las razones bíblicas de la creencia católica, la cual no es exhaustiva y no pretende cubrir cada detalle de esta enseñanza católica, sin embargo, debe entenderse que funciona dentro de un sistema apegado también a la enseñanza bíblica (que especifica fe y obras, indisolublemente, para alcanzar la salvación) lo cual representa un panorama mucho más complicado que “sola fide” y en el cual se requiere de la poderosa intercesión de los justos, y especialmente de quien se destaca entre ellos, como es la Virgen María, para alcanzar las gracias de Dios, necesarias para la propia salvación. Dice San Pablo (Rom. XV, 30): «Entretanto os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo, y por el amor del Espíritu, que luchéis conmigo orando a Dios por mí», recordemos que el mismo San Pablo dice que las luchas son espirituales, no físicas: “Nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra principados, autoridades y poderes que dominan el mundo de tinieblas. Nos enfrentamos contra los espíritus y las fuerzas sobrenaturales del Mal.” (Ef. VI, 12). Y por esto, es necesaria la intercesión poderosa de los justos, especialmente de la Virgen María.
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      Espero que esto le haya ayudado a comprender mejor la posición católica.
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      Nota: La distinción entre protestantismo y sectarismo no tiene en principio ser menospreciativo, sino sólo distinguir entre los primeros movimientos nacidos directamente de la rebelión luterana, con las posteriores disensiones que radicalizaron su posición y que incluso entraron en pugna con los primeros movimientos, y que es de lo que más tenemos en el continente americano.

  5. hola Alejandro, te saludo agradecido por tu explicacion (es muy buena), ahora entiendo el porque de esa enseñanza, solo que aun no me convence del todo porque, si, yo entiendo que Maria (la madre de Jesus) en ese caso en particular de las bodas de cana fue por la intercesion de ella que Jesus hizo el milagro pues al principio no lo queria hacer, y tambien entiendo de los otros ejemplos de intercesion (esteban, la peticion de Pablo para que intencedieran por el, santiago 5:16, etcetera.), pero en estas escrituras el mensaje es claro que se trata de la intercesion de los santos que todavia estan en la tierra o sea vivos, porque en ninguno de los ejemplos se dice que despues de que murieron siguen intercediendo por otros, si asi fuera Jesus lo hubiera enseñado y los padres de la iglesia (los apostoles) lo hubieran enseñado tambien, por el contrario Jesus enseño que tenemos acceso al Padre por medio de El y su enseñanza con respecto a la oracion es que debemos de dirigirla a Dios Padre y no a otra persona, y se entiende claramente que la relacion es de Padre (Dios) a hijos (los creyentes en Cristo Jesus(juan 1:12)), y no hay por que pensar que necesitamos de un mediador previo entre los hombres y Jesus para que despues Jesus interceda por nosotros ante Dios, puesto que somos hechos hijos de Dios (por la obra de Cristo en la cruz del calvario). cuando la biblia habla de la intercesion de los santos, se refiere a la intercesion ante el Padre cuando se esta en vida (en esta tierra) en beneficio de sus hermanos o projimos que igual estan en vida aqui en la tierra, porque solo Jesus que resucito y esta sentado a la diestra de Dios Padre, puede interceder por nosotros, y cualquier otra persona por más que haya sido buena y haya destacado entre los demas como la virgen Maria no puede interceder por nosotros despues de morir y digo esto sin menospreciar a la virgen Maria porque si reconozco que indudablemente fue una mujer extraordinaria pues ella destaco o califico entre todas las mujeres para ser la escogida de Dios para enviar a su hijo Jesus al mundo en forma de siervo (hombre), pero esto no significa que halla sido perfecta y sin pecado y menos que esté en una posicion para interceder por la humanidad pues ella ya murio y no ha resucitado, ahora la biblia si enseña que otro puede interceder por nosotros ante Dios el Padre siempre y cuando este vivo y lo haga en el nombre de Jesucristo (el unico mediador entre Dios y los Hombres).

    Alejandro, espero poder darme a enterder, esa es la manera en que yo entiendo en la biblia este tema de la intercesion ante Dios, y hasta la fecha nadie me ha dado argumentos biblicos valederos de esta enseñanza de que la virgen Maria y los santos (muertos) si pueden interceder por nosotros ante Dios o Jesus, si tu tienes otra explicacion biblica mas convincente que me haga aceptar y creer esta doctrina de la virgen Maria y los santos, te agradeceria mucho que me la dieras, gracias por tomarte el tiempo Dios te siga bendiciendo

    • Juan:
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      Por supuesto que los santos y la Virgen interceden desde el cielo, es decir, una vez que dejaron esta tierra. Quizás primero es pertinente establecer que quienes ganaron su salvación, es decir, quienes no fueron condenados al infierno eterno, viven realmente, dice San Mateo (XXII, 32): «”Yo soy el Dios de Abrahán, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob” Dios no es Dios de muertos, sino de vivientes». Lo cual quiere decir que quienes no fueron condenados al fuego eterno del infierno verdaderamente han resucitado y verdaderamente viven, entonces tanto la Virgen María vive, como todos los bienaventurados del cielo, pues ellos ya gozan de la vida eterna. Tu ejemplo de “estar vivo” es un tanto defectuoso, pues quien realmente vive es el bienaventurado, la vida terrenal no es verdadera vida: Gal. VI, 8 «el que siembre en su carne, de la carne cosechará corrupción; el que siembre en el espíritu, del espíritu cosechará vida eterna.» Incluso en Hebreos XII, 1 se habla de “una gran nube de testigos que nos rodean”, lo cual difícilmente se podría referir a los habitantes de la tierra, pues aunque vivimos en comunidad, es común que muchas personas se las arreglen para actuar evadiendo las miradas de sus vecinos, pero San Pablo nos habla de testigos, en plural, y de cuya mirada parece imposible esconderse, pues él mismo dice que por esta circunstancia hemos de arrojar toda carga y pecado, es decir, los santos (siendo la Virgen la mayor de ellos y la más sublime) viven y además no les pasa desapercibido lo que hace la Iglesia militante, es decir, quienes viven sobre la tierra. Dicho lo anterior, ¿qué podría obstaculizar para que los santos del cielo intercedieran por los que viven en la tierra? La doctrina católica, como brevemente he referido, no se trata de sustituir una cosa por otra, es decir, jamás se ha querido decir que uno acude o pide la intercesión de la Virgen para “saltarse” a Cristo, en realidad es acudir a la Virgen para que nos escuche Cristo, nuevamente viene a cuento el ejemplo de las Bodas de Caná, ¿Cristo hubiera accedido a realizar un milagro si alguien que no fuese su madre se lo hubiese pedido?, difícilmente, pues si alguien sabe de lo que es capaz Jesús es su madre y por ello los católicos acudimos a ella para que en nuestras carencias, para que seamos escuchados, en el mismo pasaje se refiere que incluso sus discípulos sólo después de presenciar esto, quedaron edificados, pero antes, ¿cómo era su fe?, ¿pudieron haber tenido sus mismos discípulos la fe para pedirle a su maestro un milagro?, esta es la analogía, quien siempre supo quien era Jesús y supo que no había imposibles para él, fue su madre, la Virgen María, por ello, debemos acudir a ella para que su Hijo nos escuche.
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      En Apocalipsis V, 8 dice: «Y cuando lo hubo tomado, los cuatro vivientes y los veinticuatro ancianos cayeron delante del Cordero, teniendo cada uno su cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos.» Recordemos que esta visión de San Juan describe lo que pasa alrededor del trono de Dios, y que significa el homenaje debido a Dios y las oraciones de la Iglesia que lucha en la tierra (en momentos tan decisivos). En el mismo Apocalipsis (VIII, 3-4) se dice «Llegó otro ángel y pusóse en pie junto al altar con un incensario de oro, y fuéronle dados muchos perfumes para unirlos a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro, que está delante del trono. El humo de los perfumes subió, con las oraciones de los santos, de la mano del ángel a la presencia de Dios». Santos existen en la tierra (quienes viven en gracia de Dios y fieles a sus Mandamientos) y en el cielo (los bienaventurados), de esta manera, se demuestra que las oraciones de unos y otros son llevadas ante Dios. Otra prueba o evidencia bíblica se encuentra en el libro deuterocanónico de Tobías (XII, 15) «Yo soy Rafael, uno de los siete santos ángeles que presentamos las oraciones de los justos y tienen entrada ante la majestad del Santo (Dios)». Podría argumentarse el debate sobre la aceptación de los deuterocanonicos, sin embargo, en este sentido tiene mucha semejanza con lo dicho en Apocalipsis y por lo tanto, difícilmente podría rebatirse el sentido de este pasaje. El pasaje de Ap. VI, 9-11 «Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados por la palabra de Dios y por el testimonio que guardaban. Clamaban a grandes voces, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, Santo, Verdadero, no juzgarás y vengarás nuestra sangre en los que moran sobre la tierra? Y a cada uno le fue dada una túnica blanca, y les fue dicho que estuvieran callados un poco de tiempo aún, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos, que también habrían de ser muertos como ellos.» Es interesante este pasaje porque describe las súplicas de los mártires, y que implícitamente son las súplicas de los futuros mártires que se dice tendrán que morir de la misma manera en la tierra, es decir, estos santos no sólo hablan por sí mismos sino también por aquellos quienes viven en la tierra, por la Iglesia militante.
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      Finalmente, una figura que es generalmente aceptada como una descripción de la Madre de Dios en Apocalipsis (XII), y de sus grandes prerrogativas: «Apareció en el cielo una señal grande, una mujer envuelta en el sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre la cabeza una corona de doce estrellas, y estando encinta, gritaba con los dolores del parto y las ansias de parir… Se paró el dragón delante de la mujer que estaba a punto de parir, para tragarse a su hijo en cuanto le pariese. Parió un varón, que ha de apacentar a todas las naciones con vara de hierro, pero el Hijo fue arrebatado a Dios y a su trono… Cuando el dragón se vio precipitado en la tierra, se dio a perseguir a la mujer que había parido al Hijo varón… Se enfureció el dragón contra la mujer y se fue a hacer guerra contra el resto de su descendencia, contra los que guardan los preceptos de Dios y tienen el testimonio de Jesús…» Todo este pasaje es riquísimo en simbolismos, todos en relación con la misma Biblia, en donde se presenta a la Madre de Dios como la madre de todo aquel quien guarda los preceptos de Dios y el testimonio de Jesús, recordemos la escena al pie de la cruz donde Jesús encarga a su madre con San Juan (Madre he ahí a tu hijo) y que es símbolo de la humanidad siendo encomendada al cuidado de la Virgen (en esta dirección se trata con mayor extensión acerca del simbolismo de Ap. XII: María: La mujer del Apocalipsis).
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      Es una paradoja creer que alguien sobre la tierra puede interceder por otra persona, y al mismo tiempo pensar que un bienaventurado, alguien que ya está con Dios, no lo puede hacer, o pensar que un bienaventurado puede ir al cielo con algún pecado encima o pensar que el bienaventurado no está vivo (refiriéndome a la vida eterna), me parece que en esto existe cierta vaguedad sobre el concepto de quien es salvo y por qué lo es, y cómo es que la Biblia describe todo esto. Objetivamente hablando no se puede pensar en que la Madre de Dios no sea perfecta y sin pecado, cuando en la Biblia no existe pista alguna para contradecir esto, creo que para comprender estos temas desde el exterior del catolicismo debe existir un conocimiento más profundo acerca de todo lo que rodea a este tema, pues mucho de lo que se afirma en el catolicismo respecto a la Virgen está directamente relacionado con la dignidad de Cristo. Es relevante también la forma en que cada quien se ve a sí mismo, pues aún para poner a Cristo como único intermediario es necesario seguir fielmente su doctrina, recordemos algunos versículos donde se dice: “No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día, muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?” Yo entonces les declararé: “Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.” Lo cual nos deja como moraleja que muchos podrían considerarse dignos de dirigirse personalmente hacia Cristo, pero él sólo considerara hermanos suyos (Mt. XII, 47-48) a quienes hayan puesto en práctica sus palabras, este es el gran reto de tales personas, lo cual, de entrada está en conflicto con una doctrina que sólo quiere considerar a la fe sin obras, ¿cómo conciliar todo esto?

  6. Alejandro:
    estoy completamente de acuerdo cuando dices que los que ganaron su salvacion es decir los que ya no estan en la tierra viven realmente porque la vida aqui en la tierra es solo un tiempo corto, digo un AMÉN a eso.
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    pero con esto no se puede sacar una enseñanza que ellos (la iglesia triunfante) estan intercediendo por nosotros y que nosotros podemos hacer oraciones a Dios o Jesus usando como mediador a la virgen Maria o a los santos.
    en el ejemplo de las bodas de cana Maria si estaba en una posicion que podia interceder puesto que Jesus estaba en forma de siervo (hombre), y como humano tenia una madre que conocia de que era capaz y que en este caso estaba haciendole una peticion ante la gente y Jesus no la quizo deshonrar, ahora si bien es cierto que Maria fue la madre de Jesus hecho hombre esto no significa que tambien lo sea de Jesus Divino puesto que ella no era perfecta y sin pecado sino que ella tuvo tambien que creer en Jesus como el mesias para poder ser salva aunque haya sido una maravillosa mujer porque la salvacion es exclusivamente por la fe en Jesus, en otras palabras Maria por mas buena que haya sido eso no le otorgo su salvacion pues la biblia dice que aun nuestros actos mas justo que podamos hacer ante Dios son como trapos de inmundicia, dando a entender que se necesitó un sacrificio de alguien realmente puro para que por medio de ese sacrificio podamos ser justificados y poder acercarnos a Dios y ese sacrificio perfecto es Jesus.
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    yo se que no se esta tratando de sustituir a Cristo por Maria o los santos, pero el conflicto esta en que Jesus enseñó que solo hay un camino al padre y es El y nunca enseñó que nosotros tenemos que dirijir nuestras oraciones a El usando como intercesor o mediador a la virgen maria o los santos, sino que enseñó que nosotros somos hijos de Dios cuando creemos en EL y que nuestras oraciones debemos dirigirlas a Dios Padre en el nombre de Jesus, es decir que la relacion que tenemos es de Padre a hijo (Dios y hombres), por tal motivo me parece que no hay un fundamento solido para creer que la virgen Maria y los Santos (los que ya no estan en la tierra) pueden interceder por nosotros ante Jesus y que nosotros podemos hacer oraciones a ellos pidiendo su intercesion ante Jesus por nosotros.
    y en los pasajes del apocalipsis que mencionas realmente no se esta diciendo que la iglesia militante hace oraciones a Maria o los santos pidiendo por su intercesion ante Jesus o Dios, simplemente dice que son las oraciones de ellos (los santos) y si esto fuera correcto porqué Jesus nunca lo enseñó? y porqué los padres de la iglesia (los apostoles) tampoco lo enseñaron asi??

    • Juan:
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      Pero de hecho sí lo enseñan los primeros personajes de la Iglesia, incluídos los Padres, de hecho, esto constituye la Tradición apostólica. Quizás a lo que Ud. se refiere es que no exista una enseñanza directa de ello en la Biblia, pero esto no implica que no se haya enseñado y creído en la Iglesia primitiva. Dave Armstrong, un apologista católico estadounidense y converso del protestantismo, refiere la siguiente opinión del historiador protestante Philip Schaff:
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      «En los numerosos discursos conmemorativos de los padres (de la Iglesia), los mártires son colmados de elogios, y se dirigen a ellos como en la actualidad, y se ruega por su protección (es decir, por su intercesión). El tono universal de todos estos trabajos es ofensivo para el gusto protestante, y difícilmente podrían reconciliarse con la idea evangélica de la mediación exclusiva y suficiente de Cristo y de la justificación por la pura gracia sin el mérito de las obras. Pero… los mejores padres (de la Iglesia) jamás separaron los méritos de los santos a los méritos de Cristo, pero consideraron que los primeros emanaban del último.» (“Historia de la Iglesia cristiana”, Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1976 [orig. 5th ed., 1889], vol. 3, capítulo 7, sección 84, 438)
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      Acerca de la opinión de los Padres de la Iglesia sobre la intercesión de los santos, existe mucho material, y al contrario, como lo refiere el historiador Schaff, es consistente esta enseñanza en ellos. San Bernardo de Claraval (s. XI), aunque no es parte de los Padres fundadores, es Padre de la Iglesia y de él es esta oración, además de numerosos escritos que hablan específicamente de este papel de la Virgen:
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      «Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir, que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a aparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, ¡oh Madre de Dios!, mis humildes súplicas, antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos atenderlas favorablemente. Amén.»
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      De los Padres fundadores es muy famosa su comparación de la Virgen María con Eva, diciendo que ésta última fue causa de muerte y la Virgen, causa de vida, pero esta causa de vida no queda solamente es haber sido madre de Jesús, sino en el desarrollo de esta enseñanza que por supuesto, a través del tiempo fue haciéndose más clara en la Iglesia, al principio Ud. preguntaba qué fuentes se utilizaban para respaldar esta creencia, la respuesta incluye la semilla de esta doctrina que nace en la Biblia y su posterior desarrollo con los Padres, Doctores y santos en general, lo cual constituye la Tradición apostólica.
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      Por eso he dicho que existe cierta contradicción al aceptar los argumentos bíblicos citados, mientras se resiste a considerar a la Virgen, por lo menos al nivel de estas enseñanzas bíblicas (por supuesto, implícitamente), pues si se concede que de hecho la Biblia sí habla de la intercesión que pueden hacer unos por otros, y se concede que la oración de los justos es más poderosa y si se concede que existen ángeles encargados de llevar las oraciones de los santos a Dios (y que santos existen en la tierra y en el cielo), y si se concede que los santos mártires interceden (en el cielo) por la causa de la Iglesia militante, es tan sólo un prejuicio dejar fuera a la Virgen, porque ella es bienaventurada (“todas las generaciones me llamarán bienaventurada” Magníficat), es santa en grado mayor que cualquier hombre justo y que cualquier ángel, es Madre de Dios, etc. Parte de la demostración consistía en establecer en modo general que existe: la intercesión en general, que los bienaventurados están vivos y se interesan por los acontecimientos en la tierra respecto a la Iglesia militante, que Dios escucha las oraciones de los justos, todo lo cual, fue demostrado en la Biblia, y si se concede que todo esto es demostrable en modo general, ¿qué obstaculiza que se aplique en modo particular? En todo caso Ud. deberá demostrar Biblia en mano, que el caso particular de la Virgen no es aplicable, pues hasta el momento las objeciones parecen venir de un criterio personal y no del criterio bíblico, pues si se concede que de forma general se ha demostrado con la Biblia que es posible la mediación, entonces es posible la mediación de la Virgen, y es esta su mediación, además, la más poderosa de todos los santos (implícitamente por Stgo. y otras referencias bíblicas). La enseñanza católica, como le he mencionado, no tiene que ver con “saltarse” a Cristo, de esta manera, el mencionar que Cristo es el único mediador no constituye un argumento oportuno porque no se niega ello, en Apocalipsis se narra el caso de los santos mártires que ruegan a Dios por justicia pero nos nos hablan de la mediación de Cristo para esto, al modo como el protestantismo lo entiende, como si Dios no quisiera escuchar a nadie más, lo cual no es la forma correcta de entender esta única mediación, la única mediación de Cristo se refiere a que por el sacrificio de Jesucristo en la cruz, todos estamos, en principio, en la posibilidad de salvarnos, si es que nos bautizamos, “hacemos la voluntad del Padre”, etc., es decir, ponemos en práctica los Mandamientos, pero esta mediación no quiere decir que Dios no escucha las oraciones de nadie, excepto las de Jesús, obviamente las peticiones de Jesús son las primeras, las de su Madre segundas y así sucesivamente en la medida en que los santos hayan acumulado más gracias y méritos que otros.
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      San Agustín de Hipona, Doctor de la iglesia, siglos IV-V, dedica muchísimos escritos poniendo de intercesores a la Virgen y a los santos. Cito de la obra de este santo, “Los suspiros” (obra encontrada en la librería Vaticana en 1618) y en los cuales es común que termine sus suspiros (a Dios) de la siguiente manera: «oye, Dios mío, oye lumbre de mis ojos, oye lo que te pido, y dame lo que te pida para que me oigas: piadoso y misericordiosísimo Señor, no te hagas inexorable para conmigo por mis pecados; mas por tu bondad recibe los ruegos de tu siervo: dame lo que te pido y deseo, intercediendo, pidiéndo y alcanzándolo tu glorisísima Madre y Señora mía la sacratísima Virgen María, con todos los santos. Amén»
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      Son innumerables los ejemplos de esto en los hombres de la Iglesia de los primeros siglos, de los que se pueden observan más en el escrito de otro Doctor de la Iglesia, San Alfonso María de Ligorio (http://wp.me/pcXTf-3wJ). Es un hecho que nadie puede sustituir el Sacrificio único de Jesús en la cruz, por el cual Él ha salvado a la humanidad y es así el único mediador entre Dios y nosotros (se dice en 1Tim. II, 6: que se entregó a sí mismo en rescate por todos), pero esto no significa que Dios no escuche las súplicas de nadie más.

    • Otros testimonios de personajes de los primeros siglos:
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      San Efrén de Siria (Padre de la Iglesia, s. IV): «A ti, por tanto, inmaculada y Mediadora del mundo, te dirijo mis súplicas en contrición perfecta.» «Después del Paracleto, otro consolador, y después del Mediador, la Mediadora de todo el mundo.» «Salve, Mediadora excelentísima de Dios y de los hombres.» [BOVER, S. Ephraen Suri testimonia de B. M. V. mediatione, ETL, an. IV, fasc. 2.]
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      San Epifanio (Obispo de Salamina y Padre de la Iglesia. s. IV): «Ella es la Mediadora del cielo y de la tierra, pues los unió naturalmente.» [Or. de laud. S. Marie Deiparae.]
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      San Juan Crisóstomo (Obispo de Constantinopla, Doctor de la Iglesia, s. IV-V): «Mediadora de reconciliación de Dios y de los hombres.» [Or. in Nat. B. M. V.]
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      San Basilio (Arzobispo de Seleucia, s. V): «Dios te salve, llena de gracia, Mediadora entre Dios y los hombres, a fin de que, roto el muro de la enemistad, queden unidas las cosas terrenas a las celestes.» [Or. in Annuntiationem.]
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      San Andrés Cretense (Arzobispo de Gortina, Padre de la Iglesia, s. VII): «Salve , Mediadora de la ley y de la gracia, sello y firma del Viejo y Nuevo Testamento.» [Or. 3 de Virg. M. Nativit.]
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      Entre muchos otros más.


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